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domingo, 14 de julio de 2013

CORAZÓN EXPERTO EN HUMANIDAD

ZON EXPERTO EN HUMANIDAD

“El buen samaritano” (Lc 10, 25 – 37)
25 Un maestro de la Ley, que quería ponerlo a prueba, se levantó y le dijo: «Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?» 26 Jesús le dijo: «¿Qué está escrito en la Escritura? ¿Qué lees en ella?» 27 El hombre contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y amarás a tu prójimo como a ti mismo.» 28 Jesús le dijo: «¡Excelente respuesta! Haz eso y vivirás.» 29 El otro, que quería justificar su pregunta, replicó: «¿Y quién es mi prójimo?» 30 Jesús empezó a decir: «Bajaba un hombre por el camino de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos, que lo despojaron hasta de sus ropas, lo golpearon y se marcharon dejándolo medio muerto. 31 Por casualidad bajaba por ese camino un sacerdote; lo vió, dio un rodeo y siguió. 32 Lo mismo hizo un levita que llegó a ese lugar: lo vio, dio un rodeo y pasó de
largo. 33 Un samaritano también pasó por aquel camino y lo vio, pero éste se compadeció de él. 34 Se acercó, curó sus heridas con aceite y vino y se las vendó; después lo montó
sobre el animal que traía, lo condujo a una posada y se encargó de cuidarlo. 35 Al día siguiente sacó dos monedas y se las dio al posadero diciéndole: «Cuídalo, y si gastas más, yo te lo pagaré a mi vuelta.» 36 Jesús entonces le preguntó: «Según tu parecer, ¿cuál de estos tres se hizo el prójimo del hombre que cayó en manos de los salteadores?» 37 El maestro de la Ley contestó: «El que se mostró compasivo con él.» Y Jesús le dijo: «Vete y haz tú lo mismo.»

Jesús va con la firme determinación hacia Jerusalén.
Jesús estaba en la región de Judea, ¿Por qué toma como ejemplo de corazón experto en humanidad a un samaritano y no a un judío?, ¿Qué implicaciones tiene este texto para nuestra vida?

La historia de Jesús puede tener sus raíces en 2 Crónicas 28,5-15. En esa historia, samaritanos rescataron judíos que habían sido derrotados en batalla, les alimentaron, les vistieron, les ungieron, y les llevaron a sus hogares en Jericó – mucho como el samaritano hará por el viajero en esta parábola.

La intención del intérprete de la Ley es probar a Jesús y sus enseñanzas. Lo que el intérprete de la Ley pregunta en realidad es que es lo que tiene que hacer para impresionar favorablemente a Dios y así ganarse la herencia de la vida eterna. La pregunta de Jesús le devuelve el reto. Este escriba responde primero del Shemá, una confesión de fe judía. La respuesta del escriba era correcta, pero solo en palabras, no tiene la experincia de compasión que se hace fraternidad con el necsitado. Jesús le dice que debe hacer lo que él ya sabe, incluso el texto termina casi como comienza "vete y haz tu lo mismo", definitivamente Jesús quiere que aquellas palabra del Shema unidas al amor pasen de meras palabras a experiencia de amor.

Por otro lado para cambiar este mundio se tiene que invertir tiempo, recursos y mucha vida compasiva que nos hace tener un corazón experto en humanidad.

El camino de Jerusalén a Jericó. Este era el camino público principal de Judea, ya que comunicaba las dos ciudades. Históricamente se lo llegó a conocer como “el camino rojo”.

La palabra usada aquí para “prójimo”, es la palabra griega “plesión”  cuyo significado es: “vecino; compañero; junto; prójimo” “el que está cercano.

Los dos signos curativos como son el aceite y el vino son una clara significación del consuelo y el tiempo de Dios. Si hemos de poner en practica las palabras de Jesús, es porque ha llegando el tiempo del consuelo de Dios.


Tener corazón experto en humanidad como el samaritano significa:

1.     Ponernos frente al lado de los samaritanos que se  encuentran en situaciones de muerte, violencia, injusticia, marginación, olvido, enfermedad, pecado…y sabernos mediación con Jesús, ante el Padre “que siempre nos escucha”.

2.     Es ser las manos que necesita Jesús para limpiar con vino y ungir con aceite las heridas de todo hombre y mujer…

3.     Es para “Acompasionarnos” ante el amigo, el hermano, hasta dejar que el corazón se rompa en lágrimas y se exprese en súplica confiada resucitadora de vida.

4.     Es fortalecer la fe y la esperanza de quienes sienten que ya todo está perdido, que no hay nada más que hacer…

5.     Es para ser hospedería de escucha, donde todas y todos somos hermanas y hermanos atentos al dolor de quien se encuentra a la orilla del camino.

6.     Es para ser una derrochadora de amor, de servicio, de compasión, de  solidaridad, de tiempo, de espacio, de justicia, de alegría, de esperanza…

7.     Es lugar del camino, donde se toman fuerzas para vivir situaciones de Pascua, donde se da la intimidad del encuentro de los amigos que hablan de asumir las consecuencias de vivirse a favor de otros, de dejarse llevar por el Espíritu y amar hasta el extremo… donde se fortalece la opción por vivirse atravesados por la pasión de Cristo y de la Humanidad.




sábado, 18 de septiembre de 2010

DAME CUENTA DE TU ADMINISTRACIÓN

Texto Lc. 16,1-13

1 Decía también a sus discípulos: «Era un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; 2 le llamó y le dijo: “¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando.” 3 Se dijo a sí mismo el administrador: “¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. 4 Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas.” 5 «Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi señor?” 6 Respondió: “Cien medidas de aceite.” Él le dijo: “Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.” 7 Después dijo a otro: “Tú, ¿cuánto debes?” Contestó: “Cien cargas de trigo.” Dícele: “Toma tu recibo y escribe ochenta.” 8 «El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz. 9 «Yo os digo: Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas. 10 El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho; y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho. 11 Si, pues, no fuisteis fieles en el Dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero? 12 Y si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro? 13 «Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.»


Reflexión
El texto está dentro de las instrucciones que Jesús da a sus discípulos por eso aparecen como los oyentes principales de esta enseñanza de Jesús. Repacemos las instrucciones que da Jesús.
1.El momento presente exige urgencia porque el reino de Dios ha llegado, no puede haber tardanza y postergaciones.
2.La situación actual en la que se proclama la buena nueva exige sagacidad y sensatez. Los discípulos no pueden ser personas ilusas.
3.Un extremo cuidado con el dinero (aramea: mammon – raíz amman: creer), ya que el mismo tiene la capacidad de comprar la valentía del discípulo caso concreto tenemos en Judas el Iscariote.

Vista estas instrucciones vamos a darle una mirada al texto.
Es sorprendente la actitud del administrador que derrocha los bienes que no son suyos y por su mala gestión administrativa se le pide cuenta (arqueo general) porque pierde su puesto y posiblemente llevado a juicio, cuando el dueño pide cuenta para medir la magnitud del daño y despedirlo.

Las sorpresas de la parábola no paran ya que el administrador opta por hacer un último esfuerzo de derroche, y es rebajando sustancialmente la cantidad de los deudores con la finalidad de ganarse el agradecimiento de estos. La sagacidad o astucia del administrador radica que antes de que lo despidan se asegura una vida nueva porque tiene conciencia de sí mismo (de lo que ha hecho y de lo vale) ¿Cuál es la conciencia que tiene de sí mismo? Que no está hecho mendigar ni rebajarse a la condición de esclavo para cavar. Si somos hijos de Dios, hermanos del hijo de Dios, protegidos por el Espíritu Santo, ¿tenemos conciencia de todo esto? ¿No será que somos esclavos y mendigos del dinero?

No podemos juzgar la acción moral del proceder del administrador porque fácilmente se le puede decir que es un corrupto, pero la parábola no busca definiciones de moralidad ni mucho menos elogiar al robo, entonces ¿Qué busca? Prácticamente puede ser dos cosas fundamentales:
1.Ante la actual situación el que quiera ser discípulo y formar parte del Reino de Dios ha de obrar con audacia, decisión y sagacidad.
2.Los hijos de la luz (bautizados, católicos, creyentes en un solo Dios), deben imitar la sagacidad de los hombres de este mundo pero no la deshonestidad.

El discípulo debe superar el ser antipático y tener capacidad de hacer amigos para que mensaje del cual es portador convenza. Un antipático crea rechazo y no genera comunidad.

Otro aspecto de la sagacidad del administrador que se busca a los deudores prósperos y de seguro iban a necesitar un administrador en el futuro cuando salieran de sus asfixiantes deudas: “¿Cuánto debes a mi señor?” 6 Respondió: “Cien medidas de aceite (3.200 litros sacados de 150 árboles).” Él le dijo: “Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.” 7 Después dijo a otro: “Tú, ¿cuánto debes?” Contestó: “Cien cargas de trigo (40 hectáreas cosechadas).” Dícele: “Toma tu recibo y escribe ochenta.”

Jesús exige una renuncia absoluta al dinero sin negar que el discípulo deba hacer uso del mismo para ponerlo al servicio de los demás especialmente los marginados que no tendrán con que pagar y así ganar amigos, pero no creer en el dinero; quien cree en el dinero compra a los amigos y quien compra a sus amigos tiene como ídolo de interés egoísta al dinero.

La parábola exige que despertemos y veamos las cosas tal como son, que servimos al dinero (creemos) y no nos servimos del dinero. Si las situaciones le damos su nombre verdadero, solo así es la manera posible de no servir a dos señores.

La parábola evidencia que el poseer surge de la necesidad egoísta de asegurarnos y protegernos el futuro. Cuanto más nos protegemos y nos aseguramos, deificamos el dinero, es decir creemos más en él y esto es incompatible con el mensaje de Jesús y el Reino de Dios: el que guarda su vida la perderá.

Quien se convierte en oyente de la palabra y discípulo de Jesús, organiza su vida no desde el poseer más y más, sino que aprende administrar los bienes de este mundo y responde con libertad a los necesitados de este mundo. Quien tiene espíritu pobre – no confundan con el que tiene un pobre espíritu- no puede disfrutar de los viene de este mundo mientras que existan personas necesitadas hasta de lo más elemental.

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra