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domingo, 20 de abril de 2014


 
Evangelio según san Juan 20,1-9

Los signos de la resurrección están presentes y allí deben los discípulos amados aprender a “creer sin ver”.

Se afirma “el primer día de la semana”, en la clave del Génesis es entender que el primer día  es el nacimiento de la luz”. Jesús-Cristo es la nueva luz que inaugura el primer día de la vida llena de luz, el que ha vencido el caos y las tinieblas.  
Se nos presenta una mujer sola que va al sepulcro.  María no va a “los discípulos” sino sólo a Pedro y al discípulo amado y ellos “salen” (v.3) hacia el sepulcro, “corren” (v.4), Van, llegan y vuelven.  Se dice que corren ambos, pero hay una diferencia entre ellos. El discípulo amado corre más rápido, ve el interior de la tumba, no entra. Espera a Pedro. Y cuando este llega, el discípulo amado es que entra y “vio y creyó” y vuelven a casa. Los primeros en acercarse al misterio de la Pascua son una Mujer, Pedro y el discípulo amado.

El discípulo amado, siempre aparece como más cercano a Jesús que Pedro (de echo es “el amado” por Jesús), en la cena es el que está junto a Jesús, no Pedro (13,23-25), es el que en la pesca le dice a Pedro que el que está en la orilla “es el Señor” (21,7), y cuando Pedro ha confesado 3 veces a Jesús que lo ama, del discípulo se dice que “permanece con Jesús hasta su vuelta” (21,22).  
A la luz del texto evangélico nos preguntamos: Que es resucitar y que es la pascua.

 Resucitar no es revivir, no reencarnarse. Resucitar es vencer a la muerte por la fuerza de Dios y entrar en la plenitud de la vida. Los evangelios no narran no el momento en que resucito Jesús, sino los testimonios de quienes lo vieron y lo que experimentaron. Las apariciones ocurren en distintos lugares: Jerusalén y Lago de Tiberiades (Jn), Galilea (Mt), apariciones individuales (Mujeres, Emaús en Lc)

Al experimentar el crucificado resucitado significo: 1) corregir las ideas triunfalistas sobre el reino de Dios. De una visión política y de poder pasan al amor y al servicio. 2) Asumen el proyecto de Jesús. Es hacer un mundo de hermanos, 3) Comprenden que Jesús esta vivo en la historia y en la comunidad, 4) El fracaso de la muerte en cruz, se convierte con la resurrección en triunfo del mensaje y obra de Jesús respaldada por Dios, 5)  Experimentan en si mismo a Dios Padre que no quiere el mal de las personas sino su salvación y perdón, 6) el resucitado los lleva a vivir en comunidad 7) Reconocer en Jesús al Hijo de Dios y entran asi en el misterio de ser hijos en el hijo

La Pascua es la fiesta central de judíos y cristianos. Para los judíos, celebra -y celebrar es actualizar- el paso de la esclavitud en Egipto a la tierra prometida, el paso a través del Mar Rojo, y el paso de masa anónima a pueblo organizado.

Para los cristianos, la pascua es también paso. Tiene como figura central a Jesús de Nazaret. Celebra el paso de su muerte a la vida, de su pasión a la resurrección, del viejo Adán al nuevo Adán, de este mundo cansado al mundo nuevo en Dios.

Toda la vida humana posee una estructura pascual. Toda ella está hecha  pasos y procesos de acrisolamiento y madurez. Un paso de la infancia a la juventud, de la juventud a la dad adulta, de la edad adulta a la vejez (hoy se preferimos decir tercera edad), de la vejez a la muerte, de la muerte a la resurrección y de la resurrección a la zambullida inefable en el reino de la Trinidad.


Amigos lectores que leen estas humildes letras de mis pensamientos, tengan una FELIZ PASCUA DE RESURRECCION. CRISTO HA RESUCITADO ALELUYA, ALELUYA

sábado, 5 de abril de 2014

Señor, tu amigo querido está enfermo

Texto: Jn. 11,1-45.

En el encuentro de Jesús con la Samaritana fueron "dos días" que paso junto a ellos (cf. Jn 4. 40). Los dos días son un recurso del autor para poner a Jesús a las puertas del tercer día. Jesús es lo que significa el tercer día, es decir, resurrección, vida.
Se presentan tres grandes momentos en el texto: El primero es el diálogo de Jesús con sus discípulos en los vs. 7-16 en el que, decidiendo acudir a donde está Lázaro, y el segundo es el diálogo de Marta y de Jesús (vs. 17-27). Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Y con la muerte, la tristeza y la solidaridad humanas ante lo inevitable. El tercer y definitivo momento del texto es la realización de las palabras de Jesús: Lázaro vive.

El relato nos presenta la acción significativa de un Dios que se manifiesta partidario de la vida. Jesús se expresa como alguien tremendamente humano a quien un profundo dolor le hace llorar. el llanto de Jesús por su amigo muerto demuestra  es más importante un amigo que la propia vida. Desafía a la muerte yendo a ver a Lázaro.
En primer lugar presentan una descripción de la situación de lázaro: es un hombre enfermo, natural de Betania, es pobre y tiene dos hermanas. Lázaro es el pobre, el desposeído de todo, no era sólo el hambriento; era, incluso, el alimento de los gusanos. Una de sus hermanas llamada María es una mujer valiente; ella perfuma los pie del maestro y los seca con sus cabellos y es mujer osada al quedarse a los pie del maestro cuando este habla a sus discípulos en su casa. Una mujer fuera de serie.

Marta y María anuncian a Jesús que su amigo Lázaro está enfermo. Jesús responde que esta enfermedad no es para la muerte, sino para que en ella se manifieste la gloria de Dios. Con estas palabras alimentaba en las dos hermanas la esperanza de una posible curación milagrosa. La demora es por el cerco mortal que los adversarios de Jesús han montado en torno a Él.   
La enfermedad de Lázaro no es para muerte, sino para manifestar palpablemente la gloria de Dios,  el amor que Dios tiene, revelado a través de su Hijo (cf. v. 42). El amor de Jesús, es decir, la ocasión que va a propiciar la posibilidad de amar desafiando a la muerte.  Por otra parte hablar de la gloria de Dios no es en el sentido sociológico de la fama y honor resultante del hecho de resucitar a Lázaro, sino el sentido esencial de lo que son Dios y su Hijo.

Lo inevitable ha sucedido: “Al llegar, Jesús se encontró con que ya hacía cuatro días que Lázaro había sido sepultado… Cuando Marta supo que Jesús estaba llegando, salió a recibirlo; pero María se quedó en la casa.  Marta le dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto… ya sé que volverá a vivir cuando los muertos resuciten, en el día último… Marta fue a llamar a su hermana María, y le dijo en secreto: El Maestro está aquí y te llama… Cuando María llegó a donde estaba Jesús, se puso de rodillas a sus pies, diciendo: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto…

Las figuras de las dos hermanas personifican dos actitudes posibles ante la muerte. En Marta vemos a la mujer que en medio del dolor crece en la fe. Marta cree, en definitiva, que lo inevitable no es definitivo, pero su perspectiva es a largo plazo, en el futuro. En María la mujer que padece el dolor en su profundidad. El hecho que Marta es la que va a encontrar a Jesús concuerda con el papel más activo que ella tiene y el papel más pasivo de María que Lucas 10 nos presenta.

Las hermanas informan a Jesús, no hay petición explícita. No mencionan el nombre del hermano, sólo recuerdan la relación que une a Jesús con él (tu amigo – aquel a quien tú quieres). El vínculo de Jesús con cada uno se describe como una relación de afecto y amistad. La enfermedad que lo lleva a la muerte no se debe a la falta de amor de Jesús. Marta no le recrimina a Jesús solo le comenta “Si solo hubieras estado aquí.” Ella sabe que Jesús no hubiera llegado a tiempo para prevenir la muerte de Lázaro, la distancia no era corta. En medio dialogo Jesús afirma abiertamente “Yo soy (griego: ego eimi) la resurrección y la vida” (v. 25).  De esta manera  “La promesa de resurrección y vida no se encuentra en un evento distante, sino que ya están disponibles en la persona de Jesús”

La fe en la resurrección  es fe en la vida. No es una fe en una vida indefinida sin más, sino en otra vida que es solo después de la muerte, sino que también es fe en esta vida. Nuestra fe lucha contra toda losa de muerte y ataduras mortuorias que reprime la vida. Amen

 

 

 


 

 

domingo, 11 de abril de 2010

FELIZ PASCUA DE RESURRECCION - HEMOS VISTO AL SEÑOR

Evangelio de Jn 20,19-31.

Vv 19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros." 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.

El libro del gen 1,1ss se encuentra un estribillo que marca siempre la acción de Dios “vio que era bueno… y así amaneció el primer día”… Ese primer día es la luz. El miedo es oscuridad, es tener las puertas cerradas, es inseguridad. La mujeres habían llevado la noticia de que Jesús ha resucitado, no basta tener noticias de Jesús, hay que experimentar a Jesús.

A pesar de las puertas cerradas y el miedo, Jesús hace presencia en medio de la comunidad discipular, y como primer gesto de amor es darles paz. Quien tiene paz no cierra puertas, quien tiene paz no le teme a sus hermanos. El saludo de paz de Jesús es fuente de vida y factor de unidad, de ahora en adelante ninguna carta tendrá la ausencia del saludo de paz.

El evangelista Juan nos dice que Jesús les mostro las manos y el costado, los signos del resucitado son los mismo del crucificado. Lo que se describió en la cruz como lugares del dolor y la muerte (Costado y Manos) ahora se propone como experiencia desde la comunidad discipular. Se remarca con mucha fuerza que ellos se llenaron de alegría, no se fijan solo en el costado y las manos miran la totalidad del maestro.


Vv 21 Jesús les dijo otra vez: "La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío." 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo.

La segunda vez que Jesús les ofrece la paz a sus amigos-as, los introduce en la misión. Esta paz de Jesús es para el presente y el futuro, les da confianza y seguridad. De ahora en adelante los frutos de los discípulos serán unidos a Jesús, el maestro resucitado.

Cuando Jesús sopla sobre los discípulos, será ahora el espíritu que los capacita para la misión. Jesús transmite el espíritu de Dios no para privilegiarlos, sino para que ellos puedan ser portadores de mismo espíritu que ayudara a otros y otras hacerse hijos e hijas de Dios.


Vv 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos." 24 Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor."

Cabe hacernos una pregunta ¿para qué recibir el espíritu santo? ¿En concreto cual es la misión? La respuesta está la frase siguiente: “A los que les perdonen los pecados, le quedaran perdonados, y a los que no se los perdonen, les quedaran sin perdonar” El pecado reprime y suprime la vida, el pecado busca siempre detener el proyecto creador que es tener vida, el pecado son injusticias concretas… El que perdona y es perdonado recobra la dignidad de hijo e hija de Dios, se limpia la imagen de Dios en él o en ella.


V 25 Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré."

Para Tomas la muerte de Jesús es el final, por tanto el dolor, la tristeza, la decepción, el trauma mismo del suceso, lo separa de la comunidad, lo aleja del Espíritu y lo excluye de la misión, por eso se entiende que Tomas no acepte el testimonio de los otros discípulos, no admite que ellos han visto al maestro. En una palabra Tomas está anclado en el pasado.


V 26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: "La paz con vosotros." 27 Luego dice a Tomás: "Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente."


El evangelista nos dice que al octavo día Jesús aparece de nuevo en medio de sus discípulos. Para el evangelista el octavo día es de plenitud, es el mundo definitivo que ha surgido con el resucitado. Las puertas que están cerradas no son las del grupo, sino el corazón y el entendimiento de Tomas, ya los otros habían pasado por ese trance. No pierdan de vista este detalle, que Jesús no se hace presente solo para tomas, sino que desde la comunidad se hace presente para que tomas reconozca en ella su presencia y también su dolor como crucificado – resucitado, porque el haber resucitado no le quita la condición humana sino que la lleva a la cumbre de lo divino.

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra