domingo, 11 de abril de 2010

FELIZ PASCUA DE RESURRECCION - HEMOS VISTO AL SEÑOR

Evangelio de Jn 20,19-31.

Vv 19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros." 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.

El libro del gen 1,1ss se encuentra un estribillo que marca siempre la acción de Dios “vio que era bueno… y así amaneció el primer día”… Ese primer día es la luz. El miedo es oscuridad, es tener las puertas cerradas, es inseguridad. La mujeres habían llevado la noticia de que Jesús ha resucitado, no basta tener noticias de Jesús, hay que experimentar a Jesús.

A pesar de las puertas cerradas y el miedo, Jesús hace presencia en medio de la comunidad discipular, y como primer gesto de amor es darles paz. Quien tiene paz no cierra puertas, quien tiene paz no le teme a sus hermanos. El saludo de paz de Jesús es fuente de vida y factor de unidad, de ahora en adelante ninguna carta tendrá la ausencia del saludo de paz.

El evangelista Juan nos dice que Jesús les mostro las manos y el costado, los signos del resucitado son los mismo del crucificado. Lo que se describió en la cruz como lugares del dolor y la muerte (Costado y Manos) ahora se propone como experiencia desde la comunidad discipular. Se remarca con mucha fuerza que ellos se llenaron de alegría, no se fijan solo en el costado y las manos miran la totalidad del maestro.


Vv 21 Jesús les dijo otra vez: "La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío." 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo.

La segunda vez que Jesús les ofrece la paz a sus amigos-as, los introduce en la misión. Esta paz de Jesús es para el presente y el futuro, les da confianza y seguridad. De ahora en adelante los frutos de los discípulos serán unidos a Jesús, el maestro resucitado.

Cuando Jesús sopla sobre los discípulos, será ahora el espíritu que los capacita para la misión. Jesús transmite el espíritu de Dios no para privilegiarlos, sino para que ellos puedan ser portadores de mismo espíritu que ayudara a otros y otras hacerse hijos e hijas de Dios.


Vv 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos." 24 Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor."

Cabe hacernos una pregunta ¿para qué recibir el espíritu santo? ¿En concreto cual es la misión? La respuesta está la frase siguiente: “A los que les perdonen los pecados, le quedaran perdonados, y a los que no se los perdonen, les quedaran sin perdonar” El pecado reprime y suprime la vida, el pecado busca siempre detener el proyecto creador que es tener vida, el pecado son injusticias concretas… El que perdona y es perdonado recobra la dignidad de hijo e hija de Dios, se limpia la imagen de Dios en él o en ella.


V 25 Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré."

Para Tomas la muerte de Jesús es el final, por tanto el dolor, la tristeza, la decepción, el trauma mismo del suceso, lo separa de la comunidad, lo aleja del Espíritu y lo excluye de la misión, por eso se entiende que Tomas no acepte el testimonio de los otros discípulos, no admite que ellos han visto al maestro. En una palabra Tomas está anclado en el pasado.


V 26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: "La paz con vosotros." 27 Luego dice a Tomás: "Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente."


El evangelista nos dice que al octavo día Jesús aparece de nuevo en medio de sus discípulos. Para el evangelista el octavo día es de plenitud, es el mundo definitivo que ha surgido con el resucitado. Las puertas que están cerradas no son las del grupo, sino el corazón y el entendimiento de Tomas, ya los otros habían pasado por ese trance. No pierdan de vista este detalle, que Jesús no se hace presente solo para tomas, sino que desde la comunidad se hace presente para que tomas reconozca en ella su presencia y también su dolor como crucificado – resucitado, porque el haber resucitado no le quita la condición humana sino que la lleva a la cumbre de lo divino.

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