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domingo, 10 de diciembre de 2017

BUENA NOTICIA DE JESUCRISTO


 SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO 2017

El relato de Mc. 1,1-8 es llamado como buena noticia (evangelio), donde va indicando la identidad y origen verdadero de Jesús que es el fundamento de la buena noticia que marcos da a conocer. La buena noticia solo se entiende desde la práctica histórica de Jesús porque el evangelio no es una teoría, el evangelio no es algo pasado que sucedió sino que también acontece hoy y nos involucra en la causa de Jesús, solo así puede ser buena noticia.

Juan Bautista aparece como el mensajero que viene del mesías. Viste igual que Elías, pero no es el profeta Elías. Juan Bautista es un hombre pobre que renuncia a los privilegios humanos y de cualquier status. No habla de sí mismo sino de quien debe hablar, de aquel que viene detrás de él.

Juan Bautista nos recuerda que a Dios solo se le puede acoger es preparando los caminos de Jesús, porque Jesús es el camino de Dios: “Nadie va al Padre sino es por mi… yo soy el camino la verdad y la vida”

En la frase de allanar los caminos o senderos, consiste en que las relaciones humanes deben de pasar de la desigualdad a la igualdad de la justicia y el derecho, eso sería nivelar los senderos. No se puede vivir la fe sin preparar el camino de este mundo para el señor.


El arrepentimiento que se ofrece no es el templo sino en el desierto, no por sacerdotes sino por el Mesías, no es atreves de los sacrificios rituales sino mediante el bautismo. El arrepentimiento es signo de esperanza: ¿Se puede ser persona de esperanza donde lo más normal y razonable es la desesperanza y la resignación?

domingo, 11 de diciembre de 2016

TERECER DOMINGO DE ADVIENTO Mt. 11,2-11

El texto de Mateo 11,2-11 presenta dos partes.
La primera es la respuesta de Jesús a la pregunta de Juan Bautista. Jesús no responde a la pregunta con palabras sino que remite a sus acciones que son signos del Reino de Dios y oráculos proféticos hechos realidad que revelan al Mesías (Ungido). Las obras de Jesús no son gestos de un justiciero sino obras de un servicio que cura, sana y libera la vida. El gesto de curar, sanar y liberar lo convierten en un hombre apasionado por la vida, Dios es así también, lo que es el Hijo lo es el Padre. Los gestos de liberación son los que vienen cargados de ternura y ofrecen un horizonte nuevo a las personas.

La respuesta es tremendamente orientadora aunque no todos estén de acuerdos con las obras de Jesús ya que se habían hecho un mesías a la medida. La proclamación  y obras de Jesús rompen los esquemas interpretativos del Mesías, de ahí se entiende porque Jesús dice “dicho el que no se escandalice de mí” Hay personas que se han hecho un Dios a su imagen  y por nada del mundo van más allá, están incapacitados en poder dar un perdón sin límite, comprender en la debilidad, consolar en la mediocridad, dar ternura en dureza de la vida y ofrecer esperanza en la oscuridad. Todos esto por no lo han recibido del Dios verdadero que se ofrece en Jesús y se derrama en el Espíritu Santo.

La segunda parte que es la declaración de Jesús sobre Juan consta de tres preguntas y con ellas llega a afirmar que Juan Bautista no es un predicador oportunista y un hombre que vive del lujo, es un profeta que se asemeja a el profeta Elías y recibe el nombre de mensajero (Ángel).  La grandeza de Juan no está en el vigor de su carácter o su forma de vida sino en la respuesta a su vida y su compromiso por el mañana en la esperanza del Mesías. Es un hombre que no deja caer al piso la esperanza de su pueblo, pero aun así el más grande es el sencillo, el pobre, el abatido etc… que lleva sobre sus espaldas una vida de esperanza en ciernes. 

sábado, 9 de enero de 2016

ESTA POR LLEGAR EL QUE ES MAS FUERTE QUE YO Lc. 3,15-16.21-22


Juan el bautista inicia su predicación llamando a todos a la conversión para preparar el camino del Señor. Jesús asume el llamado de Juan el Bautista a la conversión en vista al juicio inminente. 
Jesús asume el bautismo por que no está satisfecho como la mayoría del pueblo no vive como pueblo de Dios, no camina humildemente delante de Dios, amando la justicia y practicando la misericordia. Por esta situación Jesús ve muy pertinente como cosa de Dios la conminación del Bautista  a la conversión; a través de la conversión solo se podía salir al encuentro de Dios: “conocerán a Yahveh”
La exigencia de Juan de la conversión incluye una relación absolutamente  personalizada con Dios, no mediada con la ley ni por el templo (Cf. Mt 9,13; 12,7; Os. 6,6). El templo y la ley serán sustituido por la el hijo predilecto y en quien se complace el padre. 
A Juan el bautista el pueblo lo capto como profeta, pero a Jesús como venido de Dios y predilecto del padre no lo vieron a así, con justa razón el evangelista Juan en el capítulo 1 llega a decir “vino a los suyos y no lo recibieron”
La conversión a Dios se expresa en las relaciones humanas fraternas, dejando la insolidaridad expresado en la injusticia, si es así la conversión ¿Por qué acude Jesús a bautizarse? ¿Qué hacía en la cola de los que esperaban su turno de ser bautizados? Desde nuestra perspectiva es desconcertantes lo que hace Jesús, pero está claro que Jesús se mezcla con los pecadores pero NO ES un miembro más del conjunto de los pecadores, hace cuerpo con ellos pero NO ES como ellos, como hijo de un pueblo confiesa los pecado junto a ellos en primera persona del plural (NOSOTROS), como no es pecador puede cargar con los pecadores: “vengan a mí los que están cansados y agobiados y yo los aliviares”. Como no está dominado por ninguna forma de debilidad egoísta puede actuar él con toda su fuerza la misericordia que lo une a los pecadores.
En aquella cola de gente Jesús se encontró -no la escoria de un pueblo-, sino con un pueblo que buscaba ser fiel y aceptaban la propuesta de Dios en labios del bautista, Jesús acudió a la llamada del bautista porque participaba desde el fondo de su corazón de ese pueblo fiel. Jesús acude al bautismo porque sintió el dolor por los pecados más que los pecadores junto de toda la historia. Los siente porque cada hombre y mujer en la tierra es amado y amada por Dios y el hecho del que no quisieran vivir como imágenes de Dios hace que el dolor de los pecadores y el de las víctimas sean también de Jesús. El primer de todos eso dolores es por los más pobres que eran las niñas de los ojos del Padre del cielo, en su condición tan disminuidos y vejados. 
Jesús al bautizarse asume la condición de hermano tanto de los pecadores como de sus víctimas.
El Dios de Jesús, es el Dios de la vida y no quiere la muerte de nadie sino que se convierta y viva. No quiere que nadie quite la vida a otro ni se la niegue, tampoco quiere que, al hacerlo, se deshumanice y mate su humanidad, por eso cuando Jesús sale del agua y se oye la voz del Padre supo que Dios su Padre había aceptado su confesión con un pueblo que en primera persona del plural dice NOSOTROS somos pecadores. Somos llevados en el corazón de Jesús, lo que no tienen vida, viven en él, y los pecadores están perdonados por el Padre.
A los que lo recibieron les dio poder ser Hijos de Dios… han nacido de Dios

sábado, 7 de diciembre de 2013

LA URGENCIA DE LA CONVERSION - SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO




Juan el Bautista fue una persona importante, una guía carismática, su mensaje esta centrado en la urgencia de la conversión. El signo que utiliza es el  agua, para algunos Judíos significaba el sello de la conversión definitiva.

La voz de Juan el Bautista llego a todas las personas de los estratos sociales. Su forma de vestir y comer no lo acreditan como una persona importante.

Su voz se deja escuchar es el desierto, no en el templo. No busca aplausos, ni fama al contrario la rechaza.


Mensaje del Bautista.

1.      Conviértanse (En griego seria metanoia). Cambio de vida. La conversión no son cambios de ideas, o cambios superficiales, tiene que ser radical y absoluto y debe afectar la vida para vivir de cara a Dios.


2.      Ya llega el Reino de Dios. Signo evidente de que Dios debe reinar. Los gestos y las palabras de Jesús harán evidente de que Dios comienza a reinar.


3.      Abraham. El ser hijos o descendientes de Abraham no libra de la conversión ni de la práctica de la justicia. No hay privilegio para nadie.


4.      El bautismo de agua y el bautismo de fuego. Juan reconoce que su signo es superficial, pero el Espíritu del Mesías sumerge a la humanidad en la vida de Dios.

 

5.      La gente va al desierto a escuchar. ¿Por qué se van tan lejos?

·        Por el templo, la sinagoga, los lideres religiosos, las normas, etc., no dicen nada.

·        Segundo por en el desierto indica que la palabra de Dios no esta domesticada.

 
NOS PIDE ESTE 2º DOMINGO

1.      Escuchar las voces del desierto. Son gritos tristes y dolorosos que resuenan en nuestro mundo.

2.      Escuchar la voz de los Bautista de nuestra época. Son tildados de locos, desestabilizadores, etc.

3.      Ver como voy vestido. Tomar conciencia de lo superfluo y lo necesario.

4.      Ser profeta. La verdad hiere, cura y libera. Hablar en nombre de Dios, no en el nombre propio. Orar y no callar.

5.      Acercarnos al agua y al fuego. Lavar y purificar siempre la vida en los sacramentos y en la Palabra de Dios.

sábado, 9 de enero de 2010

YO OS BAUTIZO CON AGUA; PERO VIENE EL QUE ES MÁS FUERTE QUE YO

Lc 3,15-16.21-22

15 Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo; 16 respondió Juan a todos, diciendo: "Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

21 Sucedió que cuando todo el pueblo estaba bautizándose, bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo, 22 y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma sensible, como una paloma; y vino una voz del cielo: = "Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado."


Reflexión

En el momento en que se comienzan a dar cumplimiento a las promesas de Dios, Israel vive una profunda expectación pero no desde la fe, sino desde una situación socio-político-religioso. Es notorio la necesidad de un líder que encauce todas esas aspiraciones de liberación de carácter socio-político-religioso que de alguna manera u otra determinan la visión o reflexión del mesías, por eso no dudan en preguntar a Juan si él era el Cristo.

Juan no vive de personalidad prestada y con justa y profunda sinceridad reconoce que él no es el mesías, porque el que viene detrás de él tienen el autentico poder para liberar, Juan solo tiene un signo que es el agua, en cambio el Mesías real tiene el Espíritu de Dios que es fuego. Dos signos que se contra ponen: Agua y Fuego.
El gesto de Jesús, no se vincula para nada con el sentido de conversión que le daba Juan el Bautista; su gesto es de ubicarse entre los pecadores y así comenzar a vivir el destino de los hombres, además, este gesto permite y hace que Jesús sea miembro de la humanidad. Con este gesto Jesús podrá acoger a los pecadores en cualquiera de su condición humana.

La profunda experiencia de Jesús desde la oración, hace que el bautismo sea una experiencia real y fundante. El texto alude que fue corporal o sensible el momento en que el Espíritu Santo baja sobre Jesús, no podemos hablar de momento de euforia como el que buscaba el pueblo, es un momento de paz que define quien es Jesús para Dios: Hijo predilecto. El ser éste hijo predilecto, hace que Jesús sea la causa y razón de Dios en la historia.

Hoy cuando reflexiónamos desde el bautismo de Jesús hemos de estar claros que no solo basta con recibir el bautismo de manera externa hemos de abrirnos al espíritu de Dios para poder acoger su presencia creadora, dejarse purificar y dirigir por Dios. Entonces amigo lector, solo agua no es suficiente.


sábado, 12 de septiembre de 2009

QUIEN QUIERA SALVAR SU VIDA, LA PERDERÁ;

Texto de Mc 8,27-35.

27 Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién dicen los hombres que soy yo?" 28 Ellos le dijeron: "Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas." 29 Y él les preguntaba: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Pedro le contesta: "Tú eres el Cristo." 30 Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de él. 31 Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. 32 Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. 33 Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: "¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres." 34 Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 35 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.


Reflexión.
27 Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién dicen los hombres que soy yo?"

La pregunta que Jesús hace a sus discípulos, es fuera del territorio de Israel y al margen de la ciudad pagana como lo era Cesarea de Filipo.

La pregunta se formula mientras van de camino, desde este caminar hace que los discípulos se sientan libres de las exigencias de la sociedad. El lugar es propicio para que la respuesta esté libre de toda tradición e ideología religiosa.

28 Ellos le dijeron: "Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas."

La respuesta es inmediata y con nombres concretos. A Jesús lo identifican con gente del pasado, con personas reformistas que ya habían muerto, y solo quedan de estas personas sus ideas.

29 Y él les preguntaba: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Pedro le contesta: "Tú eres el Cristo."

Responder con experiencia ajena es fácil; Jesús busca que sus discípulos hagan el camino de la fe y por eso la pregunta ya no es hacia lo que piensan otros, sino que piensan y sienten sus propios discípulos. La respuesta no se hizo esperar. Pedro se hace representante del resto de los discípulos.

30 Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de él. 31 Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días.

No hemos de olvidar que Jesús lanza la primera predicción de su muerte.
La respuesta de Pedro es bonita, pero poco aceptable, ya que en el fondo la misma forma parte de un entusiasmo y no de una experiencia. Es evidente que los entusiasmo endotímicos generan falsos mesianismos; y para superar esta situación Jesús enseña a sus discípulo, que su futuro es contrario al triunfo que ellos esperan.

En sus palabras de maestro, da entender cuál es el destino del “Hijo del Hombre” que será a través del padecer, morir y resucitar. El padecer y morir será producido por los que detentan el poder: Sanedrín judío (poder político), letrados (poder ideológico), Sumos sacerdotes (poder religioso). Y el resucitar, solo Dios que tiene el poder de dar vida.

32 Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle.
33 Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: "¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres."


Nuevamente Pedro, se hace voz de sus compañeros y de él mismo. No acepta lo que Jesús ha dicho: padecer y morir.

Para Pedro las palabras de Jesús son contrarias al plan de Dios o mejor dicho a los intereses de él y del grupo.

El hecho de llamar a Pedro con el nombre de Satanás, subraya la seriedad del fracaso como discípulo. Jesús lo pone en su sitio. El lugar de Pedro es ser discípulo, y el verdadero discípulo tiene los pensamientos de Dios que son contrarios a los de los hombres. Nos hacemos una pregunta: ¿Cuál es el pensamiento de Dios que debe tener un discípulo de Jesús?

34 Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 35 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.

Con estos dos versículos Jesús no solo buscar poner a Pedro en su lugar sino que debe vencer también la resistencia de sus discípulos a través de los criterios del seguimiento discipular que solo se llegaran a entender cuando estos criterios lleguen hacerse vida.

Jesús expresa cuales son las condiciones del seguimiento, y evidenciar cual es la autentica salvación. Las condiciones son dos: 1) Negarse a si mismo, que en el fondo es una renuncia al poder y al dominio humano que quita la vida, 2) Tomar la cruz, es estar claros que ser discípulos de Jesús y del Padre, trae consecuencias de hostilidad y persecución.

La auténtica salvación no surge de los triunfos terrenos que nunca hacen libre al hombre. El que entrega su vida supera la muerte y encuentra vida en abundancia.

Condiciones y criterios del seguimiento.

1. Niéguese a sí mismo 1. Quien quiera salvar su vida, la perderá
2. Tome su cruz y sígame 2. Quien pierda su vida por mí y por el
Evangelio, la salvará

Estimad@ lector@ ¿Qué arriesga usted para seguir a Jesús? ¿Quién es Jesús para su vida? ¿Merece la pena seguir viviendo como está viviendo? No responda a la ligera, las respuestas a flor de piel no ayudan, reflexione es oportuno.

sábado, 17 de enero de 2009

Maestro" - ¿dónde vives?"

TEXTO

Jn 1,35-42

35 Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. 36 Fijándose en Jesús que pasaba, dice: "He ahí el Cordero de Dios." 37 Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús.
38 Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: "¿Qué buscáis?" Ellos le respondieron: "Rabbí - que quiere decir, "Maestro" - ¿dónde vives?" 39 Les respondió: "Venid y lo veréis." Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima.
40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41 Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: "Hemos encontrado al Mesías" - que quiere decir, Cristo.
42 Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas" - que quiere decir, "Piedra".


REFLEXIÓN.
Versículos 35-37. 35 Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. 36 Fijándose en Jesús que pasaba, dice: "He ahí el Cordero de Dios." 37 Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús.

Juan hace una declaración mesiánica de Jesús, los discípulos la oyen, comprenden la calidad de la declaración y su identificación con Jesús y lo siguen. Era raro en la época de Jesús, que se recomendara a los discípulos que fueran tras un maestro más grande, ya que esto requería humildad y confianza en la superioridad del otro maestro, eso es lo que hace Juan, ver en Jesús un maestro cuyas enseñanzas trascienden las suyas.

“He ahí el cordero de Dios”, no es fácil definir el sentido exacto de la declaración de Juan el Bautista, porque la palabra “IMAR” designa el cordero o el discurso (palabra), entonces no sería errado pensar que Jesús es ciertamente el cordero de Dios pero también su palabra hecha carne.

Versículos 38-39. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: "¿Qué buscáis?" Ellos le respondieron: "Rabbí - que quiere decir, "Maestro" - ¿dónde vives?" 39 Les respondió: "Venid y lo veréis." Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima.

La primera palabra que pronuncia Jesús en el evangelio de es la presenta el versículo 38: ¿Qué buscáis? Para comenzar a leer este evangelio se tiene que llevar esta pregunta en el pensamieno.

Esta pregunta sorprende a los discípulos, en la que ellos mismo no responde ya que no buscan doctrinas o principios filosóficos, la respuesta es otra pregunta Maestro ¿dónde vives?, este momento que parece tenso concluye con una invitación, con una acogida: “venid y veréis”; y más cuando ya estaba cerca la noche. Concluye el texto afirmando que “que se quedaron con él aquel día” pasaron la noche junto a Jesús. La hora décima, que son más o menos las cuatro de la tarde, prácticamente indica que el día está terminando. Puede decirse que no fue un día más para la vida de aquellos pescadores, fue tan mercante ese momento que aun el evangelista lo recuerda. Ahora bien ¿Dónde vivía Jesús? Jesús no les da ninguna dirección; No había casa, posiblemente fue a la orilla del lago, la noche fue entorno a un fuego, de seguro Jesús les hablo de su proyecto

Versículos 40-42. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41 Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: "Hemos encontrado al Mesías" - que quiere decir, Cristo. 42 Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas" - que quiere decir, "Piedra".

Esta ultima parte del texto que reflexionamos, nos ofrece la identificación de uno de los discípulos, se trata de Andrés – que significa el varonil-, quien hace partícipe de su experiencia a su hermano Simón. El entusiasmo de Andrés es incontenible, y le habla de Jesús como Mesías, unas horas durante la noche de trato directo con Jesús han bastado. Andrés es la figura de la persona que está abierto a la novedad, es un hombre interesado en la esperanza.

“Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: "Tú eres Simón…” En el encuentro de Pedro con Jesús, la mirada es clave ya que en reiteradas ocasiones el evangelista indicara la mirada de Jesús para Pedro, pero concretamente esta primera mirada es profunda, sincera y llena de amistad, tanto así que de buenas a primera Jesús le cambia el nombre o le da un apodo llamándolo Cefas (Piedra). Con este cambio de nombre, Pedro pudo entender que no solo había encontrado la anhelada esperanza de Israel, sino que también una familia que le acogía. El encuentro fue impactante, tanto así que Pedro no pronuncia palabra ni le pregunta nada, en su silencio Pedro mantiene sus convicciones cerradas y no está dispuesto a dejarla tan fácilmente, incluso su testarudez estará presente en el texto del evangelio.

Jesús se impone desde un principio a Pedro, conoce su nombre propio, sabe que quien su padre. Con el nuevo nombre estará unido a su misión. El cambio de nombre en el antiguo testamento marca siempre el principio de una vocación especial por ejemplo Jacob es llamado Israel (Gn 32,28), Abram se le llama Abraham (Gn 17,5).

Actualmente estimado lector ¿Quiénes son los testigos de la verdad y a los podemos señalar como los imar (cordero y palabra de Dios viviente) de nuestro siglo? Por lo general ¿cómo terminan tus día? ¿Qué encuentras en ellos? ¿Que buscas en tu vida? Tuya es la palabra.

viernes, 9 de enero de 2009

DETRÁS DE MÍ VIENE EL QUE ES MÁS FUERTE QUE YO.

TEXTO.
Mc. 1,7-11
En aquel tiempo Juan Bautista 7 proclamaba: "Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. 8 Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo."

9 Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. 10 En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él.

11 Y se oyó una voz que venía de los cielos: "Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco."


REFLEXIÓN.

Versículo 7. "Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias.

El texto nos introduce de una manera brusca al oficio y forma de vida de Juan el bautista. El bautista quiere dejar bien claro que él es inferior al que viene, de esta manera esta su misión y sus actos no pueden ser interpretados equívocamente, tanto así que la frase “el que es más fuerte que yo” solo quiere indicar “el que tiene más derecho que yo” y ese que viene detrás tiene poder para fundar un nuevo pueblo y establecer una nueva alianza. Inmediatamente alude a otra frase “y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias”; esta frase alude en parte a la ley judía del liberato, donde el hermano o pariente cercano al difunto se podía casar con la viuda, y los hijos nacidos bajo esta ley eran considerados hijos legítimos del difunto. En caso de renunciar a este derecho, otro le quitaría la sandalia al familiar o pariente apropiándose de su derecho y tomando su puesto. Cuando Juan hace esta afirmación es reconocer que todo el derecho del nuevo esposo de Israel está en Jesús. Con estas dos frases Juan no es el protagonista de la nueva alianza, y así deja en claro que su función ser solo un precursor.

Versículo 8. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.

Este versículo marca las diferencia entre uno y el otro personaje. Juan dispone el agua y el que vendrá dispone el Espíritu de Dios. El bautismo con el agua pide romper con las injusticias del pasado y así poder recibir el bautismo del Espíritu Santo, es decir la vida que sale del soplo de Dios. Recibir al Espíritu Santo es hacer que la vida pertenezca a Dios. Si en el judaísmo la fidelidad era atreves de la observancia de la ley, ahora la fidelidad nacerá desde el Espíritu que da la vida al hombre. La norma externa es superada desde adentro, desde el corazón. Recibir el bautismo de Juan implica ruptura con el pecado y ponerle fin al mismo. El bautismo de Juan lleva a la toma de conciencia. Cuando se combinan el agua y el Espíritu, tendrá un efecto, y eso es lo que indicaran los versículos 9 al 11.

Versículo 9. Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.

Es muy alentador cuando el evangelista Marco comienza con esta frase: por aquellos días. Indicando que la primicia de una nueva época, que ha llegado el cumplimiento de las promesas en la persona de Jesús. Por otro lado viene a relatar la llegada de Jesús con mucha sencillez; presenta a Jesús como un hombre desconocido, un hombre que no tiene poder en la sociedad, un hombre que se ha puesto en camino saliendo de su casa para llegar a la orilla del Jordán. Nazaret y Galilea van a marcar el sentido de Jesús. ¿Qué tipo de personas vivían en Galilea para el evangelista destaque su nombre? Los galileos eran creyentes pero no muy practicantes, socialmente oprimidos pero políticamente eran inquietos, era la cuna de los zelotas, en una palabra el Galileo ama la libertad. En Galilea se mezclan los judíos y gentiles (Cf Mt 4,15), símbolo de la unidad de todas las razas, con justa razón allí fueron pronunciadas las Bienaventuranzas

Al recibir Jesús el bautismo de Juan, no le vincula para nada a la situación de aquellos que fueron al Jordán confesar sus pecados y recibir el bautismo como signo de conversión, en el caso de Jesús su bautismo expresa la total disposición en cumplir su misión hasta dar su vida a favor de los hombres. Jesús consagra su vida en las aguas del Jordán, tanto así que llegara hablar de su muerte como un bautismo, y desde su vida constituirá el nuevo pueblo. Jesús como buen galileo también ama la libertad de su pueblo.

Por último el Jordán – simbólicamente hablando- delimita las fronteras de la nueva tierra, es decir lo que es de este mundo y lo ha de nacer para Dios.

Versículo 10. En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él.

Este versículo presenta la propia experiencia de Jesús, ya ve abrirse el cielo rasgarse, es decir se rompe la frontera entre Dios y el hombre, lo rasgado no puede retornar a su estado primero. Cielo abierto y rasgado es que Dios a través de Jesús (Hijo amado y predilecto) va a comunicarse de manera nueva, directa y continua. Por otra parte el Espíritu que baja en forma de paloma sobre Jesús, significan que la vida y el aliento de Dios están en Jesús. Dios comunica la plenitud de su poder haciendo de Jesús el Hombre-Dios (portador del Espíritu de Dios), y así en Jesús se plenifica la creación del hombre.

¿Cuáles son las consecuencias de tener el Espíritu de Dios? Habilita a Jesús para hacer justicia verdadera al pobre, condenar al malvado, anunciar el triunfo del derecho sobre los demagogos, portador de la alegría para los pobres y cautivos, la salud del enfermo y esperanza del pecador.
En rigor ver “que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él “subraya la conciencia mesiánica de Jesús.

Versículo 11. Y se oyó una voz que venía de los cielos: "Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco."

Podemos decir que el versículo 10 es una experiencia visual en cambio es versículo 11 es una experiencia auditiva. Ver y oír son la clave de la experiencia divina de Jesús. La voz del cielo habla en calidad de Padre (Cf Sal 2,7) que declara su amor sin limite a su Hijo. Ahora bien, este hijo no solo ha recibido la vida de Dios, sino que también deberá actuar y comportarse como el Padre. La actitud de Jesús hacia los hombre en cualquiera de su condición, afirman lo que Dios quiere para los hombres.

Cuando Jesús llegue a nombrar a Dios como ABBA, es la plena evidencia de que él es el Hijo predilecto, el único, el sujeto y objeto de la complacencia divina.
En el evangelio de Marcos la palabra Hijo estará en momentos claves de la vida de Jesús, tales como en esta escena del bautismo (Mc 1,10-11), durante el proceso (Mc 14,61-63) y en el momento que el centurión lo proclama como Hijo de Dios (Mc 15,38-39).

Estimad@ Lector@ vivir la vida cristiana como bautizado tener conciencia de ser hij@s amad@s en quien Dios se complace. Pero la complacencia es compromiso activo en la vida cristiana; Jesús tuvo que reflejar al Padre, nosotros hemos de reflejar al Hijo para poder dar a conocer al Padre. Estimado ciber-lector, suya es la palabra.

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra