Mostrando entradas con la etiqueta María. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta María. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de abril de 2014

Señor, tu amigo querido está enfermo

Texto: Jn. 11,1-45.

En el encuentro de Jesús con la Samaritana fueron "dos días" que paso junto a ellos (cf. Jn 4. 40). Los dos días son un recurso del autor para poner a Jesús a las puertas del tercer día. Jesús es lo que significa el tercer día, es decir, resurrección, vida.
Se presentan tres grandes momentos en el texto: El primero es el diálogo de Jesús con sus discípulos en los vs. 7-16 en el que, decidiendo acudir a donde está Lázaro, y el segundo es el diálogo de Marta y de Jesús (vs. 17-27). Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Y con la muerte, la tristeza y la solidaridad humanas ante lo inevitable. El tercer y definitivo momento del texto es la realización de las palabras de Jesús: Lázaro vive.

El relato nos presenta la acción significativa de un Dios que se manifiesta partidario de la vida. Jesús se expresa como alguien tremendamente humano a quien un profundo dolor le hace llorar. el llanto de Jesús por su amigo muerto demuestra  es más importante un amigo que la propia vida. Desafía a la muerte yendo a ver a Lázaro.
En primer lugar presentan una descripción de la situación de lázaro: es un hombre enfermo, natural de Betania, es pobre y tiene dos hermanas. Lázaro es el pobre, el desposeído de todo, no era sólo el hambriento; era, incluso, el alimento de los gusanos. Una de sus hermanas llamada María es una mujer valiente; ella perfuma los pie del maestro y los seca con sus cabellos y es mujer osada al quedarse a los pie del maestro cuando este habla a sus discípulos en su casa. Una mujer fuera de serie.

Marta y María anuncian a Jesús que su amigo Lázaro está enfermo. Jesús responde que esta enfermedad no es para la muerte, sino para que en ella se manifieste la gloria de Dios. Con estas palabras alimentaba en las dos hermanas la esperanza de una posible curación milagrosa. La demora es por el cerco mortal que los adversarios de Jesús han montado en torno a Él.   
La enfermedad de Lázaro no es para muerte, sino para manifestar palpablemente la gloria de Dios,  el amor que Dios tiene, revelado a través de su Hijo (cf. v. 42). El amor de Jesús, es decir, la ocasión que va a propiciar la posibilidad de amar desafiando a la muerte.  Por otra parte hablar de la gloria de Dios no es en el sentido sociológico de la fama y honor resultante del hecho de resucitar a Lázaro, sino el sentido esencial de lo que son Dios y su Hijo.

Lo inevitable ha sucedido: “Al llegar, Jesús se encontró con que ya hacía cuatro días que Lázaro había sido sepultado… Cuando Marta supo que Jesús estaba llegando, salió a recibirlo; pero María se quedó en la casa.  Marta le dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto… ya sé que volverá a vivir cuando los muertos resuciten, en el día último… Marta fue a llamar a su hermana María, y le dijo en secreto: El Maestro está aquí y te llama… Cuando María llegó a donde estaba Jesús, se puso de rodillas a sus pies, diciendo: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto…

Las figuras de las dos hermanas personifican dos actitudes posibles ante la muerte. En Marta vemos a la mujer que en medio del dolor crece en la fe. Marta cree, en definitiva, que lo inevitable no es definitivo, pero su perspectiva es a largo plazo, en el futuro. En María la mujer que padece el dolor en su profundidad. El hecho que Marta es la que va a encontrar a Jesús concuerda con el papel más activo que ella tiene y el papel más pasivo de María que Lucas 10 nos presenta.

Las hermanas informan a Jesús, no hay petición explícita. No mencionan el nombre del hermano, sólo recuerdan la relación que une a Jesús con él (tu amigo – aquel a quien tú quieres). El vínculo de Jesús con cada uno se describe como una relación de afecto y amistad. La enfermedad que lo lleva a la muerte no se debe a la falta de amor de Jesús. Marta no le recrimina a Jesús solo le comenta “Si solo hubieras estado aquí.” Ella sabe que Jesús no hubiera llegado a tiempo para prevenir la muerte de Lázaro, la distancia no era corta. En medio dialogo Jesús afirma abiertamente “Yo soy (griego: ego eimi) la resurrección y la vida” (v. 25).  De esta manera  “La promesa de resurrección y vida no se encuentra en un evento distante, sino que ya están disponibles en la persona de Jesús”

La fe en la resurrección  es fe en la vida. No es una fe en una vida indefinida sin más, sino en otra vida que es solo después de la muerte, sino que también es fe en esta vida. Nuestra fe lucha contra toda losa de muerte y ataduras mortuorias que reprime la vida. Amen

 

 

 


 

 

domingo, 18 de julio de 2010

SEÑOR, DILE QUE ME AYUDE

Lc 10, 38-42
38 Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. 39 Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra. 40 Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude». 41 Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas. 42 Sin embargo, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada».


REFLEXION

El texto de Lc 10,38-42, no hemos de verlo como un texto que justifique que el que hacer de cada día es malo. Este texto busca darle equilibrio a la acción y a la participación del discipulado junto al maestro.

Es llamativo que el pueblo en el que entra Jesús no se define; siguen otros aspectos llamativos, es la actitud de María (hermana de Marta), es una actitud valiente, que una mujer estuviera donde solo se podían reunir los hombres. Su actitud la convierte en discípula que escucha con atención.

No se puede negar que las dos actitudes son de acogida, ¿de qué vale ser recibido en una casa si no hay nadie que te escuche y dialogue? ¿De qué vale ser acogido en una casa, si no hay nadie que te atienda y te haga sentir servido?

La actitud de Marta (en arameo su nombre significa SEÑORA) la lleva ser dueña y señora (no olviden que fue ella que recibe a Jesús en su casa), y se atrave hacer una petición al maestro: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude». Por supuesto que Jesús responderá a la misma.

La mejor aceptación que espera Jesús es ser escuchado y alegrase con la novedad del reino de Dios. No podemos negar que Marta, que es toda una señora, también es discípula pero sigue atada a la ley y a las costumbres de su pueblo. Ella entiende que la responsabilidad del solo quehacer es la única forma de ser fiel, vive atrapada en mil cosas y eso la hace sentir segura y poseedora de la verdad, pero en el fondo es esclava de su propio estilo de vida.

El estar a los pie de Jesús (actitud de María) es aprender un nuevo estilo de vida, es dejarse moldear, vivir para escuchar y es creer para ser liberado(a), pero también hemos dejar muy en claro que estar a los pie de Jesús no significa jamás vivir ajenos a los problemas de la vida o despreocupado de las responsabilidades, al contario para poder asumir todo esto se debe partir del discipulado que María enseña con su vida: estar a los pies del maestro.

Necesitamos saber escuchar y eso nos tiene que llevar hacer silencio, dejar tanta prisa, liberarnos de tanto agobio, abrir un espacio de sinceridad para sentir la vida, encontrar la ternura de Dios. Si logramos esto, nos llevaría a un nuevo tipo de relaciones personales, sociales, eclesiales y religiosas con dimensión ecuménica; y otro resultado práctico sería un redescubrir y un recuperar la hospitalidad como lugar de dialogo, intercambio, establecer lazos de amistad.

En conclusión “hay que ser contemplativos en la acción y activos en la contemplación…”

domingo, 20 de diciembre de 2009

MARIA VISITA A ISABEL

Texto Lc 1,39-45.

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; 40 entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; 42 y exclamando con gran voz, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; 43 y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? 44 Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.45 ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!"


REFLEXION

Resumen del libro Conocer, Gustar y vivir de la Palabra de Florentino Ulibarri, Ciclo C

Los efectos de la encarnación en María es el servicio. María se olvida de sí misma y acude con prontitud en ayuda de Isabel. El primer gesto de María tras acoger la palabra es ponerse en camino y marchar a aprisa.

Unos de los rasgos más característicos de la fe en Dios es saber acudir junto a quien está necesitado de nuestra presencia. Una manera de amar que debemos recuperar en nuestros días consiste en acompañar a vivir a quienes se encuentran hundidos en el dolor, los problemas…

Estamos formando una sociedad que está hecha para los fuertes, los agraciados, los jóvenes, los sanos, los triunfadores… Procuramos rodearnos de personas simpáticas y sin problemas que no pongan en peligro nuestro bienestar, convirtiendo el amor en un intercambio mutuo de favores.

Ponerse en camino no es fácil cuando nos consideramos muy ocupados, muy aviados, creernos muy pero muy importantes… Todos esto pone en peligro en el creer de que Dios se hizo hombre, de que Dios comparte nuestra vida, de Dios se humaniza, de que Dios cmina con nosotros.

Para ponerse en camino necesitamos recuperar el BENDECIR significa hablar bien, mirar bien, desear el bien….

miércoles, 17 de junio de 2009

MI HIJA ESTÁ A PUNTO DE MORIR; VEN

Texto Mc 5,21-43

21 Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar. 22 Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, 23 y le suplica con insistencia diciendo: "Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva."

24 Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía. 25 Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, 26 y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, 27 habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. 28 Pues decía: "Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré."

29 Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. 30 Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: "¿Quién me ha tocado los vestidos?" 31 Sus discípulos le contestaron: "Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: "¿Quién me ha tocado?""

32 Pero él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. 33 Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le contó toda la verdad. 34 El le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad."

35 Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: "Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?" 36 Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: "No temas; solamente ten fe."

37 Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. 38 Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos.

39 Entra y les dice: "¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida."
40 Y se burlaban de él. Pero él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña.

41 Y tomando la mano de la niña, le dice: "= Talitá kum =", que quiere decir: "Muchacha, a ti te digo, levántate." 42 La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. 43 Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.



REFLEXION

21 Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar.

La vuelta de Jesús al territorio judío atrae a la multitud. Todas estas personas que acuden a él, parecen estar de acuerdo con las enseñanza y del modo de actuar de Jesús; él está en contra de la institución judía, de lo contrario la multitud la hubieran defendido, pero aun así no perciben la novedad de su mensaje (cf. Mc 4,26-32), lo siguen considerando un reformador restaurador de Israel.


22 Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, 23 y le suplica con insistencia diciendo: " Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva."

El jefe de la sinagoga que se acerca a Jesús, no ejerce ningún poder religioso, sino una función administrativas, y es figura clave para la institución judía local. Este hombre llamado Jairo –cuyo nombre significa “el ilumina”, “resplandece” o “despierta”- no está cegado por el legalismo fariseo, a pesar de su gran responsabilidad. El acercamiento que hace a Jesús, lo lleva auna ruptura pública con la institución sinagogal, y lo expresa en el gesto: al verle, cae a sus pies. Es muy llamativo que el representante de la institucionalidad se echa a los pies del rechazado por la misma institución.

Jairo no va pedir, sino rogar profundamente y con insistencia, estos dos verbos eran de alguna manera los más vinculantes a la oración del justo judío en la sinagoga. En su rogar expone la razón de la misma: Mi hija está a punto de morir. Otro aspecto que abarca el rogar, es que le pide a Jesús lo que estaba prohibido por la ley hacia los enfermos: impón tus manos sobre ella. Pero en el fondo pide que al tocar sea la comunicación de la vida que se transmita porque así lo deja ver el final de su ruego: que se salve y viva.


24 Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía. 25 Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, 26 y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, 27 habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. 28 Pues decía: "Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré."

Jesús no responde con palabras, sino con la acción, y más en un caso de este calibre donde la vida está en un eminente peligro. Se resalta que Jesús se fue con él, de estará manera el maestro se hace compañero con Jairo.

Es la segunda vez en el evangelio de Marco que aparece la palabra multitudes. El hecho de que lo apretujan u oprimían, así se indica la fuerte esperanza de cercanía que desean tener con Jesús.

En el camino hacia la casa de Jairo, ocurrirá el contacto de la mujer enferma con el flujo de sangre, esto la hacía legalmente impura, y la ley la obligaba a tener cualquier contacto con los demás. Si le damos un vistazo rápidamente a Ez 36,17 el flujo menstrual es figura de infelidad de Israel, esto se suma que la enfermedad de la mujer lleva doce años, por tanto una cosa y la otra son alusión a la infidelidad de Israel que culmina también en los doce años de vida de la niña que muere.

El flujo continuo de la mujer la excluye de posiblemente tener un marido, esto la condena a la esterilidad y la hecha fuera de la alianza fecunda de un pueblo. Sumado a esto, la pérdida constante de sangre es perdida de la vida.

El versículo 26, presenta que todo aquello que tenia para vivir lo había invertido en los médicos, ella misma había buscado la solución a su problema entre los hombres, pero sus esfuerzos habían fracaso y la habían arruinado. Los que eran expertos en restituir la vida y la salud, han reducido a la mujer a la pobreza. Ella misma ha llegado la conclusión que en el sistema que vive no tiene solución para su mal.

Ella no conoce a Jesús “había oído” hablar de él (cf. Vs 27-28), y las noticias que le habían dado le abría un horizonte de esperanza, renacía en ella confianza. Su primer acto de fe, es que de Jesús solo puede salir vida.

Ella se confunde con la multitud que apretuja al maestro, piensa a sus adentro y toma una determinación: Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré. Su gesto es clandestino, ya que temía que fuera rechazada por su situación. El contacto que ella busca que es mínimo, no es mucho lo que ella pide. Este acto tan pequeño, pero cargado de una fe inmensa, no solo le daría la salud sino que también la salvaría. Salvar es mucho más amplio que un simple sanar.

29 Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. 30 Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: "¿Quién me ha tocado los vestidos?" 31 Sus discípulos le contestaron: "Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: "¿Quién me ha tocado?""

El gesto es pequeño y la acción es inmediata y eficaz. El tocar a Jesús rompe el muro de la ley, ella queda curada y su confianza le demuestra que no ha quedado engañada como lo habían hecho los médicos que la habían tratado. Tanto ella como Jairo han roto con la institución Judía.

Jesús tiene conciencia que una fuerza ha salido de él. La vida de Jesús, que es su fuerza, está disponible para todos, y la curación de esta mujer es el contacto con su vida. La curación de la mujer fue “inmediata” y de igual manera es “inmediato” el darse cuenta de Jesús.

La pregunta de Jesús -"¿Quién me ha tocado los vestidos?"- fue hacer pública la ruptura de la mujer y que salga del anonimato. Pero la pregunta es incongruente a la conciencia de los discípulos, ellos no perciben el pequeñísimo gesto de la mujer, ellos no se fijan en la vestidura.

32 Pero él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. 33 Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le contó toda la verdad. 34 El le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad."

Jesús pone su mirar en los anhelos de los oprimidos, y especialmente en una que ha vivido una triple opresión: de la ley, la enfermedad y la exclusión. Jesús sabe lo que busca, y esto hace que la mujer salga del escondite del anonimato.

Ella está sana físicamente, pero en su interior hay temor y temblor, porque ella es consciente que lo ha hecho fue sin permiso. Teme que la reacción que Jesús pueda tener, y las consecuencia que la ley pueda aplicar. Me imagino que pudo haber pensado: para que la salud si ahora la ley puede apedrearme.

La pregunta de Jesús la involucra a ella, y en respuesta a la misma solo se postra. Su gesto es parte de su temor; delante de toda aquella gente cuenta su verdad.

Frente al temor y temblor, Jesús la llama Hija, significado que ella es objeto del amor profundo de Dios atreves de sus hijo. La paz que Jesús le ofrece antes que se vaya, le está indicando integridad, salud y bienestar, en el lenguaje de la época se llamaría Beraka (bendiciones de Dios). La palabra salvar significa comunicación de la vida divina.

Yo estoy convencido que esta mujer fue una gran discípula de Jesús, y no es de extrañar que sería una mujer fiel al seguimiento.


35 Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: "Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?" 36 Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: "No temas; solamente ten fe."

El versículo 35 busca conectar con la escena que ya se había iniciado. Mientras se celebra la vida que una mujer adquiere se anuncia la muerte de una vida que apenas comenzaba. Encontramos dos noticias una llena de vida y la otra de muerte.

La noticia del emisario indica la supresión de la esperanza, tanto que la interrogante -¿a qué molestar ya al Maestro- indica la poca fe del emisario en Jesús dador de vida. La pregunta que es peyorativa indica que ya no hay solución.

Jesús no hace caso de la situación y de la mala noticia, sino todo lo contrario invita a vencer el miedo y continuar en la esperanza en él: No temas; solamente ten fe. Si la mujer tuvo que vencer el obstáculo de la ley, Jairo tendrá que vencer el obstáculo de la muerte a través de la fe.


37 Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. 38 Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos.

La elección de estos tres discípulos que menciona el versículo 37, lo hace ser testigo de la muerte y el poder la vida que dará Jesús, y no solo serán testigo de este hecho sino también de la transfiguración.

La casa del jefe de la sinagoga es una casa del duelo. El ambiente es solo de llanto y desesperanza. La sensación es que la muerte lo es todo. El alboroto que alude el versículo 38 es opuesto a la paz que Jesús ofreció a la mujer en el versículo 34.

39 Entra y les dice: "¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida." 40 Y se burlaban de él. Pero él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña.

Con la pregunta que hace Jesús -¿Por qué alborotáis y lloráis?- busca rectificar y cambiar todo aquel ambiente. La pregunta invita a revisar esa actitud. Las palabras de Jesús son tan similares a las de Dios en el Gn 1,1 que en medio del caos hace surgir la vida.

Jesús propone una manera totalmente distinta la forma de ver la muerte: La niña… está dormida. Al llamar a la muerte un sueño, le quita el poder definitivo y destructor. Pero esta manera de ver la muerte no es aceptada: se burlaban de él. Del llanto a se pasa a la risa o la burla.

Ante la burla Jesús actúa con autoridad, los hecha afuera a todos menos al padre, a la madre y discípulos. Prácticamente recompone la situación de la familia, los reúne.

41 Y tomando la mano de la niña, le dice: "= Talitá kum =", que quiere decir: "Muchacha, a ti te digo, levántate." 42 La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. 43 Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.

El gesto de tomar la mano ya lo había hecho en la curación de la suegra de Pedro (Mc 1,31) y al mismo tiempo da cumplimiento a la petición de Jairo (Mc 5,23) y transgrede a la ley (cf. Nm 19,11.13). El don de la vida está por encima de cualquier ley.

La niña es descendiente de judíos y como tal le habla en su lengua: Talitá kum. Al llamarla muchacha le anuncia una vida llena de fecundidad. Llamar a una joven muchacha y tener doce años, era la edad para los esponsales de la misma.

El efecto de las palabras de Jesús son inmediatas: “…se levantó al instante y se puso a andar…” Y por último Jesús ordena que le den de comer. La muchacha habrá de crecer y desarrollarse, tendrá que madurar y llegar a ser mujer. La nueva vida le viene de Jesús no de los padres. Desde aquel momento ella vivirá para hacer realidad su futuro.

¡Hasta Pronto!

viernes, 5 de diciembre de 2008

UN ANGEL FUE ENVIADO

TEXTO

Lc. 1,26-38.
26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

28 Y entrando, le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo."

29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.

30 El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin."

34 María respondió al ángel: "¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?"

35 El ángel le respondió: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. 36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, 37 porque ninguna cosa es imposible para Dios."

38 Dijo María: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y el ángel dejándola se fue.



REFLEXION.
De entrada, el texto nos brinda un contraste muy interesante entre la fe de María, mujer sencilla y genuina, en contraposición a la poca fe del sacerdote Zacarías (Cf. Lc. 1,5-25), esto nos recuerda también la historia de Ana y Elí (Cf. 1Sm. 1-2). En ambas historia Dios solo se fija en la humildad de la sierva. La humildad no es pasividad, ni aguante, ni ser un (a) tonto (a) útil. La humildad en estos personajes, -especialmente en María - es tener conciencia de la participación de Dios en sus vidas.

El versículo 25 nos recuerda que en Israel habían creencia en los ángeles, ahora el Nuevo Testamento menciona solo dos que aparecen en el Antiguo Testamento: Gabriel (Dn. 8,16; 9,21) y Miguel (Dn. 10,13-21; 12,1). Es llamativo que el texto griego con el indicativo apestale (enviado) aplicado al ángel, sea posteriormente utilizado para designar a los apóstoles, quienes como hombres hablaran como ángeles de la buena noticia. En cuanto al lugar, Nazaret – que significa: flor, tallo, pureza, la protegida-, tiene poca importancia político-social, tanto así que Natanael llego a decir “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”, dicho de otra manera sería ¿de ese tallo (Nazaret) puede surgir una flor pura? (Jn. 1,46). Desde el puto de vista económico es otra cosa. Nazaret esta justo en la Vía Maris (Camino del mar), ya que por ella tienen que pasar los comerciantes que eran considerados paganos, ya con esto Lucas tiene una clara intención, y es que la voz de Dios comenzaría ser escuchado por paganos, Israel deja de ser el pueblo exclusivo de la palabra.

En el momento del anuncio, el versículo 26 describe la condición física y espiritual de María: es virgen. Para el judaísmo una virgen era muchacha joven de 14 años, y que no había tenido relaciones sexuales. Con estas condiciones el anuncio se hace más extraordinario.

Una vez que se describe la condición de María, este mismo versículo pasa a detallar la situación de José, como un descendiente de David, es decir judío de cepa-cepa.
El versículo 26 determina la destinaria de la visita del Ángel: “…el nombre de la virgen era María...” Etimológicamente el nombre de María es un derivado de la raíz Mar-Mari, que significa “Señora” o “Estrella del mar”. No olvidemos que María es mujer desposada, quizás en la imaginación de Lucas o el redactor final, Miriam (María) es toda una Señora, y esto posiblemente para darle un status social.

¿Por qué a María le resulta extraño el saludo? Primero que no se le saludo en la lengua de su pueblo: Shalom. El saludo de salve era normal, pero el rango y posición dentro de la sociedad, determinaba a quien se debía saludar con estas palabras. Entonces María por su condición de mujer y muchacha (12 a 14 años) no tiene posición social. El título “llena de gracia, el Señor está contigo.", no eran dados a personas de posición pobre. Estar lleno de gracia y ser acompañado por el Señor significaba estar llenos de la beraka (bendiciones de Dios). Dios ha roto los prejuicios de status, ha superado la exclusión de los humildes. Esto que vivió María, será cantando en el Magníficat: “…ha puesto los ojos en la humildad de su esclava… Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes…” Este saludo (jaire, kejaritomene – Alégrate llena de gracia) trae la carga del júbilo mesiánico, la profunda esperanza de los profetas de que Dios vendría a su pueblo.

Versículos 30-33. Una vez dado el saludo y vista la reacción en María, inmediatamente el ángel pasa a establecer las razones del porque de aquel saludo tan especial, pero antes la invita a buscar paz superando el temor: “No temas…” Continua con palabras que son referencia al Antiguo Testamento referidas al profeta Natán, en la que reinara un descendiente de David para siempre.

María tiene conciencia de lo que se está hablando, no se deja llevar por arrebatos de alegrías y misticismos, al contrario en las palabras del Ángel se encuentran una permanente dificultad: "¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?"

La palabra del Ángel siguen ancladas en el Antiguo Testamento (Versículo 35), en concreto evoca los momento de la presencia de Dios en Israel en la palabra sombra (Cf. Ex. 13,22; 19,16). El poder de Dios, se vio siempre en la vida otorgada a los hijos (as), ya que estos eran cumplimiento de la promesa, por eso la esterilidad no era favorable. María es mujer fecunda, todo lo contrario a Isabel (biológicamente hablando), pero el poder de Dios se manifiesta ahora en los humilde de Israel, y el poder de Dios es irrefutable por eso se le anuncia: “…Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios…" Después de la certeza de que Dios está junto a ella, viene la garantía de que le poder de Dios le cubrirá. El cubrir con sombra, expresa la presencia de Dios en su pueblo, la gloria de la Shekina del Ex. 40,38, Lucas más adelante expresara que la misma sombra que cubrió a María, es la que confirma la misión y obra del nacido de ella (Lc. 9,35: “Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle”)

Versículo 38. Se ha dicho que la encarnación es kénosis de Dios (abajamiento), podemos decir que María en su condición de “agraciada…”, la llena de dulzura a los ojos de Dios, hace una kénosis de mujer desde las mujeres de la historia que fueron y son vista como esclavas, cuando en verdad lo femenino es ser siervas de la vida. Pero la "servidumbre" que vive María no la rebaja y ni la destruye, su entrega como sierva-servidora esta tranzada por la fe y la esperanza del “hágase” que es reconocimiento del poder creador de Dios, que un primer momento vence a la oscuridad: (Haya, hágase, exista, surja… la luz). La nueva luz que nacerá de ella, ilumina el caos del hombre. Una nueva creación, esa que había soñado siempre el Padre, es estar junto al Hombre que su imagen. En definitiva con el hágase, María decía de hecho amén “a la noche de Belén sin casa, sin cuna, sin matrona, amén a la fuga aun país desconocido, amén al silencio de Dios que durante treinta años se vio en el hijo, amén a la hostilidad de los sanedritas contra su hijo, amén cuando las fuerzas políticas y religiosas arrestan a su hijo y lo llevan a la muerte…” En una palabra, con el hágase entra a vivir solo de la fe en intemperie, es decir Madre ante el silencio de Dios en los amen de la vida.

Por último, el texto concluye así: “…Y el ángel dejándola se fue.” Cuando se tiene una experiencia de Dios encarnada en la vida, no hacen falta los ángeles, cuando se vive con certeza la fe de estar dispuestos (as) a cumplir la voluntad de Dios, sobre nosotros la sombra de altísimo en su Hijo Jesús (Cristo), nos ayudara a engendrar el Reino de que ya ha comenzado surgir como nueva creación.

Termino citando al Padre Ignacio Larrañaga, en su libro El Silencio de María, dice cosas como estas:

"Dios no puede ser objeto de intelección sino de fe. Esto quiere decir que a Dios no se le entiende, se le acoge. Y si se le acoge de rodillas en el corazón, se le "entiende" mejor. La fe es eso precisamente: peregrinar, subir, llorar, dudar, esperar, caer y levantarse, siempre caminar como los seres errantes que no saben dónde dormirán hoy y qué comerán mañana. Como Abraham, como Israel, como Elías, como María.
La grandeza de María no está en imaginarse que ella nunca fue asaltada por la confusión. Está en que cuando no entiende algo, ella no reacciona angustiada, impaciente, irritada, ansiosa o asustada. En lugar de eso, toma la actitud típica de los Pobres de Dios: llena de paz, paciencia y dulzura, toma las palabras, se encierra en sí misma, y queda interiorizada, pensando: ¿Qué querrán decir estás palabras? ¿Cuál será la voluntad de Dios en todo esto?
Creer es confiar. Creer es permitir. Creer, sobre todo, es adherirse, entregarse. En una palabra creer es amar. Creer es "caminar en la presencia de Dios" (Gén 17,1). La fe es, al mismo tiempo, un acto y una actitud que agarra, envuelve y penetra todo cuanto es la persona humana: su confianza, su fidelidad, su asentimiento intelectual y su adhesión emocional. Compromete la historia entera de una persona: con sus criterios, actitudes, conducta general e inspiración vital.
Frente a la aparición del ángel y a estas inauditas proposiciones uno queda pensando cómo esta jovencita no quedó trastornada, cómo no fue asaltada por el espanto y salió corriendo. Siguió llena de dulzura y serenidad. Sólo un profundo espíritu de abandono y una fe adulta nos librará del desconcierto y nos evitará ser quebratados por el silencio…. Antes de ser Señora nuestra, fue Señora de sí misma."


Estimado (a) lector (a) no olvidemos que el silencio es amistad y comunión. El Reino de Dios solo es posible si aprendemos a ser siervos-servidores en el silencio envolvente y desconcertante de Dios que nos toca vivir en este siglo XXI.
¡Hasta la próxima!

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra