Texto. Mt 22,34-40
Los polémicos son los fariseos, quienes preguntan no con deseos de aprender sino con una clara idea tenderle una pregunta a Jesús. Pero por otro lado también estaba el hecho que a través de las pregunta se puede ver la originalidad de las respuestas de Jesús; que de alguna manera son respuesta con carácter trascendente.
Cuando Jesús le preguntan ¿Cuál el mandamiento más importante? Jesús centra el mundo inmenso de los preceptos en un solo punto en el amor a Dios es igual que el amor al prójimo, y ambos son inseparable. Desde un solo mandamiento a de vivirse en dos dimensiones y así ayuda superar todo el legalismo.
El amor a Dios no se queda en abstracciones y palabrería, el criterio para discernir es a través del amor al prójimo. Amar a Dios debe validarse en el amor a los demás.
Poner todo el empeño para amar ha de ser con todo el corazón, toda el alma, con todas las fuerzas. Solo desde el TODO se puede romper las barreras del egoísmo. Lo único que cuenta es el amor que se manifiesta en entrega y totalidad.
Ciertamente que a veces en la sociedad, la Iglesia, comunidad, los amigos, la familia… nos van cargando de normas y leyes (que son necesarias pero no absolutas) que nos van haciendo vivir agobiados, estresados y malviviendo. Tenemos que desagobiarnos a través del amor y para ello hemos de mirarnos y pensar que personas son las que me importan, quienes son los cercanos a mi vida; cuales son mis leyes y principios. Finalmente preguntarnos cómo amo y cómo voy a seguir amando.
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domingo, 23 de octubre de 2011
viernes, 30 de octubre de 2009
NO ESTAS LEJOS DEL REINO DE DIOS
TEXTO Mc 12,28-34.
28 Acercándose uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?"
29 Jesús le contestó: "El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, 30 y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. 31 El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.No existe otro mandamiento mayor que éstos."
32 Le dijo el escriba: "Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que El es único y que no hay otro fuera de El, 33 y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios."
34 Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: "No estás lejos del Reino de Dios." Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.
REFLEXION
28 Acercándose uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?"
Hemos de tener presente que el contexto es polémico, veamos: los fariseos preguntaron si era válido el pago de los impuesto al Cesar; luego los saduceos con el tema de la resurrección de los muerto, estos son los motivos por los cuales el evangelista dice que el escriba vio que Jesús había respondido muy bien.
El escriba no busca enmarañar a Jesús en una discusión de rabinos, pero al ver la autoridad y habilidad del maestro en la discusión con los fariseos y saduceos, busca dar respuesta a una situación tan debatida como era determinar el mandamiento más importante.
Esta pregunta era muy común en las discusiones de los rabinos, ya que con tantas prescripciones se perdía la esencia de la alianza, por tanto la pregunta es un intento de volver a la fuente original de los mandamientos.
29 Jesús le contestó: "El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, 30 y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. 31 El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos."
Jesús conecta Deut 6,5 y Lv 19,18 con la palabra “AMAR”
Es sorprendente que la respuesta de Jesús comienza con un llamado de atención para el oyente. Ese llamado esta en el verbo escuchar. Es verdad que Dios es amor, y como Padre y Señor de todo lo creador ha pronunciado una palabra. Con el verbo “escuchar” Jesús va indicando que el amor tiene voz propia, por tanto no es cuestión de saber cómo hay que amar a Dios, la cuestión es cómo hemos de escuchar a Dios para amarle.
El “shema” (escucha) es un llamado a la conversión que va en la línea de la justicia y el amor.
Jesús invita hacer memoria de que el único Señor es Dios, no lo son los dirigentes, ni el Cesar ni muchos menos los dioses circundante del momento. En los mandamientos no reposa un solo mandamiento sino dos en uno: Amar a Dios y Amar al prójimo.
Cuando Jesús a llega al final de su aclaratoria (…No existe otro mandamiento mayor que éstos), relativiza todos los demás mandatos de interpretación de la ley, incluso los litúrgicos. La vida será regulada por el amor a Dios y al prójimo.
32 Le dijo el escriba: "Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que El es único y que no hay otro fuera de El, 33 y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios."
El escriba manifiesta su pleno acuerdo con Jesús, y por la respuesta dada lo llama maestro. El escriba llega a explicar la relativización hecha por Jesús, y él agrega la relativización al culto religioso. Con su reafirmación a la respuesta de Jesús, el escriba invierte la escala de los valores religiosos de los israelitas que estaba basado en que la vida del hombre era dar culto a Dios.
34 Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: "No estás lejos del Reino de Dios." Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.
Jesús ve que al escriba le interesa el encuentro con la verdad que sería el bien del hombre (el prójimo). A pesar que Jesús aprecia la respuesta del escriba, pero aun debe buscar con mayor cercanía al prójimo, lo que ha dicho sigue siendo una palabra que debe ser llenada con la vida, de ahí que Jesús reconoce “que no está lejos del Reino de Dios”. En rigor el escriba debe dejar de ser un teórico y pasar a ser un practicante.
En rigor afirmar que por encima de todos los preceptos, el amor a Dios y al prójimo, se supera todo legalismo, solo el amor pone cara a cara ante Dios y al prójimo. Lo único que de verdad cuenta es el amor por tanto la gloria de Dios no está en el cumplimiento de leyes o rubricas litúrgicas. La gloria de Dios es que el hombre (pobre), viva y tenga vida en abundancia.
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EL RUIDO DE LA PALABRA
Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra