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sábado, 30 de marzo de 2019

PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO



Iº.EL HIJO PEQUEÑO

Lectura: Lc 15,11-20.[1]

[1]. El hecho sus detalles

1: El hecho
  •  Esta parábola sólo la cuenta Lucas. 
  •  Finalidad es resaltar el amor del Padre.
  • El pequeño y el mayor son el claro-oscuro que favorezca la figura del Padre.

2: Los detalles
  •             Una casa de campo, donde viven y trabajan un padre  con dos hijos.
  •             Un  día  el hijo pequeño pide lo  suyo,  porque  quiere marcharse de casa.
  •             Recoge la hacienda y se marcha. "Huye".
  •             Rompe el diálogo. Malbarata la hacienda y se hunde.
  •             Se queda sólo hambriento, cuidando cerdos.
  •             En la soledad reflexiona; mira su realidad.
  •             Se examina. Recuerda la casa: el Padre y el pan. Y decide volver.

2. Personalización
      (Se hace al estilo de un relectura de la par  bola).

1. Qué significa marcharse.
  •  Ausentarse. Huir. Escabullirse. Separarse. Desentenderse. Lavarse las manos.
  • Tomar camino propio y caprichosamente.  Romper la relación con los de casa. 

2. Cuál es mi casa.
  • Mi  casa es mi comunidad. Aquí viven mis  hermanos.  Con ellos soy familia.
  • Las otras casas son de "mi madre, mi padre, mis hermanos". Esta es mi casa. La
  • elegí para siempre.

3.Si me marcho de casa,  ¿de dónde me marcho?
  • Me  marcho de una casa por la cual  dejé  padre,  madre, hermanos, amigos,
  • posible esposa-o, hijos. Me marcho de mi lugar de trabajo, de oración, de  
  • convi­vencia, de reunión, de programación, de recreación, de proyección…

4. ¿Cuándo me marcho de casa?
Cuando me encierro en mí mismo y me aíslo de la  comuni­dad, de sus personas, de sus vidas, de sus problemas. Cuando me vuelvo individualista en mis trabajos, en mis cosas. Cuando no quiero darme: me inhibo, no quiero participar.
Cuando no quiero perdonar. Cuando trazo caminos secretos hacia fuera. Cuando
me niego a amar...


5. ¿Cuáles son las razones de mi huida?
Pueden ser: Egoísmo.- Comodidad.- Soberbia.-  Prepotencia intelectual.-  Rebeldía contra el grupo.- Miedo al compromiso con la comunidad.-
Antipatía con algún miembro de la casa.- Falta  de ilusión  por  la vida
comunitaria.- Apatía  ante  las  decisiones comunes.-  Un malestar comunitario con el cual no quiero  enfrentarme o aceptarlo.- Deseos de libertad personal absoluta.-  Cari­ños fuertes fuera de casa.-       
Cada uno se examine cuál es la razón de su huida.

6. ¿Qué dinero malbarato?
Malbarato: La intimidad familiar.- La alegría  comunita­ria.-  El  aporte personal al bien común.-  Mi  afectividad.-  Mi oración.- Los dones que debieran estar al servicio de la  comuni­dad.- Mi vocación.
Cada quien se examine, qué dinero malbarata y por qué lo malbarata.

7. ¿Qué resultado da la huida?
Pérdida  progresiva  de cariño hacia los  de  adentro  y derramamiento hacia afuera.- Soledad.- Aislamiento.- Rotura en la amistad,   en  el  diálogo,  en  la  oración,  en el  trabajo.-  Amargura.-  Tristeza.- Angustia.- Vacío interior.- Hastío  de  sí mismo por la doble vida, por la falta de valor para cambiar...por el fariseísmo vivido conscientemente.
            Cada uno se examine qué resultado personal le da "huir de la comunidad".



3. La vuelta
La reflexión sobre la vuelta la resumimos a tres puntos:

1.  Entró  dentro de sí. Y al entrar, se vio,  se  examinó. Mientras  estaba  fuera  de sí, se
            desconocía. No  sabía  lo  que pasaba por dentro.

2. Recordó el pan de la casa del Padre: El pan es amor,  es compañía, amistad,  familia.
            Sin este pan no se puede vivir.

3. Decidió volver: La vuelta es siempre fruto de una  deci­sión. De una decisión      radical.


II.EL HIJO MAYOR

Lectura: Lc 15,25-32.[1]

[1]. El Hecho y sus detalles

1. El Hecho
Es la tercera parte de la Parábola.
Es un juicio crítico sobre el comportamiento del  pueblo judío. El fiel no parece tan fiel.
Intentamos traerlo a nuestra vida.

2. Los detalles.
Los rasgos sobresalientes:
Físicamente no se marcha de casa. Trabaja.  Cumple  la ley de la familia. Un
día vuelve del campo. Oye ruido de fiesta en casa.
Decide no entrar en casa. Se entera por un criado de lo que pasa dentro.
Llama al padre afuera. Le reclama contra el hijo peque­ño.
El padre le responde con tono incisivo y con deseo  de convencerle para que
perdone a su hermano
Termina la parabola y no sabemos si el hermano entra o no entra a la fiesta.   

3.¿Dónde está la dificultad de conversión de los dos?

1. En el pequeño:
            En su propia suciedad personal.
En su hermano. El pequeño piensa en el pan en la casa, en el Padre. No piensa
en el hermano. Y sin embargo, decide  volver. Y lo hace.

2. En el mayor:
            En su creencia de ser justo, cumplidor, fiel.
En  su orgullo. (No siente necesidad de su  hermano.  Su orgullo mata su
capacidad de amar: lo ciega, no le deja verse, ni ver a otros. Por eso no
quiere entrar).



III. E  L    P  A  D  R  E

Lectura: Lc 15,20-24.31-32

[1]. El hecho y los detalles

1. El hecho nos servirá directamente de meditación

2. Los detalles los convertimos es esas notas previas
Tenemos siempre la tentación de hablar de un Dios  imper­sonal, celestial,
lejano, cuyos nombres no nos dicen ni mucho, ni poco: Yahvé, Jehová,
Eloín, El que soy...
En el nuevo Testamento se habla de Señor, Dios, Padre.
Jesús en esta parábola pronuncia el nombre de Padre.  Nos lo  saca  de un
contexto impersonal y nos la trae a  una  familia real. 
Así  vemos un Padre vivo, corpóreo; con  pies,  manos  y ojos; en casa,
preocupado, sufriente; alegre, feliz, comprensivo, dialogante, realmente
humano y bueno.
Un Padre cuya preocupación seria es la buena relación  de sus hijos.
Que  los hermanos se quieran, se perdonen,  celebren  el amor.
3. Con este Padre nos queremos encontrar.

2. El Padre

1.Relación del Padre con el hijo pequeño

1. Espera
             (Esta palabra no está escrita, pero se intuye).
            Puerta abierta. Manos abiertas. Corazón abierto.
Sin cansancio. Con dolor de corazón. Con plena  confianza de que algún día volverá.

 2. Lo ve primero
            El  padre al hijo. Los ojos del anciano ven  primero,  a pesar de los años.
            El Padre descubre y acierta.
Los  ojos iluminados por el amor ven más lejos  que  los ojos escocidos por el
dolor. El amor abre los ojos; el pecado  los cierra.

3. Compadecido. (Lleno de compasión
            Compadecer es padecer el dolor del otro, con el dolor del otro.
El Padre siente el dolor del hijo: dolor de vergüenza, de suciedad,  de  desastre
 personal; de verse  hecho  una  piltrafa humana.
El hijo pródigo está dentro del padre.

4. Corre. (Sale corriendo a su encuentro
            ¿Quién corre? ¿Por qué corre?
            El anciano corre. El anciano corre. El joven  simplemente regresa.
            El amor vuela. El arrepentimiento sólo camina.  
El amor alivia el peso de los años. El pecado nos encade­na los pies, nos estanca
y nos vuelve lentos.

5. Se echa al cuello
Sin reparo al olor, a las greñas, a la suciedad, al  tufo de aguardiente o a
perfume de prostíbulo. Sin reparo a nada, ni a nadie.
            Es mi hijo y eso me basta. Esa es la fuerza de  arrojarse al cuello.
                     

6 Lo besa efusivamente
            Efusivamente: derramando su espíritu en cada beso.
Con  calor, con ganas, con locura. Ante el  susto  y  el asombro  de  todos. Una
túnica nueva. Unas sandalias  nuevas.  Un anillo nuevo. El ternero más gordo. Vino. Música. Baile.
            Hagamos FIESTA.
Fiesta  en su corazón que baila de gozo.  Y  fiesta  con todos, porque la
familia se reconstruye y esto hay que celebrarlo con  banquete  de
 gala: Manteles, luces, flores.  Que  no  falte detalle. El perd¢ n     es fiesta.
Para Dios es fiesta perdonar.
      
2. Relación del Padre con el hijo mayor

1. El Padre corta la fiesta y sale de la sala.
            El  Padre busca la reconciliación. Sin eso  no  está  la fiesta completa.
Si para él es fiesta perdonar, igualmente es dolor obser­var  que  los hermanos
no se perdonen, se  reconcilien  y  entren juntos en el banquete del amor.
Por eso, ante el requerimiento del hijo mayor, corta  su fiesta, deja los invitados
y sale de la sala hacia el hijo.

2. Dialoga con el hijo mayor
            El diálogo es serio, cruzado y decidido.
Hijo mayor: Ese hijo tuyo, miserable, borracho,  muje­riego...Y le haces una
fiesta.      
Padre: Ese hermano tuyo ha vuelto, está vivo,  y  eso merece de parte nuestra
un fiesta.
Para  el Padre está claro: O hay perdón  o  está  todo perdido.  Por eso en el
encuentro del Padre con el Hijo mayor  no hay abrazos, ni besos, ni
alegría manifiesta.
            Y todo termina sin saber si entró o no entró a la fiesta.

3. Y esta es la conclusión final
            Para el Padre es una fiesta perdonar, recibir, salvar...
            El trabajo serio del Padre es hacer que los hermanos  se amen, se acepten, se
                        perdonen, celebren juntos la vida.


miércoles, 23 de diciembre de 2015

LLEGO EL TIEMPO DEL PARTO Lc 2,1-14


El evangelista Lucas presenta:

  1. El entorno histórico temporal del nacimiento de Jesús.
  2. Una profunda resonancia mesiánica en la que se resalta la figura David, el pueblo de Belén, la paz y la salvación (Cf Mal. 5,1).
  3. La teología pascual, es decir el nacimiento de Jesús se ve desde el acontecimiento de la resurrección y la espera del día de su retorno, razón por la cual durante el adviento las oraciones siempre enfocaron la espera con carácter escatológico.

 A pesar de todos los elementos antes indicados es un nacimiento pobre, José y María son gente desconocida en el pueblo de belén. Es algo absurdo, no hay sitio para el Dios de Israel en la sociedad humana. Así se deja bien en claro que el camino de Dios no igual al camino de los hombres.

El signo más humano del Dios con nosotros (Emmanuel) son los pañales de un niño. Es una señal que disloca los honores humanos. Los primeros invitados son aquellos que son los últimos; los pastores son los embrutecidos, los menos preciados y marginados, en una palabra los proscritos de la sociedad son los primeros en enterarse del nacimiento de un niño que cambiaría la historia en un antes y un después. Los pobres serán los predilectos del niño del pesebre cuando los evangelios nos hablen del hombre crecido en edad, estatura y sabiduría. Donde no hay sintonía entre los creyentes y los pobres la buena noticia de Dios no llega a ser salvadora, su encarnación pasa desapercibida 

Otro dato muy alentador del texto es que, en medio de la noche y de la marginación  Dios da la paz, la alegría y la salvación. Paz, alegría y salvación serán los primeros dones que Dios ofrece a la toda la humanidad. Hoy estos dones siguen siendo los más necesitados para el planeta. 

Encontrar al niño en pañales es encontrar a Dios. Con este niño Dios deja de ser el excelso y sublime al que no podemos llegar, Dios se ha hecho cercano, pequeño como nosotros. El evangelista insiste 3 veces en el pesebre, porque es el único lugar de la tierra donde descansa Dios. En aquel lugar Dios ha hablado, no ofreciendo palabras sino haciéndose carne y asumiendo nuestras interrogantes y sufrimiento. Dios nace para vivir él mismo nuestra aventura humana.

En esta navidad 2015 hemos de aprender de:

  1. Los pastores quienes se pusieron en camino para encontrarse con Dios, ya no en el templo sino en la vida humana misma. Los pastores indican la dirección donde buscar el misterio de la navidad: “Vayamos a belén”
  2. María santísima que conservando en el corazón convirtió en experiencia de Dios aquel momento.

Celebrar el misterio de la encarnación de Dios  es siempre para nosotros los cristianos y todas las Iglesias una llamada a renacer, a reavivar la alegría, la esperanza, la solidaridad, la fraternidad y la confianza total en Dios nuestros Padre.

Si Jesús no es buena noticia de paz, alegría y salvación, reducimos esta fiesta de su nacimiento  a un bienestar individual, un gozo religioso egoísta olvidando que la razón de nuestra navidad es que nos ha “nacido un salvador” en quien podemos poner la esperanza, y clara verdad que el momento presente no es definitivo. Si no sentimos en lo más hondo de la vida que Dios es nuestro salvador no hay navidad.

A pesar de los signos prodigiosos; la noche llena de claridad y la multitud de los ángeles, el centro está ocupado por un niño envuelto en pañales. Con justa razón Santa Teresa de Lisieux dijo con fe clara y alegría plena: “Yo no puedo temer a un Dios que se ha hecho tan pequeño por mí… ¡Yo le amo!” El niño del pesebre nos recuerda que la presencia de Dios no responde siempre a nuestras expectativas, pues se nos ofrece donde nosotros menos lo esperamos, por ejemplo en la oración, en el silencio, en las lágrimas de un niño, en la soledad de un anciano, en el rostro de cualquier hombre o mujer.

Amigos y amigas online, de verdad que me siento muy horrando por cada uno de ustedes que no conozco directamente, y leen esta líneas virtuales, me imagino que las critican, las copian, las amplían, las reflexionan más en profundidad que yo, etc.,  doy  gracias, y quiero desearles una FELIZ NAVIDAD, mil gracias Dios nuestro Padre por tenerlos tan cerca en la fe y tan distantes en el espacio y tiempo.



Dios los bendigas y los guarde a todos y a todas en su amor.








martes, 10 de diciembre de 2013

Decálogo de la alegría de Adviento

 
Si hablas por teléfono, hazlo con alegría. La otra persona se dará cuenta que, en tu interior, hay una fuerza poderosa: el optimismo de la fe.
  1. Si has de corregir a alguien, hazlo con alegría. Se consigue más con miel que con hiel. Notaras que, Jesús, dirige tus palabras.

En tu trabajo procura poner el esfuerzo de la sonrisa. Los que te vean comprenderán que, una fuerza superior, te hace diferente a lo que te rodea.

En el sufrimiento no pierdas nunca la esperanza de la fe. Una enfermedad con el peso de la tristeza coloca más peso sobre la debilidad de nuestras personas. Lleva ilusión allá donde exista dolor.

Aunque por dentro llores, lleva siempre un buen gesto en tu rostro. Hay muchas personas que se conduelen con las lágrimas de los demás pero, otras, se burlan de ellas.

Lleva con gozo tu pertenencia a la Iglesia. Manifiesta, con alegría, lo mucho que recibes de ella. ¿Qué no te entienden? ¿Acaso Cristo fue bien acogido en Belén?

La alegría debe der ser el lenguaje normal y ordinario de los cristianos. Jesús, en todas circunstancias, buscó el bien de los demás. El júbilo debe de ser el carnet de identidad de una persona que cree y espera a la Navidad.

El adviento afina las cuerdas del alma. Prepárate con la Palabra de Dios, con la eucaristía de cada día, con el sacramento de la reconciliación y…por dentro sentirás una especial armonía: la alegría de ser todo/a para Dios.

Recuerda aquello de: “Quién ríe el último, ríe mejor”. Muchos, en la Navidad,  se perderán entre las telarañas del consumo, de las luces sin sentido o de los mensajes sensibles pero sin contenido cristiano. Jesús no pretende ser acogido por todos pero sí por algunos. Entre ellos…tú.

Jesús crece en el seno de la Virgen y florece en el pesebre de Navidad. Que seas tú, con tus labios, un pregón de lo que está por acontecer: La Navidad es el amor de Dios a la humanidad ¿Lo vas a silenciar o proclamar?

sábado, 3 de julio de 2010

SUS NOMBRES ESTAN ESCRITOS EN EL CIELO

Texto.
1 Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. 2 Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. 3 ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. 4 No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. 5 Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!”. 6 Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. 7 Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. 8 En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; 9 curen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”. 10 Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: 11 “¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca”. 12 Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.
13 ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. 14 Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. 15 Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.
16 El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».
7 Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre». 18 Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 19 Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. 20 No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo».


REFLEXION

Va parecer extraño cuando leemos en Lc 9, 1-10; 52-53, que trata de la misión de los doce tanto en territorio judío como en territorio samaritano, ha sido un total fracaso. Jesús elige también a otros que son llamados 72 y los envía anunciar el evangelio. Las instrucciones no cambian pero los resultados son otros.

Cuando son enviados de dos en dos, el evangelista Lucas deja en claro que la responsabilidad misionera es de todos ya no será de los doce. La proclamación de la buena nueva, no puede hacerse de manera individual debe ser comunitaria. La misión no está restringida a solo sacerdotes o religiosos, es toda la comunidad con sus responsables la que asume esta tarea del evangelio con clara conciencia que han de pedir al dueño de la mies que mande obreros. El pedir es tener conciencia de confianza en Dios y saber que no existen dueños que se abroguen el mensaje.

El mensaje es claro: ha llegado el Reino de Dios. Esta frase tan sencilla solo es posible anunciarla con el testimonio de vida y la acción, construyendo la paz, generando vida… y todo eso engendra un nuevo orden que serán signos visibles.

La misión del Reino de Dios, no puede hacerse en base a venganzas y amenazas, es mejor romper relaciones (sacudirse el polvo de los pies) y no guardar odio, porque más adelante se pueden restaurar.

La proclamación del Reino de Dios es urgente. Esta urgencia nace de que otros carecen de ella y no han transformado su vida. El discípulo debe ser un hombre libre que no tiene bolsa, ni alforja, ni sandalia de repuesto, porque su vida no está apoyada en el poder, el tener y el placer. El discípulo está hecho para dar vida a los demás.

El ambiente que marca la vida discipular esta expresado en la metáfora de cordero entre lobos, es decir que todo lo que viva y diga el discípulo (bondad, amistad, paz, solidaridad…) será con frecuencia distinta y contradictoria a la vida de los lobos.

El evangelista remarca la alegría de los 72 por el trabajo bien hecho. La alegría de los 72 Jesús la ve como el fin del adversario (satán) del plan de Dios. El discípulo llamado, liberado, educado y protegido por el maestro recibe potestad para dominar el mal. La buena nueva no puede ser detenida. La alegría es que el nombre del discípulo está en el corazón de Dios. AMEN

sábado, 22 de mayo de 2010

RECIBAN AL ESPIRITU SANTO

Jn. 20,19-23.
19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros." 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.

21 Jesús les dijo otra vez: "La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío." 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo.

23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos."


REFLEXION
19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros." 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.

El atardecer establece que ya está terminando una situación y está a punto de comenzar otra. El evangelista es muy detallista al indicar que los discípulos tenían miedo, por eso que el miedo es expresado en tener las puertas cerradas. El miedo es la negación de salir al encuentro de Dios, es algo parecido lo que le sucedió Adán, que se esconde al escuchar los pasos de Dios (Gn 3,8-10: 8 Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahveh Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahveh Dios por entre los árboles del jardín. 9 Yahveh Dios llamó al hombre y le dijo: "¿Dónde estás?" 10 Este contestó: "Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.")

El miedo es inseguridad en la comunidad discipular, que dicho sea de paso, el termino discípulo indica una totalidad, no se menciona nombre propios de discípulos, ni se establece límite alguno para esta palabra.

La presencia de Jesús, les otorga el primer fruto de la resurrección que es la paz. El miedo que es perdida de la paz; en un simple y habitual saludo recuperan la paz y superan el miedo.

Podemos afirmar, que el texto es todo un conjunto de sentimiento: miedo, paz, alegría.

Al mostrar Jesús las cicatrices de la pasión (mano y costado), les demuestra que ninguna autoridad sobre la tierra, puede quitarles la vida que él les comunica con la paz y la alegría que ahora sienten. Este encuentro de Jesús ya había sido anunciado por el mismo (Cf Jn 16,21), el maestro debía cumplir su palabra, y lo hizo.

21 Jesús les dijo otra vez: "La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío." 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo.

La resurrección capacita a Jesús para otorgar el don de la vida a todo hombre y toda mujer. La vida que se trasmite será a través del Espíritu Santo.
La paz nuevamente otorgada por segunda vez, introduce a los discípulos en la misión por la cual habían sido elegidos.

La paz tiene un segundo significado: confianza y seguridad para la misión. Para esta misión el discípulo debe ofrecer sus manos y el costado lugar donde radica el corazón, es decir debe amar a la misión y sus dificultades para que salgan victorioso.

El soplar sobre ellos es para infundir su propio aliento de vida, que genera una nueva condición humana que exige amor y lealtad.
El soplo del resucitado, hace ver a Jesús el nuevo santuario viviente. El soplo del resucitado es expresión del amor de Dios. El soplo del resucitado hace superar la condición débil de la carne.

23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos."

El pecado es el dique o aniquilación de la vida que impide la realización del proyecto creador de Dios en el hombre. El pecado no da alegría, genera el miedo y cierra las puertas del ser humano a los valores del Reino de Dios.
El perdón, debe ir acompañado por los frutos de la paz y del soplo del Espíritu de Dios, y este debe acontecer en la comunidad que se reúne, no por miedo, sido para fortalecer la misión.

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra