Antes de llegar a la transfiguración Jesús había
anunciado a sus discípulos de pasión y muerte (cf. Mt 16,21-23) y les da una condiciones mas
estrictas en el seguimiento (cf. Mt. 16,24-28), todo esto con la única
finalidad de hacerlos reflexionar de no seguir manteniendo las ideas de un
Mesías político religioso triunfalista, ya que en proyecto de los discípulos no cabe el fracaso.
Cuando Jesús se retira al monte a orar le
acompañan tres de los discípulos que alientan aspiraciones de poder. El
objetivo final de la transfiguración no es un alarde de poder, es confirmar a
Jesús en el camino que ha elegido y como han de entenderse y vivir el mesianismo
de Jesús.
La transfiguración también es una palabra de
animo frente al miedo y las dificultades que posteriormente van a vivir los discípulos
durante la pasión y después de la resurrección.
La presencia de Moisés y de Elías
representan la ley y los profetas, ambos personaje reafirman lo que Jesús había
anunciado de su pasión: padecer, morir y resucitar. Por otro lado la voz que
sale la nube -signo teofánico que causa miedo en los tres hombre que acompañan
este momento-, confirma a Jesús en su identidad y misión, y revela a
Pedro, Santiago y Juan que Jesús es el Mesías a quien hay que escuchar. En el
verbo escuchar se exige, que la norma de vida del discípulo es aquella que
Jesús a colocado como exigencia: negarse a si mismo, tomar la cruz y seguirle.
El NO escuchar y seguir a Jesús significar estar en la propia esclavitud.
Es cierto que la transfiguración revela el
sentido del misterio divino que habita en Jesús, pero también no exime de vivir
la realidad con toda su dureza. Al terminar la visión, se vuelve a la
realidad cotidiana. Hoy también nos sucede a nosotros, hemos de afrontar la
realidad, no podemos refugiarnos en la montaña de nuestros miedos, en dejar que
sea el tiempo que por cansancio resuelva los problemas.
La propuesta de Pedro en construir tres cabaña,
suena bien y se ve buena la sugerencia, pero seria quedarse en un mismo lugar,
no seria hacer camino cuando el seguimiento a Jesús exige estar en camino dejar
la tienda y quemar las barcas para no volver. Cuantas veces por miedo buscamos
hacer tiendas que se convierten en auténticas sepulturas de nuestra vida,
refugios cómodos que permiten llevar una vida tranquila sin sobre saltos ni
preocupaciones, en una palabra es el olvido de las utopías juveniles. De seguro
alguien dirá esta pregunta: ¿Cuáles son esas sepulturas en concreto? Pensar
solo en unas vacaciones cuando la situación no lo amerita, un fin de semana
tranquilo con un whisky en las manos cuando no tenemos motivos para celebrar…
en rigor vivir así significa que la felicidad no coincide con el bienestar
presente. Hay que bajar del monte refugio y llegar a donde está la gente y luchar contra la
fuerza que oprimen a las personas.
La vida esta cargada de incertidumbres y de
cruces, conflictos y dolor, pero Dios no nos deja en la penumbra y en la oscuridad, siempre abran señales de
Dios. Solo el que escucha sabe creer y crecer como hijo(a) amado(a) de
Dios. AMEN
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