domingo, 24 de abril de 2016

AMENCE COMO YO LOS HE AMADO Jn 13,31-35


La palabra glorificación significa la actuación salvadora de Dios a través de una nueva acción. En el actuar de Dios (Gloria) se revela su intimidad y amor referida al hombre. La glorificación de Dios, de la que habla Jesús,  será el calvario y la resurrección. La gloria de Jesús es amor en dar la vida, y ese amor revela la gloria íntima y amorosa de Dios, se ahí se entiende porque el mandamiento del amor referido a los discípulos y para todos aquellos en quien creemos en Jesús. 

El mandamiento del amor en boca de Jesús no es una palabra más que se queda para la imaginación; Jesús ha demostrado con hechos que el mandamiento del amor debe ser llevado a cabo en la vida. Jesús lo demostró en le lavatorio de los pies,  lo hizo presente en todas las obras que hizo como signo de amor del Reino de Dios. Ahora bien el mandamiento de “amarás al Señor tu Dios”  (Dt 6,5) no queda sustituido queda complementado y unificado en un solo amar a Dios en el Hombre y viceversa. 


En Jesús Dios hace presente su amor entre los hombres todo ser humano debe ser respetado ya que Dios habita en cada rostro y eso lo hace intocable. La base de todos los derechos humanos se sustenta en que todos somos parte de una familia y no es simplemente lo humano que no que lleva a respetarnos y ser sujetos de derechos  y justicia. Si el rostro del amor de Dios se pierde de la conciencia humana, no hay derechos humanos que valgan por todos será relativo y cuestionable. 


Por últimos del amor hemos hablado y cantado mucho, pero no le hemos dado su contenido práctico desde actitudes concretas; es verdad que el amor no puede determinarse con precisión en la vida de las personas, pero si estamos necesitados de amar y ser amados.

domingo, 17 de abril de 2016

SOSTENER Y CUIDAR - PASTOREA MIS OVEJAS


La realidad más inmediata del pastoreo es sostener y cuidar. Estos dos verbos cambian fortalecen y complementan la imagen del pescador de hombre, porque se pasa hacer el apacentador de las ovejas, no por ello se pierde el origen de la llamada como pescador de hombre al contrario la concretiza.

Jesús al asignar a Pedro como pastor y al insistir por tres veces “apacienta mis ovejas” le indica de manera directa no está capacitado de apropiarse de los corderos y las ovejas (lo pequeño y lo pobre). El pastor por excelencia es Cristo ya él es la puerta del rebaño.

Jesús conocía mejor a Pedro que él así mismo, solo en la tercera vez cuando Jesús le preguntas ¿Pedro me quieres? se le afirma realidad del pastoreo solo cuando se tiene la seguridad de que el pescador ama al maestro a quien negó tres veces. Vamos a estar claro lo que no ama se destruye, se abandona, se descuida y finalmente acontece la muerte (el lobo que hace estrago en el redil)

Quien haya de cuidar las ovejas debe mostrar que ama Jesús incluso hasta dar la vida. El rebaño nunca será propiedad del pastor y por ende  nadie ocupa el puesto de Jesús.

 Si el servicio de la autoridad se vuelve posesiva y dominante es clara expresión que no se ama lo que debería servirse. La  praxis del pastor es conocer, cuidar para que acontezca la vida como regalo y bendición que proviene  del dueño de las ovejas que las conoce por su nombre

viernes, 25 de marzo de 2016

UNA PALABRA JUNTO AL QUE NO TIENE PALABRA

 SEMANA SANTA 2016

1.- «¿A quién buscáis?»

Hoy el hombre busca muchas cosas. Y busca en cualquier parte (santeros, brujos, astrólogos, etc). Incluso se dedica a buscar desperdicios en los basureros.   ¿A quién buscan? Nos pregunta también hoy Jesús... ¿Lo buscaremos a El porque lo necesitamos?

2.- «Uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote?»

Todos tenemos derecho de ser escuchado. Menos Jesús. A Dios le negamos hasta ese mínimo derecho de responder a todas esas acusaciones de las que también hoy es víctima. Si hoy alguien da la cara públicamente por Dios y por la fe, es posible que reciba más de una bofetada.   Puede ser la bofetada de la sonrisa burla maliciosa, puede ser la bofetada del silencio acusador... 0 puede que sea la bofetada de la frase hiriente.

3.- «Y en seguida cantó un gallo».

Pedro negó a Jesús por primera vez, y su conciencia quedó tranquila. Lo negó por segunda vez, y Pedro siguió tranquilo. Y volvió a negarlo por tercera vez. Y la conciencia de Pedro seguía dormida en sus miedos y cobardías. Pero fue suficiente el canto de un gallo para desgarrar el corazón de Pedro. Bastó el canto de un gallo para arrancarle las lágrimas que aún le quedaban dentro de sus ojos. ¿Cuántas veces debe cantar un gallo para que dejemos de tener miedos, cobardías y conciencias tranquilas sin hacer nada?

4.- «¿Que acusación presentan contra este hombre?»

Siempre es más fácil acusar que perdonar. Siempre será más fácil cargar de culpas a los demás. Somos especialistas en acusaciones. Acusa los Medios de Comunicación Social. Acusan los políticos. Acusan los ricos. Acusan los pobres. Acusamos a todos. También acusamos a Dios. ¿No acusamos a Dios de que haya tanta desgracia en la vida? ¿No acusamos a Dios de la miseria que padecen tantos hombres, mujeres, niños y ancianos? Es mucho más fácil decir «es qué Dios lo permite,» es una prueba de Dios,  que ponernos hacer algo por los demás.

5.- «Y ¿qué es la verdad?

Es más fácil preguntar por la verdad que abrimos a la verdad. Es más fácil discutir sobre la verdad que estar dispuestos a aceptar la verdad como corrección fraterna. Es mucho más fácil dudar de la verdad que de nuestras mentiras.   ¿No podíamos en este año de la misericordia  hacernos  un poco más sinceros frente a la verdad que vivir de los rumores y las mentiras?

6.- «¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?»

La vida y la suerte de muchos hombres dependen de «la autoridad de la justicia». Demasiadas vidas de hombres y mujeres que su inocencia y su dignidad no valen porque dependen de la autoridad que suelta o que crucifica. No  olvidemos que la autoridad más grande  es la de Dios,  y Dios es incapaz de condenar porque su gloria es que hombre viva y tenga vida en abundancia. Por tanto la justicia un país debe ayudar a la vida y para que la vida sea abundancia de paz.  


7.- «Si sueltas a ése, no eres amigo del César».

Parafraseo  «Sí, si sueltas a ése, no eres amigo del César y tu puesto corre peligro». El poder no es tan fuerte como aparenta ser. El poder lleva dentro de sí mismo su propia debilidad que es el miedo a perder votos y seguidores. Jesús fue víctima del miedo de Pilato que no quería  perder el poder. Cuantos inocentes en la cárcel porque por que no son amigos del cesar, deben recobrar su libertad. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia porque de ellos es el Reino de Dios  


8.- «No tenemos más rey que al César»

Nuestra vida como seres humano es misteriosa. Los judíos no podían ver al César. Hasta lo odiaban. Pero, cuando se trata de buscar los propios intereses, hasta aquello que lo odiaban  lo aceptan como rey. En el corazón llevamos demasiados reyes. Reyes que nos dominan. Reyes que nos esclavizan. Cuando se tiene al cesar por rey, las más mínimas normas de convivencia humana son quebrantadas y la suprema ley de Dios “de amar y no matar” se olvida

9.- «Entonces se lo entregó para que fuera crucificado»

Nosotros no podemos matarlo, porque nos lo prohíbe nuestra ley. Este era el argumento de las autoridades judías y ahora sí ya podían celebrar tranquilos la Pascua. Este viernes de pasión está bajo una enorme ley de muerte, los países de Europa viven el terrorismo (llamado técnicamente guerra de 4ª generación) nosotros vivimos aterrorizados por el robo, escases, la violencia, etc., donde la  vida es entregada a la muerte.  Ahí sigue Jesús siendo entregado para ser crucificado

10.- «El lugar donde habla sido crucificado Jesús estaba cerca de la ciudad»

El Gólgota estaba cerca  pero a fuera. Los crucificados ensucian la ciudad, la miseria se ve menos, donde la vida infrahumana no tiene testigos... Esta era la función y objetivo del sitio de la calavera donde muere Jesús.
Me permito decir esta suplica: Señor, quiero pedirte por todos esos hermanos tuyos y nuestros que agonizan en la cruz de la miseria, de la injusticia y la insensibilidad humana. Que sean ellos, como Tú, los que salven y rediman los pecados de la ciudad.

11.- «Los soldados, después que crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos»

Para estar en la cruz y morir en la cruz basta que este Jesús. No interesan sus vestidos pero preferimos los trapos que cubren su cuerpo. No nos interesa el cuerpo del crucificado que son ahora el hombre y la mujer de este tiempo. El salario injusto y mal pagado, o la sentencia injusta, deja desnudos a muchos hombres y mujeres, Y ELLOS son el propio Jesús.

12.- «Habla allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron en una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca».

Para algunos el buen vino. Para otros el vinagre. Para algunos la buena mesa. Para otros los escases. ‑ Para algunos la comodidad para otros, la angustia diaria de carecer de todo. Hay demasiado vinagre en las familias: silencios, incomprensiones, divisiones, abandonos. Hay demasiado vinagre en la sociedad: injusticias, miserias, hambre, violencia. Hay demasiado vinagre en la vida política. ¿No vemos cómo nuestros políticos se pasan la vida peleándose entre ellos y poco o nada ocupándose de la cuestión social? No se ponen de acuerdo en nada. ¿Por qué será? No tengo respuesta.


13.- «Inclinó la cabeza y entregó su espíritu»

Esta última reflexión para concluir la dirijo al crucificado:

Señor, mueres con la cabeza no erguida hacia el Padre, sino con tu cabeza descolgada hacia los hombres. Tu espíritu vuela al Padre, pero tu mirada de agonía sigue tendida hacia los hombres. Mueres abrazando en un mismo abrazo de crucificado al Padre y al hombre. Es el abrazo del encuentro. Es la cabeza inclinada hacia el hombre y es el espíritu erguido en fidelidad hacia el Padre. Los demás, Señor, morirnos. La vida se nos va, se nos escapa. Tú te haces dueño de tu propia muerte. Tú no te dejas morir sino que entregas generosamente tu espíritu al Padre. Hay que saber morir. Hay que aprender a hacer de la muerte un acto de entrega generosa en manos del Padre. Pero antes hay que sentir el grito de la vida del que «todo está cumplido». No se pueden dejar las cosas a medías. Sólo se puede morir de verdad, cuando se ha vivido y cumplido la misión para la que hemos entrado por los caminos de la vida en esta tierra. AMEN 7 veces para ti mi Señor Jesús.

lunes, 21 de marzo de 2016

¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?

SEGUNDA PARTE 
REFLEXIÓN

12 El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dicen sus discípulos: "¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?"
El versículo 12 es una introducción a toda la secuencia siguiente del texto. Ofrece un dato, y es que la fiesta de los panes ázimos era la víspera de la pascua, y era la que daba inicio al día de la pascua. El sacrificio del cordero pondrá todas las acciones de Jesús bajo el signo de la pascua, así es que podemos entender que Jesús es el cordero pascual. Una vez que se ofrecen estos datos surge la pregunta de los discípulos: "¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?".  Con esta pregunta se indica que la fiesta de pascua es una iniciativa que surge de los discípulos.

13 Entonces, envía a dos de sus discípulos y les dice: "Id a la ciudad; os saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua; seguidle 14 y allí donde entre, decid al dueño de la casa: "El Maestro dice: ¿Dónde está mi sala, donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?" 15 El os enseñará en el piso superior una sala grande, ya dispuesta y preparada; haced allí los preparativos para nosotros."
Jesús envía a sus discípulos a la ciudad, en curioso que no aparece el nombre de Jerusalén. Para poder al lugar indicado ellos deben seguir unas señales poco usuales un hombre con un cántaro de agua que solo podían llevar las mujeres que iban al pozo a buscar agua como es el caso de la mujer samaritana. Seguir al hombre del cántaro significa que las cosas deben cambiar, y el cambio viene con la ruptura del pasado que incluye las costumbres. La pascua de Jesús no es un mero rito, es un cambio a toda  la vida del ser humano.
Seguir al hombre del cántaro hasta donde llegue indica el final del camino. El lugar donde se celebrara la pascua tiene sus propias características: es una casa de dos piso, tiene una sala  grande y el lugar está preparado para la misma. ¿Qué significan para ti amigo o amiga lector estas condiciones?
16 Los discípulos salieron, llegaron a la ciudad, lo encontraron tal como les había dicho, y prepararon la Pascua.
Los discípulos son obedientes a la palabra del maestro, siguen con riguridad las instrucciones, pero también esta obediencia es disposición de personal.

17 Y al atardecer, llega él con los Doce. 18 Y mientras comían recostados, Jesús dijo: "Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará, el que come conmigo."
19 Ellos empezaron a entristecerse y a decirle uno tras otro: "¿Acaso soy yo?" 20 El les dijo: "Uno de los Doce que moja conmigo en el mismo plato. 21 Porque el Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!" 22 Y mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio y dijo: "Tomad, este es mi cuerpo." 23 Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio, y bebieron todos de ella. 24 Y les dijo: "Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por  muchos. 25 Yo os aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios."
La precisión temporal (al atardecer), será misma precisión que se utilizara para indicar la sepultura de Jesús (Cf. Mc 15,42). También esta precisión es indicativa de incomprensión (Cf Mc 1,32; 4,35; 6,47). El comer recostados (v 18),  es el signo propio de los hombre libres (cf Mc 2,15; 6,39; 8,6) en una comida que es fiesta. Si la pascua es signo de la liberación de Egipto, comerla junto a Jesús es signo de la liberación total es decir más que Egipto, porque la pascua de Jesús no es un recuerdo del pasado es una realidad viva y operante.
El comer juntos es signo de amor,  amistad e intimidad, y para que aquella amistad, fuera quedar manchada era mejor revelar quién era el traidor. La denuncia de Jesús del traidor produce inquietud y tristeza, porque cada uno se ve como un posible traidor porque no hay seguridad en la fidelidad discipular hacia el maestro, y esto hace no sean capaz de descubrir al traidor.
Jesús precisa el traidor, y ese surge desde el grupo, de los que él llamo por amor, amistad e intimidad; por eso el traidor comparte su misma comida y su misma vida.
Esta situación no detiene a Jesús (“…el Hijo del hombre se marcha…”), él tiene firme voluntad de llegar a la muerte indicando que él no fracasara, pero el hombre que lo entrega su existencia será un fracaso. Hasta el momento no se dice abiertamente el nombre del traidor porque en esta situación puede ser cualquiera de la comunidad, incluso nosotros estimado lector podemos ser ese hombre cuya existencia está abocada al fracaso.
En la frase entregar al hijo del hombre,  significa querer anular todo valor humano, toda plenitud. Hacer esto es un fracaso para sí mismo y para hacer esto más vale no nacer.
En la comida Jesús ofrece el pan, que a partir de ese momento será su identidad y presencia, pero también es asimilarse a él, aceptar su palabra y vida como norma y guía única. Es curioso que no se indique que tomen el pan y lo coman, el texto lo deja como una acción tácita, pero de la copa si dice que la bebieron. Después de haberla bebido Jesús explica que significa la copa, es signo de su muerte violenta que estará en término de alianza y así la alianza del Sinaí queda sustituida. Beberla por parte de los discípulos es aceptar la muerte de Jesús y comprometerse como él
Con el versículo 25 Jesús termina con una solemne declaración: Yo os aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios.

26 Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.

Con este versículo se indica que salen de ciudad hacia el Getsemaní. El verbo salir, indica el acto voluntario de morir.

jueves, 17 de marzo de 2016

Apasionados y Pasión por Cristo y el Reino de Dios en el Mundo de Hoy

PRIMERA PARTE
Con motivo de la SEMANA SANTA 2016, quiero compartir con Ustedes varias reflexiones desde diversos tópicos del Misterio Pascual. Hoy será desde la pasión de Cristo y nuestra pasión en la vida.

Apasionados y pasión. Debemos tener una distinción clara entre apasionados y pasión. El alfa privativo (A)  puede que se relacione más con elementos endótimicos e ideológicos que no ayudan ir mas allá de la mera realidad que se vive, sin pensar en el futuro. El que tiene pasión esta enfocado en el más en el futuro que esta porvenir que en el presente que esta solo por resolverse.

Tener pasión es la clave por el Reino de Dios y la autentica realidad del discípulo que esta dispuesto a seguir a Jesús hasta sus últimas consecuencias.

1.- Humanamente Hablando (¿qué es humanidad y humano en el ser hombre y mujer?)
  1. Amor y dolor, sufrimiento y gozo, acción y pasión, son en realidad términos correlativos; es decir, quien ama sufre, quien sufre de verdad por alguien o por algo es porque ama; quien obra y actúa, entra en una experiencia de pasión, quien padece experimenta los efectos de la acción propia o de los demás sobre él. Nadie que no haya sufrido puede aspirar ni llegar a saber lo que es la verdadera felicidad.
  2. La pasión se manifiesta en el sufrimiento y es una realidad indiscutible, ya que el hombre ha sufrido siempre -en toda su historia-, ha sufrido todo él (física, espiritual y socialmente), ha sufrido y sufre en todas partes. "Nacer es comenzar a morir" (T, Gautier), y esta muerte es sin duda un camino de sufrimiento. "Las almas que no conocen el dolor son como iglesias sin bendecir" (L. Rosales).
  3. La pasión del hombre puede tener muchos rostros y muchas formas de experiencia y expresión: unas veces puede tener la forma de un sufrimiento necesario, connatural en el proceso de la vida en la naturaleza; otras será la experiencia del sufrimiento absurdo e incomprensible desde cualquier razonamiento humano; otras será el sufrimiento injusto, que es causado por cualquier forma de injusticia y opresión sobre el hombre; otras podrá ser el sufrimiento que brota de la lucha por la justicia... Pero siempre, tendrá forma de cruz.
  4. No sólo ama y sufre el hombre, sino que también y, sobre todo, ama y sufre Dios: "Dios es amor" (1a Jn 4,8), pero Dios es también "dolor" y "sufrimiento" (Cf. K. Kitamori, Teología del dolor de Dios); "Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su propio Hijo" (Jn. 3,16). Si Dios no pudiese sufrir, tampoco podría amar.
  5. En el AT se refleja la historia de un pueblo pequeño y humilde, que conoce la amargura de la esclavitud, la dureza del peregrinar por el desierto, los amargos sufrimientos del destierro, las persecuciones permanentes, la lucha por la supervivencia. Dios responde con pasión "Tengo ante mi vista la aflicción de mi pueblo; conozco sus sufrimientos... el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí" (Ex 3,7-9). Dios que sufre con el hombre y con el pueblo "no olvida jamás al pobre, ni hará que perezca la esperanza de los humildes"(Sal 9); "por la opresión del humilde, por el gemido del pobre, yo  me levantaré"(Sal 11)
  6. La Pasión de Dios y la pasión del hombre del Nuevo Testamento. En su predicación Cristo vincula el amor a Dios al amor al hombre, y la acción frente al hombre a la acción respecto a Dios: "De estos dos mandamientos dependen la ley y los profetas"(Mt 22,40); "quien a vosotros recibe, a mí me recibe" (Mt 10,40).
  7. Jesús resucitado se  aparece en la forma de jardinero, de peregrino, de pescador, como para darnos a entender que El está de miles de formas presente y vivo entre nosotros, y sólo debemos tener ojos de fe para descubrirlo y encontrarnos con El: "Saulo ¿porqué me persigues? ¿Quién eres Señor? Yo soy Jesús a quien tu persigues"(Hech. 9,4-5). 
Pasión de Cristo y por el Reino de Dios en la tradición.

  1. En la época de los Mártires de los primeros siglos, existió en la Iglesia una conciencia muy viva de la identificación del cristiano con Cristo a través de la práctica del seguimiento tras las huellas de Cristo Crucificado. Ignacio de Antioquía entiende que comienza a ser verdadero discípulo, cuando es conducido al martirio: "Vengan sobre mí el fuego, la cruz, manadas de fieras, desgarramientos, amputaciones, descoyuntamientos de huesos, seccionamiento de miembros, trituración de todo mi cuerpo, todos los crueles tormentos del demonio, con tal de que esto me sirva para alcanzar a Cristo" Carta a los romanos "Mi amor está crucificado y ya no queda en mí el fuego de los deseos terrenos" (Ibd.).). El, como tantos otros cristianos, acepta los tormentos del martirio y siente la vaciedad de los placeres terrenos porque sabe que ante todo el cristiano debe entender su vida unida a Cristo en la cruz.
  1. En la época patrística se insiste mucho en la idea del "Christus totus” (Cristo Total)  S. Juan Crisóstomo "¿Deseas honrar el cuerpo de Cristo? No lo desprecies pues cuando lo contemples desnudo en los pobres, ni lo honres aquí en el templo con lienzos de seda, si al salir lo abandonas en su frío y desnudez" (Homilía 50). 
  1. El Vaticano II recuerda a la Iglesia que debe estar siempre identificada con Cristo pobre y sufriente para poder ser verdadera  discípula y testigo en el mundo: "Cristo realizó la obra de la redención en pobreza y persecución, de igual modo la Iglesia, está destinada a recorrer el mismo camino. Cristo Jesús se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo y por nosotros se hizo pobre... así también la Iglesia no fué instituida para buscar la gloria terrena, sino para proclamar la humildad y la abnegación. Cristo fue enviado a evangelizar a los pobres así también la Iglesia abraza con su amor a todos los afligidos por la debilidad humana, reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su fundador pobre y paciente. En definitiva, "la Iglesia va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anunciando la cruz del Señor hasta que venga" (LG,8).
  1. En la carta apostólica de Juan Pablo II "Salvifici Doloris" (1984 nº 19). Aquí aparece sobre todo la idea de que en Cristo el sufrimiento es vencido por el amor y  por amor; desde la experiencia de Cristo podrá también el hombre asumir y superar su propio sufrimiento.
  1. En el nuevo Catecismo también encontramos que la fe cristiana supone una participación en todo el misterio de Cristo: "La fe supone participar en el sufrimiento del Hijo y en la noche de su sepulcro" (Nº 165), puesto que "desde el comienzo, Jesús asoció a sus discípulos a su vida... les dió parte en su misión, en su alegría y en sus sufrimientos... "Nadie escapa a la experiencia del sufrimiento, de los males en la naturaleza y, sobre todo a la cuestión del mal moral... Pero debemos examinar la cuestión del origen del mal fijando la mirada de nuestra fe en el que es su único vencedor" (Nº 385).
Tener pasión es ser testigos de la fidelidad a nuestra historia. Esta creo que debería ser una primera y necesaria exigencia para reencontrarnos con nosotros mismos. La fidelidad no significa atadura a la letra o a las formas con las que vivieron nuestros mayores, ni una repetición mimética de lo que ellos vivieron e hicieron en la Iglesia y en la sociedad; significa  más bien mantener y conservar la esencia o el espíritu del don recibido.  Fidelidad al hombre y a la mujer de hoy porque el mensaje de salvación es siempre algo presente y actual para el hombre; Dios no sólo salvó ayer y salvará mañana al hombre, sino que es presencia permanente de salvación para el hombre; desde Jesús de Nazareth el tiempo y la historia se convierte en un permanente "HOY" de salvación, en un "kairós" interminable para los hombres de todos los tiempos: "hoy es el tiempo de gracia, hoy es el día de la salvación" (2Cor 6,2); "hoy ha llegado la salvación a esta casa" (Lc 19,9); "hoy os ha nacido en la ciudad de David, un Salvador" (Lc 2,11); Dios ofrece pues su salvación y su gracia a cada hombre en su presente histórico.

 Jesús y su espíritu de vida y salvación no pueden quedar reducidos a los límites del tiempo histórico en que El vivió en Palestina, sino que es  una presencia real y actuante siempre para la Iglesia y la humanidad: "yo estaré con vosotros siempre hasta el fin de los siglos" (Mt 28,20); El Señor y su Espíritu no son pues algo exclusivo del pasado histórico, sino presencias vivas abiertas a todos los tiempos y a todos los hombres. 

El Evangelio y la Palabra de Dios son algo siempre vivo para el hombre en sus más diversas circunstancias y situaciones; el Evangelio y la Palabra divina son BUENA NOTICIA para el hombre de hoy y de siempre, y la Palabra de la Cruz contiene una sabiduría que nunca pasa ni envejece.

Para ser fieles al hombre de hoy debemos ser hombres  y mujeres de nuestro tiempo pero con pasión, sentirnos solidarios con las aspiraciones, esperanzas y sufrimientos de los hombres y mujeres de nuestro entorno, sentirnos implicados y complicados en la problemática, los logros, los fracasos  y frustraciones de nuestros hermanos y hermanas.


EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra