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domingo, 10 de diciembre de 2017

BUENA NOTICIA DE JESUCRISTO


 SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO 2017

El relato de Mc. 1,1-8 es llamado como buena noticia (evangelio), donde va indicando la identidad y origen verdadero de Jesús que es el fundamento de la buena noticia que marcos da a conocer. La buena noticia solo se entiende desde la práctica histórica de Jesús porque el evangelio no es una teoría, el evangelio no es algo pasado que sucedió sino que también acontece hoy y nos involucra en la causa de Jesús, solo así puede ser buena noticia.

Juan Bautista aparece como el mensajero que viene del mesías. Viste igual que Elías, pero no es el profeta Elías. Juan Bautista es un hombre pobre que renuncia a los privilegios humanos y de cualquier status. No habla de sí mismo sino de quien debe hablar, de aquel que viene detrás de él.

Juan Bautista nos recuerda que a Dios solo se le puede acoger es preparando los caminos de Jesús, porque Jesús es el camino de Dios: “Nadie va al Padre sino es por mi… yo soy el camino la verdad y la vida”

En la frase de allanar los caminos o senderos, consiste en que las relaciones humanes deben de pasar de la desigualdad a la igualdad de la justicia y el derecho, eso sería nivelar los senderos. No se puede vivir la fe sin preparar el camino de este mundo para el señor.


El arrepentimiento que se ofrece no es el templo sino en el desierto, no por sacerdotes sino por el Mesías, no es atreves de los sacrificios rituales sino mediante el bautismo. El arrepentimiento es signo de esperanza: ¿Se puede ser persona de esperanza donde lo más normal y razonable es la desesperanza y la resignación?

sábado, 5 de diciembre de 2015

VINO LA PALABRA DE DIOS EN EL DESIERTO Lc. 3,1-6


Amigos(as) y Hermanos (as), permitente por un momento narrar la palabra de Ba 5,1-9.

Estamos en el segundo domingo de Adviento, damos un segundo paso en la que se nos invita preparar la venida de Dios desde la justicia, la bondad y la verdad. Urge en este segundo domingo del adviento dejar las vestiduras de luto y aflicción, y vestirnos para siempre con el manto de la justicia de Dios  “en la paz, en la justicia, en la gloria y en la piedad”
En adviento hay que limpiar la mirada y contemplar más allá de los límites para encontrarnos con los hombres y mujeres del oriente y occidente que "son escoltados con la misericordia y la justicia de Dios" (Cf Fil 1,4-6.8-11).
En adviento hemos de ser memoriosos en dar gracias a Dios por tantos hombres y mujeres que han dado toda su vida por el evangelio, y nos resta eso amarlos “con el amor entrañable con que los ama Cristo Jesús” (Cf Fil 1,4-6.8-11).
En adviento hemos de ser agradecidos, para escoger siempre lo mejor que hemos vivido en fraternidad y humanidad, y así llenos de los frutos de la justicia” participemos de la gloria  y alabanza de Dios en Cristo Jesús.
Ahora bien retomando el evangelio de Lc 3, 1-6 nos ofrece una imagen muy elevada del Bautista y sobre todo en su mensaje que es de penitencia y conversión. Esta predicación está situada en un marco histórico de dos coordenadas la civil: el cesar, el procurador, los distintos tetrarcas, y la coordenada religiosa: los  sumos sacerdotes del momento.  
En el marco de los poderes políticos y religiosos “vino la palabra de Dios en el desierto sobre Juan hijo de Zacarías”. No se dice geográficamente la localización de la predicación de Juan el Bautista, habla de manera genérica de la comarca del Jordán, y la referencia al desierto es simbólica, indicando que es lugar de conversión y encentro con Dios, me atrevo a decir que ese lugar será en las palabras de Juan el Bautista. Dios se encuentra en la historia y cruza su palabra con las palabras de los hombres.
Juan el Bautista es un hombre que no pertenece a ninguna jerarquía, no tiene dinero, no posee un poder ni autoridad alguna sobre la sociedad, pero es el único que escucha la palabra que trae el viento del desierto y se hace portador de la misma. No se impone, solo indica que debemos hacer: preparen el camino del Señor. Este camino es también camino de las mujeres y hombres que junto a Dios debe ser recto, derecho y allanado, es decir un camino digno de los que son imagen e hijos de Dios.
En nuestra realidad hemos hecho de la vida senderos tortuosos y ásperos que no son la caminos de Dios sino más bien calvarios de vida. Estos senderos tortuosos y ásperos surgen porque no somos capaces de entablar relaciones de amor y amistad.
No basta con cambiar el interior; el camino y los senderos que hace mención Lc 3,1-6, es a algo que tiene relación  con todos, a un mundo nuevo, a una nueva sociedad, al Reino de Dios. No se puede ver la salvación sino hay conversión, si no hay cambio, si no hay praxis concreta del compartir y la solidaridad con los más pobre y empobrecidos de nuestra historia aquí y ahora.
!Hasta pronto amigos y amigas online¡

viernes, 23 de octubre de 2015

¿Qué quieres que haga por ti? Mc 10,46-52


Este relato es muy conmovedor y muy lleno de emociones. La ceguera era bastante frecuente para la época de Jesús. El origen de la ceguera se podía tener su origen por el polvo, la falta de higiene, el intenso resplandor de la luz solar y otros.
Jesús estuvo en contacto con mucha gente ciega, a varios de ellos curo. El ciego, más de una vez fueron expresión de la miseria, el desamparo y de la desesperanza. El único “oficio” que podían ejercer era ser mendigos.
Este acontecimiento está cerca del final del camino de Jesús antes de entrar a Jerusalén. La curación de Bartimeo es una crítica  abierta a los mismos discípulos que se han opuesto a Jesús cuando les hablaba  que va a dar la vida.
Bartimeo presenta unas características muy peculiares: es un hombre ciego, es incapaz de dar pasos (por eso está sentado), se encuentra al borde del camino (no hay una trayectoria de vida), su vida depende los demás (es mendigo), pero es un hombre que a pesar de todos estos límites tiene FE que le ayuda a reaccionar y ponerlo en camino para acercarse a Jesús. Bartimeo siente que Jesús no está lejos y pide a gritos su ayuda.
Jesús le hace la misma pregunta que le hizo a los hijos del Zebedeo: ¿Qué quieres haga por ti? La repuesta de ambos que distinta es. Los hijos del Zebedeo piden poder en cambio Bartimeo, cansado de estar a la orilla del camino, pide recobrar la vista para seguir a Jesús. El contraste es muy grande.
Bartimeo encarna el verdadero discípulo que está dispuesto a mantener el camino lleva el maestro. Bartimeo tuvo el valor de soltar su única riqueza el manto, que era menos de lo habían dejado los mismo discípulos. Es el hombre persistente que aunque lo mandan a callar para que no moleste, es capaz de gritar más duro para que sepa Jesús que él existe. 
A nosotros como católicos o cristiano este evangelio nos está interpelando seguir:

  1. Suplicando aunque no veamos
  2. Sobreponiéndonos al mal que busca a callar la voz.
  3. Acercándonos a Jesús desde nos encontremos y hacerlo con alegría y confianza.
  4. Expresando nuestra situación humana.
  5. A Jesús por el camino de la vida y la paz.
En Bartimeo descubrimos que los pobres no son simples objetos de favores o asistencia de caridad, ellos son sujetos de la justicia. Cuando piden justicia los pobres es porque ellos saben que es lo que más conviene, debemos aprender estar atentos a lo que sienten. Cuando los humilde piden no es limosna es vida, justicia y derecho.

Hasta la próxima mis amigos y amiga online.

domingo, 4 de mayo de 2014

HACER MEMORIA DEL CAMINO DE EMAUS


Lectura del texto de Emaús  Lc 24,13 – 35

Vamos a hacer un camino con el Jesús que nos has llamado, pero juntos. Recibamos esta lectura del texto desde el corazón, desde la experiencia, más que de los razonamientos intelectuales.  Necesitamos tener un cambio de mirada, pero una mirada desde el corazón.  Es un camino que vamos a hacerlo con Jesús.

LA RAZÓN DE LA TRISTEZA DE LOS DISCÍPULOS:

  • Acontecimiento fuerte que les ha tirado todo por el suelo. 
  • La muerte del maestro, el riesgo, etc;  tienen miedo y sienten la ausencia. 
  • Viven la hora de la utopía. 
 
CAMINAR CON JESÚS:
Supone dejarlo acercarse a nosotros y hacer lo que hizo en Lc 24,17. 

ESCUCHAR COMO JESÚS: 18 – 19ª.

  1. Lo primero que debemos hacer es escuchar la pregunta. 
  2. Debemos dejarnos cuestionar.
  3. Jesús escucha la respuesta con mucha paciencia. 
  4. Quienes hablan más son los discípulos.   
  5. Él hace una experiencia distinta, conocía los hechos desde su experiencia, pero escuchándolos quiere percibir la misma experiencia en los discípulos. 
  6. Ellos hablan y él no hace reparos. 
  7. Él quiere hacer otra experiencia, desde otro punto de vista. 
DIALOGAR CON JESÚS:
Después de escuchar el va a dialogar con ellos. 

  1. Se da un intercambio de experiencias. 
  2. Hacen un análisis de la realidad (19b - 24) e intercambia 25-27. 
  3. Él hace un diálogo sin preparar la respuesta.  Dialogar no es tener ya la respuesta fija.  Escuchar desde ellos para después hablar desde la experiencia de los dos.  No es mi verdad sino la búsqueda de la verdad.      
  4. No viene para explicar nada, sino para ayudarles a VER DE OTRA FORMA, DE VER CON UNA MIRADA DISTINTA A LO QUE ELLOS TIENEN. 
  5. Jesús hace un análisis de la realidad uniendo su experiencia desde la experiencia de los discípulos (25-27), Jesús hace una memoria histórica, mucho más larga.
  6. Hace un análisis distinto a lo que hacían los judíos de entonces. 
  7. Él toma la vida entera y da su interpretación de la historia desde la Palabra. 
  8. Hace memoria, se da un intercambio de valores.   ¿Qué significa hacer memoria del Crucificado Hoy?. 
 
CONVERSIÓN:      

  1. Es en este proceso que se da la conversión (28 - 35 )  lo reconocen en el partir del pan. 
  2. Se les cambia la mirada y se les cambia el corazón. 
  3. Se dice que el camino más largo es pasar de la cabeza al corazón.  La crisis que han vivido los discípulos genera una conversión. 
  4. Es un cambio de mirada y de corazón (28-35).  Ellos pasan de la tristeza a la alegría.  Después que dan nombre a sus sentimientos. 
  5. Verbalizan la causa de su tristeza, de su desesperanza. 
  6. En el contacto con Jesús se da en ellos el KAIRÓS, Dios irrumpe en sus vidas, como irrumpe en la nuestra, se da el paso a la alegría.  Pero también se da en ellos un cambio de mirada. 
  7. De la mirada meramente humana, exterior, pasan a la mirada espiritual. 
  8. Jesús invita a mirar la historia y percibir el momento propicio de Dios, la luz interior para ver más allá de las apariencias, de las palabras, de los hechos.
  9. Percibir a Dios que hace camino con los de Emaús. 
  10. Reconocieron la mediación. 
  11. Es importante considerar hoy en día la teología de la mediación.  Muchas veces caminamos solos, sin mediaciones. 
Necesito ver más allá con la mediación de Jesús.

 Elder Camara, en su libro EL DESIERTO ES FÉRTIL (página 30), escribe “ Caminar a solas es posible.  Pero el buen andariego sabe que el gran viaje es el de la vida, que requiere compañeros. La palabra “compañero” v etimológicamente significa “  el que come el mismo pan”… Bienaventurado por tanto aquel que se sabe eternamente en viaje y que ve en todo prójimo al compañero soñado…El buen caminante se preocupa de sus compañeros desanimados, cansados…  Intuye el instante en que están a punto de desesperarse.  Los coge consigo o sale a su encuentro.  Les escucha.  Y con la inteligencia y delicadeza, pero sobre todo con amor, les hace recuperar el coraje y encontrarle gusto al viaje. Avanzar por avanzar no es lo mismo que viajar.  No basta para un viaje de verdad.

Viajar es ir a la conquista de una meta; supone prever una llegada, un desembarque. Pero hay viajes y viajes. Para las minorías abrahámicas, partir significa ponerse en movimiento y ayudar a muchos otros a ponerse también ellos en movimiento, para construir un mundo más justo y más humano.  

Por último se da también un cambio relacional.  Cada uno estaba en lo suyo y vuelven a lo comunitario.  Son otras personas las que vuelven a Jerusalén, son personas renovadas las que vuelven a la comunidad.  Tienen el corazón ardiente.  Se da un cambio de vida.  Vuelven a la comunidad como lugar de perdón y de fiesta.  

sábado, 14 de diciembre de 2013

ADVIENTO CAMINO A LA NAVIDAD

La Iglesia ha entrado en el tiempo litúrgico de Adviento. Durante este tiempo de deseo y de espera del Señor, se nos invita a rezar y a profundizar en la Palabra de Dios, pero estamos llamados ante todo a convertirnos en reflejo de la luz de Cristo, que en realidad es el mismo Cristo. De todas formas, todos sabemos lo difícil que es reflejar la luz de Cristo, especialmente cuando hemos perdido nuestras ilusiones, cuando nos hemos acostumbrado a una vida sin luz y ya no esperamos más que la mediocridad y el vacío. Adviento nos recuerda que tenemos que estar listos para encontrar al Señor en todo momento de nuestra vida. Como un despertador despierta a su propietario, Adviento despierta a los cristianos que corren el riesgo de dormirse en la vida diaria.

¿Qué esperamos de la vida o a quién esperamos? ¿Por qué regalos o virtudes rezamos en este año? ¿Deseamos reconciliarnos en nuestras relaciones rotas? En medio de nuestras oscuridades, de nuestras tristezas y secretos, ¿qué sentido deseamos encontrar? ¿Cómo queremos vivir las promesas de nuestro Bautismo? ¿Qué cualidades de Jesús buscaremos para nuestras propias vidas en este Adviento? Con frecuencia, las cosas, las cualidades, los regalos o las personas que buscamos y deseamos dicen mucho sobre quiénes somos realmente. ¡Dime qué esperas y te diré quién eres!

Adviento es un período para abrir los ojos, volver a centrarse, prestar atención, tomar conciencia de la presencia de Dios en el mundo y en nuestras vidas.   Nuestro Bautismo nos hace participar en la misión real y mesiánica de Jesús. Cada persona que participa en esta misión participa también en las responsabilidades regias, en particular, en el cuidado de los afligidos y de los heridos. Adviento ofrece la maravillosa oportunidad de realizar las promesas y el compromiso de nuestro Bautismo y practicar las obras de misericordia.

Esta es la hermosa tarea del Adviento: despertar en nosotros los recuerdos de la bondad, abriendo de este modo las puertas de la esperanza".  

Algunas sugerencias para el Adviento. Acaben con una riña. Hagan la paz. Busquen a un amigo olvidado. Despejen la sospecha y sustitúyanla por la confianza. Escriban una carta de amor. Respondan con dulzura, aunque les gustara una respuesta brutal. Alienten a un joven a tener confianza en él mismo. Encuentren tiempo, tómense tiempo. No guarden rencor. Perdonen al enemigo. Celebren el sacramento de la reconciliación. Escuchen más a los otros. Pidan perdón si se han equivocado. ¡Sean gentiles aunque no se hayan equivocado! Traten de comprender. No sean envidiosos. Piensen antes en el otro. Rían un poco. Ríanse un poco más. Gánense la confianza. Opónganse a la maldad. Sean agradecidos. Quédense en la iglesia más tiempo de lo acostumbrado. Alegren el corazón de un niño. Contemplen la belleza y la maravilla de la tierra. Expresen su amor. Vuélvanlo a expresar. Exprésenlo más fuerte. Exprésenlo serenamente. AMIGO VISIBLE (que llegue el fruto a personas concretas. Hagamos una lista)

domingo, 14 de julio de 2013

CORAZÓN EXPERTO EN HUMANIDAD

ZON EXPERTO EN HUMANIDAD

“El buen samaritano” (Lc 10, 25 – 37)
25 Un maestro de la Ley, que quería ponerlo a prueba, se levantó y le dijo: «Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?» 26 Jesús le dijo: «¿Qué está escrito en la Escritura? ¿Qué lees en ella?» 27 El hombre contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y amarás a tu prójimo como a ti mismo.» 28 Jesús le dijo: «¡Excelente respuesta! Haz eso y vivirás.» 29 El otro, que quería justificar su pregunta, replicó: «¿Y quién es mi prójimo?» 30 Jesús empezó a decir: «Bajaba un hombre por el camino de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos, que lo despojaron hasta de sus ropas, lo golpearon y se marcharon dejándolo medio muerto. 31 Por casualidad bajaba por ese camino un sacerdote; lo vió, dio un rodeo y siguió. 32 Lo mismo hizo un levita que llegó a ese lugar: lo vio, dio un rodeo y pasó de
largo. 33 Un samaritano también pasó por aquel camino y lo vio, pero éste se compadeció de él. 34 Se acercó, curó sus heridas con aceite y vino y se las vendó; después lo montó
sobre el animal que traía, lo condujo a una posada y se encargó de cuidarlo. 35 Al día siguiente sacó dos monedas y se las dio al posadero diciéndole: «Cuídalo, y si gastas más, yo te lo pagaré a mi vuelta.» 36 Jesús entonces le preguntó: «Según tu parecer, ¿cuál de estos tres se hizo el prójimo del hombre que cayó en manos de los salteadores?» 37 El maestro de la Ley contestó: «El que se mostró compasivo con él.» Y Jesús le dijo: «Vete y haz tú lo mismo.»

Jesús va con la firme determinación hacia Jerusalén.
Jesús estaba en la región de Judea, ¿Por qué toma como ejemplo de corazón experto en humanidad a un samaritano y no a un judío?, ¿Qué implicaciones tiene este texto para nuestra vida?

La historia de Jesús puede tener sus raíces en 2 Crónicas 28,5-15. En esa historia, samaritanos rescataron judíos que habían sido derrotados en batalla, les alimentaron, les vistieron, les ungieron, y les llevaron a sus hogares en Jericó – mucho como el samaritano hará por el viajero en esta parábola.

La intención del intérprete de la Ley es probar a Jesús y sus enseñanzas. Lo que el intérprete de la Ley pregunta en realidad es que es lo que tiene que hacer para impresionar favorablemente a Dios y así ganarse la herencia de la vida eterna. La pregunta de Jesús le devuelve el reto. Este escriba responde primero del Shemá, una confesión de fe judía. La respuesta del escriba era correcta, pero solo en palabras, no tiene la experincia de compasión que se hace fraternidad con el necsitado. Jesús le dice que debe hacer lo que él ya sabe, incluso el texto termina casi como comienza "vete y haz tu lo mismo", definitivamente Jesús quiere que aquellas palabra del Shema unidas al amor pasen de meras palabras a experiencia de amor.

Por otro lado para cambiar este mundio se tiene que invertir tiempo, recursos y mucha vida compasiva que nos hace tener un corazón experto en humanidad.

El camino de Jerusalén a Jericó. Este era el camino público principal de Judea, ya que comunicaba las dos ciudades. Históricamente se lo llegó a conocer como “el camino rojo”.

La palabra usada aquí para “prójimo”, es la palabra griega “plesión”  cuyo significado es: “vecino; compañero; junto; prójimo” “el que está cercano.

Los dos signos curativos como son el aceite y el vino son una clara significación del consuelo y el tiempo de Dios. Si hemos de poner en practica las palabras de Jesús, es porque ha llegando el tiempo del consuelo de Dios.


Tener corazón experto en humanidad como el samaritano significa:

1.     Ponernos frente al lado de los samaritanos que se  encuentran en situaciones de muerte, violencia, injusticia, marginación, olvido, enfermedad, pecado…y sabernos mediación con Jesús, ante el Padre “que siempre nos escucha”.

2.     Es ser las manos que necesita Jesús para limpiar con vino y ungir con aceite las heridas de todo hombre y mujer…

3.     Es para “Acompasionarnos” ante el amigo, el hermano, hasta dejar que el corazón se rompa en lágrimas y se exprese en súplica confiada resucitadora de vida.

4.     Es fortalecer la fe y la esperanza de quienes sienten que ya todo está perdido, que no hay nada más que hacer…

5.     Es para ser hospedería de escucha, donde todas y todos somos hermanas y hermanos atentos al dolor de quien se encuentra a la orilla del camino.

6.     Es para ser una derrochadora de amor, de servicio, de compasión, de  solidaridad, de tiempo, de espacio, de justicia, de alegría, de esperanza…

7.     Es lugar del camino, donde se toman fuerzas para vivir situaciones de Pascua, donde se da la intimidad del encuentro de los amigos que hablan de asumir las consecuencias de vivirse a favor de otros, de dejarse llevar por el Espíritu y amar hasta el extremo… donde se fortalece la opción por vivirse atravesados por la pasión de Cristo y de la Humanidad.




sábado, 1 de junio de 2013

LOS DISCIPULOS DE EMAUS


¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras? Así dijeron los discípulos de Jesús, Cleofás y su compañero, al darse cuenta en Emaús que quien los había acompañado en el camino era el mismo Señor.
            Es el primer día de la semana, y el tercero después de la muerte de Jesús en la cruz. Jerusalén, la Ciudad Santa, había sido el lugar de los acontecimientos que acababan de ocurrir, Jesús había sido sepultado en una tumba nueva, propiedad de José de Arimatea, miembro del Consejo (del Sanedrín) pero que no apoyó las decisiones de éste de dar muerte al Señor. Las primeras en recibir la Buena Nueva de la Resurrección fueron las mujeres que se acercaron a la tumba para ungirlo con los aromas que habían preparado según la costumbre judía; allí, al ver el sepulcro vacío se asustan, pero dos ángeles les anuncian que Él ha resucitado..
            Las mujeres, María Magdalena, Juana y María la de Santiago, según el Evangelio de Lucas, corren a contarle a los Once y a los demás lo ocurrido, pero ellos no les creen; por supuesto, los discípulos de Emaús tampoco. Ellos, seguramente, además de decepcionados: “Nosotros esperábamos que sería él, el que iba a librar a Israel…”, sintieron que todo había quedado allí; su fe se había resquebrajado, no porque no hubiera pasado nada sino porque no creyeron en las palabras de Jesús cuando les anunció todo lo que iba a pasar antes de su resurrección. Pero ¿quiénes son Cleofás y su compañero? Las Escrituras refieren que son discípulos, no apóstoles, han recibido la Enseñanza de Jesús, seguramente le han acompañado si no en todos, al menos en muchos de sus recorridos por Galilea y otros rincones de Palestina, le han escuchado hablar de todo lo que tendría que sufrir, les ha recalcado que al tercer día resucitaría. Pero, qué difícil para ellos comprender  a pesar de haber sido testigos presenciales de muchos milagros y prodigios, que Él pudiera volver a la vida.
            En este acercarse a Cleofás y su compañero cabe preguntarse: ¿por qué se fueron de Jerusalén y no esperaron al menos que concluyera el tercer día? En primer lugar, se puede pensar que tenían mucho miedo, ellos sabían, al igual que los demás, que los judíos del Sanedrín los estaban buscando para apresarlos, y seguramente matarlos también, así que estaban en condición de prófugos de la justicia. En segundo lugar, aunque formaban parte de la comunidad (la casa), se sentían inseguros y desprotegidos, estaban totalmente deprimidos y desencantados, y aunque el Señor ya había enviado una señal de su resurrección con los ángeles a través de las mujeres, ellos no les habían creído.
            Si nos adentramos un poco en la mentalidad de aquella época, pudiera concluirse que era casi humillante que unos ángeles se aparecieran a “unas mujeres” para anunciar un hecho tan trascendente y no a cualquiera de los hombres que acompañaron a Jesús en su misión en la Tierra. Lucas  habla sólo de los ángeles, pero Marcos, Mateo y Juan, refieren que Jesús se les apareció también a ellas, y aunque hay algunas diferencias en este acontecimiento, María Magdalena aparece en los tres evangelios como testigo de esa primera aparición.
            ¿Y la fe de Cleofás y su amigo dónde queda?  Ambos han quedado vacíos de fe y en ausencia de toda esperanza, pero aún así no se han salido del “camino”, van a Emaús por el “camino” y de pronto, Jesús se les acerca, los acompaña, pero sus ojos están vendados, no ven porque han perdido la fe y aunque Jesús los reprende llamándoles “insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas”, y les explica todo lo que dicen las Escrituras acerca de Él desde Moisés, ellos siguen cegados, entristecidos, sin comprender que a su lado caminaba el Señor.
            Por la lectura, se intuye que llegan a la casa de uno de ellos, pues lo invitan a quedarse dada la hora del atardecer y lo invitan a comer. En la mesa están sólo los tres, seguramente conversando aún de lo ocurrido, sin embargo aún están ciegos; sólo al verle bendecir y partir el pan lo reconocen, pero ya es tarde, Él ha desaparecido, no hay tiempo de preguntar, de adorarle, de expresarle su alegría. Deciden entonces regresar a Jerusalén, regresar así como ha vuelto la fe a ellos, entonces se dicen el uno al otro: ¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?
            ¿Cuántas veces mengua o desaparece la Fe en aquel que ha visto o ha recibido prodigios de Dios, pero que a la hora de la prueba no saben esperar y se van como los discípulos de Emaús, dando la espalda a la “Ciudad Santa”, a su Iglesia, a su Fe? ¿Cuántas veces arde su corazón intuyendo que el Señor está cerca y que no los ha abandonado, pero aún así dudan y se sumergen en la desesperanza? El mundo está lleno de discípulos de Emaús, que transitan por la casa, su comunidad, y aunque han participado del Banquete del Señor, lo desconocen en el momento del sufrimiento y se retiran. Algunos permanecen en el “camino” como los personajes del pasaje evangélico, pero otros se apartan de él  y quizá más nunca lo vuelvan a encontrar.
Cleofás y su amigo sienten arder su corazón presintiendo un prodigio nuevo que no sólo les devolvería la Fe sino que haría que más nunca la pierdan. Ya antes de celebrar el “verdadero banquete”, se han preparado con las palabras que  Jesús les ha dicho para recibirlo de nuevo y adorarlo, lo han invitado a quedarse con ellos en “casa” y, sentados junto a Él, lo han encontrado de nuevo. Entonces a sus almas llega el gozo, la celebración del reencuentro con el Señor, y sienten manifestarse en sus vidas no sólo la realidad de su Resurrección, sino su propia resurrección a una nueva vida plena de Fe y de Esperanza. 
                                                                                                                   Autora: Belkis Aquino

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra