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domingo, 28 de enero de 2018

¿Has venido a destruirnos?

Según Marcos, la primera actuación pública de Jesús fue la curación de un hombre poseído por un espíritu maligno en la sinagoga de Cafarnaún. Es una escena sobrecogedora, narrada para que, desde el comienzo, los lectores descubran la fuerza curadora y liberadora de Jesús.
Es sábado y el pueblo se encuentra reunido en la sinagoga para escuchar el comentario de la Ley explicado por los escribas. Por primera vez Jesús va a proclamar la Buena Noticia de Dios precisamente en el lugar donde se enseñan oficialmente al pueblo las tradiciones religiosas de Israel.
La gente queda sorprendida al escucharle. Tienen la impresión de que hasta ahora han estado escuchando noticias viejas, dichas sin autoridad. Jesús es diferente. No repite lo que ha oído a otros. Habla con autoridad. Anuncia con libertad y sin miedos un Dios bueno.
De pronto, un hombre se pone a gritar: «¿Has venido a destruirnos?». Al escuchar el mensaje de Jesús se ha sentido amenazado. Su mundo religioso se le derrumba. Se nos dice que está poseído por un «espíritu inmundo», hostil a Dios. ¿Qué fuerzas extrañas le impiden seguir escuchando a Jesús? ¿Qué experiencias dañinas y perversas le bloquean el camino hacia el Dios bueno que anuncia Jesús?
Jesús no se acobarda. Ve al pobre hombre oprimido por el mal y grita: «¡Cállate y sal de este hombre!». Ordena que se callen esas voces malignas que no le dejan encontrarse con Dios ni consigo mismo. Que recupere el silencio que sana lo más profundo del ser humano.
El narrador describe la curación de manera dramática. En un último esfuerzo por destruirlo, el espíritu «lo retorció violentamente y, dando un fuerte alarido, salió de él». Jesús ha logrado liberar al hombre de su violencia interior. Ha puesto fin a las tinieblas y al miedo a Dios. En adelante podrá escuchar la Buena Noticia de Jesús.
No pocas personas viven en su interior de imágenes falsas de Dios que les hacen vivir sin dignidad y sin verdad. Lo sienten no como una presencia amistosa que invita a vivir de manera creativa, sino como una sombra amenazadora que controla su existencia. Jesús siempre empieza a curarnos liberándonos de un Dios opresor.
Sus palabras despiertan la confianza y hacen desaparecer los miedos. Sus parábolas atraen hacia el amor de Dios, no hacia el sometimiento ciego a la Ley. Su presencia hace crecer la libertad, no las servidumbres; suscita el amor a la vida, no el resentimiento. Jesús cura porque nos enseña a vivir solo de la bondad, el perdón y el amor, que no excluye a nadie. Sana porque nos libera del poder de las cosas, del autoengaño y de la egolatría.

sábado, 23 de enero de 2010

EL ESPÍRITU DEL SEÑOR SOBRE MÍ

TEXTO
Lc 1,1-4; 4,14-21.

1 Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, 2 tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra, 3 he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, 4 para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.
14 Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región.

15 El iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos. 16 Vino a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. 17 Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: 18 El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos 19 y proclamar un año de gracia del Señor. 20 Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. 21 Comenzó, pues, a decirles: "Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy."


REFLEXION

El texto comienza con la introducción general del evangelio de San Lucas. Con estas palabras introductorias se busca dar firmeza a las enseñanzas de Lucas para las comunidades cristianas, después de la introducción, nosotros hoy celebramos en nuestra liturgia el acontecimiento de la sinagoga de Nazaret en la que interviene Jesús. Allí proclama su misión en clave de jubileo. El proyecto de Jesús solo se entiende en clave de liberación y fraternidad.

En la sinagoga Jesús revela el autentico papel del mesías, que no es político, sino un mesías para los pobres, a quienes dará libertad, justicia, amnistía, salud y esperanza; digamos que estas serian las características de un jubileo liberador.

Nazaret (que en la lengua hebrea significa: flor, tallo, pureza o protegida), que debería haber sido el tallo de la proclamación del Reino de Dios, no lo es, porque sus profundas aspiraciones son de mesianismos nacionalistas, esperan ventajas y prodigios a favor de interés propios, era difícil que lograran ver o entender la universalidad del mensaje de Jesús. Cuando Jesús entra a la sinagoga ya existe una fama previas es la de predicador y hacedor de milagros y quizás esta fama previa también influye en la situación.

El pasaje de Isaías es muy preciso, donde se lee los cambios que debería hacer el mesías; era la gran promesa de Dios para el pobre. Jesús omite las venganzas o castigos que continúan en el texto de Isaías ¿Por qué? La salvación es para toda la humanidad no es para un solo pueblo, Jesús traer buena noticia no es castigo o venganza. En línea general es una proclamación de la libertad que tiene como centro la vida que nace de la fuerza del espíritu de Dios.

Amigo lector o lectora, este evangelio no recuerda que no debemos acostúmbranos a la injusticia, a la tristeza a cualquier deterioro humano, porque la "Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy." Es decir estamos llamados a seguir la línea del jubileo de Jesús.

domingo, 21 de junio de 2009

UN PROFETA SÓLO EN SU PATRIA, ENTRE SUS PARIENTES Y EN SU CASA CARECE DE PRESTIGIO

Texto Mc 6,1-6

1 Salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen.

2 Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: "¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos?

3 ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?" Y se escandalizaban a causa de él.


4 Jesús les dijo: "Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio."5 Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos.

6 Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.


REFLEXION.

1 Salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen.
No se nombra Galilea ni mucho menos Nazaret. Al llegar a su tierra, nadie acude a él.

2 Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: "¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos?

El sábado es un día de precepto en el que todos están obligados de cumplir asistiendo a la sinagoga. La comunidad sinagogal esta nuevamente impresionada, ya lo había estado en 1,22, pero no reconocen su autoridad. Si nos fijamos bien, cuando hablan de Jesús, no pronuncian su nombre, es solo a través de pronombres hacia su persona y actividad. De las interrogantes de la comunidad sinagogal tienen respuesta indirecta tales como: Las que cosas que dicen le vienen de Belcebú (Mc 3,22), y la actividad es vista como magia.

3 ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?" Y se escandalizaban a causa de él.

No se dice el hijo de José solo de María, como si fuese indigno ser llamado por el nombre de su padre. Lo equiparan a sus parientes más cercanos. El rechazo es total. Prácticamente ha decidido ser fieles a la institución judía.

4 Jesús les dijo: "Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio."5 Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos.

Jesús no se va dejar amedrentar por la situación, y se presenta como un profeta que es guiado por el Espíritu de Dios, así desmiente la acusación de magia. La falta de fe, requisito indispensable para los signos de Reino de Dios, impide hacer casi completamente su actividad.

6 Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.

Desde este hecho ocurrido, el evangelista Marco nos indica que Jesús desde ese momento no irá más a una sinagoga, no hay nada que hacer con los que tienen fe solo en la tradición institucional. Jesús prefiere ir a la periferia.

Estimado lector (a), la cuestión no termina aquí, cabe hacernos una pregunta: ¿Quién es realmente Jesús? Por lo menos el evangelista no hace una advertencia con la manera de actuar de los vecinos que vieron crecer a Jesús. Ellos creían que lo conocían, pero no es así. Bajo la imagen de un hombre que vivió con ellos, no supieron descubrir realmente a Jesús. Ellos tenían las claves de los profetas para descubrir la Mesías, pero no tenían la fe, que debía de ayudarles a mirar más allá en la figura de aquel hombre. El escándalo rompe los clichés e imágenes estereotipadas, dejando solo lo débil y desconcertante.

El evangelista Marco nos invita a descubrir a Dios, no en lo espectacular y extraordinario, si no en lo sencillo y lo normal. En el momento en que Dios se ha encarnado, se hizo cercano, pobre y marginado. Dios desconcierta. Es urgente que nos libremos de la superficialidad, de las distracciones para poder a acoger la bondad de Dios.

¡Hasta pronto¡

miércoles, 17 de junio de 2009

MI HIJA ESTÁ A PUNTO DE MORIR; VEN

Texto Mc 5,21-43

21 Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar. 22 Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, 23 y le suplica con insistencia diciendo: "Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva."

24 Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía. 25 Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, 26 y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, 27 habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. 28 Pues decía: "Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré."

29 Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. 30 Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: "¿Quién me ha tocado los vestidos?" 31 Sus discípulos le contestaron: "Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: "¿Quién me ha tocado?""

32 Pero él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. 33 Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le contó toda la verdad. 34 El le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad."

35 Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: "Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?" 36 Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: "No temas; solamente ten fe."

37 Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. 38 Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos.

39 Entra y les dice: "¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida."
40 Y se burlaban de él. Pero él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña.

41 Y tomando la mano de la niña, le dice: "= Talitá kum =", que quiere decir: "Muchacha, a ti te digo, levántate." 42 La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. 43 Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.



REFLEXION

21 Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar.

La vuelta de Jesús al territorio judío atrae a la multitud. Todas estas personas que acuden a él, parecen estar de acuerdo con las enseñanza y del modo de actuar de Jesús; él está en contra de la institución judía, de lo contrario la multitud la hubieran defendido, pero aun así no perciben la novedad de su mensaje (cf. Mc 4,26-32), lo siguen considerando un reformador restaurador de Israel.


22 Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, 23 y le suplica con insistencia diciendo: " Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva."

El jefe de la sinagoga que se acerca a Jesús, no ejerce ningún poder religioso, sino una función administrativas, y es figura clave para la institución judía local. Este hombre llamado Jairo –cuyo nombre significa “el ilumina”, “resplandece” o “despierta”- no está cegado por el legalismo fariseo, a pesar de su gran responsabilidad. El acercamiento que hace a Jesús, lo lleva auna ruptura pública con la institución sinagogal, y lo expresa en el gesto: al verle, cae a sus pies. Es muy llamativo que el representante de la institucionalidad se echa a los pies del rechazado por la misma institución.

Jairo no va pedir, sino rogar profundamente y con insistencia, estos dos verbos eran de alguna manera los más vinculantes a la oración del justo judío en la sinagoga. En su rogar expone la razón de la misma: Mi hija está a punto de morir. Otro aspecto que abarca el rogar, es que le pide a Jesús lo que estaba prohibido por la ley hacia los enfermos: impón tus manos sobre ella. Pero en el fondo pide que al tocar sea la comunicación de la vida que se transmita porque así lo deja ver el final de su ruego: que se salve y viva.


24 Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía. 25 Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, 26 y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, 27 habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. 28 Pues decía: "Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré."

Jesús no responde con palabras, sino con la acción, y más en un caso de este calibre donde la vida está en un eminente peligro. Se resalta que Jesús se fue con él, de estará manera el maestro se hace compañero con Jairo.

Es la segunda vez en el evangelio de Marco que aparece la palabra multitudes. El hecho de que lo apretujan u oprimían, así se indica la fuerte esperanza de cercanía que desean tener con Jesús.

En el camino hacia la casa de Jairo, ocurrirá el contacto de la mujer enferma con el flujo de sangre, esto la hacía legalmente impura, y la ley la obligaba a tener cualquier contacto con los demás. Si le damos un vistazo rápidamente a Ez 36,17 el flujo menstrual es figura de infelidad de Israel, esto se suma que la enfermedad de la mujer lleva doce años, por tanto una cosa y la otra son alusión a la infidelidad de Israel que culmina también en los doce años de vida de la niña que muere.

El flujo continuo de la mujer la excluye de posiblemente tener un marido, esto la condena a la esterilidad y la hecha fuera de la alianza fecunda de un pueblo. Sumado a esto, la pérdida constante de sangre es perdida de la vida.

El versículo 26, presenta que todo aquello que tenia para vivir lo había invertido en los médicos, ella misma había buscado la solución a su problema entre los hombres, pero sus esfuerzos habían fracaso y la habían arruinado. Los que eran expertos en restituir la vida y la salud, han reducido a la mujer a la pobreza. Ella misma ha llegado la conclusión que en el sistema que vive no tiene solución para su mal.

Ella no conoce a Jesús “había oído” hablar de él (cf. Vs 27-28), y las noticias que le habían dado le abría un horizonte de esperanza, renacía en ella confianza. Su primer acto de fe, es que de Jesús solo puede salir vida.

Ella se confunde con la multitud que apretuja al maestro, piensa a sus adentro y toma una determinación: Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré. Su gesto es clandestino, ya que temía que fuera rechazada por su situación. El contacto que ella busca que es mínimo, no es mucho lo que ella pide. Este acto tan pequeño, pero cargado de una fe inmensa, no solo le daría la salud sino que también la salvaría. Salvar es mucho más amplio que un simple sanar.

29 Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. 30 Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: "¿Quién me ha tocado los vestidos?" 31 Sus discípulos le contestaron: "Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: "¿Quién me ha tocado?""

El gesto es pequeño y la acción es inmediata y eficaz. El tocar a Jesús rompe el muro de la ley, ella queda curada y su confianza le demuestra que no ha quedado engañada como lo habían hecho los médicos que la habían tratado. Tanto ella como Jairo han roto con la institución Judía.

Jesús tiene conciencia que una fuerza ha salido de él. La vida de Jesús, que es su fuerza, está disponible para todos, y la curación de esta mujer es el contacto con su vida. La curación de la mujer fue “inmediata” y de igual manera es “inmediato” el darse cuenta de Jesús.

La pregunta de Jesús -"¿Quién me ha tocado los vestidos?"- fue hacer pública la ruptura de la mujer y que salga del anonimato. Pero la pregunta es incongruente a la conciencia de los discípulos, ellos no perciben el pequeñísimo gesto de la mujer, ellos no se fijan en la vestidura.

32 Pero él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. 33 Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le contó toda la verdad. 34 El le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad."

Jesús pone su mirar en los anhelos de los oprimidos, y especialmente en una que ha vivido una triple opresión: de la ley, la enfermedad y la exclusión. Jesús sabe lo que busca, y esto hace que la mujer salga del escondite del anonimato.

Ella está sana físicamente, pero en su interior hay temor y temblor, porque ella es consciente que lo ha hecho fue sin permiso. Teme que la reacción que Jesús pueda tener, y las consecuencia que la ley pueda aplicar. Me imagino que pudo haber pensado: para que la salud si ahora la ley puede apedrearme.

La pregunta de Jesús la involucra a ella, y en respuesta a la misma solo se postra. Su gesto es parte de su temor; delante de toda aquella gente cuenta su verdad.

Frente al temor y temblor, Jesús la llama Hija, significado que ella es objeto del amor profundo de Dios atreves de sus hijo. La paz que Jesús le ofrece antes que se vaya, le está indicando integridad, salud y bienestar, en el lenguaje de la época se llamaría Beraka (bendiciones de Dios). La palabra salvar significa comunicación de la vida divina.

Yo estoy convencido que esta mujer fue una gran discípula de Jesús, y no es de extrañar que sería una mujer fiel al seguimiento.


35 Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: "Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?" 36 Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: "No temas; solamente ten fe."

El versículo 35 busca conectar con la escena que ya se había iniciado. Mientras se celebra la vida que una mujer adquiere se anuncia la muerte de una vida que apenas comenzaba. Encontramos dos noticias una llena de vida y la otra de muerte.

La noticia del emisario indica la supresión de la esperanza, tanto que la interrogante -¿a qué molestar ya al Maestro- indica la poca fe del emisario en Jesús dador de vida. La pregunta que es peyorativa indica que ya no hay solución.

Jesús no hace caso de la situación y de la mala noticia, sino todo lo contrario invita a vencer el miedo y continuar en la esperanza en él: No temas; solamente ten fe. Si la mujer tuvo que vencer el obstáculo de la ley, Jairo tendrá que vencer el obstáculo de la muerte a través de la fe.


37 Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. 38 Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos.

La elección de estos tres discípulos que menciona el versículo 37, lo hace ser testigo de la muerte y el poder la vida que dará Jesús, y no solo serán testigo de este hecho sino también de la transfiguración.

La casa del jefe de la sinagoga es una casa del duelo. El ambiente es solo de llanto y desesperanza. La sensación es que la muerte lo es todo. El alboroto que alude el versículo 38 es opuesto a la paz que Jesús ofreció a la mujer en el versículo 34.

39 Entra y les dice: "¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida." 40 Y se burlaban de él. Pero él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña.

Con la pregunta que hace Jesús -¿Por qué alborotáis y lloráis?- busca rectificar y cambiar todo aquel ambiente. La pregunta invita a revisar esa actitud. Las palabras de Jesús son tan similares a las de Dios en el Gn 1,1 que en medio del caos hace surgir la vida.

Jesús propone una manera totalmente distinta la forma de ver la muerte: La niña… está dormida. Al llamar a la muerte un sueño, le quita el poder definitivo y destructor. Pero esta manera de ver la muerte no es aceptada: se burlaban de él. Del llanto a se pasa a la risa o la burla.

Ante la burla Jesús actúa con autoridad, los hecha afuera a todos menos al padre, a la madre y discípulos. Prácticamente recompone la situación de la familia, los reúne.

41 Y tomando la mano de la niña, le dice: "= Talitá kum =", que quiere decir: "Muchacha, a ti te digo, levántate." 42 La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. 43 Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.

El gesto de tomar la mano ya lo había hecho en la curación de la suegra de Pedro (Mc 1,31) y al mismo tiempo da cumplimiento a la petición de Jairo (Mc 5,23) y transgrede a la ley (cf. Nm 19,11.13). El don de la vida está por encima de cualquier ley.

La niña es descendiente de judíos y como tal le habla en su lengua: Talitá kum. Al llamarla muchacha le anuncia una vida llena de fecundidad. Llamar a una joven muchacha y tener doce años, era la edad para los esponsales de la misma.

El efecto de las palabras de Jesús son inmediatas: “…se levantó al instante y se puso a andar…” Y por último Jesús ordena que le den de comer. La muchacha habrá de crecer y desarrollarse, tendrá que madurar y llegar a ser mujer. La nueva vida le viene de Jesús no de los padres. Desde aquel momento ella vivirá para hacer realidad su futuro.

¡Hasta Pronto!

viernes, 13 de febrero de 2009

SI QUIERES, PUEDES LIMPIARME - QUIERO; QUEDA LIMPIO

TEXTO
MC 1,39-45

39 Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

40 Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: "Si quieres, puedes limpiarme."

41 Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: "Quiero; queda limpio."
42 Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio.

43 Le despidió al instante prohibiéndole severamente: 44 "Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio."

45 Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes.


REFLEXION


Previamente, se hace muy llamativo que en el texto los siguientes aspectos: el nombre de Jesús no se menciona, queda de manera tacita. El leproso no lleva nombre ni mucho menos se sabe de dónde viene. Por último el verbo que se usa es limpiar y purificar, no apare ce el verbo curar. Hecho este llamado de atención nos centramos en el texto.

Después de liberado el endemoniado, haber sanado a la suegra de Pedro y curado a los enfermos de las multitudes, siguen unas curaciones o liberaciones que tienen un significado muy kerigmatico para el evangelista.

39 Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

Jesús continua con su itinerario en las sinagogas (lugar de reunión de los judíos integrados en el sistema religioso), con la diferencia que ahora predica o proclama para poder así remitir al anuncio del Reino de Dios, donde el plazo a terminado (superación del sistema religioso) y la necesidad de un cambio de vida se hace urgente (conversión). Con el verbo proclamar o predicar el Reino de Dios, el evangelista está dejando en claro que el mensaje de Jesús no está sujeto a la literalidad del antiguo testamento cuya base es solo enseñar. En rigor el verbo proclamar (keryssein) está en relación únicamente con la buena noticia.

Con la afirmación de expulsar demonios – ténganse en cuenta que los endemoniados están en las sinagogas- para el evangelista vienen a significar liberar de cualquier ideología alienante de odio y violencia contraria al plan de Dios


40 Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: "Si quieres, puedes limpiarme."


Este hombre, cuyo nombre no aparece, es el primer enfermo que se acerca a Jesús por iniciativa propia. En la pensamiento judío este hombre es impuro (Cf Lv 13,45) y por su enfermedad sufre un castigo de Dios, en una palabra un maldito. Este leproso aparece como la figura de la total representación de los marginados de Galilea. Es admirable en este hombre, que el deseo que tiene de salir de esta postración marginal lo ayuda a vencer el temor a la ley, y mueve el límite establecido por la misma para los leprosos en el momento que se le acerca a Jesús.

Sus palabras son expresión de angustia, incluso no le pide a Jesús que le toque. Su actitud es humilde y con una profunda confianza en el poder de Jesús. Este hombre en lo más profundo de su ser, busca eliminar el obstáculo que lo priva del amor de Dios. El leproso no duda de que Jesús pueda limpiarlo, pero no está seguro que quiera hacerlo.

Esta petición tan llena de fe y confianza nos remonta al episodio del profeta Eliseo cuando cura de la lepra a Naamán el sirio (Cf. 2R 5,11), en esta línea el evangelista nos lleva a pensar que la acción de Jesús no se limita solo al pueblo de Israel.

41 Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: "Quiero; queda limpio." 42 Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio.


El verbo conmoverse (splagjnistheis) es aplicado solo a Dios en el antiguo testamento, y significa la ternura del amor de Dios por los hombres especialmente el más humilde.

La acción de Jesús en extender la mano expresa la acción liberadora y al mismo tiempo superación de la marginación religiosa y social. Este gesto de tocar invalida la fundamentación teológica de la impureza. La marginación no expresa la voluntad de Dios.

Las palabras de Jesús es respuesta a la petición del leproso. La expresión “quiero, queda limpio”, deja al descubierto que la ley no tiene piedad de la miseria de hombre. El leproso queda limpio por el contacto y la palabra de Jesús, es decir lo que negaba la ley (el contacto y la palabra) es otorgado en ternura donde Dios lo acepta como es. La lepra marginativa es solo etiqueta humana atribuida a Dios.

43 Le despidió al instante prohibiéndole severamente: 44 "Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio."


El leproso le toca ahora abandonar la idea de que Dios excluye del amor algún hombre o mujer por su condición, más aun tiene que “convencerse de que la doctrina y la institución proceden de Dios o reflejan su ser, sino que se oponen a él”. La liberación de la marginación física no es suficiente, debe salir de la marginación espiritual y psíquica ya que correría del peligro de ser marginado nuevamente.

El sacarlo fuera de la sinagoga el que había sino leproso, lo hace un hombre emancipado del sistema religioso institucional. Jesús tiene muy pero muy claro que la legislación de lo puro e impuro es fruto de la legislación de Moisés y por tanto no tiene origen divino.

El rito -que no hará este hombre- denota el respeto que Jesús tiene hacia la ley y evitar un enfrentamiento con la institución, pero también impedir que se siga propagando una imagen de un simple curandero.


45 Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes.


El hombre una vez sanado no va al templo porque ha llegado a la convicción “de que la institución judía y sus leyes han falseado la figura de Dios; que la marginación que él había sufrido era religiosamente un engaño y socialmente una injusticia” Entonces ¿para qué ir al templo?

La alegría y libertad que experimenta este hombre lo hacen un anunciador, no de lo sucedido, sino del mensaje en el que Dios ofrece su amor a todos.

El mensaje del que había sido leproso, hace que Jesús se convierta en un marginado porque no podía presentarse en público ni en ninguna ciudad entrar. Jesús, para las autoridades vigilantes de la observancia es un hombre impuro. El que libero de la marginación y la impureza se convertido en un impuro para la ley y un marginado de la sociedad.

Quedarse a las afuera era el lugar de la oración de Jesús y expresión de la ruptura con el sistema que genera lepras marginativas. La letra no es el punto central del episodio, es medio por el cual se hace una denuncia profética.

La respuesta de la personas es por el mensaje del que había sido leproso, y los que acuden no piden curaciones, solo muestran su adhesión a Jesús. Con esta acción curativa y liberadora de Jesús se pone fin a la predicación en las sinagogas de Galilea.

viernes, 30 de enero de 2009

CALLATE Y SAL DE ÉL

Mc 1,21-28

TEXTO.
21 Llegan a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar.
22 Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
23 Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: 24 "¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios."
25 Jesús, entonces, le conminó diciendo: "Cállate y sal de él."
26 Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él.
27 Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: "¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen."
28 Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.


REFLEXIÓN

21 Llegan a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar.

En un primer momento se señala el día sábado, que le ofrecía la oportunidad a Jesús de encontrarse con toda la población israelita observante. La sinagoga representa la institución a nivel local. Asistir el día sábado era obligatorio para participar en el servicio divino. En el momento que Jesús entra en la sinagoga la misma ya está constituida, por tanto no entra para hablar por el jefe de la sinagoga, el evangelista busca resaltar su autoridad en un lugar que es autoridad para los israelitas.

Cuando el evangelista Marco utilizar el verbo enseñar (didasko) es cuando Jesús se dirige exclusivamente a los judíos, que delante de Jesús pasan a ser sus discípulos. Esta parte del texto no explica en qué consiste la enseñanza pero se deduce por lo que ya aparece en Mc 1,15 que resume toda la predicación, es de suponer que su enseñanza versa sobre la cercanía del reinado de Dios y sobre las condiciones que exige. Jesús ofrece una nueva alternativa.


22 Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

El modo de la enseñanza de Jesús tiene su efecto en el público de la sinagoga, la misma causa asombro y genera autoridad. Esta autoridad no es jurídica e institucional, esta nace de la plenitud del Espíritu (Cf. Mc 1,10) y su condición de Hijo de Dios (Cf. Mc 1,11), en cambio la autoridad del letrado que estaba en ese momento y que no se nombra, es una autoridad conferida por la institución y su enseñanza se sustentada en citas, interpretaciones de textos sin experiencia personal, solo repite lo que sus maestro se habían enseñado.

La presencia de Jesús ofrece la posibilidad de distinguir entre autoridad verdadera y autoridad falsa. Jesús no busca imponer su enseñanza ya que no apela a la autoridad divina.

El modo de enseñar de Jesús y del letrado de la sinagoga lleva a los oyentes a emitir un juicio, distinguiendo así la autoridad verdadera de la falsa. Prácticamente la autoridad de los letrados es negada, institución judía como magisterio oficial no tiene nada que aportar, ya que solo producía creencia y sumisión. La autoridad de Jesús no pertenece al ámbito jurídico-institucional por eso es visto como un profeta. Por otro lado el juicio de la gente es libre y espontaneo no está manipulado por Jesús porque Dios habla por boca de su Hijo, estableciendo las bases para una autonomía y libertad con espíritu crítico.

23 Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: 24 "¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios."

Estos dos versículos cambian drásticamente la situación. Un hombre, que no es designado como judío, está en la sinagoga y tiene un espíritu inmundo. Desde su interior experimenta la autoridad de Jesús. El estar poseído por espíritu impuro, lo coloca de manera antagónica con Dios, este espíritu lo priva de juicio y libertad, al estar poseído no tiene la vida de los hijos de Dios, su vida está sometida por un impulso contrario al amor y la paz.

La presencia de este hombre en la sinagoga demuestra que en la institución religiosa está presente la impureza interior del hombre. Su interrupción implica un juicio negativo en contra la enseñanza de Jesús que desprestigia la institución. En una palabra este hombre esta adherido a la institución oficial porque definitivamente el espíritu inmundo representa el fanatismo, la ideología, el poder y el dominio.
La presencia de Jesús causa al hombre poseso peligro y amenaza, especialmente en todo aquello que representa la sinagoga. Esta amenaza se traduce por destrucción, es decir contra la institución judía. El hombre solo ve una posibilidad destruir, y no la alternativa de la libertad. Incluso el Dios que menciona el hombre poseído, no es el Dios que Jesús experimenta en las aguas del Jordán. El Dios que menciona este hombre esta institucionalizado y sometido en el templo.

25 Jesús, entonces, le conminó diciendo: "Cállate y sal de él."

La orden de Jesús es clara y enérgica, no admite diálogo alguno e intercambio de ideas mesiánicas. La orden no busca humillar su palabra devuelve la libertad. Si Jesús hubiera aceptado el título de ser el Santo de Dios, en boca de este hombre con espíritu inmundo, habría renunciado al Espíritu puro de Dios y hacerse cómplice de lo “inmundo” de la institución, además las pretensiones mesiánicas serian otra cosa totalmente distintas.

26 Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él.

La palabra se cumple y el hombre es liberado, lo último que se deja oír es un alarido. Expulsar es liberar del influjo de la institución judía sobre el hombre.

27 Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: "¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen." 28 Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.

La acción de Jesús causa en la gente una inmensa impresión tanto así que llegan a comentar en voz alta. Ellos vinculan la enseñanza de Jesús y la liberación del hombre en una misma acción. Reconocen en Jesús un verdadero profeta que tiene superioridad sobre la institución, vista la situación así queda abierta la posibilidad que ellos se integren al programa de Jesús.

El texto culmina afirmando que la fama de Jesús se difunde por toda la región con rapidez (inmediatamente), lleva consigo también el descrédito de los letrados, porque la nueva autoridad de Jesús eclipsa la institución.

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra