Texto.
15 Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra.
16 Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: "Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. 17 Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?"
18 Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: "Hipócritas, ¿por qué me tentáis? 19 Mostradme la moneda del tributo." Ellos le presentaron un denario. 20 Y les dice: "¿De quién es esta imagen y la inscripción?" 21 Dícenle: "Del César." Entonces les dice: "Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios."
22 Al oír esto, quedaron maravillados, y dejándole, se fueron.
REFLEXIÓN
MAESTRO SABEMOS QUE ERES VERAZ Y ENSEÑAS EL CAMINO DE DIOS.
Las anteriores parábolas que presenta Mateo, estaban claramente definidos los destinatarios: las autoridades de Israel. Quizás el lector se habrá preguntado ¿estás autoridades recibieron tan calladamente la crítica de Jesús? ¿Tomaran medidas disciplinares o de represalia por dejarlos públicamente al descubierto? Pues no el evangelista narra que viene ahora la contra partida, y es primero celebrando un consejo, solamente era convocado para momentos especiales para tomar decisiones fuertes. Ahora quieren obligar a Jesús a elegir por una liberación de desobediencia civil, lo cual les daría pie denunciarlo a los romanos. El texto deja entre ver que ellos reconocen la sabiduría de Jesús y que esta debía ser puesta a prueba; ya en la antigüedad lo sabios eran puestos a pruebas con preguntas difíciles (Cf. 1ª Re 10,1).
El versículo 16 tiene cosas muy llamativas, tales como: primero no van los responsables o representantes de estos grupos envían solo a sus discípulos, dicho sea de paso, en el momento del prendimiento de Jesús, también ocurre la misma situación solo van los siervos y las gentes armadas de palos, no hacen presencia directamente las autoridades. Segundo, solo hacen consejo los fariseos, no es el consejo superior de Israel. ¿Qué son en definitiva los fariseos y los herodianos? Los fariseos son de una profunda tendencia nacionalista, totalmente opuestos a lo que son los herodianos que son partidarios de Herodes. Entonces ¿qué hacen juntos? Solo se unen en circunstancias extraordinarias (cf. Mc. 3,6), ya que a los fariseos están solamente preocupados en cumplir el requisito legal de general un testigo (os) y así lograr un acusación legal en contra de Jesús. En cuanto a los herodianos, les perturba cualquier liderazgo mesiánico que obligara a roma a endurecer el control sobre este territorio ya que ellos gozan de ciertos privilegios.
Seguidamente la pregunta no se hace a boca de jarro, tiene todo un preámbulo que es una descripción de Jesús como maestro (Rabi). Primero reconocen casi como una proclamación de fe (pero no llega) que Jesús es un maestro sincero (veraz), segundo que enseña el camino de Dios, tercero que su enseñanza y su vida no dependen de nadie solo de Dios, cuarto no mira la condición de las personas, situación que era muy marcada en la época de Jesús. Lástima que toda esta descripción es solo palabra, ya que para decir esto tiene que haber una profunda vivencia de Dios, y lamentablemente muchos cristianos de Iglesias (en sentido ecuménico el termino) decimos esto y los predicamos solo de palabras, cuando en el fondo tiene que ser una vivencia que exige ser discípulos de Jesús, estar en el camino de Dios, depender de Dios y no mirar al ser humano por su condición sino en su situación.
Terminado el preámbulo se lanza la intención real de aquella delegación discipular: “Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?" ¿Qué hay detrás de esta pregunta? La opinión en cuanto pagar el tributo al cesar suscitaba polémicas que de alguna manera u otra exacerban los ánimos en el pueblo. De la respuesta que Jesús dé, dependerá ahora en adelante su reputación de maestro. La pregunta coloca Jesús en el terreno de lo político. Las opciones lógicas a la pregunta eran un SI o un NO, cualquiera que fuera una de las respuestas el efecto sería negativo tanto en el pueblo como frente a las autoridades romanas.
Cuando de verdad se tiene los pies sobre la tierra se distingue con claridad los sentimiento del ser humano; Jesús tiene los pies puesto en tierra y su vida en las manos del Padre, por eso llega a conocer en aquellas personas la malicia. Pide una moneda en concreto, aquella con se paga el tributo (el census) y esta es el denario. Con esta moneda se paga a los militares, es la moneda que representa la unidad del imperio, ya en cada emisión de moneda encontramos de todo: personajes de la tradición mitológico (Numa Pompilio, Tarpeya), de la vida política romana (Escipión el Africano) y personajes históricos de otros países con los que los romanos habían entrado en contacto, acontecimientos históricos, monumentos y escenas de la vida corriente, como duelos o sacrificios. En el fondo esta moneda era odiada porque lleva la efigie del Cesar considerado por roma un dios viviente, y al mismo tiempo era el signo de opresión y paga del sufrimiento.
La tensión del texto está en la respuesta de Jesús. Previamente se aclaran cuestiones elementales, tales como cuales es la figura que está en la moneda y esta será el motivo de la respuesta: "Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios." Al responder en estos términos, Jesús deja claro que el Cesar no tiene nada que proceda de Dios, su autoridad no es para reafirmar una falsa divinidad sino promover el bien común, que la nación o el estado no son el valor último y supremo por encima de la vida. La respuesta de Jesús lleva más allá de lo que se esperaba. La moneda puede ser del Cesar pero la vida del ser humano es de Dios, porque si la moneda lleva la imagen efímera del poder absolutista del Cesar, el ser humano lleva la imagen del Dios de la vida que es eterna. En definitiva ¿Quién es el Cesar? ¿Quién es Dios? El Cesar ha generado muerte, dolor, pobreza, destrucción, por tanto no es un dios viviente que da vida, es un ídolo que quita la vida para poder él vivir. Dios genera la vida y la da en su propio Hijo para que sea vida en plenitud. En la misma vida Dios ha querido reflejar su existencia hablado para garantizar al hombre y a la mujer que no están solo (desnudo: ausencia de Dios). Darle a Dios lo que es Dios, es recrear, defender, sostener y amar la vida en toda sus manifestaciones humanas y naturales.
Hoy en el mundo, claramente vivimos una historia en tensión, tan parecida a la de Jesús. Hoy tenemos cesares, que reclaman sus monedas, que no es otra cosa que la paga de falsos liderazgos con promesas mesiánicas. Estas promesas las han mezclado con el bienestar común, trayendo como consecuencias que las utopías (sueños y proyectos) solo son posible siempre y cuando estén dentro de los parámetros de estos falsos liderazgos. En medio de esta tensa historia, los sueños no son sustentación de ideas y proyecta-dores de hechos. Una historia en tensión (darle a Cesar lo que es del Cesar) no es historia, es alimentar el ídolo y cerrar los ojos para no ver al otro en su situación. En una palabra toda hombre que se crea un dios viviente reclamara su paga, toda comunidad (social, política o religiosa) que se considere representante de un dios viviente, estará siempre a la cacería de culpable, que a la larga terminan siendo las víctimas del ídolo.
Tenga Usted el ultimo pensamiento amigo lector, que lo dicho anteriormente es discutible a la sobra de una cocotero o un frondoso cují, pero ambos no buscamos de quien es la moneda del tributo, sino de quien es rostro que veo.
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