viernes, 9 de octubre de 2009

UNA COSA TE FALTA

Texto Mc 10,17-30

17 Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?"

18 Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. 19 Ya sabes los mandamientos: = No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre."

20 El, entonces, le dijo: "Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud."

21 Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: "Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme."

22 Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.

23 Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: "¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!"

24 Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: "¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios."

26 Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: "Y ¿quién se podrá salvar?"

27 Jesús, mirándolos fijamente, dice: "Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios."

28 Pedro se puso a decirle: "Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido."
29 Jesús dijo: "Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, 30 quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.


REFLEXION

17 Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?"

La pregunta refleja una profunda preocupación, y es muy importante para este hombre encontrar una solución crucial, y es evitar que la muerte sea el fin de una bendición tan abundante como la había recibido este hombre en su bienes materiales. Por otra parte, él reconoce en Jesús un maestro insigne que puede ayudarle a resolver su problema y sacarle de la angustia.

18 Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. 19 Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre."

En la época de Jesús, también había maestros buenos, pero ninguno estaba a la altura de Dios y según la tradición, Israel tenía a Dios por maestro fuente de la sabiduría. Es muy llamativo que cuando Jesús comienza a hablar no haga referencia a los tres primeros mandamientos, le recuerda más bien aquellos que están en la línea ética hacia el prójimo y que estos a su vez no se vinculan con las tradiciones religiosas.

Estos mandamientos están en negativos y prohíben tácitamente causar cualquier daño al prójimo. Resultado: para superar la muerte no hay que ser injusto con los demás.

20 El, entonces, le dijo: "Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud."

De verdad que este hombre – que no tienen nombre- es un judío perfecto, el ideal de un excelente Israelita. Pero no se ajusta a las exigencia del discipulado que anteriormente Jesús había dado: renunciar así mismo… tomar la cruz… dar la vida para tener vida… ser el último de todos…


21 Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: "Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme."

Me atrevería decir que esta exigencia lleva a su culmen a las otras que ya las había propuesto Jesús. Esta exigencia es un vivir a la intemperie, y con esta lleva a efecto real, el ser un autentico discípulo. La acumulación de bienes crea seguridad material y en cambio Jesús invita a la seguridad en el Padre del cielo.

La plenitud del hombre no está en sus bienes materiales, sino en la práctica de de la justicia. Una cosa si va quedando clara, que la ley de Moisés no elimina la injusticia y la desigualdad. En el proyecto y en la búsqueda del hombre rico, no entra para nada el futuro del pobre.

La palabra clave en la invitación de Jesús es: sígueme. Esto conlleva a una identificación concreta y no ideológica con respecto al Reino de Dios y al propio Jesús. Y por último con la propuesta de Jesús queda desmitificada la riqueza.

22 Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.

No acepto la invitación del “maestro bueno”. Este hombre tiene un amor relativo a los demás, no está dispuesto a comprometerse y ayudar a generar cambios, se conforma en seguir aceptando lo que hasta el momento se ofrece.

23 Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: "¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!"

Prácticamente con esta frase Jesús ofrece un resumen de lo que ha sucedido y plantear la gran dificultad e incompatibilidad que genera el dinero en relación al Reino de Dios.

24 Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: "¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios."

Las palabra de Jesús son tremendamente desconcertante, cuando se piensa lo nuevo del futuro desde criterios basado en el poder, la individualidad y la dependencia. Con la metáfora (Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios.) acentúa la imposibilidad de renunciar a la seguridad que ofrecer toda riqueza.

26 Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: "Y ¿quién se podrá salvar?" 27 Jesús, mirándolos fijamente, dice: "Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios."

La afirmación interrogativa que hacen los discípulos es válida, ya que siempre se vio la riqueza como expresión y preludio de la bendición de Dios y que está a su vez se prolongaría en la eternidad. Por tanto los discípulos también piensan en las categorías del hombre rico que se acerco a Jesús. Los discípulos miran y juzgan según los planteamiento de la sociedad y de la interpretación misma de la ley.

28 Pedro se puso a decirle: "Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido."

Pedro como portavoz del grupo quiere saber que les toca a ellos en función a dos supuestos meritos: 1) haberlo dejado todo 2) haber seguido a Jesús. Estas dos actitudes meritorias en el fondo responden a sus propios intereses que no se vinculan para nada a los intereses de Jesús.

29 Jesús dijo: "Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, 30 quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.

Estas palabras de Jesús, no son únicamente dirigidas a los discípulos, sino para todo aquel que es seguidor del maestro y abandone todo por la proclamación del Reino de Dios. La verdad que el acercamiento del hombre rico fue muy oportuno ya que no solo le aclara su búsqueda existencial sino que también pone sobre la mesa las verdaderas intenciones de los discípulos.

La comunidad que Jesús va formando en con los discípulos es una comunidad fraternal y no patriarcal, donde las relaciones son fraternas no basadas en el dominio y poder del dinero.

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