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sábado, 11 de junio de 2011

Pentecostés.

Pentecostés ayuda a pasar de Jesús resucitado a una Iglesia sin la presencia corporal de Jesús. La presencia de Jesús solo será posible a través del Espíritu Santo.

El dinamismo de la Iglesia naciente no surge del vacío, esta constituida por el Espíritu.

La venida del Espíritu Santo tuvo lugar en la fiesta de Pentecostés (fiesta judía). Esta fiesta era celebrada en pascua con 7 semanas es decir 50 días. Es una fiesta agrícola, para dar agradecimiento por los frutos de la tierra, mas tarde se unió a la fiesta de la alianza. Pentecostés es el cierre de la pascua y renovación de la alianza.

Durante la fiesta de pentecostés acontece la llegada del Espíritu Santo. No es fácil hablar del Espíritu Santo, es decir definirlo o conceptualizarlo. El Espíritu Santo es una experiencia de fe, por ejemplo: llama de amor, viento impetuoso, consolador, fuerza creadora, aliento de vida, etc.

El Espíritu Santo es una presencia constante. La palabra que mas aparece en el Antiguo Testamento para señalar al Espíritu Santo es Ruah (soplo) y Neuma para el Nuevo Testamento.

En Gen 1,2; 2,7. La palabra que nos describe la presencia del Espíritu Santo viento de Dios y aliento de vida, son expresiones de la misma palabra ruah. El viento de Dios y aliento de vida, es el espacio vital donde el hombre a sido creado como imagen y semejanza de Dios y desde ese mismo soplo como viento y vida es renovado.

En el Salmo 104 el ruah como Espíritu de Dios, es el que nos ayuda a permanecer constantes para acercarnos al Misterio del amor de Dios.

El Espíritu Santo es una brisa suave; esto significa que el Espíritu de Dios esta en los mas intimo. Ezequiel 37 nos recuerda que Espíritu de Dios es fuerza, es vida nueva, soplo de vida y esperanza que pone en pie a los muerto. Fuerza, aliento y vida son expresiones de Dios.

El Espíritu como fuego nos vincula con el monte Sinaí, donde aparece el Espíritu de Dios dando las 10 palabras de amor que como dice el Deuteronomio 5,29 “harán feliz a ellos y sus hijo” Para eso son los mandamiento.

En la imagen del fuego Dios manifiesta su presencia y su poder. En los profetas el fuego es imagen purificadora para la conciencia y el corazón. También es la palabra de Dios que no se puede contener. El fuego es la fuente de amor como lo presenta el Cantar de los cantares.
El Espíritu en el Nuevo testamento, aparece en el momento de la anunciación a María, Zacarías estará lleno del Espíritu Santo, y Juan el bautista indicara que Jesús es el bautizara con el fuego del Espíritu Santo.

El bautismo de Jesús el Espíritu desciende en forma de paloma, es decir portador de paz y esperanza como fue para Noe. Este hijo amado de Dios dirá abiertamente en la sinagoga de Nazaret cuando tome el rollo del profeta Isaías: “el Espíritu Santo esta sobre mi…” En la conversación de Jesús con Nicodemo, Jesús precisa que hay que nacer del agua y del Espíritu para poder entrar en el Reino de Dios.

El Espíritu Santo en labios de Jesús es llamado como paráclito (consolador), así Jesús presenta a Dios como consolador. El paráclito es algo mas que la fuerza de Dios que actúa, sin él no se puede comprender la revelación del Padre en el Hijo, el Espíritu Santo es el don de Dios que nos concede por amor.

El Espíritu Santo es paz que se traduce por integridad de vida, salud, justicia, armonía personal, y social. Recibir el Espíritu Santo es llevar adelante la misión de Jesús que es paz, perdonar, amnistía, dar vida y entrega total. El Espíritu no hace ser personas resucitadas es decir llenas de paz, perdón y vida.


Vivir sin el Espíritu es vivir sin haber resucitado, a puertas cerradas y llenos de miedos. Hoy no tenemos excusas para la misión, ya no podemos estar a puerta cerradas. La misión para cambiar este mundo surge desde interior y por tanto no podemos ser cristianos escondidos, hay que salir de si mismos y vivir para los demás.

domingo, 11 de abril de 2010

FELIZ PASCUA DE RESURRECCION - HEMOS VISTO AL SEÑOR

Evangelio de Jn 20,19-31.

Vv 19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros." 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.

El libro del gen 1,1ss se encuentra un estribillo que marca siempre la acción de Dios “vio que era bueno… y así amaneció el primer día”… Ese primer día es la luz. El miedo es oscuridad, es tener las puertas cerradas, es inseguridad. La mujeres habían llevado la noticia de que Jesús ha resucitado, no basta tener noticias de Jesús, hay que experimentar a Jesús.

A pesar de las puertas cerradas y el miedo, Jesús hace presencia en medio de la comunidad discipular, y como primer gesto de amor es darles paz. Quien tiene paz no cierra puertas, quien tiene paz no le teme a sus hermanos. El saludo de paz de Jesús es fuente de vida y factor de unidad, de ahora en adelante ninguna carta tendrá la ausencia del saludo de paz.

El evangelista Juan nos dice que Jesús les mostro las manos y el costado, los signos del resucitado son los mismo del crucificado. Lo que se describió en la cruz como lugares del dolor y la muerte (Costado y Manos) ahora se propone como experiencia desde la comunidad discipular. Se remarca con mucha fuerza que ellos se llenaron de alegría, no se fijan solo en el costado y las manos miran la totalidad del maestro.


Vv 21 Jesús les dijo otra vez: "La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío." 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo.

La segunda vez que Jesús les ofrece la paz a sus amigos-as, los introduce en la misión. Esta paz de Jesús es para el presente y el futuro, les da confianza y seguridad. De ahora en adelante los frutos de los discípulos serán unidos a Jesús, el maestro resucitado.

Cuando Jesús sopla sobre los discípulos, será ahora el espíritu que los capacita para la misión. Jesús transmite el espíritu de Dios no para privilegiarlos, sino para que ellos puedan ser portadores de mismo espíritu que ayudara a otros y otras hacerse hijos e hijas de Dios.


Vv 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos." 24 Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor."

Cabe hacernos una pregunta ¿para qué recibir el espíritu santo? ¿En concreto cual es la misión? La respuesta está la frase siguiente: “A los que les perdonen los pecados, le quedaran perdonados, y a los que no se los perdonen, les quedaran sin perdonar” El pecado reprime y suprime la vida, el pecado busca siempre detener el proyecto creador que es tener vida, el pecado son injusticias concretas… El que perdona y es perdonado recobra la dignidad de hijo e hija de Dios, se limpia la imagen de Dios en él o en ella.


V 25 Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré."

Para Tomas la muerte de Jesús es el final, por tanto el dolor, la tristeza, la decepción, el trauma mismo del suceso, lo separa de la comunidad, lo aleja del Espíritu y lo excluye de la misión, por eso se entiende que Tomas no acepte el testimonio de los otros discípulos, no admite que ellos han visto al maestro. En una palabra Tomas está anclado en el pasado.


V 26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: "La paz con vosotros." 27 Luego dice a Tomás: "Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente."


El evangelista nos dice que al octavo día Jesús aparece de nuevo en medio de sus discípulos. Para el evangelista el octavo día es de plenitud, es el mundo definitivo que ha surgido con el resucitado. Las puertas que están cerradas no son las del grupo, sino el corazón y el entendimiento de Tomas, ya los otros habían pasado por ese trance. No pierdan de vista este detalle, que Jesús no se hace presente solo para tomas, sino que desde la comunidad se hace presente para que tomas reconozca en ella su presencia y también su dolor como crucificado – resucitado, porque el haber resucitado no le quita la condición humana sino que la lleva a la cumbre de lo divino.

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra