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viernes, 1 de septiembre de 2017

¿QUE PUEDE DAR EL HOMBRE A CAMBIO DE SU VIDA?

El dicho está recogido en todos los evangelios y se repite hasta seis veces: «El que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí la encontrará». Jesús no está hablando de un tema religioso. Está planteando a sus discípulos cuál es el verdadero valor de la vida.
El dicho está expresado de manera paradójica y provocativa. Hay dos maneras muy diferentes de orientar la vida: una conduce a la salvación; la otra, a la perdición. Jesús invita a todos a seguir el camino que parece más duro y menos atractivo, pues conduce al ser humano a la salvación definitiva.
El primer camino consiste en aferrarse a la vida viviendo exclusivamente para uno mismo: hacer del propio «yo» la razón última y el objetivo supremo de la existencia. Este modo de vivir, buscando siempre la propia ganancia o ventaja, conduce al ser humano a la perdición.
El segundo camino consiste en saber perder viviendo como Jesús, abiertos al objetivo último del proyecto humanizador del Padre: saber renunciar a la propia seguridad o ganancia, buscando no solo el propio bien, sino también el de los demás. Este modo generoso de vivir conduce al ser humano a su salvación.
Jesús está hablando desde su fe en un Dios salvador, pero sus palabras son una grave advertencia para todos. ¿Qué futuro le espera a una humanidad dividida y fragmentada donde los poderes económicos buscan su propio beneficio; los países su propio bienestar; los individuos su propio interés?
La lógica que dirige en estos momentos la marcha del mundo es irracional. Los pueblos y los individuos estamos cayendo poco a poco en la esclavitud del «tener siempre más». Todo es poco para sentirnos satisfechos. Para vivir bien necesitamos siempre más productividad, más consumo, más bienestar material, más poder sobre los demás.
Buscamos insaciablemente bienestar, pero, ¿no nos estamos deshumanizando siempre un poco más? Queremos «progresar» cada vez más, pero, ¿qué progreso es este que nos lleva a abandonar a millones de seres humanos en la miseria, el hambre y la desnutrición? ¿Cuántos años podremos disfrutar de nuestro bienestar cerrando nuestras fronteras a los hambrientos y a quienes buscan entre nosotros refugio de tantas guerras?
Si los países privilegiados solo buscamos «salvar» nuestro nivel de bienestar, si no queremos perder nuestro potencial económico, jamás daremos pasos hacia una solidaridad a nivel mundial. Pero no nos engañemos. El mundo será cada vez más inseguro y más inhabitable para todos, también para nosotros. Para salvar la vida humana en el mundo hemos de aprender a perder.

domingo, 4 de septiembre de 2016

EL QUE NO RENUNCIE A TODO LO QUE TIENE NO PUEDE SER MI DISCIPULO Lc. 14,25-35


Jesús hace una llamada radical por él a cargar con la cruz y renunciar a todo, de otro modo no se puede ser discípulo.
Dejar a padre, madre, hermanos… Cuando Jesús invita hacer una opción radical por encima de la familia está indicando que los valores del Reino están por encima de todo vínculo de sangre o apellido. La opción por Jesús es el único absoluto del discípulo: ni padre, madre, ni hermanos y hermanas, ni la propia vida es lo fundamental. Vamos explicar un poco esta radicalidad porque puede ser interpretada de una manera fanática en la pierde fuerza el evangelio y reducido a un mero interés personal.
Cuando el discípulo o el cristiano ve su vida a la luz de los valores del Reino de Dios que son vida en Jesús, las otra realidades adquieren su verdadera dimensión y entiende su origen y como tienen que ser vividas; es decir la paternidad, la maternidad nacen en Dios porque Dios es padre y madre; la hermandad y amistad son de Dios porque Dios es hermano y amigo, la vida no es sostenimiento propio ya que viene de Dios, es mejor tomar de la fuente que buscar el agua de la vida río abajo.
Cargar la cruz. Cuando se olvida es un sacrificio la vida misma se diluye y pierde su fuerza, quien no esté dispuesto aceptar el fracaso a los ojos de los hombres y enfrentar los conflictos no puede asumir el camino de Jesús que es una puerta angosta. Tarde o temprano a todos no toca sufrir sea una enfermedad, un accidente, la muerte de un ser querido… ¿Qué hacer? La actitud del creyente es diferente, sin buscar dar explicaciones artificiosas pensando que es una prueba, un castigo, una purificación que Dios envía. Dios no es sádico que se alegra al vernos sufrir. El sufrimiento es malo por eso debemos de combatirlo convirtiéndolo  en la experiencia más realista y honda para vivir la confianza en Dios padre, en el hijo y con el Espíritu Santa. Llevar la cruz de manera trinitaria, es abrirse a la confianza de un padre que ama, del hijo que nos redime y del Espíritu que nos fortalece en el momento de cargar la cruz.
Renunciar a sí mismo. El seguimiento a Jesús como cristianos no puede depender de un impulso fácil, de un entusiasmo superficial  o de una corazonada. En la vida tenemos que saber presupuestar con que contamos para construir y evaluar que se tiene para combatir; para construir una nueva vida hemos de reflexionar sobre las decisiones  que hay que tomar en cada momento.
Jesús invita pero no obliga, solo ofrece.

domingo, 26 de junio de 2016

TE SEGUIRE Lc. 9,51-62


La intolerancia y el fanatismo no son actitudes con las que se construye el Reino de Dios, comienzo con esta afirmación porque en el texto Judíos y Samaritanos se odiaban ya fuera por razones históricas y religiosas (el templo de Jerusalén Vs el monte Garizin). Toda intolerancia es violencia y tiende siempre a destruir al que se considera el enemigo.

Por otra parte filtrar el mensaje de Jesús según las conveniencias de cada uno tampoco es compatible con el Reino de Dios, lo vemos en la afirmación y petición que hacen Santiago y Juan “quieres que hagamos bajar fuego del cielo”. Jesús no acepta ninguna forma de violencia; si algo quiso Jesús fue arrancar de las conciencias la imagen de un Dios violento, todos sus gestos, acciones y palabras dan a conocer un Dios Padre que no se impone nunca por la violencia. Acoger y recibir el Reino de Dios es eliminar toda forma de violencia entre los seres humanos.

Dos palabras FIRME DETERMINACION de Jesús y la URGENCIA que exige el seguimiento  dejan bien claro que seguirle ha de hacerse en la aceptación de la inseguridad  y renuncia de la tranquilidad. El seguimiento pide una ruptura total como disposición para anunciar el Reino de Dios y solo es posible con decisión firme y constante. 

En rigor, el cristiano, el sacerdote, el religioso consagrado y el laico comprometido que busca seguridades y se conforma con identificarse con una institución por muy sagrada que esta sea, se cierra a Jesús por que no puede entender ni gozar la novedad que conlleva el ser discípulo de Jesús. Lo decisivo de la vida cristiana es seguir a Jesús, y el seguimiento es sin reservas asumiendo las rupturas necesarias que se tengan que hacer.

Seguir a Jesús no ayuda ganar dinero o adquirir poder, es “vivir de camino” con la FIRME DETERMINACIÓN” de una vida autentica y real. 

El seguimiento de Jesús no busca promover grupos selectos, por eso seguir a Jesús implica caminar en contra corriente frente a las costumbres, modas, opiniones y doctrinas que no son acorde al espíritu del Evangelio. El discípulo cristiano no se deja domesticar por ninguna sociedad consumista, no apaga el don profético con el conformismo frente a la pobreza e injusticia. 

El seguimiento no se puede confundir con el ser creyente y pensar que eso es suficiente, se exige estar dispuestos (as) de asumir una vida crucificada.

viernes, 14 de marzo de 2014

ESTE ES MI HIJO MUY AMADO

Texto.: Mt. 17,1-9.


Antes de llegar a la transfiguración Jesús había anunciado a sus discípulos de pasión y muerte (cf.  Mt 16,21-23) y les da una condiciones mas estrictas en el seguimiento (cf. Mt. 16,24-28), todo esto con la única finalidad de hacerlos reflexionar de no seguir manteniendo las ideas de un Mesías político religioso triunfalista, ya que en proyecto de los discípulos  no cabe el fracaso.

 Cuando Jesús se retira al monte a orar le acompañan tres de los discípulos que alientan aspiraciones de poder. El objetivo final de la transfiguración no es un alarde de poder, es confirmar a Jesús en el camino que ha elegido y como han de entenderse y vivir el mesianismo de Jesús.

La transfiguración también es una palabra de animo frente al miedo y las dificultades que posteriormente van a vivir los discípulos durante la pasión y después de la resurrección.

 La presencia de Moisés y de Elías representan la ley y los profetas, ambos personaje reafirman lo que Jesús había anunciado de su pasión: padecer, morir y resucitar. Por otro lado la voz que sale la nube -signo teofánico que causa miedo en los tres hombre que acompañan este momento-, confirma a Jesús en su identidad  y misión, y revela a Pedro, Santiago y Juan que Jesús es el Mesías a quien hay que escuchar. En el verbo escuchar se exige, que la norma de vida del discípulo es aquella que Jesús a colocado como exigencia: negarse a si mismo, tomar la cruz y seguirle. El NO escuchar y seguir a Jesús significar estar en la propia esclavitud.

 Es cierto que la transfiguración revela el sentido del misterio divino que habita en Jesús, pero también no exime de vivir la realidad  con toda su dureza. Al terminar la visión, se vuelve a la realidad cotidiana. Hoy también nos sucede a nosotros, hemos de afrontar la realidad, no podemos refugiarnos en la montaña de nuestros miedos, en dejar que sea el tiempo que por cansancio resuelva los problemas.

La propuesta de Pedro en construir tres cabaña, suena bien y se ve buena la sugerencia, pero seria quedarse en un mismo lugar, no seria hacer camino cuando el seguimiento a Jesús exige estar en camino dejar la tienda y quemar las barcas para no volver. Cuantas veces por miedo buscamos hacer tiendas que se convierten en auténticas sepulturas de nuestra vida, refugios cómodos que permiten llevar una vida tranquila sin sobre saltos ni preocupaciones, en una palabra es el olvido de las utopías juveniles. De seguro alguien dirá esta pregunta: ¿Cuáles son esas sepulturas en concreto? Pensar solo en unas vacaciones cuando la situación no lo amerita, un fin de semana tranquilo con un whisky en las manos cuando no tenemos motivos para celebrar… en rigor vivir así significa que la felicidad no coincide con el bienestar presente. Hay que bajar del monte refugio y llegar  a donde está la gente y luchar contra la fuerza que oprimen a las personas.

La vida esta cargada de incertidumbres y de cruces, conflictos y dolor, pero Dios no nos deja  en la penumbra  y en la oscuridad, siempre abran señales de Dios. Solo el que  escucha  sabe creer y crecer como hijo(a) amado(a) de Dios. AMEN

 

domingo, 23 de junio de 2013

EL QUE PIERDA SU VIDA LA SALVARA


TEXTO: Lc. 9,18-27

Para el evangelista Lucas, cuando Jesús se retira a solas a orar nos indica  que se encuentra ante una situación importante y muy significativa en la vida de Jesús por ejemplo en el momento de la elección de los doce, la transfiguración en la montaña, en Getsemaní, etc.

Al momento que se hacen las dos pregunta, el pueblo se encuentra entusiasmo y expectante, se dan múltiples opiniones sobre la figura del Mesías, pero las expectativas de la gente  y de los discípulos no coinciden con la conciencia que tiene Jesús de sí mismo y de su misión, la forma de pensar de la gente y de los discípulos son totalmente opuestas.

Las pregunta surgen como iniciativa de Jesús. La respuesta que dan los discípulos por parte de la gente, apuntan a figuras de peso histórico pero hay una variante que son vidas y personas que son del pasado. Jesús no se le puede comparar con personas cuyas vidas -aunque anhelaban una transformación- están en sintonía con intereses totalmente opuesto al centro de la predicación de Jesús que es el Reino de Dios. Jesús tiene una experiencia propia que es la cercanía con el Padre, tanto así que llega a afirmar que quien quiera conocer, escuchar, acercase al Padre... debe hacerlo a través del Hijo.

La pregunta que Jesús hace desde la gente, ahora es desde sus propios discípulos. Antes de ver la respuesta dejemos en claro que ambas pregunta buscan es sondear la experiencia de Dios en la vida del pueblo y de sus discípulos, ya Jesús tienen tiempo con ellos y han pasado varios años juntos con el pueblo y, han sido muy numerosas las señales que el maestro ha realizado, señales que son presencia del Reino de Dios y que por lo menos son un atisbo quien es Jesús. Ahora bien la respuesta de Pedro – Tu eres el Mesías- tiene el telón de fondo de las concepciones nacionalistas, guerras, políticas y triunfalismos que se tienen del Mesías y nada de lo dicho anteriormente no coincide  con lo que Jesús siente y quiere llevar adelante.

Ante la respuesta de Pedro, se pide guardar silencio, el ambiente esta bastante tenso y gran expectación porque entre la gente se dan diversas opiniones quien es Jesús.

Momentos después que se da la proclamación de Pedro, Jesús presenta el anuncio de pasión con la finalidad de corregir las ideas Mesiánicas que los discípulos y el mismo pueblo tienen, y así se le otorga un nuevo sentido a la liberación de Dios. El modelo de Mesías que Jesús presenta, pasa por el fracaso antes de llegar el triunfo (cf. V22 del texto). El fracaso libremente aceptado es el único camino que puede ayudar a los discípulos y a nosotros como cristianos cambiar de actitud ante ciertas ideas absolutas que se presentan como valores  y que amoldan la vida para evitar cambios y el conflicto. Huir y amoldarse es dejarse aplastar por la cruz, muy distinto de tomar la cruz y dar la vida. Jesús les revela como tienen que vivir sin quieren sentir la liberación de Dios (Cf Vv 23-25 del texto).

El camino de Jesús es totalmente liberador. Es la vida lo que interesa, por tanto como creyente y discípulos de él hemos de responder con honradez  a la pregunta de Jesús “Y tú ¿quién dices que soy yo?” pero también reconocer que en nuestras vida hay otros intereses que nos alejan de amar la vida para dar la vida. 

domingo, 28 de agosto de 2011

EL QUE QUIERA SEGUIRME TOME SU CRUZ

Texto Mt 16,21-27.

REFLEXION

Cuando Jesús hizo el llamado a los discípulos para que lo siguieran, siempre fue desde la fe puesta en el Padre y en los valores del Reino, pero los discípulos lo entendieron desde sus intereses; de ahí se entiende porque Pedro en un primer momento lo confiesa como Mesías hijo del Dios vivo ahora –sin negar su proclamación- no le es posible entender que el Mesías padezca.

Los discípulos y las primeras comunidades cristianas tuvieron que hacer una relectura a la luz de la cruz para poder entender los anuncio del maestro sobre la pasión, muerte y resurrección.

El camino mesiánico de Jesús pasa por esta triple dimensión: pasión, muerte y resurrección. Esto crea incomprensión entre los discípulos no se puede pensar que el Hijo del Dios vivo padezca.

La reacción de Pedro cuando intenta disuadirlo, demuestra su imperfecta compresión del misterio salvador de Jesús. Pedro logro tener una revelación gloriosa que no pudo desplazar las expectativas mesiánicas de su tiempo. De esta manera Pedro es el discípulo imperfecto.

La respuesta de Jesús no es de rechazo, es un cuestionamiento para que se ubique como discípulo y se mantenga firme por la senda del seguimiento.

Una vez aclarado el asunto con Pedro se dirige a todos los discípulos para explicar cual es el camino del seguimiento. Este camino tiene unos punto centrales: a) Toda la vida del discípulo (a) debe hacerse en referencia a Jesús. b) Los verbos tomar, negarse explican cual es la acción ultima y personal del discípulo. c) Tomar parte en el destino histórico de Jesús.

El punto que mas se ha distorsionado es el de “tomar la cruz”, esto ha generado ideas confusas y equivocadas. Jesús nos educa y nos prepara para tengamos actitudes que como Hijos de Dios puedan ser asumidas ante las cruces que nacen del seguimiento fiel a Cristo.

El entorno que vivimos no educa para tomar la cruz, al contrario nos incapacita para el sufrimiento y la renuncia. Ante ciertas situaciones se busca esconder y rechazar el sufrimiento por ejemplo: es muy fácil cortar la comunicación para evitar el conflicto y vivir con un margen de tranquilidad incomoda.

Las palabras de Jesús no son la “moral de los esclavos” son palabras para asumir de manera consciente nuestro reto de ser auténticos creyentes y seguidores.

viernes, 5 de febrero de 2010

REMA MAR ADENTRO

TEXTO
Lc 5,1-11

1 Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre él para oír la Palabra de Dios,2 cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas, y lavaban las redes. 3 Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.

4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar." 5 Simón le respondió: "Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes."

6 Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. 7 Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.

8 Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: "Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador." 9 Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. 10 Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: "No temas. Desde ahora serás pescador de hombres." 11 Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.


REFLEXION GENERAL
Previamente todo el texto hace descripción del lugar, la predicación de Jesús, la pesca milagrosa para culminar en el llamado de Pedro y otros pescadores. En línea general este sería el itinerario para tu meditación de la palabra.

Lucas comienza describiendo en el versículo 1 todo lo que sería el entorno del lago de Genesaret . En las aguas este lago abundan los peces, es un lago que tiene fuente de agua propia que lo mantienen limpio, pero el texto dice todo lo contrario que no habían pescado nada.

En los vv 2-3 recuerdan el origen de aquellos hombres, pero que no impide en su condición de pescadores ser llamado discípulos. Otro elemento que sobre sale es que la barca era de Pedro, de esta manera el evangelista busca darle relevancia a la figura de este discípulos, porque lo que a él le ocurra afectara a los demás pescadores.

Los vv 4-10, se constata el fracaso de una jornada de trabajo nocturna, pese a la situación Pedro echara la red por el poder de la palabra del maestro, es bueno resaltar este título porque en el versículo 8 Pedro lo llamara Señor, y así deja ver el paso de lo humano a lo divino. Es curioso que el llamado que hace solo a Pedro también afecta a los demás pescadores, ellos se sienten también llamados.

Las palabras de Jesús tocan a los discípulos que son capaces de ver su condición de pecador y la actitud de decisión que los lleva a dejarlo todo. Tienen valor para descubrir a Dios en la vida que es pobre y mucha veces oscura. Creer en las palabras de Jesús es sentirse aceptado.

La propuesta de Jesús es clara “…Desde ahora serás pescador de hombres…”, del mismo oficio del pescador se convierte en metáfora de misión. Ser pecador de hombres es salvar la vida y será una misión para siempre, no será de un momento. Jesús les cambia la vida y la dirección de misma de manera radical

En el último versículo que es el 11, es la respuesta definitiva que dan aquellos pescadores a la invitación de Jesús ofrecida en la figura de Pedro. El seguimiento es inmediato, la disponibilidad es absoluta.

Estimado lector (a), definitivamente en la propuesta de Jesús en ser pescadores de hombres, esta la más profunda realidad de nuestro ser que es llegar a conocer a Dios. Condiciones: 1) Se necesita obediencia al hijo y riesgo en remar mar adentro de nuestra vida, 2) confianza en las palabra del Señor para echar las redes de nuestros proyectos, 3) y saber que no lo podemos hacer solo necesitamos hacerlo desde la comunidad, por eso el llamado de Pedro afecto a los demás, 4) por ultimo descubrir nuestra limitación que por muchos años de vida no que tengamos, no hemos pescado nada. Solo se experimenta a Jesús en la propia vida, es decir tu vida….

sábado, 12 de septiembre de 2009

QUIEN QUIERA SALVAR SU VIDA, LA PERDERÁ;

Texto de Mc 8,27-35.

27 Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién dicen los hombres que soy yo?" 28 Ellos le dijeron: "Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas." 29 Y él les preguntaba: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Pedro le contesta: "Tú eres el Cristo." 30 Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de él. 31 Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. 32 Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. 33 Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: "¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres." 34 Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 35 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.


Reflexión.
27 Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién dicen los hombres que soy yo?"

La pregunta que Jesús hace a sus discípulos, es fuera del territorio de Israel y al margen de la ciudad pagana como lo era Cesarea de Filipo.

La pregunta se formula mientras van de camino, desde este caminar hace que los discípulos se sientan libres de las exigencias de la sociedad. El lugar es propicio para que la respuesta esté libre de toda tradición e ideología religiosa.

28 Ellos le dijeron: "Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas."

La respuesta es inmediata y con nombres concretos. A Jesús lo identifican con gente del pasado, con personas reformistas que ya habían muerto, y solo quedan de estas personas sus ideas.

29 Y él les preguntaba: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Pedro le contesta: "Tú eres el Cristo."

Responder con experiencia ajena es fácil; Jesús busca que sus discípulos hagan el camino de la fe y por eso la pregunta ya no es hacia lo que piensan otros, sino que piensan y sienten sus propios discípulos. La respuesta no se hizo esperar. Pedro se hace representante del resto de los discípulos.

30 Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de él. 31 Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días.

No hemos de olvidar que Jesús lanza la primera predicción de su muerte.
La respuesta de Pedro es bonita, pero poco aceptable, ya que en el fondo la misma forma parte de un entusiasmo y no de una experiencia. Es evidente que los entusiasmo endotímicos generan falsos mesianismos; y para superar esta situación Jesús enseña a sus discípulo, que su futuro es contrario al triunfo que ellos esperan.

En sus palabras de maestro, da entender cuál es el destino del “Hijo del Hombre” que será a través del padecer, morir y resucitar. El padecer y morir será producido por los que detentan el poder: Sanedrín judío (poder político), letrados (poder ideológico), Sumos sacerdotes (poder religioso). Y el resucitar, solo Dios que tiene el poder de dar vida.

32 Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle.
33 Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: "¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres."


Nuevamente Pedro, se hace voz de sus compañeros y de él mismo. No acepta lo que Jesús ha dicho: padecer y morir.

Para Pedro las palabras de Jesús son contrarias al plan de Dios o mejor dicho a los intereses de él y del grupo.

El hecho de llamar a Pedro con el nombre de Satanás, subraya la seriedad del fracaso como discípulo. Jesús lo pone en su sitio. El lugar de Pedro es ser discípulo, y el verdadero discípulo tiene los pensamientos de Dios que son contrarios a los de los hombres. Nos hacemos una pregunta: ¿Cuál es el pensamiento de Dios que debe tener un discípulo de Jesús?

34 Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 35 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.

Con estos dos versículos Jesús no solo buscar poner a Pedro en su lugar sino que debe vencer también la resistencia de sus discípulos a través de los criterios del seguimiento discipular que solo se llegaran a entender cuando estos criterios lleguen hacerse vida.

Jesús expresa cuales son las condiciones del seguimiento, y evidenciar cual es la autentica salvación. Las condiciones son dos: 1) Negarse a si mismo, que en el fondo es una renuncia al poder y al dominio humano que quita la vida, 2) Tomar la cruz, es estar claros que ser discípulos de Jesús y del Padre, trae consecuencias de hostilidad y persecución.

La auténtica salvación no surge de los triunfos terrenos que nunca hacen libre al hombre. El que entrega su vida supera la muerte y encuentra vida en abundancia.

Condiciones y criterios del seguimiento.

1. Niéguese a sí mismo 1. Quien quiera salvar su vida, la perderá
2. Tome su cruz y sígame 2. Quien pierda su vida por mí y por el
Evangelio, la salvará

Estimad@ lector@ ¿Qué arriesga usted para seguir a Jesús? ¿Quién es Jesús para su vida? ¿Merece la pena seguir viviendo como está viviendo? No responda a la ligera, las respuestas a flor de piel no ayudan, reflexione es oportuno.

sábado, 17 de enero de 2009

Maestro" - ¿dónde vives?"

TEXTO

Jn 1,35-42

35 Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. 36 Fijándose en Jesús que pasaba, dice: "He ahí el Cordero de Dios." 37 Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús.
38 Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: "¿Qué buscáis?" Ellos le respondieron: "Rabbí - que quiere decir, "Maestro" - ¿dónde vives?" 39 Les respondió: "Venid y lo veréis." Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima.
40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41 Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: "Hemos encontrado al Mesías" - que quiere decir, Cristo.
42 Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas" - que quiere decir, "Piedra".


REFLEXIÓN.
Versículos 35-37. 35 Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. 36 Fijándose en Jesús que pasaba, dice: "He ahí el Cordero de Dios." 37 Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús.

Juan hace una declaración mesiánica de Jesús, los discípulos la oyen, comprenden la calidad de la declaración y su identificación con Jesús y lo siguen. Era raro en la época de Jesús, que se recomendara a los discípulos que fueran tras un maestro más grande, ya que esto requería humildad y confianza en la superioridad del otro maestro, eso es lo que hace Juan, ver en Jesús un maestro cuyas enseñanzas trascienden las suyas.

“He ahí el cordero de Dios”, no es fácil definir el sentido exacto de la declaración de Juan el Bautista, porque la palabra “IMAR” designa el cordero o el discurso (palabra), entonces no sería errado pensar que Jesús es ciertamente el cordero de Dios pero también su palabra hecha carne.

Versículos 38-39. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: "¿Qué buscáis?" Ellos le respondieron: "Rabbí - que quiere decir, "Maestro" - ¿dónde vives?" 39 Les respondió: "Venid y lo veréis." Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima.

La primera palabra que pronuncia Jesús en el evangelio de es la presenta el versículo 38: ¿Qué buscáis? Para comenzar a leer este evangelio se tiene que llevar esta pregunta en el pensamieno.

Esta pregunta sorprende a los discípulos, en la que ellos mismo no responde ya que no buscan doctrinas o principios filosóficos, la respuesta es otra pregunta Maestro ¿dónde vives?, este momento que parece tenso concluye con una invitación, con una acogida: “venid y veréis”; y más cuando ya estaba cerca la noche. Concluye el texto afirmando que “que se quedaron con él aquel día” pasaron la noche junto a Jesús. La hora décima, que son más o menos las cuatro de la tarde, prácticamente indica que el día está terminando. Puede decirse que no fue un día más para la vida de aquellos pescadores, fue tan mercante ese momento que aun el evangelista lo recuerda. Ahora bien ¿Dónde vivía Jesús? Jesús no les da ninguna dirección; No había casa, posiblemente fue a la orilla del lago, la noche fue entorno a un fuego, de seguro Jesús les hablo de su proyecto

Versículos 40-42. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41 Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: "Hemos encontrado al Mesías" - que quiere decir, Cristo. 42 Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas" - que quiere decir, "Piedra".

Esta ultima parte del texto que reflexionamos, nos ofrece la identificación de uno de los discípulos, se trata de Andrés – que significa el varonil-, quien hace partícipe de su experiencia a su hermano Simón. El entusiasmo de Andrés es incontenible, y le habla de Jesús como Mesías, unas horas durante la noche de trato directo con Jesús han bastado. Andrés es la figura de la persona que está abierto a la novedad, es un hombre interesado en la esperanza.

“Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: "Tú eres Simón…” En el encuentro de Pedro con Jesús, la mirada es clave ya que en reiteradas ocasiones el evangelista indicara la mirada de Jesús para Pedro, pero concretamente esta primera mirada es profunda, sincera y llena de amistad, tanto así que de buenas a primera Jesús le cambia el nombre o le da un apodo llamándolo Cefas (Piedra). Con este cambio de nombre, Pedro pudo entender que no solo había encontrado la anhelada esperanza de Israel, sino que también una familia que le acogía. El encuentro fue impactante, tanto así que Pedro no pronuncia palabra ni le pregunta nada, en su silencio Pedro mantiene sus convicciones cerradas y no está dispuesto a dejarla tan fácilmente, incluso su testarudez estará presente en el texto del evangelio.

Jesús se impone desde un principio a Pedro, conoce su nombre propio, sabe que quien su padre. Con el nuevo nombre estará unido a su misión. El cambio de nombre en el antiguo testamento marca siempre el principio de una vocación especial por ejemplo Jacob es llamado Israel (Gn 32,28), Abram se le llama Abraham (Gn 17,5).

Actualmente estimado lector ¿Quiénes son los testigos de la verdad y a los podemos señalar como los imar (cordero y palabra de Dios viviente) de nuestro siglo? Por lo general ¿cómo terminan tus día? ¿Qué encuentras en ellos? ¿Que buscas en tu vida? Tuya es la palabra.

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra