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domingo, 8 de junio de 2014

RECIBAN AL ESPIRITU SANTO


Texto Jn 20,19-23

En un primer momento la fiesta de pentecostés  en el pueblo de Israel, era una fiesta agrícola (cf. Ex 23,16: 34,22). Después paso a hacer una fiesta patria o histórica: en ella se recordaba la fiesta de la promulgación de la ley del Sinaí.

Cuando llegaba el día de la fiesta de Pentecostés  los judíos que estaban fuera volvían a Jerusalén  para celebrar pero no para quedarse.

El libro de los hechos de los apóstoles, nos narra que el día en que era celebrada esta fiesta acontece la llegada del Espíritu Santo. Los hombre y mujeres que estaban en el cenáculo estaban reunidos, temerosos y sin saber que hacer. Sera el Espíritu prometido por Jesús que hará estos hombre y mujeres en testigos cualificados para proclamar que el Reino de Dios a llegado y se hace presente en Jesús.

Cuando nosotros a 21 siglos después celebramos esta fiesta, asumimos que en Jesús encontramos el primer fruto definitivo del Reino de Dios, celebramos que Jesús es la ley máxima de Dios: tanto amo Dios al mundo que entrego su Hijo. Y desde Jesús asumimos lo mas genuino del resucitado ser también primicia para este mundo y ley echa carne en el mandato del maestro: amar, perdonar y servir.

De Jesús recibimos el don de la paz para continuar la misión que le había llevado a una muerte ignominiosa. En el paz del resucitado se nos otorga Espíritu que perpetua en nosotros y en los que están por venir la continuidad de la misión.

Espíritu Santo abre las puertas que están cerradas por miedos, otorga paz en la turbulencia de la vida, capacita con el perdón para descentrarnos de nuestros fallos y descubrir el pecado que se ha estructurado como dominio y opresión.

El Espíritu Santo no es uniformidad impuesta, es diversidad y comunión por eso son tan variados los dones que de él se recibe: sabiduría, ciencia, entendimiento, paciencia, temor de Dios, fortaleza y uno más que es la alegría. El Espíritu Santo siempre tendrá un don más que nos sorprende.

Quien  se deja tomar por el Espíritu descubre que la fuente su misión es el amor del Padre. Y se vive desde los primeros signos de las primeras comunidades cristianas: se vive desde el amor, se proclama con valentía, se sana lo esta enfermo, se acoge lo que se rechaza.

En el año 1968, el Obispo Ortodoxo Mons. Hazim dijo en Suecia  en una asamblea entre Cristianos y Ortodoxos:
Sin el Espíritu Santo, Dios queda lejos, Cristo permanece en el pasado, el evangelio es letra muerta, la Iglesia una mera organización, la autoridad un dominio, la misión una propaganda, el culto una evocación y el obrar cristiano –en concreto el servir- una moral de esclavos.
Tener al Espíritu Santo, Dios los sentimos como padre, Cristo se hace presente todo los días de nuestra vida, el evangelio potencia la vida para dar mas vida, la autoridad es un servicio liberador, el culto una fiesta anticipada del Reino y el obrar cristianos presencia servidora de Dios que es padre.



¡Ven Espíritu Santo y renueva la faz de la tierra!

viernes, 19 de febrero de 2010

CONDUCIDO POR ESPIRITU DE DIOS FUE LLEVADO AL DESIERTO

Lc 4,1-13
1 Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto, 2 durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre.

3 Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.»4 Jesús le respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre.»

5 Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra; 6 y le dijo el diablo: «Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero. 7 Si, pues, me adoras, toda será tuya.» 8 Jesús le respondió: «Está escrito: Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto.»

9 Le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el alero del Templo, y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo; 10 porque está escrito: A sus ángeles te encomendará para que te guarden. 11 En sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna.»
12 Jesús le respondió: «Está dicho: No tentarás al Señor tu Dios.»

13 Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno.



REFLEXION

En este texto de Lc 4,1-13 se pone de manifiesto que Jesús es plenamente humano y desde su humanidad establece criterios para afrontar las tentaciones de la vida.

El desierto (eremia en griego) puede tener connotaciones positivas o negativas. La connotación positiva no siempre denota una región carente de vegetación; se usa frecuentemente de un lugar sin cultivar, pero apto para pastos. Y la más positiva de todas el donde Dios enamora a su pueblo, de ahí que muchos judíos llegaron a creer que Dios aparecería en el desierto.

La connotación negativa (eremos en griego - desiertos) como adjetivo, denota abandonado, desolación, privado de los amigos y familiares, p.ej., de una esposa abandonada por su marido (cf. Gal 4,27: «desolada»); igualmente de una ciudad, como en el caso de Jerusalén (Mat 23,38 «desierta»); de lugares deshabitados, «desierto» (Mat 14,13-15; Hch 8,26; Mc 1,35). Pero lo más negativos es lugar donde habita el demonio y fieras salvajes (Tb 8,3; Zac 5,11). El evangelista presenta a Jesús en el desierto subyugando los poderes hostiles del mal y como nuevo Adán vive en perfecta armonía con las fieras.


La primera tentación (Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.) es la de renunciar a la hombre caminante y luchador. El hombre no vive del pan material sino que orienta su vida a la voluntad de Dios. Seguir la voluntad de Dios no es fácil es duro y amargo, sin negar que habrá momentos de alegría y sosiego. Pero hoy vivimos la tentación se querer convertir a Dios a nuestra voluntad. Jesús abre su vida a toda palabra de Dios.

En la segunda tentación es una renuncia a todo mesianismo del servicio fraterno. Es decir la autoridad, el creer etc... están al servicio de la fraternidad pero cuando estas se imponen, este poder de servir aparece como un dios falso, como un ídolo que exige adoración y sacrificio de la vida misma. El ser humano no debe inclinarse ante nada ni ante nadie de este mundo, esto sería tener clara conciencia de tener un solo Dios que nos hace libre y fraternos.

La tercera y última tentación provocar a Dios. Esta tentación sugiere hacer signo espectacular para conquistar la fe de la gente y su admiración, esto sería lo llamamos prestigio y liderazgo sometedor. Jesús tiene claro que no renunciara a la cruz.

Definitivamente las tentaciones dejan en claro que Jesús no fue un mesías político, un mesías mágico. Ël como hombre vivió su misión sin ventajas ni privilegio. Las tentaciones son vías cómodas y fáciles tengamos cuidado con las mismas.

sábado, 9 de enero de 2010

YO OS BAUTIZO CON AGUA; PERO VIENE EL QUE ES MÁS FUERTE QUE YO

Lc 3,15-16.21-22

15 Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo; 16 respondió Juan a todos, diciendo: "Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

21 Sucedió que cuando todo el pueblo estaba bautizándose, bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo, 22 y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma sensible, como una paloma; y vino una voz del cielo: = "Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado."


Reflexión

En el momento en que se comienzan a dar cumplimiento a las promesas de Dios, Israel vive una profunda expectación pero no desde la fe, sino desde una situación socio-político-religioso. Es notorio la necesidad de un líder que encauce todas esas aspiraciones de liberación de carácter socio-político-religioso que de alguna manera u otra determinan la visión o reflexión del mesías, por eso no dudan en preguntar a Juan si él era el Cristo.

Juan no vive de personalidad prestada y con justa y profunda sinceridad reconoce que él no es el mesías, porque el que viene detrás de él tienen el autentico poder para liberar, Juan solo tiene un signo que es el agua, en cambio el Mesías real tiene el Espíritu de Dios que es fuego. Dos signos que se contra ponen: Agua y Fuego.
El gesto de Jesús, no se vincula para nada con el sentido de conversión que le daba Juan el Bautista; su gesto es de ubicarse entre los pecadores y así comenzar a vivir el destino de los hombres, además, este gesto permite y hace que Jesús sea miembro de la humanidad. Con este gesto Jesús podrá acoger a los pecadores en cualquiera de su condición humana.

La profunda experiencia de Jesús desde la oración, hace que el bautismo sea una experiencia real y fundante. El texto alude que fue corporal o sensible el momento en que el Espíritu Santo baja sobre Jesús, no podemos hablar de momento de euforia como el que buscaba el pueblo, es un momento de paz que define quien es Jesús para Dios: Hijo predilecto. El ser éste hijo predilecto, hace que Jesús sea la causa y razón de Dios en la historia.

Hoy cuando reflexiónamos desde el bautismo de Jesús hemos de estar claros que no solo basta con recibir el bautismo de manera externa hemos de abrirnos al espíritu de Dios para poder acoger su presencia creadora, dejarse purificar y dirigir por Dios. Entonces amigo lector, solo agua no es suficiente.


viernes, 17 de abril de 2009

HEMOS VISTO AL SEÑOR

TEXTO: Jn. 20,19-31

19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros." 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.

21 Jesús les dijo otra vez: "La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío." 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo.

23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos."

24 Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor." 25 Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré."

26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: "La paz con vosotros."

27 Luego dice a Tomás: "Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente."

28 Tomás le contestó: "Señor mío y Dios mío." 29 Dícele Jesús: "Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído."

30 Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. 31 Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

REFLEXION

19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros." 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.

El atardecer establece que ya está terminando una situación y está a punto de comenzar otra. El evangelista es muy detallista al indicar que los discípulos tenían miedo, por eso que el miedo es expresado en tener las puertas cerradas. El miedo es la negación de salir al encuentro de Dios, es algo parecido lo que le sucedió Adán, que se esconde al escuchar los pasos de Dios (Gn 3,8-10: 8 Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahveh Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahveh Dios por entre los árboles del jardín. 9 Yahveh Dios llamó al hombre y le dijo: "¿Dónde estás?" 10 Este contestó: "Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.")

El miedo es inseguridad en la comunidad discipular, que dicho sea de paso, el termino discípulo indica una totalidad, no se menciona nombre propios de discípulos, ni se establece límite alguno para esta palabra.

La presencia de Jesús, les otorga el primer fruto de la resurrección que es la paz. El miedo que es perdida de la paz; en un simple y habitual saludo recuperan la paz y superan el miedo.

Podemos afirmar, que el texto es todo un conjunto de sentimiento: miedo, paz, alegría.

Al mostrar Jesús las cicatrices de la pasión (mano y costado), les demuestra que ninguna autoridad sobre la tierra, puede quitarles la vida que él les comunica con la paz y la alegría que ahora sienten. Este encuentro de Jesús ya había sido anunciado por el mismo (Cf Jn 16,21), el maestro debía cumplir su palabra, y lo hizo.

21 Jesús les dijo otra vez: "La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío." 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo.

La resurrección capacita a Jesús para otorgar el don de la vida a todo hombre y toda mujer. La vida que se trasmite será a través del Espíritu Santo.

La paz nuevamente otorgada por segunda vez, introduce a los discípulos en la misión por la cual habían sido elegidos.

La paz tiene un segundo significado: confianza y seguridad para la misión. Para esta misión el discípulo debe ofrecer sus manos y el costado lugar donde radica el corazón, es decir debe amar a la misión y sus dificultades para que salgan victorioso.

El soplar sobre ellos es para infundir su propio aliento de vida, que genera una nueva condición humana que exige amor y lealtad.

El soplo del resucitado, hace ver a Jesús el nuevo santuario viviente. El soplo del resucitado es expresión del amor de Dios. El soplo del resucitado hace superar la condición débil de la carne.

23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos."

El pecado es el dique o aniquilación de la vida que impide la realización del proyecto creador de Dios en el hombre. El pecado no da alegría, genera el miedo y cierra las puertas del ser humano a los valores del Reino de Dios.
El perdón, debe ir acompañado por los frutos de la paz y del soplo del Espíritu de Dios, y este debe acontecer en la comunidad que se reúne, no por miedo, sido para fortalecer la misión.


24 Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor." 25 Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré."

Tomas el mellizo, en Jn 11,16 había manifestado que iría con Jesús a la muerte, en ese momento creía solo en un proyecto de restauración de Israel basado en interés humanos, ahora le cuesta creer en el nuevo proyecto del resucitado, porque no había entendido la muerte de Jesús, para él la muerte de Jesús era el final de su vida.
La actitud de Tomas es una seria y severa advertencia de que no se puede ser discípulos de Jesús sino se creen en la victoria de la vida que surge en la resurrección.

La frase de alegría: “hemos visto al Señor” es la experiencia que todo discípulo tiene que hacer, y más cuando a través de la misma se infunde el Espíritu de Dios como nueva creación.

Las pruebas que exige Tomas, son aquellas que han ocurrido en el pasado, de ahí que se entiende la insistencia: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré." Aun la vida de Tomas está dominada por un pasado que le marca de manera tormentosa. Tomas, no admite que sus amigos tengan el Espíritu del resucitado, y exige contundentemente una prueba de vida.


26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: "La paz con vosotros."

Cuando se remarca el número ocho, es símbolo de un mundo futuro y de plenitud. No se puede construir una comunidad si la dudas y el miedo aun esta dentro de algunos de sus miembros, por eso Jesús tiene que reconstruir y constituir a la comunidad desde adentro. La presencia de Jesús no es para algunos privilegiados de la comunidad discipular, es para todos incluyendo a Tomas dentro de la misma.

Las puertas cerradas, no indican temor de la comunidad discipular, puede que sea la testarudez de Tomas, pero también es la frontera de la comunidad con el mundo; es decir, Jesús se da a conocer en la comunidad y no todo ha todo el mundo, será desde la comunidad que se dará a conocer. La comunidad discipular ahora es el eje porque en ella reposa el Espíritu de paz del resucitado.

27 Luego dice a Tomás: "Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente."

La iniciativa de dejarse tocar es de Jesús, no parte de Tomas. La insistencia del evangelista en indicar: dedos, mano y costado, significa que la resurrección no destruye la condición humana sino que la eleva a un estado superior en la que nuestra historia o pasado tiene parte en la misma

28 Tomás le contestó: "Señor mío y Dios mío." 29 Dícele Jesús: "Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído."

La respuesta de Tomas a su incredulidad, es prácticamente una proclamación de fe, digamos que el primer credo que se profesa delante del resucitado. Con esta expresión Tomas reconoce el amor de Jesús expresado en la cruz, en Jesús esta el hombre pleno y en su proclamación así lo reconoce Tomas (Señor y Dios mío).Las palabras de Jesús reafirman la fe de Tomas, así ninguno de los discípulo se pierde (Jn 17,12; 18,9). Además en las palabras de Jesús, se encuentra una seria advertencia, y es que la fe acontece en amor bajo la guía del Espíritu, creer sin miedo y sin tener visos de incredulidad. Es decir una fe plena.

30 Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. 31 Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

El evangelista concluye el relato de la vida de Jesús dirigiéndose a la comunidad y Usted estimado lector. Estos últimos versículos tienen una clara intención y es suscitar la fe en Jesús, que obtiene la vida, y deja en claro que la experiencia de los discípulos fue mucho más amplia de lo que cuentan los evangelios.
La vida de Jesús es un conjunto de obras que manifiestan el amor de Dios, así la misión de Jesús no fue revelar verdades mistéricas e inteligibles, sino que su misión fue dar vida al hombre y la mujer.

En rigor de reflexión, la exultante frase de alegría: HEMOS VISTO EL SEÑOR, nos lleva a un cuestionamiento: ¿Qué significa haber visto al Señor? ¿Qué se requiere para ver al Señor de la vida? Ver al Señor no es a través de una espiritualidad mojigata, ni mucho menos en una falsa espiritualidad de cumplimientos ritualistas. Ver al Señor es reconocer los signos de la presencia de Jesús; esos signos son: 1) la paz como don de Dios, que no se debe confundir con resignación, 2) el aliento de vida que se recibe a través del Espíritu confiere vida a los otros y nunca busca vivir de los otros, 3) la cumbre de haber visto al resucitado es experimentar el perdón como una semilla de esperanza en lo personal y en lo comunitario. Una persona resucitada es virtuosa en el perdón. El cuestionamiento sigue en pie: ¿Qué significa haber visto al Señor?

viernes, 9 de enero de 2009

DETRÁS DE MÍ VIENE EL QUE ES MÁS FUERTE QUE YO.

TEXTO.
Mc. 1,7-11
En aquel tiempo Juan Bautista 7 proclamaba: "Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. 8 Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo."

9 Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. 10 En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él.

11 Y se oyó una voz que venía de los cielos: "Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco."


REFLEXIÓN.

Versículo 7. "Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias.

El texto nos introduce de una manera brusca al oficio y forma de vida de Juan el bautista. El bautista quiere dejar bien claro que él es inferior al que viene, de esta manera esta su misión y sus actos no pueden ser interpretados equívocamente, tanto así que la frase “el que es más fuerte que yo” solo quiere indicar “el que tiene más derecho que yo” y ese que viene detrás tiene poder para fundar un nuevo pueblo y establecer una nueva alianza. Inmediatamente alude a otra frase “y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias”; esta frase alude en parte a la ley judía del liberato, donde el hermano o pariente cercano al difunto se podía casar con la viuda, y los hijos nacidos bajo esta ley eran considerados hijos legítimos del difunto. En caso de renunciar a este derecho, otro le quitaría la sandalia al familiar o pariente apropiándose de su derecho y tomando su puesto. Cuando Juan hace esta afirmación es reconocer que todo el derecho del nuevo esposo de Israel está en Jesús. Con estas dos frases Juan no es el protagonista de la nueva alianza, y así deja en claro que su función ser solo un precursor.

Versículo 8. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.

Este versículo marca las diferencia entre uno y el otro personaje. Juan dispone el agua y el que vendrá dispone el Espíritu de Dios. El bautismo con el agua pide romper con las injusticias del pasado y así poder recibir el bautismo del Espíritu Santo, es decir la vida que sale del soplo de Dios. Recibir al Espíritu Santo es hacer que la vida pertenezca a Dios. Si en el judaísmo la fidelidad era atreves de la observancia de la ley, ahora la fidelidad nacerá desde el Espíritu que da la vida al hombre. La norma externa es superada desde adentro, desde el corazón. Recibir el bautismo de Juan implica ruptura con el pecado y ponerle fin al mismo. El bautismo de Juan lleva a la toma de conciencia. Cuando se combinan el agua y el Espíritu, tendrá un efecto, y eso es lo que indicaran los versículos 9 al 11.

Versículo 9. Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.

Es muy alentador cuando el evangelista Marco comienza con esta frase: por aquellos días. Indicando que la primicia de una nueva época, que ha llegado el cumplimiento de las promesas en la persona de Jesús. Por otro lado viene a relatar la llegada de Jesús con mucha sencillez; presenta a Jesús como un hombre desconocido, un hombre que no tiene poder en la sociedad, un hombre que se ha puesto en camino saliendo de su casa para llegar a la orilla del Jordán. Nazaret y Galilea van a marcar el sentido de Jesús. ¿Qué tipo de personas vivían en Galilea para el evangelista destaque su nombre? Los galileos eran creyentes pero no muy practicantes, socialmente oprimidos pero políticamente eran inquietos, era la cuna de los zelotas, en una palabra el Galileo ama la libertad. En Galilea se mezclan los judíos y gentiles (Cf Mt 4,15), símbolo de la unidad de todas las razas, con justa razón allí fueron pronunciadas las Bienaventuranzas

Al recibir Jesús el bautismo de Juan, no le vincula para nada a la situación de aquellos que fueron al Jordán confesar sus pecados y recibir el bautismo como signo de conversión, en el caso de Jesús su bautismo expresa la total disposición en cumplir su misión hasta dar su vida a favor de los hombres. Jesús consagra su vida en las aguas del Jordán, tanto así que llegara hablar de su muerte como un bautismo, y desde su vida constituirá el nuevo pueblo. Jesús como buen galileo también ama la libertad de su pueblo.

Por último el Jordán – simbólicamente hablando- delimita las fronteras de la nueva tierra, es decir lo que es de este mundo y lo ha de nacer para Dios.

Versículo 10. En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él.

Este versículo presenta la propia experiencia de Jesús, ya ve abrirse el cielo rasgarse, es decir se rompe la frontera entre Dios y el hombre, lo rasgado no puede retornar a su estado primero. Cielo abierto y rasgado es que Dios a través de Jesús (Hijo amado y predilecto) va a comunicarse de manera nueva, directa y continua. Por otra parte el Espíritu que baja en forma de paloma sobre Jesús, significan que la vida y el aliento de Dios están en Jesús. Dios comunica la plenitud de su poder haciendo de Jesús el Hombre-Dios (portador del Espíritu de Dios), y así en Jesús se plenifica la creación del hombre.

¿Cuáles son las consecuencias de tener el Espíritu de Dios? Habilita a Jesús para hacer justicia verdadera al pobre, condenar al malvado, anunciar el triunfo del derecho sobre los demagogos, portador de la alegría para los pobres y cautivos, la salud del enfermo y esperanza del pecador.
En rigor ver “que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él “subraya la conciencia mesiánica de Jesús.

Versículo 11. Y se oyó una voz que venía de los cielos: "Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco."

Podemos decir que el versículo 10 es una experiencia visual en cambio es versículo 11 es una experiencia auditiva. Ver y oír son la clave de la experiencia divina de Jesús. La voz del cielo habla en calidad de Padre (Cf Sal 2,7) que declara su amor sin limite a su Hijo. Ahora bien, este hijo no solo ha recibido la vida de Dios, sino que también deberá actuar y comportarse como el Padre. La actitud de Jesús hacia los hombre en cualquiera de su condición, afirman lo que Dios quiere para los hombres.

Cuando Jesús llegue a nombrar a Dios como ABBA, es la plena evidencia de que él es el Hijo predilecto, el único, el sujeto y objeto de la complacencia divina.
En el evangelio de Marcos la palabra Hijo estará en momentos claves de la vida de Jesús, tales como en esta escena del bautismo (Mc 1,10-11), durante el proceso (Mc 14,61-63) y en el momento que el centurión lo proclama como Hijo de Dios (Mc 15,38-39).

Estimad@ Lector@ vivir la vida cristiana como bautizado tener conciencia de ser hij@s amad@s en quien Dios se complace. Pero la complacencia es compromiso activo en la vida cristiana; Jesús tuvo que reflejar al Padre, nosotros hemos de reflejar al Hijo para poder dar a conocer al Padre. Estimado ciber-lector, suya es la palabra.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

HABIA UN HOMBRE QUE NO VERIA LA MUERTE ANTES DE VER AL CRISTO DEL SEÑOR

Lc. 2,22-40
Texto.

22 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, 23 como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor 24 y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. 25 Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. 26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. 27 Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, 28 le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

29 "Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz;
30 porque han visto mis ojos tu salvación, 31 la que has preparado a la vista de todos los pueblos, 32 luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel."

33 Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él.

34 Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: "Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción 35 ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones."

36 Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, 37 y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. 38 Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

39 Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.


REFLEXION


Versículo 22-24 Estos versículos hacen referencia al Ex. 13,2 y al Lev 12,8., que son la consagración de los primogénitos y purificación de la mujer. El sacrificio que llevan al templo, muestra que son pobres, y como indicaba el ritual, la mujer pone sus manos sobre las tórtolas que irán al sacrificio. Es muy sencillo el momento lo mas fuerte vendrá con las palabras de Simeón. En definitiva la encarnación no se ve exenta de la ley de Moisés; José y María cumplen con la ley en forma correcta y piadosa.

Versículo 25. Hace una descripción quien es Simeón (que significa Dios a oído // Gn 29,33) y expone su profunda vida religiosa. Es un hombre justo y piadoso, y con una mentalidad totalmente distinta a las tendencias violentas de su pueblo. Él esperaba la consolación de Israel. Es un hombre habitado y llevado por el Espíritu Santo, tanto así que se puede indicar que este solo vive del Espíritu: el Espíritu estaba en él, el Espíritu le revela, el Espíritu le mueve. Puede decirse que hace honor al significado de su nombre, porque oye al Espíritu se deja llevar por el mismo, haciendo de su existencia un hombre justo y piadoso.

Esperar la consolación de Israel, era también una de las acciones futura de Dios a favor de su pueblo, así lo proclama el profeta Isaías (Is. 49,13 ¡Aclamad, cielos, y exulta, tierra! Prorrumpan los montes en gritos de alegría, pues Yahveh ha consolado a su pueblo, y de sus pobres se ha compadecido.; Is 51,3 Cuando haya consolado Yahveh a Sión, haya consolado todas sus ruinas y haya trocado el desierto en Edén y la estepa en Paraíso de Yahveh, regocijo y alegría se encontrarán en ella, alabanza y son de canciones.; Is 52,9 Prorrumpid a una en gritos de júbilo, soledades de Jerusalén, porque ha consolado Yahveh a su pueblo, ha rescatado a Jerusalén.; Is 66,13 Como uno a quien su madre le consuela, así yo os consolaré y por Jerusalén seréis consolados”)

Versículo 26. Simeón bendice a Dios y proféticamente anuncia como será la vida del niño: ser salvación, luz y gloria del pueblo. Cuando en el texto se indica que “recibió” (en griego adéxato), implica que recibe al niño que presentaban, esto nos hace suponer que Simeón era miembro de la clase sacerdotal o que estuviera muy vinculada a la misma, pero en el fondo toda la ritualidad pasa a un segundo plano para resaltar lo profético.

Versículos 27-32. La alabanza de Simeón refleja la piedad del Antiguo Testamento como en Gn 46,30 (30 Y dijo Israel a José: "Ahora ya puedo morir, después de haber visto tu rostro, pues que tú vives todavía.") y como la profecía de Is. 42,6; 49,6 (Yo, Yahveh, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé, y te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes…6 "Poco es que seas mi siervo, en orden a levantar las tribus de Jacob, y de hacer volver los preservados de Israel. Te voy a poner por luz de las gentes, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.")

El versículo 29 conmueve mucho, porque es la frase de un siervo fiel que “cede su turno a otros”, Simeón ya cumplió en ver, recibir y anunciar al Cristo. La fe que ha venido cultivando, es la que le permite pedir ser libre. Simeón considera que su vida es como un servicio de esclavo voluntario y al ver colmada su esperanza que es la consolación de Israel su pueblo.

Versículos 33-35. Las profecías en la tradición judía por lo general son oscuras y difíciles de entender en el momento. Simeón no le dice una profecía en acertijos. De Jesús llega a decir que será caída y elevación de muchos en Israel, así une la vida de Jesús con la profecía de Is. 8,14; 28,16. La primera afectada por la vida de Jesús será la propia madre. El símbolo de la espada (Cf Ez. 14,17; Zac 12,10) es poner al descubierto los sentimientos humanos.

Versículos 36-39. En el Antiguo Testamento aparecen profetizas, eran pocas pero jugaron un papel muy importante en Israel porque dieron testimonio con su vida de la voluntad de Dios, y a veces hablando en su nombre. Se destacaron las siguientes:
1. María, hermana de Moisés (Ex 15,20).
2. Débora (Jue 4,4).
3. Ana la madre de Samuel (1Sm 2,1).
4. Abigail la esposa de David (1Sm 25,32-36)
5. Juldá (2Re 22,14)
6. Ester

Así como describe a Simeón, también se describe a esta mujer llamada Ana (Significa “su gracia”) Fanuel (Significa Rostro de Dios) y tribu de Aser (significa serás feliz), esta tribu estaba ubicada en Galilea. Ana es una mujer viuda, edad avanzada, consagrada para el templo, mujer penitente y llevada también por el Espíritu de Dios. La descripción que hacen de Ana, ponen énfasis en su matrimonio y en su larga viudez. Su servicio en el templo estaba basado en el ayudo y oración, es decir es una mujer penitente llena de esperanza, casi se asemeja a los sacerdotes del templo, que de seguro no vivían como ella.

Es una apóstol “hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.” La redención de Jerusalén es lo equivalente a la liberación mesiánica tan anhelada por los israelitas.

Finalmente los versículos 39 y 40 nos dan un breve informe de la infancia de Jesús y al mismo tiempo la sabiduría del niño prepara la escena que va seguir entre los doctores. En el mismo versículo 40, se va detallar que regresaron a Galilea en concreto Nazaret. La naturaleza de Jesús se desarrolla en dirección física: crecía y se fortalecía, la naturaleza humana en él no estuvo al margen de su vida. Dirección moral: se llenaba de sabiduría, pensemos que no es una sabiduría que cae del cielo, era aquella sabiduría que ya existía en Israel, la experiencia de vida que tenían sus padres y la historia de su pueblo. Por ende sabiduría es percibir y comprender. Jesús percibe y comprende la historia de vida de su familia y de su pueblo. La autentica sabiduría es que la ayuda al hombre a percibir y comprender a Dios que se nos presenta en el templo de la vida. Cuando hablamos que Jesús es maestro de sabiduría es porque él percibe y comprende lo que somos y de ahí que sus enseñanzas (parábolas) parten de su percepción y comprensión de la vida del hombre.

El texto culmina afirmando que la “gracia de Dios estaba sobre él”. Hemos de entender que la gracia es la libre acción que brota del profundo amor de Dios hacia sus criaturas, llevada a cabo mediante la acción del Espíritu Santo. De esta manera la gracia se manifiesta en piedad, amor y misericordia.

Cuando se afirma en el texto que la gracia de Dios estaba en Jesús, va indicando que ese profundo amor de Dios hacia el hombre, no solo se manifiesta en teofanías sino que lo hará en epifanía. Dios ha decidido revelar su amor ya no por hechos portentosos, sino que es a través de Jesús quien mostrara el profundo amor de Dios, y ese amor se manifestara en la cruz; posteriormente será el Espíritu Santo quien seguirá (y sigue) manifestado esa misma acción llevada por Jesús.

Si la gracia de Dios estaba en el niño que crecía y se fortalecía, es porque Dios está en medio de nosotros (Emmanuel).

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra