Texto: Mateo 14,13-21
El relato evangélico de este domingo nos muestra a un Jesús tremendamente humano. Mateo nos dice que al enterarse de la muerte de Juan Bautista, se retiró en silencio, “discretamente” (dice alguna traducción), y se fue a un lugar despoblado. Ante tal noticia se movilizan sus sentimientos y seguramente deseaba estar solo con su dolor. Juan era su pariente y además el testigo de la experiencia vivida en el Jordán, el mediador que el Padre escogió para que Jesús viviera su experiencia fundante de “ser el Hijo amado”. No era para menos, necesitaba alejarse…
Pero el evangelista nos dice que al desembarcar se encuentra mucha gente necesitada, y su corazón vulnerable sintió compasión. Su dolor de hombre por la muerte del Bautista se enfrenta al dolor de una humanidad que esperaba consuelo y sanación.
Los discípulos, sin caer en la cuenta de lo que vive el Maestro le insisten que envíe al gentío a buscar comida: “que se vayan”. La palabra del Señor es fuerte: “no tienen por qué irse, denles ustedes de comer”, compartan lo que poseen, que lo nuestro es dar de lo que poseemos. Les hace caer en la cuenta que sus discípulos no pueden ni deben huir del sufrimiento y de la necesidad humana, que están llamados a compartir sus cinco panes y sus dos pescados, que deben “dar gratuitamente lo que poseen por Gracia”.
El texto dice que comieron todos hasta saciarse y aún recogieron las sobras… Así es Jesús, nuestro hermano mayor: misericordioso y compasivo ante el sufrimiento humano. Así somos invitados a vivir sus seguidores y seguidoras: con un corazón dispuesto a sanar el corazón herido, a tiempo y a destiempo, haciendo frente al dolor y a la miseria, compartiendo todo lo que poseemos, y sin huir del sufrimiento.
Reflexión por: Hna. Maria Ana
“¡Denles ustedes de comer!” ¡Ojalá escuchemos este domingo la Voz de Dios y no se endurezca nuestro corazón!
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sábado, 30 de julio de 2011
domingo, 18 de julio de 2010
SEÑOR, DILE QUE ME AYUDE
Lc 10, 38-42
38 Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. 39 Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra. 40 Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude». 41 Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas. 42 Sin embargo, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada».
REFLEXION
El texto de Lc 10,38-42, no hemos de verlo como un texto que justifique que el que hacer de cada día es malo. Este texto busca darle equilibrio a la acción y a la participación del discipulado junto al maestro.
Es llamativo que el pueblo en el que entra Jesús no se define; siguen otros aspectos llamativos, es la actitud de María (hermana de Marta), es una actitud valiente, que una mujer estuviera donde solo se podían reunir los hombres. Su actitud la convierte en discípula que escucha con atención.
No se puede negar que las dos actitudes son de acogida, ¿de qué vale ser recibido en una casa si no hay nadie que te escuche y dialogue? ¿De qué vale ser acogido en una casa, si no hay nadie que te atienda y te haga sentir servido?
La actitud de Marta (en arameo su nombre significa SEÑORA) la lleva ser dueña y señora (no olviden que fue ella que recibe a Jesús en su casa), y se atrave hacer una petición al maestro: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude». Por supuesto que Jesús responderá a la misma.
La mejor aceptación que espera Jesús es ser escuchado y alegrase con la novedad del reino de Dios. No podemos negar que Marta, que es toda una señora, también es discípula pero sigue atada a la ley y a las costumbres de su pueblo. Ella entiende que la responsabilidad del solo quehacer es la única forma de ser fiel, vive atrapada en mil cosas y eso la hace sentir segura y poseedora de la verdad, pero en el fondo es esclava de su propio estilo de vida.
El estar a los pie de Jesús (actitud de María) es aprender un nuevo estilo de vida, es dejarse moldear, vivir para escuchar y es creer para ser liberado(a), pero también hemos dejar muy en claro que estar a los pie de Jesús no significa jamás vivir ajenos a los problemas de la vida o despreocupado de las responsabilidades, al contario para poder asumir todo esto se debe partir del discipulado que María enseña con su vida: estar a los pies del maestro.
Necesitamos saber escuchar y eso nos tiene que llevar hacer silencio, dejar tanta prisa, liberarnos de tanto agobio, abrir un espacio de sinceridad para sentir la vida, encontrar la ternura de Dios. Si logramos esto, nos llevaría a un nuevo tipo de relaciones personales, sociales, eclesiales y religiosas con dimensión ecuménica; y otro resultado práctico sería un redescubrir y un recuperar la hospitalidad como lugar de dialogo, intercambio, establecer lazos de amistad.
En conclusión “hay que ser contemplativos en la acción y activos en la contemplación…”
38 Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. 39 Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra. 40 Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude». 41 Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas. 42 Sin embargo, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada».
REFLEXION
El texto de Lc 10,38-42, no hemos de verlo como un texto que justifique que el que hacer de cada día es malo. Este texto busca darle equilibrio a la acción y a la participación del discipulado junto al maestro.
Es llamativo que el pueblo en el que entra Jesús no se define; siguen otros aspectos llamativos, es la actitud de María (hermana de Marta), es una actitud valiente, que una mujer estuviera donde solo se podían reunir los hombres. Su actitud la convierte en discípula que escucha con atención.
No se puede negar que las dos actitudes son de acogida, ¿de qué vale ser recibido en una casa si no hay nadie que te escuche y dialogue? ¿De qué vale ser acogido en una casa, si no hay nadie que te atienda y te haga sentir servido?
La actitud de Marta (en arameo su nombre significa SEÑORA) la lleva ser dueña y señora (no olviden que fue ella que recibe a Jesús en su casa), y se atrave hacer una petición al maestro: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude». Por supuesto que Jesús responderá a la misma.
La mejor aceptación que espera Jesús es ser escuchado y alegrase con la novedad del reino de Dios. No podemos negar que Marta, que es toda una señora, también es discípula pero sigue atada a la ley y a las costumbres de su pueblo. Ella entiende que la responsabilidad del solo quehacer es la única forma de ser fiel, vive atrapada en mil cosas y eso la hace sentir segura y poseedora de la verdad, pero en el fondo es esclava de su propio estilo de vida.
El estar a los pie de Jesús (actitud de María) es aprender un nuevo estilo de vida, es dejarse moldear, vivir para escuchar y es creer para ser liberado(a), pero también hemos dejar muy en claro que estar a los pie de Jesús no significa jamás vivir ajenos a los problemas de la vida o despreocupado de las responsabilidades, al contario para poder asumir todo esto se debe partir del discipulado que María enseña con su vida: estar a los pies del maestro.
Necesitamos saber escuchar y eso nos tiene que llevar hacer silencio, dejar tanta prisa, liberarnos de tanto agobio, abrir un espacio de sinceridad para sentir la vida, encontrar la ternura de Dios. Si logramos esto, nos llevaría a un nuevo tipo de relaciones personales, sociales, eclesiales y religiosas con dimensión ecuménica; y otro resultado práctico sería un redescubrir y un recuperar la hospitalidad como lugar de dialogo, intercambio, establecer lazos de amistad.
En conclusión “hay que ser contemplativos en la acción y activos en la contemplación…”
viernes, 30 de octubre de 2009
NO ESTAS LEJOS DEL REINO DE DIOS
TEXTO Mc 12,28-34.
28 Acercándose uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?"
29 Jesús le contestó: "El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, 30 y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. 31 El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.No existe otro mandamiento mayor que éstos."
32 Le dijo el escriba: "Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que El es único y que no hay otro fuera de El, 33 y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios."
34 Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: "No estás lejos del Reino de Dios." Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.
REFLEXION
28 Acercándose uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?"
Hemos de tener presente que el contexto es polémico, veamos: los fariseos preguntaron si era válido el pago de los impuesto al Cesar; luego los saduceos con el tema de la resurrección de los muerto, estos son los motivos por los cuales el evangelista dice que el escriba vio que Jesús había respondido muy bien.
El escriba no busca enmarañar a Jesús en una discusión de rabinos, pero al ver la autoridad y habilidad del maestro en la discusión con los fariseos y saduceos, busca dar respuesta a una situación tan debatida como era determinar el mandamiento más importante.
Esta pregunta era muy común en las discusiones de los rabinos, ya que con tantas prescripciones se perdía la esencia de la alianza, por tanto la pregunta es un intento de volver a la fuente original de los mandamientos.
29 Jesús le contestó: "El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, 30 y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. 31 El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos."
Jesús conecta Deut 6,5 y Lv 19,18 con la palabra “AMAR”
Es sorprendente que la respuesta de Jesús comienza con un llamado de atención para el oyente. Ese llamado esta en el verbo escuchar. Es verdad que Dios es amor, y como Padre y Señor de todo lo creador ha pronunciado una palabra. Con el verbo “escuchar” Jesús va indicando que el amor tiene voz propia, por tanto no es cuestión de saber cómo hay que amar a Dios, la cuestión es cómo hemos de escuchar a Dios para amarle.
El “shema” (escucha) es un llamado a la conversión que va en la línea de la justicia y el amor.
Jesús invita hacer memoria de que el único Señor es Dios, no lo son los dirigentes, ni el Cesar ni muchos menos los dioses circundante del momento. En los mandamientos no reposa un solo mandamiento sino dos en uno: Amar a Dios y Amar al prójimo.
Cuando Jesús a llega al final de su aclaratoria (…No existe otro mandamiento mayor que éstos), relativiza todos los demás mandatos de interpretación de la ley, incluso los litúrgicos. La vida será regulada por el amor a Dios y al prójimo.
32 Le dijo el escriba: "Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que El es único y que no hay otro fuera de El, 33 y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios."
El escriba manifiesta su pleno acuerdo con Jesús, y por la respuesta dada lo llama maestro. El escriba llega a explicar la relativización hecha por Jesús, y él agrega la relativización al culto religioso. Con su reafirmación a la respuesta de Jesús, el escriba invierte la escala de los valores religiosos de los israelitas que estaba basado en que la vida del hombre era dar culto a Dios.
34 Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: "No estás lejos del Reino de Dios." Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.
Jesús ve que al escriba le interesa el encuentro con la verdad que sería el bien del hombre (el prójimo). A pesar que Jesús aprecia la respuesta del escriba, pero aun debe buscar con mayor cercanía al prójimo, lo que ha dicho sigue siendo una palabra que debe ser llenada con la vida, de ahí que Jesús reconoce “que no está lejos del Reino de Dios”. En rigor el escriba debe dejar de ser un teórico y pasar a ser un practicante.
En rigor afirmar que por encima de todos los preceptos, el amor a Dios y al prójimo, se supera todo legalismo, solo el amor pone cara a cara ante Dios y al prójimo. Lo único que de verdad cuenta es el amor por tanto la gloria de Dios no está en el cumplimiento de leyes o rubricas litúrgicas. La gloria de Dios es que el hombre (pobre), viva y tenga vida en abundancia.
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viernes, 9 de octubre de 2009
UNA COSA TE FALTA
Texto Mc 10,17-30
17 Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?"
18 Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. 19 Ya sabes los mandamientos: = No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre."
20 El, entonces, le dijo: "Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud."
21 Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: "Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme."
22 Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.
23 Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: "¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!"
24 Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: "¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios."
26 Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: "Y ¿quién se podrá salvar?"
27 Jesús, mirándolos fijamente, dice: "Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios."
28 Pedro se puso a decirle: "Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido."
29 Jesús dijo: "Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, 30 quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.
REFLEXION
17 Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?"
La pregunta refleja una profunda preocupación, y es muy importante para este hombre encontrar una solución crucial, y es evitar que la muerte sea el fin de una bendición tan abundante como la había recibido este hombre en su bienes materiales. Por otra parte, él reconoce en Jesús un maestro insigne que puede ayudarle a resolver su problema y sacarle de la angustia.
18 Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. 19 Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre."
En la época de Jesús, también había maestros buenos, pero ninguno estaba a la altura de Dios y según la tradición, Israel tenía a Dios por maestro fuente de la sabiduría. Es muy llamativo que cuando Jesús comienza a hablar no haga referencia a los tres primeros mandamientos, le recuerda más bien aquellos que están en la línea ética hacia el prójimo y que estos a su vez no se vinculan con las tradiciones religiosas.
Estos mandamientos están en negativos y prohíben tácitamente causar cualquier daño al prójimo. Resultado: para superar la muerte no hay que ser injusto con los demás.
20 El, entonces, le dijo: "Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud."
De verdad que este hombre – que no tienen nombre- es un judío perfecto, el ideal de un excelente Israelita. Pero no se ajusta a las exigencia del discipulado que anteriormente Jesús había dado: renunciar así mismo… tomar la cruz… dar la vida para tener vida… ser el último de todos…
21 Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: "Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme."
Me atrevería decir que esta exigencia lleva a su culmen a las otras que ya las había propuesto Jesús. Esta exigencia es un vivir a la intemperie, y con esta lleva a efecto real, el ser un autentico discípulo. La acumulación de bienes crea seguridad material y en cambio Jesús invita a la seguridad en el Padre del cielo.
La plenitud del hombre no está en sus bienes materiales, sino en la práctica de de la justicia. Una cosa si va quedando clara, que la ley de Moisés no elimina la injusticia y la desigualdad. En el proyecto y en la búsqueda del hombre rico, no entra para nada el futuro del pobre.
La palabra clave en la invitación de Jesús es: sígueme. Esto conlleva a una identificación concreta y no ideológica con respecto al Reino de Dios y al propio Jesús. Y por último con la propuesta de Jesús queda desmitificada la riqueza.
22 Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.
No acepto la invitación del “maestro bueno”. Este hombre tiene un amor relativo a los demás, no está dispuesto a comprometerse y ayudar a generar cambios, se conforma en seguir aceptando lo que hasta el momento se ofrece.
23 Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: "¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!"
Prácticamente con esta frase Jesús ofrece un resumen de lo que ha sucedido y plantear la gran dificultad e incompatibilidad que genera el dinero en relación al Reino de Dios.
24 Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: "¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios."
Las palabra de Jesús son tremendamente desconcertante, cuando se piensa lo nuevo del futuro desde criterios basado en el poder, la individualidad y la dependencia. Con la metáfora (Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios.) acentúa la imposibilidad de renunciar a la seguridad que ofrecer toda riqueza.
26 Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: "Y ¿quién se podrá salvar?" 27 Jesús, mirándolos fijamente, dice: "Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios."
La afirmación interrogativa que hacen los discípulos es válida, ya que siempre se vio la riqueza como expresión y preludio de la bendición de Dios y que está a su vez se prolongaría en la eternidad. Por tanto los discípulos también piensan en las categorías del hombre rico que se acerco a Jesús. Los discípulos miran y juzgan según los planteamiento de la sociedad y de la interpretación misma de la ley.
28 Pedro se puso a decirle: "Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido."
Pedro como portavoz del grupo quiere saber que les toca a ellos en función a dos supuestos meritos: 1) haberlo dejado todo 2) haber seguido a Jesús. Estas dos actitudes meritorias en el fondo responden a sus propios intereses que no se vinculan para nada a los intereses de Jesús.
29 Jesús dijo: "Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, 30 quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.
Estas palabras de Jesús, no son únicamente dirigidas a los discípulos, sino para todo aquel que es seguidor del maestro y abandone todo por la proclamación del Reino de Dios. La verdad que el acercamiento del hombre rico fue muy oportuno ya que no solo le aclara su búsqueda existencial sino que también pone sobre la mesa las verdaderas intenciones de los discípulos.
La comunidad que Jesús va formando en con los discípulos es una comunidad fraternal y no patriarcal, donde las relaciones son fraternas no basadas en el dominio y poder del dinero.
17 Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?"
18 Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. 19 Ya sabes los mandamientos: = No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre."
20 El, entonces, le dijo: "Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud."
21 Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: "Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme."
22 Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.
23 Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: "¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!"
24 Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: "¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios."
26 Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: "Y ¿quién se podrá salvar?"
27 Jesús, mirándolos fijamente, dice: "Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios."
28 Pedro se puso a decirle: "Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido."
29 Jesús dijo: "Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, 30 quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.
REFLEXION
17 Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?"
La pregunta refleja una profunda preocupación, y es muy importante para este hombre encontrar una solución crucial, y es evitar que la muerte sea el fin de una bendición tan abundante como la había recibido este hombre en su bienes materiales. Por otra parte, él reconoce en Jesús un maestro insigne que puede ayudarle a resolver su problema y sacarle de la angustia.
18 Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. 19 Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre."
En la época de Jesús, también había maestros buenos, pero ninguno estaba a la altura de Dios y según la tradición, Israel tenía a Dios por maestro fuente de la sabiduría. Es muy llamativo que cuando Jesús comienza a hablar no haga referencia a los tres primeros mandamientos, le recuerda más bien aquellos que están en la línea ética hacia el prójimo y que estos a su vez no se vinculan con las tradiciones religiosas.
Estos mandamientos están en negativos y prohíben tácitamente causar cualquier daño al prójimo. Resultado: para superar la muerte no hay que ser injusto con los demás.
20 El, entonces, le dijo: "Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud."
De verdad que este hombre – que no tienen nombre- es un judío perfecto, el ideal de un excelente Israelita. Pero no se ajusta a las exigencia del discipulado que anteriormente Jesús había dado: renunciar así mismo… tomar la cruz… dar la vida para tener vida… ser el último de todos…
21 Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: "Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme."
Me atrevería decir que esta exigencia lleva a su culmen a las otras que ya las había propuesto Jesús. Esta exigencia es un vivir a la intemperie, y con esta lleva a efecto real, el ser un autentico discípulo. La acumulación de bienes crea seguridad material y en cambio Jesús invita a la seguridad en el Padre del cielo.
La plenitud del hombre no está en sus bienes materiales, sino en la práctica de de la justicia. Una cosa si va quedando clara, que la ley de Moisés no elimina la injusticia y la desigualdad. En el proyecto y en la búsqueda del hombre rico, no entra para nada el futuro del pobre.
La palabra clave en la invitación de Jesús es: sígueme. Esto conlleva a una identificación concreta y no ideológica con respecto al Reino de Dios y al propio Jesús. Y por último con la propuesta de Jesús queda desmitificada la riqueza.
22 Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.
No acepto la invitación del “maestro bueno”. Este hombre tiene un amor relativo a los demás, no está dispuesto a comprometerse y ayudar a generar cambios, se conforma en seguir aceptando lo que hasta el momento se ofrece.
23 Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: "¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!"
Prácticamente con esta frase Jesús ofrece un resumen de lo que ha sucedido y plantear la gran dificultad e incompatibilidad que genera el dinero en relación al Reino de Dios.
24 Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: "¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios."
Las palabra de Jesús son tremendamente desconcertante, cuando se piensa lo nuevo del futuro desde criterios basado en el poder, la individualidad y la dependencia. Con la metáfora (Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios.) acentúa la imposibilidad de renunciar a la seguridad que ofrecer toda riqueza.
26 Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: "Y ¿quién se podrá salvar?" 27 Jesús, mirándolos fijamente, dice: "Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios."
La afirmación interrogativa que hacen los discípulos es válida, ya que siempre se vio la riqueza como expresión y preludio de la bendición de Dios y que está a su vez se prolongaría en la eternidad. Por tanto los discípulos también piensan en las categorías del hombre rico que se acerco a Jesús. Los discípulos miran y juzgan según los planteamiento de la sociedad y de la interpretación misma de la ley.
28 Pedro se puso a decirle: "Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido."
Pedro como portavoz del grupo quiere saber que les toca a ellos en función a dos supuestos meritos: 1) haberlo dejado todo 2) haber seguido a Jesús. Estas dos actitudes meritorias en el fondo responden a sus propios intereses que no se vinculan para nada a los intereses de Jesús.
29 Jesús dijo: "Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, 30 quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.
Estas palabras de Jesús, no son únicamente dirigidas a los discípulos, sino para todo aquel que es seguidor del maestro y abandone todo por la proclamación del Reino de Dios. La verdad que el acercamiento del hombre rico fue muy oportuno ya que no solo le aclara su búsqueda existencial sino que también pone sobre la mesa las verdaderas intenciones de los discípulos.
La comunidad que Jesús va formando en con los discípulos es una comunidad fraternal y no patriarcal, donde las relaciones son fraternas no basadas en el dominio y poder del dinero.
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sábado, 17 de enero de 2009
Maestro" - ¿dónde vives?"
TEXTO
Jn 1,35-42
35 Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. 36 Fijándose en Jesús que pasaba, dice: "He ahí el Cordero de Dios." 37 Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús.
38 Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: "¿Qué buscáis?" Ellos le respondieron: "Rabbí - que quiere decir, "Maestro" - ¿dónde vives?" 39 Les respondió: "Venid y lo veréis." Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima.
40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41 Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: "Hemos encontrado al Mesías" - que quiere decir, Cristo.
42 Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas" - que quiere decir, "Piedra".
REFLEXIÓN.
Versículos 35-37. 35 Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. 36 Fijándose en Jesús que pasaba, dice: "He ahí el Cordero de Dios." 37 Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús.
Juan hace una declaración mesiánica de Jesús, los discípulos la oyen, comprenden la calidad de la declaración y su identificación con Jesús y lo siguen. Era raro en la época de Jesús, que se recomendara a los discípulos que fueran tras un maestro más grande, ya que esto requería humildad y confianza en la superioridad del otro maestro, eso es lo que hace Juan, ver en Jesús un maestro cuyas enseñanzas trascienden las suyas.
“He ahí el cordero de Dios”, no es fácil definir el sentido exacto de la declaración de Juan el Bautista, porque la palabra “IMAR” designa el cordero o el discurso (palabra), entonces no sería errado pensar que Jesús es ciertamente el cordero de Dios pero también su palabra hecha carne.
Versículos 38-39. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: "¿Qué buscáis?" Ellos le respondieron: "Rabbí - que quiere decir, "Maestro" - ¿dónde vives?" 39 Les respondió: "Venid y lo veréis." Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima.
La primera palabra que pronuncia Jesús en el evangelio de es la presenta el versículo 38: ¿Qué buscáis? Para comenzar a leer este evangelio se tiene que llevar esta pregunta en el pensamieno.
Esta pregunta sorprende a los discípulos, en la que ellos mismo no responde ya que no buscan doctrinas o principios filosóficos, la respuesta es otra pregunta Maestro ¿dónde vives?, este momento que parece tenso concluye con una invitación, con una acogida: “venid y veréis”; y más cuando ya estaba cerca la noche. Concluye el texto afirmando que “que se quedaron con él aquel día” pasaron la noche junto a Jesús. La hora décima, que son más o menos las cuatro de la tarde, prácticamente indica que el día está terminando. Puede decirse que no fue un día más para la vida de aquellos pescadores, fue tan mercante ese momento que aun el evangelista lo recuerda. Ahora bien ¿Dónde vivía Jesús? Jesús no les da ninguna dirección; No había casa, posiblemente fue a la orilla del lago, la noche fue entorno a un fuego, de seguro Jesús les hablo de su proyecto
Versículos 40-42. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41 Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: "Hemos encontrado al Mesías" - que quiere decir, Cristo. 42 Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas" - que quiere decir, "Piedra".
Esta ultima parte del texto que reflexionamos, nos ofrece la identificación de uno de los discípulos, se trata de Andrés – que significa el varonil-, quien hace partícipe de su experiencia a su hermano Simón. El entusiasmo de Andrés es incontenible, y le habla de Jesús como Mesías, unas horas durante la noche de trato directo con Jesús han bastado. Andrés es la figura de la persona que está abierto a la novedad, es un hombre interesado en la esperanza.
“Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: "Tú eres Simón…” En el encuentro de Pedro con Jesús, la mirada es clave ya que en reiteradas ocasiones el evangelista indicara la mirada de Jesús para Pedro, pero concretamente esta primera mirada es profunda, sincera y llena de amistad, tanto así que de buenas a primera Jesús le cambia el nombre o le da un apodo llamándolo Cefas (Piedra). Con este cambio de nombre, Pedro pudo entender que no solo había encontrado la anhelada esperanza de Israel, sino que también una familia que le acogía. El encuentro fue impactante, tanto así que Pedro no pronuncia palabra ni le pregunta nada, en su silencio Pedro mantiene sus convicciones cerradas y no está dispuesto a dejarla tan fácilmente, incluso su testarudez estará presente en el texto del evangelio.
Jesús se impone desde un principio a Pedro, conoce su nombre propio, sabe que quien su padre. Con el nuevo nombre estará unido a su misión. El cambio de nombre en el antiguo testamento marca siempre el principio de una vocación especial por ejemplo Jacob es llamado Israel (Gn 32,28), Abram se le llama Abraham (Gn 17,5).
Actualmente estimado lector ¿Quiénes son los testigos de la verdad y a los podemos señalar como los imar (cordero y palabra de Dios viviente) de nuestro siglo? Por lo general ¿cómo terminan tus día? ¿Qué encuentras en ellos? ¿Que buscas en tu vida? Tuya es la palabra.
Jn 1,35-42
35 Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. 36 Fijándose en Jesús que pasaba, dice: "He ahí el Cordero de Dios." 37 Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús.
38 Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: "¿Qué buscáis?" Ellos le respondieron: "Rabbí - que quiere decir, "Maestro" - ¿dónde vives?" 39 Les respondió: "Venid y lo veréis." Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima.
40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41 Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: "Hemos encontrado al Mesías" - que quiere decir, Cristo.
42 Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas" - que quiere decir, "Piedra".
REFLEXIÓN.
Versículos 35-37. 35 Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. 36 Fijándose en Jesús que pasaba, dice: "He ahí el Cordero de Dios." 37 Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús.
Juan hace una declaración mesiánica de Jesús, los discípulos la oyen, comprenden la calidad de la declaración y su identificación con Jesús y lo siguen. Era raro en la época de Jesús, que se recomendara a los discípulos que fueran tras un maestro más grande, ya que esto requería humildad y confianza en la superioridad del otro maestro, eso es lo que hace Juan, ver en Jesús un maestro cuyas enseñanzas trascienden las suyas.
“He ahí el cordero de Dios”, no es fácil definir el sentido exacto de la declaración de Juan el Bautista, porque la palabra “IMAR” designa el cordero o el discurso (palabra), entonces no sería errado pensar que Jesús es ciertamente el cordero de Dios pero también su palabra hecha carne.
Versículos 38-39. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: "¿Qué buscáis?" Ellos le respondieron: "Rabbí - que quiere decir, "Maestro" - ¿dónde vives?" 39 Les respondió: "Venid y lo veréis." Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima.
La primera palabra que pronuncia Jesús en el evangelio de es la presenta el versículo 38: ¿Qué buscáis? Para comenzar a leer este evangelio se tiene que llevar esta pregunta en el pensamieno.
Esta pregunta sorprende a los discípulos, en la que ellos mismo no responde ya que no buscan doctrinas o principios filosóficos, la respuesta es otra pregunta Maestro ¿dónde vives?, este momento que parece tenso concluye con una invitación, con una acogida: “venid y veréis”; y más cuando ya estaba cerca la noche. Concluye el texto afirmando que “que se quedaron con él aquel día” pasaron la noche junto a Jesús. La hora décima, que son más o menos las cuatro de la tarde, prácticamente indica que el día está terminando. Puede decirse que no fue un día más para la vida de aquellos pescadores, fue tan mercante ese momento que aun el evangelista lo recuerda. Ahora bien ¿Dónde vivía Jesús? Jesús no les da ninguna dirección; No había casa, posiblemente fue a la orilla del lago, la noche fue entorno a un fuego, de seguro Jesús les hablo de su proyecto
Versículos 40-42. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41 Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: "Hemos encontrado al Mesías" - que quiere decir, Cristo. 42 Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas" - que quiere decir, "Piedra".
Esta ultima parte del texto que reflexionamos, nos ofrece la identificación de uno de los discípulos, se trata de Andrés – que significa el varonil-, quien hace partícipe de su experiencia a su hermano Simón. El entusiasmo de Andrés es incontenible, y le habla de Jesús como Mesías, unas horas durante la noche de trato directo con Jesús han bastado. Andrés es la figura de la persona que está abierto a la novedad, es un hombre interesado en la esperanza.
“Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: "Tú eres Simón…” En el encuentro de Pedro con Jesús, la mirada es clave ya que en reiteradas ocasiones el evangelista indicara la mirada de Jesús para Pedro, pero concretamente esta primera mirada es profunda, sincera y llena de amistad, tanto así que de buenas a primera Jesús le cambia el nombre o le da un apodo llamándolo Cefas (Piedra). Con este cambio de nombre, Pedro pudo entender que no solo había encontrado la anhelada esperanza de Israel, sino que también una familia que le acogía. El encuentro fue impactante, tanto así que Pedro no pronuncia palabra ni le pregunta nada, en su silencio Pedro mantiene sus convicciones cerradas y no está dispuesto a dejarla tan fácilmente, incluso su testarudez estará presente en el texto del evangelio.
Jesús se impone desde un principio a Pedro, conoce su nombre propio, sabe que quien su padre. Con el nuevo nombre estará unido a su misión. El cambio de nombre en el antiguo testamento marca siempre el principio de una vocación especial por ejemplo Jacob es llamado Israel (Gn 32,28), Abram se le llama Abraham (Gn 17,5).
Actualmente estimado lector ¿Quiénes son los testigos de la verdad y a los podemos señalar como los imar (cordero y palabra de Dios viviente) de nuestro siglo? Por lo general ¿cómo terminan tus día? ¿Qué encuentras en ellos? ¿Que buscas en tu vida? Tuya es la palabra.
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viernes, 17 de octubre de 2008
MAESTRO SABEMOS QUE ERES SINCERO Y ENSEÑAS EL CAMINO DE DIOS.
Texto.
15 Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra.
16 Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: "Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. 17 Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?"
18 Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: "Hipócritas, ¿por qué me tentáis? 19 Mostradme la moneda del tributo." Ellos le presentaron un denario. 20 Y les dice: "¿De quién es esta imagen y la inscripción?" 21 Dícenle: "Del César." Entonces les dice: "Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios."
22 Al oír esto, quedaron maravillados, y dejándole, se fueron.
REFLEXIÓN
MAESTRO SABEMOS QUE ERES VERAZ Y ENSEÑAS EL CAMINO DE DIOS.
Las anteriores parábolas que presenta Mateo, estaban claramente definidos los destinatarios: las autoridades de Israel. Quizás el lector se habrá preguntado ¿estás autoridades recibieron tan calladamente la crítica de Jesús? ¿Tomaran medidas disciplinares o de represalia por dejarlos públicamente al descubierto? Pues no el evangelista narra que viene ahora la contra partida, y es primero celebrando un consejo, solamente era convocado para momentos especiales para tomar decisiones fuertes. Ahora quieren obligar a Jesús a elegir por una liberación de desobediencia civil, lo cual les daría pie denunciarlo a los romanos. El texto deja entre ver que ellos reconocen la sabiduría de Jesús y que esta debía ser puesta a prueba; ya en la antigüedad lo sabios eran puestos a pruebas con preguntas difíciles (Cf. 1ª Re 10,1).
El versículo 16 tiene cosas muy llamativas, tales como: primero no van los responsables o representantes de estos grupos envían solo a sus discípulos, dicho sea de paso, en el momento del prendimiento de Jesús, también ocurre la misma situación solo van los siervos y las gentes armadas de palos, no hacen presencia directamente las autoridades. Segundo, solo hacen consejo los fariseos, no es el consejo superior de Israel. ¿Qué son en definitiva los fariseos y los herodianos? Los fariseos son de una profunda tendencia nacionalista, totalmente opuestos a lo que son los herodianos que son partidarios de Herodes. Entonces ¿qué hacen juntos? Solo se unen en circunstancias extraordinarias (cf. Mc. 3,6), ya que a los fariseos están solamente preocupados en cumplir el requisito legal de general un testigo (os) y así lograr un acusación legal en contra de Jesús. En cuanto a los herodianos, les perturba cualquier liderazgo mesiánico que obligara a roma a endurecer el control sobre este territorio ya que ellos gozan de ciertos privilegios.
Seguidamente la pregunta no se hace a boca de jarro, tiene todo un preámbulo que es una descripción de Jesús como maestro (Rabi). Primero reconocen casi como una proclamación de fe (pero no llega) que Jesús es un maestro sincero (veraz), segundo que enseña el camino de Dios, tercero que su enseñanza y su vida no dependen de nadie solo de Dios, cuarto no mira la condición de las personas, situación que era muy marcada en la época de Jesús. Lástima que toda esta descripción es solo palabra, ya que para decir esto tiene que haber una profunda vivencia de Dios, y lamentablemente muchos cristianos de Iglesias (en sentido ecuménico el termino) decimos esto y los predicamos solo de palabras, cuando en el fondo tiene que ser una vivencia que exige ser discípulos de Jesús, estar en el camino de Dios, depender de Dios y no mirar al ser humano por su condición sino en su situación.
Terminado el preámbulo se lanza la intención real de aquella delegación discipular: “Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?" ¿Qué hay detrás de esta pregunta? La opinión en cuanto pagar el tributo al cesar suscitaba polémicas que de alguna manera u otra exacerban los ánimos en el pueblo. De la respuesta que Jesús dé, dependerá ahora en adelante su reputación de maestro. La pregunta coloca Jesús en el terreno de lo político. Las opciones lógicas a la pregunta eran un SI o un NO, cualquiera que fuera una de las respuestas el efecto sería negativo tanto en el pueblo como frente a las autoridades romanas.
Cuando de verdad se tiene los pies sobre la tierra se distingue con claridad los sentimiento del ser humano; Jesús tiene los pies puesto en tierra y su vida en las manos del Padre, por eso llega a conocer en aquellas personas la malicia. Pide una moneda en concreto, aquella con se paga el tributo (el census) y esta es el denario. Con esta moneda se paga a los militares, es la moneda que representa la unidad del imperio, ya en cada emisión de moneda encontramos de todo: personajes de la tradición mitológico (Numa Pompilio, Tarpeya), de la vida política romana (Escipión el Africano) y personajes históricos de otros países con los que los romanos habían entrado en contacto, acontecimientos históricos, monumentos y escenas de la vida corriente, como duelos o sacrificios. En el fondo esta moneda era odiada porque lleva la efigie del Cesar considerado por roma un dios viviente, y al mismo tiempo era el signo de opresión y paga del sufrimiento.
La tensión del texto está en la respuesta de Jesús. Previamente se aclaran cuestiones elementales, tales como cuales es la figura que está en la moneda y esta será el motivo de la respuesta: "Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios." Al responder en estos términos, Jesús deja claro que el Cesar no tiene nada que proceda de Dios, su autoridad no es para reafirmar una falsa divinidad sino promover el bien común, que la nación o el estado no son el valor último y supremo por encima de la vida. La respuesta de Jesús lleva más allá de lo que se esperaba. La moneda puede ser del Cesar pero la vida del ser humano es de Dios, porque si la moneda lleva la imagen efímera del poder absolutista del Cesar, el ser humano lleva la imagen del Dios de la vida que es eterna. En definitiva ¿Quién es el Cesar? ¿Quién es Dios? El Cesar ha generado muerte, dolor, pobreza, destrucción, por tanto no es un dios viviente que da vida, es un ídolo que quita la vida para poder él vivir. Dios genera la vida y la da en su propio Hijo para que sea vida en plenitud. En la misma vida Dios ha querido reflejar su existencia hablado para garantizar al hombre y a la mujer que no están solo (desnudo: ausencia de Dios). Darle a Dios lo que es Dios, es recrear, defender, sostener y amar la vida en toda sus manifestaciones humanas y naturales.
Hoy en el mundo, claramente vivimos una historia en tensión, tan parecida a la de Jesús. Hoy tenemos cesares, que reclaman sus monedas, que no es otra cosa que la paga de falsos liderazgos con promesas mesiánicas. Estas promesas las han mezclado con el bienestar común, trayendo como consecuencias que las utopías (sueños y proyectos) solo son posible siempre y cuando estén dentro de los parámetros de estos falsos liderazgos. En medio de esta tensa historia, los sueños no son sustentación de ideas y proyecta-dores de hechos. Una historia en tensión (darle a Cesar lo que es del Cesar) no es historia, es alimentar el ídolo y cerrar los ojos para no ver al otro en su situación. En una palabra toda hombre que se crea un dios viviente reclamara su paga, toda comunidad (social, política o religiosa) que se considere representante de un dios viviente, estará siempre a la cacería de culpable, que a la larga terminan siendo las víctimas del ídolo.
Tenga Usted el ultimo pensamiento amigo lector, que lo dicho anteriormente es discutible a la sobra de una cocotero o un frondoso cují, pero ambos no buscamos de quien es la moneda del tributo, sino de quien es rostro que veo.
15 Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra.
16 Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: "Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. 17 Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?"
18 Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: "Hipócritas, ¿por qué me tentáis? 19 Mostradme la moneda del tributo." Ellos le presentaron un denario. 20 Y les dice: "¿De quién es esta imagen y la inscripción?" 21 Dícenle: "Del César." Entonces les dice: "Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios."
22 Al oír esto, quedaron maravillados, y dejándole, se fueron.
REFLEXIÓN
MAESTRO SABEMOS QUE ERES VERAZ Y ENSEÑAS EL CAMINO DE DIOS.
Las anteriores parábolas que presenta Mateo, estaban claramente definidos los destinatarios: las autoridades de Israel. Quizás el lector se habrá preguntado ¿estás autoridades recibieron tan calladamente la crítica de Jesús? ¿Tomaran medidas disciplinares o de represalia por dejarlos públicamente al descubierto? Pues no el evangelista narra que viene ahora la contra partida, y es primero celebrando un consejo, solamente era convocado para momentos especiales para tomar decisiones fuertes. Ahora quieren obligar a Jesús a elegir por una liberación de desobediencia civil, lo cual les daría pie denunciarlo a los romanos. El texto deja entre ver que ellos reconocen la sabiduría de Jesús y que esta debía ser puesta a prueba; ya en la antigüedad lo sabios eran puestos a pruebas con preguntas difíciles (Cf. 1ª Re 10,1).
El versículo 16 tiene cosas muy llamativas, tales como: primero no van los responsables o representantes de estos grupos envían solo a sus discípulos, dicho sea de paso, en el momento del prendimiento de Jesús, también ocurre la misma situación solo van los siervos y las gentes armadas de palos, no hacen presencia directamente las autoridades. Segundo, solo hacen consejo los fariseos, no es el consejo superior de Israel. ¿Qué son en definitiva los fariseos y los herodianos? Los fariseos son de una profunda tendencia nacionalista, totalmente opuestos a lo que son los herodianos que son partidarios de Herodes. Entonces ¿qué hacen juntos? Solo se unen en circunstancias extraordinarias (cf. Mc. 3,6), ya que a los fariseos están solamente preocupados en cumplir el requisito legal de general un testigo (os) y así lograr un acusación legal en contra de Jesús. En cuanto a los herodianos, les perturba cualquier liderazgo mesiánico que obligara a roma a endurecer el control sobre este territorio ya que ellos gozan de ciertos privilegios.
Seguidamente la pregunta no se hace a boca de jarro, tiene todo un preámbulo que es una descripción de Jesús como maestro (Rabi). Primero reconocen casi como una proclamación de fe (pero no llega) que Jesús es un maestro sincero (veraz), segundo que enseña el camino de Dios, tercero que su enseñanza y su vida no dependen de nadie solo de Dios, cuarto no mira la condición de las personas, situación que era muy marcada en la época de Jesús. Lástima que toda esta descripción es solo palabra, ya que para decir esto tiene que haber una profunda vivencia de Dios, y lamentablemente muchos cristianos de Iglesias (en sentido ecuménico el termino) decimos esto y los predicamos solo de palabras, cuando en el fondo tiene que ser una vivencia que exige ser discípulos de Jesús, estar en el camino de Dios, depender de Dios y no mirar al ser humano por su condición sino en su situación.
Terminado el preámbulo se lanza la intención real de aquella delegación discipular: “Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?" ¿Qué hay detrás de esta pregunta? La opinión en cuanto pagar el tributo al cesar suscitaba polémicas que de alguna manera u otra exacerban los ánimos en el pueblo. De la respuesta que Jesús dé, dependerá ahora en adelante su reputación de maestro. La pregunta coloca Jesús en el terreno de lo político. Las opciones lógicas a la pregunta eran un SI o un NO, cualquiera que fuera una de las respuestas el efecto sería negativo tanto en el pueblo como frente a las autoridades romanas.
Cuando de verdad se tiene los pies sobre la tierra se distingue con claridad los sentimiento del ser humano; Jesús tiene los pies puesto en tierra y su vida en las manos del Padre, por eso llega a conocer en aquellas personas la malicia. Pide una moneda en concreto, aquella con se paga el tributo (el census) y esta es el denario. Con esta moneda se paga a los militares, es la moneda que representa la unidad del imperio, ya en cada emisión de moneda encontramos de todo: personajes de la tradición mitológico (Numa Pompilio, Tarpeya), de la vida política romana (Escipión el Africano) y personajes históricos de otros países con los que los romanos habían entrado en contacto, acontecimientos históricos, monumentos y escenas de la vida corriente, como duelos o sacrificios. En el fondo esta moneda era odiada porque lleva la efigie del Cesar considerado por roma un dios viviente, y al mismo tiempo era el signo de opresión y paga del sufrimiento.
La tensión del texto está en la respuesta de Jesús. Previamente se aclaran cuestiones elementales, tales como cuales es la figura que está en la moneda y esta será el motivo de la respuesta: "Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios." Al responder en estos términos, Jesús deja claro que el Cesar no tiene nada que proceda de Dios, su autoridad no es para reafirmar una falsa divinidad sino promover el bien común, que la nación o el estado no son el valor último y supremo por encima de la vida. La respuesta de Jesús lleva más allá de lo que se esperaba. La moneda puede ser del Cesar pero la vida del ser humano es de Dios, porque si la moneda lleva la imagen efímera del poder absolutista del Cesar, el ser humano lleva la imagen del Dios de la vida que es eterna. En definitiva ¿Quién es el Cesar? ¿Quién es Dios? El Cesar ha generado muerte, dolor, pobreza, destrucción, por tanto no es un dios viviente que da vida, es un ídolo que quita la vida para poder él vivir. Dios genera la vida y la da en su propio Hijo para que sea vida en plenitud. En la misma vida Dios ha querido reflejar su existencia hablado para garantizar al hombre y a la mujer que no están solo (desnudo: ausencia de Dios). Darle a Dios lo que es Dios, es recrear, defender, sostener y amar la vida en toda sus manifestaciones humanas y naturales.
Hoy en el mundo, claramente vivimos una historia en tensión, tan parecida a la de Jesús. Hoy tenemos cesares, que reclaman sus monedas, que no es otra cosa que la paga de falsos liderazgos con promesas mesiánicas. Estas promesas las han mezclado con el bienestar común, trayendo como consecuencias que las utopías (sueños y proyectos) solo son posible siempre y cuando estén dentro de los parámetros de estos falsos liderazgos. En medio de esta tensa historia, los sueños no son sustentación de ideas y proyecta-dores de hechos. Una historia en tensión (darle a Cesar lo que es del Cesar) no es historia, es alimentar el ídolo y cerrar los ojos para no ver al otro en su situación. En una palabra toda hombre que se crea un dios viviente reclamara su paga, toda comunidad (social, política o religiosa) que se considere representante de un dios viviente, estará siempre a la cacería de culpable, que a la larga terminan siendo las víctimas del ídolo.
Tenga Usted el ultimo pensamiento amigo lector, que lo dicho anteriormente es discutible a la sobra de una cocotero o un frondoso cují, pero ambos no buscamos de quien es la moneda del tributo, sino de quien es rostro que veo.
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EL RUIDO DE LA PALABRA
Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra