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domingo, 23 de junio de 2013

EL QUE PIERDA SU VIDA LA SALVARA


TEXTO: Lc. 9,18-27

Para el evangelista Lucas, cuando Jesús se retira a solas a orar nos indica  que se encuentra ante una situación importante y muy significativa en la vida de Jesús por ejemplo en el momento de la elección de los doce, la transfiguración en la montaña, en Getsemaní, etc.

Al momento que se hacen las dos pregunta, el pueblo se encuentra entusiasmo y expectante, se dan múltiples opiniones sobre la figura del Mesías, pero las expectativas de la gente  y de los discípulos no coinciden con la conciencia que tiene Jesús de sí mismo y de su misión, la forma de pensar de la gente y de los discípulos son totalmente opuestas.

Las pregunta surgen como iniciativa de Jesús. La respuesta que dan los discípulos por parte de la gente, apuntan a figuras de peso histórico pero hay una variante que son vidas y personas que son del pasado. Jesús no se le puede comparar con personas cuyas vidas -aunque anhelaban una transformación- están en sintonía con intereses totalmente opuesto al centro de la predicación de Jesús que es el Reino de Dios. Jesús tiene una experiencia propia que es la cercanía con el Padre, tanto así que llega a afirmar que quien quiera conocer, escuchar, acercase al Padre... debe hacerlo a través del Hijo.

La pregunta que Jesús hace desde la gente, ahora es desde sus propios discípulos. Antes de ver la respuesta dejemos en claro que ambas pregunta buscan es sondear la experiencia de Dios en la vida del pueblo y de sus discípulos, ya Jesús tienen tiempo con ellos y han pasado varios años juntos con el pueblo y, han sido muy numerosas las señales que el maestro ha realizado, señales que son presencia del Reino de Dios y que por lo menos son un atisbo quien es Jesús. Ahora bien la respuesta de Pedro – Tu eres el Mesías- tiene el telón de fondo de las concepciones nacionalistas, guerras, políticas y triunfalismos que se tienen del Mesías y nada de lo dicho anteriormente no coincide  con lo que Jesús siente y quiere llevar adelante.

Ante la respuesta de Pedro, se pide guardar silencio, el ambiente esta bastante tenso y gran expectación porque entre la gente se dan diversas opiniones quien es Jesús.

Momentos después que se da la proclamación de Pedro, Jesús presenta el anuncio de pasión con la finalidad de corregir las ideas Mesiánicas que los discípulos y el mismo pueblo tienen, y así se le otorga un nuevo sentido a la liberación de Dios. El modelo de Mesías que Jesús presenta, pasa por el fracaso antes de llegar el triunfo (cf. V22 del texto). El fracaso libremente aceptado es el único camino que puede ayudar a los discípulos y a nosotros como cristianos cambiar de actitud ante ciertas ideas absolutas que se presentan como valores  y que amoldan la vida para evitar cambios y el conflicto. Huir y amoldarse es dejarse aplastar por la cruz, muy distinto de tomar la cruz y dar la vida. Jesús les revela como tienen que vivir sin quieren sentir la liberación de Dios (Cf Vv 23-25 del texto).

El camino de Jesús es totalmente liberador. Es la vida lo que interesa, por tanto como creyente y discípulos de él hemos de responder con honradez  a la pregunta de Jesús “Y tú ¿quién dices que soy yo?” pero también reconocer que en nuestras vida hay otros intereses que nos alejan de amar la vida para dar la vida. 

sábado, 3 de julio de 2010

SUS NOMBRES ESTAN ESCRITOS EN EL CIELO

Texto.
1 Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. 2 Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. 3 ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. 4 No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. 5 Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!”. 6 Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. 7 Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. 8 En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; 9 curen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”. 10 Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: 11 “¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca”. 12 Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.
13 ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. 14 Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. 15 Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.
16 El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».
7 Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre». 18 Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 19 Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. 20 No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo».


REFLEXION

Va parecer extraño cuando leemos en Lc 9, 1-10; 52-53, que trata de la misión de los doce tanto en territorio judío como en territorio samaritano, ha sido un total fracaso. Jesús elige también a otros que son llamados 72 y los envía anunciar el evangelio. Las instrucciones no cambian pero los resultados son otros.

Cuando son enviados de dos en dos, el evangelista Lucas deja en claro que la responsabilidad misionera es de todos ya no será de los doce. La proclamación de la buena nueva, no puede hacerse de manera individual debe ser comunitaria. La misión no está restringida a solo sacerdotes o religiosos, es toda la comunidad con sus responsables la que asume esta tarea del evangelio con clara conciencia que han de pedir al dueño de la mies que mande obreros. El pedir es tener conciencia de confianza en Dios y saber que no existen dueños que se abroguen el mensaje.

El mensaje es claro: ha llegado el Reino de Dios. Esta frase tan sencilla solo es posible anunciarla con el testimonio de vida y la acción, construyendo la paz, generando vida… y todo eso engendra un nuevo orden que serán signos visibles.

La misión del Reino de Dios, no puede hacerse en base a venganzas y amenazas, es mejor romper relaciones (sacudirse el polvo de los pies) y no guardar odio, porque más adelante se pueden restaurar.

La proclamación del Reino de Dios es urgente. Esta urgencia nace de que otros carecen de ella y no han transformado su vida. El discípulo debe ser un hombre libre que no tiene bolsa, ni alforja, ni sandalia de repuesto, porque su vida no está apoyada en el poder, el tener y el placer. El discípulo está hecho para dar vida a los demás.

El ambiente que marca la vida discipular esta expresado en la metáfora de cordero entre lobos, es decir que todo lo que viva y diga el discípulo (bondad, amistad, paz, solidaridad…) será con frecuencia distinta y contradictoria a la vida de los lobos.

El evangelista remarca la alegría de los 72 por el trabajo bien hecho. La alegría de los 72 Jesús la ve como el fin del adversario (satán) del plan de Dios. El discípulo llamado, liberado, educado y protegido por el maestro recibe potestad para dominar el mal. La buena nueva no puede ser detenida. La alegría es que el nombre del discípulo está en el corazón de Dios. AMEN

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra