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sábado, 30 de marzo de 2019

PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO



Iº.EL HIJO PEQUEÑO

Lectura: Lc 15,11-20.[1]

[1]. El hecho sus detalles

1: El hecho
  •  Esta parábola sólo la cuenta Lucas. 
  •  Finalidad es resaltar el amor del Padre.
  • El pequeño y el mayor son el claro-oscuro que favorezca la figura del Padre.

2: Los detalles
  •             Una casa de campo, donde viven y trabajan un padre  con dos hijos.
  •             Un  día  el hijo pequeño pide lo  suyo,  porque  quiere marcharse de casa.
  •             Recoge la hacienda y se marcha. "Huye".
  •             Rompe el diálogo. Malbarata la hacienda y se hunde.
  •             Se queda sólo hambriento, cuidando cerdos.
  •             En la soledad reflexiona; mira su realidad.
  •             Se examina. Recuerda la casa: el Padre y el pan. Y decide volver.

2. Personalización
      (Se hace al estilo de un relectura de la par  bola).

1. Qué significa marcharse.
  •  Ausentarse. Huir. Escabullirse. Separarse. Desentenderse. Lavarse las manos.
  • Tomar camino propio y caprichosamente.  Romper la relación con los de casa. 

2. Cuál es mi casa.
  • Mi  casa es mi comunidad. Aquí viven mis  hermanos.  Con ellos soy familia.
  • Las otras casas son de "mi madre, mi padre, mis hermanos". Esta es mi casa. La
  • elegí para siempre.

3.Si me marcho de casa,  ¿de dónde me marcho?
  • Me  marcho de una casa por la cual  dejé  padre,  madre, hermanos, amigos,
  • posible esposa-o, hijos. Me marcho de mi lugar de trabajo, de oración, de  
  • convi­vencia, de reunión, de programación, de recreación, de proyección…

4. ¿Cuándo me marcho de casa?
Cuando me encierro en mí mismo y me aíslo de la  comuni­dad, de sus personas, de sus vidas, de sus problemas. Cuando me vuelvo individualista en mis trabajos, en mis cosas. Cuando no quiero darme: me inhibo, no quiero participar.
Cuando no quiero perdonar. Cuando trazo caminos secretos hacia fuera. Cuando
me niego a amar...


5. ¿Cuáles son las razones de mi huida?
Pueden ser: Egoísmo.- Comodidad.- Soberbia.-  Prepotencia intelectual.-  Rebeldía contra el grupo.- Miedo al compromiso con la comunidad.-
Antipatía con algún miembro de la casa.- Falta  de ilusión  por  la vida
comunitaria.- Apatía  ante  las  decisiones comunes.-  Un malestar comunitario con el cual no quiero  enfrentarme o aceptarlo.- Deseos de libertad personal absoluta.-  Cari­ños fuertes fuera de casa.-       
Cada uno se examine cuál es la razón de su huida.

6. ¿Qué dinero malbarato?
Malbarato: La intimidad familiar.- La alegría  comunita­ria.-  El  aporte personal al bien común.-  Mi  afectividad.-  Mi oración.- Los dones que debieran estar al servicio de la  comuni­dad.- Mi vocación.
Cada quien se examine, qué dinero malbarata y por qué lo malbarata.

7. ¿Qué resultado da la huida?
Pérdida  progresiva  de cariño hacia los  de  adentro  y derramamiento hacia afuera.- Soledad.- Aislamiento.- Rotura en la amistad,   en  el  diálogo,  en  la  oración,  en el  trabajo.-  Amargura.-  Tristeza.- Angustia.- Vacío interior.- Hastío  de  sí mismo por la doble vida, por la falta de valor para cambiar...por el fariseísmo vivido conscientemente.
            Cada uno se examine qué resultado personal le da "huir de la comunidad".



3. La vuelta
La reflexión sobre la vuelta la resumimos a tres puntos:

1.  Entró  dentro de sí. Y al entrar, se vio,  se  examinó. Mientras  estaba  fuera  de sí, se
            desconocía. No  sabía  lo  que pasaba por dentro.

2. Recordó el pan de la casa del Padre: El pan es amor,  es compañía, amistad,  familia.
            Sin este pan no se puede vivir.

3. Decidió volver: La vuelta es siempre fruto de una  deci­sión. De una decisión      radical.


II.EL HIJO MAYOR

Lectura: Lc 15,25-32.[1]

[1]. El Hecho y sus detalles

1. El Hecho
Es la tercera parte de la Parábola.
Es un juicio crítico sobre el comportamiento del  pueblo judío. El fiel no parece tan fiel.
Intentamos traerlo a nuestra vida.

2. Los detalles.
Los rasgos sobresalientes:
Físicamente no se marcha de casa. Trabaja.  Cumple  la ley de la familia. Un
día vuelve del campo. Oye ruido de fiesta en casa.
Decide no entrar en casa. Se entera por un criado de lo que pasa dentro.
Llama al padre afuera. Le reclama contra el hijo peque­ño.
El padre le responde con tono incisivo y con deseo  de convencerle para que
perdone a su hermano
Termina la parabola y no sabemos si el hermano entra o no entra a la fiesta.   

3.¿Dónde está la dificultad de conversión de los dos?

1. En el pequeño:
            En su propia suciedad personal.
En su hermano. El pequeño piensa en el pan en la casa, en el Padre. No piensa
en el hermano. Y sin embargo, decide  volver. Y lo hace.

2. En el mayor:
            En su creencia de ser justo, cumplidor, fiel.
En  su orgullo. (No siente necesidad de su  hermano.  Su orgullo mata su
capacidad de amar: lo ciega, no le deja verse, ni ver a otros. Por eso no
quiere entrar).



III. E  L    P  A  D  R  E

Lectura: Lc 15,20-24.31-32

[1]. El hecho y los detalles

1. El hecho nos servirá directamente de meditación

2. Los detalles los convertimos es esas notas previas
Tenemos siempre la tentación de hablar de un Dios  imper­sonal, celestial,
lejano, cuyos nombres no nos dicen ni mucho, ni poco: Yahvé, Jehová,
Eloín, El que soy...
En el nuevo Testamento se habla de Señor, Dios, Padre.
Jesús en esta parábola pronuncia el nombre de Padre.  Nos lo  saca  de un
contexto impersonal y nos la trae a  una  familia real. 
Así  vemos un Padre vivo, corpóreo; con  pies,  manos  y ojos; en casa,
preocupado, sufriente; alegre, feliz, comprensivo, dialogante, realmente
humano y bueno.
Un Padre cuya preocupación seria es la buena relación  de sus hijos.
Que  los hermanos se quieran, se perdonen,  celebren  el amor.
3. Con este Padre nos queremos encontrar.

2. El Padre

1.Relación del Padre con el hijo pequeño

1. Espera
             (Esta palabra no está escrita, pero se intuye).
            Puerta abierta. Manos abiertas. Corazón abierto.
Sin cansancio. Con dolor de corazón. Con plena  confianza de que algún día volverá.

 2. Lo ve primero
            El  padre al hijo. Los ojos del anciano ven  primero,  a pesar de los años.
            El Padre descubre y acierta.
Los  ojos iluminados por el amor ven más lejos  que  los ojos escocidos por el
dolor. El amor abre los ojos; el pecado  los cierra.

3. Compadecido. (Lleno de compasión
            Compadecer es padecer el dolor del otro, con el dolor del otro.
El Padre siente el dolor del hijo: dolor de vergüenza, de suciedad,  de  desastre
 personal; de verse  hecho  una  piltrafa humana.
El hijo pródigo está dentro del padre.

4. Corre. (Sale corriendo a su encuentro
            ¿Quién corre? ¿Por qué corre?
            El anciano corre. El anciano corre. El joven  simplemente regresa.
            El amor vuela. El arrepentimiento sólo camina.  
El amor alivia el peso de los años. El pecado nos encade­na los pies, nos estanca
y nos vuelve lentos.

5. Se echa al cuello
Sin reparo al olor, a las greñas, a la suciedad, al  tufo de aguardiente o a
perfume de prostíbulo. Sin reparo a nada, ni a nadie.
            Es mi hijo y eso me basta. Esa es la fuerza de  arrojarse al cuello.
                     

6 Lo besa efusivamente
            Efusivamente: derramando su espíritu en cada beso.
Con  calor, con ganas, con locura. Ante el  susto  y  el asombro  de  todos. Una
túnica nueva. Unas sandalias  nuevas.  Un anillo nuevo. El ternero más gordo. Vino. Música. Baile.
            Hagamos FIESTA.
Fiesta  en su corazón que baila de gozo.  Y  fiesta  con todos, porque la
familia se reconstruye y esto hay que celebrarlo con  banquete  de
 gala: Manteles, luces, flores.  Que  no  falte detalle. El perd¢ n     es fiesta.
Para Dios es fiesta perdonar.
      
2. Relación del Padre con el hijo mayor

1. El Padre corta la fiesta y sale de la sala.
            El  Padre busca la reconciliación. Sin eso  no  está  la fiesta completa.
Si para él es fiesta perdonar, igualmente es dolor obser­var  que  los hermanos
no se perdonen, se  reconcilien  y  entren juntos en el banquete del amor.
Por eso, ante el requerimiento del hijo mayor, corta  su fiesta, deja los invitados
y sale de la sala hacia el hijo.

2. Dialoga con el hijo mayor
            El diálogo es serio, cruzado y decidido.
Hijo mayor: Ese hijo tuyo, miserable, borracho,  muje­riego...Y le haces una
fiesta.      
Padre: Ese hermano tuyo ha vuelto, está vivo,  y  eso merece de parte nuestra
un fiesta.
Para  el Padre está claro: O hay perdón  o  está  todo perdido.  Por eso en el
encuentro del Padre con el Hijo mayor  no hay abrazos, ni besos, ni
alegría manifiesta.
            Y todo termina sin saber si entró o no entró a la fiesta.

3. Y esta es la conclusión final
            Para el Padre es una fiesta perdonar, recibir, salvar...
            El trabajo serio del Padre es hacer que los hermanos  se amen, se acepten, se
                        perdonen, celebren juntos la vida.


domingo, 12 de septiembre de 2010

UN PADRE TENIA DOS HIJOS

TEXTO LUCAS 15,1-32

REFLEXIONLas 3 parábolas de Jesús van dirigidas a dos grupos de personas: publicanos y pecadores (hijo menor) fariseos y escribas (hijo mayor). Las parábolas están justo a la mitad del viaje de Jesús a Jerusalén.

Las tres parábolas tienen unos verbos concretos que invitan a la reflexión: tener, perder, encontrar, alegría. ¿En que invitan a reflexionar? Permítanme: que tienes o has logrado en tu vida? ¿Qué debes perder para encontrar? ¿Existe alegría en tu vida y que la motiva?

La casa (imagen muy sugerente) es el lugar donde convergen las tres parábolas: el pastor lleva a la oveja a la casa, la mujer que pierde la moneda y la encuentra en la casa, el hijo menor regresa a la casa. Por tanto la casa es la comunidad. La comunidad como una casa es lugar de cuidado y preocupación como el pastor, la comunidad es donde busca lo que no se encuentra afuera como la mujer, la comunidad es lugar de hospitalidad y perdón como el padre que espera todas las tardes.
Permítanme centrarme un poco más en la parábola del hijo que vuelve a casa sobre todo en la actitud del padre, no tengo tanto tiempo para que reflexionemos del hijo que no entra en la casa. El ambiente de la parábola es de amores, desamores, tierras extrañas, calor de hogar, nostalgias del padre, fragilidad y dolor, de banquete y fiesta.

Esta parábola del hijo que regresa nos recuerda que el perdón abre puertas, abre el corazón a los perdidos. Dios perdona abrazando besando, no con largas reprimendas humillantes ni con clásico YO TE LO DIJE.

LOS PERSONAJES:
El PADRE: El hijo menor lo llama dos veces mi padre, el mayor nunca utiliza la palabra padre.
EL HIJO: El padre utiliza el termino hijo dos veces para cada uno de ellos.
EL HERMANO: El hermano mayor nunca llama al menor hermano, utiliza frases despectivas: ese hijo tuyo. Nunca dirá padre ni hermano.


HIJO MENOR
1.Rompe la paz familiar.
2.Al pedir la herencia desprecia a su padre.
3.Se va porque le da la gana.
4.Despilfarra sus bienes, se degrada y conoce la cercanía de la muerte
5.En su arrepentimiento provocado por el hambre y no por el remordimiento, busca pasar de hijo a siervo o esclavo. La conversión del hijo menor es mezquina porque lo que busca es sobrevivir ¡así somos nosotros! Aun así brota de las entrañas de este hijo un grito de dolor: he pecado… Con esta frase nos recuerda que el pecado es fractura a la comunidad, es ofensa a los hermanos (as) y es quiebre de la norma. El hijo menor se puso en camino cuya meta es llegar al padre, a casa.


HIJO MAYOR
1.Trabaja en el campo.
2.Siempre es fiel.
3.No se relaciona de padre a hijo sino de patrón a siervo.
4.Vive distanciado del padre y de su hermano.
5.Nunca puede entender el comportamiento (loco y absurdo) de su padre
6.Es el bueno que condena a los malos

Punto común de los hermanos: ninguno de los dos sabe quién y cómo es su padre.
Punto común del padre para sus dos hijos: No retiene, ni chantajea sus hijos; uno para que se quede, el otro para que entre. Al padre no le asusta el peligro que pueda pasar el menor y respeta la libertad del mayor.

Cuando el hijo se va crea lejanía y distancia, pero el Padre es capaz de verlo, porque es un hombre que acerca lejanías con sus ojos. ¿Qué fue lo vio el padre? Un hijo débil, andrajoso, derrotado y sucio.

El texto dice que “cuando lo vio se enterneció sus entrañas (rajamim) y lo abrazo y lo cubrió de besos”. Las entrañas paternas de Dios no miden la calidad moral de los hijos (as), lo importante es que vuelva a casa, no importa lo que pase, no hay más remedio que perdonar.

Lo cubrió de besos ¿Qué significa esto? En el beso participa el aliento y el aire signos del espíritu de vida, en el beso el padre comunica e intercambia vida. En el beso el padre da y recibe, acoge y es acogido.

Cuando el hijo menor comienza su confesión y palabras, el padre solo ha hablado con los pies, los brazos, los labios y sus besos. No hay palabras en la boca del padre. Y esto tuvo que haber desconcertado al hijo menor y así descubre quien es su padre, muy distinto de lo que había pensado. El padre no lo deja concluir la parte donde él pide ser tratado como un esclavo o siervo.

El amor del padre le devuelve la dignidad perdida, bastan 4 signos para que el hijo sea otra vez restituido: Túnica (honor), anillo (poder), sandalias (libertad) y una fiesta. El hijo menor tiene un final feliz, el hijo mayor ¿entraría?

En rigor: En el amor de Dios nada se puede dar definitivamente por perdido, siempre hay posibilidad de la alegría. Con esta parábola hemos de aprender a borrar el ídolo de un dios severo con corazón de hierro, porque nos perderíamos como se pierde la oveja y la moneda. Dios no es distante y frío, es un PADRE NUESTRO que espera noche y día a que regresemos a casa, pero…pero, para entrar en la casa del padre solo hay una puerta EL HERMANO, y para ello necesitamos tomar conciencia de somos menores en proceso de conversión permanente y revisemos en lo personal y comunitario los rasgos de hermano mayor que tenemos ocultos o evidentes. AMEN

jueves, 11 de marzo de 2010

HIJO, TÚ SIEMPRE ESTÁS CONMIGO, Y TODO LO MÍO ES TUYO

TEXTO
Lc 15, 1-3; 11-32
1 Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos.» 3 Entonces les dijo esta parábola.

11 Dijo: «Un hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y él les repartió la hacienda.
13 Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. 14 «Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. 15 Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. 16 Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. 17 Y entrando en sí mismo, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! 18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. 19 Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.”

20 Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vió su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. 21 El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.”

22 Pero el padre dijo a sus siervos: “Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. 23 Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron la fiesta.

25 «Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; 26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 El le dijo: “Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.” 28 El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. 29 Pero él replicó a su padre: “Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; 30 y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!” 31 «Pero él le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; 32 pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.”»


REFLEXION
Previamente.

La manera de comunicarse Jesús con la personas es directa y libre y lo hace a través de las parábolas. Con ellas busca la posibilidad de hablar de Dios y algo acerca de Dios. Con las parábolas dejan de manifiesto cual era la concepción de Dios que tenía Jesús al hablar.

Las parábolas parten de la experiencia de la vida humana revelando así de Dios como al mismo tiempo esconde algo de su misterio. El lenguaje de las parábolas es para suscitar la reflexión, estimular el pensamiento e ir más allá de lo sugerido, de esta manera Jesús ayuda a vivir y ver las cosas de otra manera, ofreciendo y exigiendo un camino de fe.

A través de las parábolas se ponen al descubierto las incoherencias de pensar y actuar y ofrecen un camino de cambios y posibilidades de esperanza. En las parábolas Jesús se presenta no solo como maestro (rabi) sino también como revelador del Padre, por eso este género evangélico son el punto de llegada del Reino de Dios. La razón de estas parábolas es que buscan responder a preguntas de los discípulos e interlocutores; cuando son asumidas por las comunidades se aplican según las necesidades de catequesis de ahí que el evangelista las redacta y adapta a las perspectivas teológica – pastoral.

Las narraciones de las parábolas tienen como causas centrales: OBJETOS (perlas, tesoros), COSAS (ovejas..) personas (hijo perdido, servidor fiel…) y todas ellas con el movimiento de PERDER - ENCONTRAR Y ALEGRIA.

El capítulo de Lc 15 es la página más bella y profunda de las parábolas de Jesús y de manera especial la del hijo prodigo llamada así tradicionalmente ya que esta parábola ha recibido otros nombres como por ejemplo: el hijo perdido, los dos hijos perdidos, los dos hermanos, el padre prodigo, un padre con corazón de oro, etc… Se nos haría muy larga la reflexión, solo daré alguna pinceladas de reflexión que ayuden a profundizar en el tiempo de la cuaresma.

Es una parábola de amores y desamores, idas y vueltas, de tierras extrañas y calor de hogar, nostalgia del Padre. Esta parábola toca la llaga del problema de la fraternidad, de la misericordia. Dios perdona corriendo, abrazando y besando, no con las reprimendas humillantes, ni con la trillada afirmación yo te lo dije tu no me hiciste caso… El perdón y la vida nueva del que regresa es motivo de alegría compartida.

¿A quiénes representan los personajes?
1. Padre ------------------------- Dios y Jesús.
2. Hijo menor------------------- Publicanos y Pecadores.
3. Hijo Mayor------------------ Fariseos y Escribas.

Padre.
1. El hijo menor lo llama dos veces Padre, en cambio el hijo mayor nunca lo llama Padre.
2. El Padre es de corazón paterno y desgarrado por la partida del hijo menor. Vive esperando y explota de alegría cuando vuelve el hijo menor. Hace fiesta.


El protagonista es el padre de familia, la narración se configura a su alrededor; los hijos son secundarios. La parábola se desarrolla en dos actos, que presentan dos respuestas diferentes de parte de los personajes: a) padre/ hijo menos y b) padre/ hijo mayor.

Esquematizado quedaría de la manera siguiente:

Primera parte: narra la historia del menor en tres tiempos, en el que presenta la partida y el regreso.
a. decisión de irse de la casa paterna: 15,11-13
b. experiencia dolorosa, reflexión y regreso:: 15,13b-20
c. la acogida alegre y misericordiosa del padre: 15,20b-24

Segunda parte: narra la historia del hijo mayor en dos tiempos:
a. el regreso a casa del hijo mayor: 15,25-27
b. reacción agresiva ante los hechos y respuesta del padre: 15,28-32

Perdonen que no pueda darles tal cual como lo presento en el esquema, repito se haría muy larga la reflexión.

PRIMERA PARTE
Los versículo 12-13ª presentan la decisión del hijo menor al solicitar su herencia que es el cambio de su condición de hijo y así iniciar su camino de manera sola e individual. El padre no pide explicación por la decisión y procede a dividir los bienes y en calidad de propietario actúa según la norma de Dt 21, 17, de esta manera el padre reafirma su respeto por la decisión del hijo menor. El hijo se marcha aun país lejano es una auto exclusión de la vida familiar. En una palabra el hijo se aleja del padre. El padre, al pequeño lo deja ir, al mayor no lo obliga a entrar, da libertad a ambos porque es responsabilidad de cada uno.

La experiencia del alejamiento (vvs 13-14) se ve evidenciada cuando la situación inicial no es la misma: perdida de los bienes, carestía de aquella zona son la primera derrota del hijo y el sufrimiento de las consecuencias. El modo de vivir del hijo menor (viviendo disolutamente, despilfarrando...) señalan lo catastrófico de la situación al perder sus propios bienes que eran la fuente de su vida. La falta del el hijo menor está en haberse alejado, malgastado lo recibido y haber destruido su identidad desfigurando su esencia de hijo. La situación de hambre (cf v 14) modifica el estilo de vida del hijo menor, acentuándose así la destrucción de su dignidad de hijo. A partir de la situación (v17), el hijo menor comienza a tomar conciencia (primer paso de conversión) de lo que había dejado y perdido y comienza a reconocer su situación presente. El mirarse así mismo es el comienzo de una conversión que nace de la iniciativa personal del hijo de volver a la casa de su padre cuyos recuerdos son estímulos para regresar. El hijo toma la decisión de volver a la casa (v18), y así el sentido de pertenencia está volviendo al corazón y vida del hijo menor por eso debe regresar. El regreso está motivado por aquellas palabras que el hijo dirá a su padre y que le brindan la confianza de que será recibido en la casa, pero también las palabras que dirá el hijo a su padre indican el camino interior de conversión y de la toma de conciencia de su pecado vivido en el pasado. Es el camino de la conversión el que va iniciando él.

El padre toma la iniciativa (v20), ve al hijo desde lejos, lo reconoce, lo ve como un deshecho humano, derrotado,... que viene de vuelta. El hijo menor no conocía la mirada profunda de su padre, ni se imagina que lo estaba esperando. El saberlo llena su corazón de gozo y alegría, pues le ayuda a descubrir que su padre nunca dejó de amarlo. El amor por su hijo persiste, se compadece profundamente y se anticipa a la declaración de arrepentimiento de su hijo. El padre no solo se compadece, sino que se llena de alegría y amor, motivo por el cual corre hacia él, su gesto es de extrema alegría que no se contiene en el amor y que corre a desplomarse sobre el cuello del hijo pródigo. Con esa actitud sorprende al propio hijo y le impide cualquier iniciativa. Sin mediar palabra lo perdona. No hay reproches ni pide cuentas, ni pone condiciones, sencillamente lo acoge. Olvida el pasado y devuelve la dignidad a su hijo, lo cubre de besos y lo reintegra al seno del hogar.


SEGUNDA PARTE
En ambos hijos trabajan en el campo, uno cuidando cerdos, el otro supervisando a los asalariados. Al final hay un fuerte contraste en la actuación de los dos hijos. El menor,, que se había ido lejos, recapacitó y regresó a casa. El mayor, que estaba cerca, se enfadó y no quería entrar, reclamando a su padre su comportamiento. Ambos hijos no viven la condición de hijos y mantienen una relación anti-fraterna entre sí y con el padre. En la casa se celebra la alegría de la comunión, la cual parece ser celebrada por el primero menos con el hermano pues éste, el segundo no comulga ni con el hermano, ni con el padre, ni con los que festejan. Los amigos del mayor no están ahí, están fuera de la casa. La actitud obstinada del hijo mayor se enfrenta a la decisión del padre, surgiendo así dos voluntades contra puestas: la del hijo mayor en no entrar y la del padre en invitarlo a participar. El hijo mayor le echa en cara la mezquindad del padre dejando entrever que su vida está más vinculada a sus amigos que con su padre ya que no ha experimentado la comunión de la alegría con su padre por tal razón no siente que tiene otro hermano y por usa un lenguaje vulgar que rebaja la dignidad de su hermano menor. El versículo 30 marca el punto culminante del reproche del hijo mayor hacia su padre ya que su empeño es comprar, juzgar, acusar y justificarse.

La reacción del padre hacia el hijo mayor están marcadas por misericordia y la bondad que buscan dar razón de su actuación por el hijo menor. La actitud que el padre tiene por cada hijo no ha cambiado. El padre busca dejar claro que el hijo mayor será el heredero todo sus bienes, pero al mismo tiempo se deja ver una clara tristeza del padre porque el corazón del hijo mayor no ha experimentado la confianza como hijo.

En conclusión Ambos hijos deben aprender que significa ser hijo y aprender estar en comunión con el padre. Y en esta parábola Jesús quiere infundir la idea de la multiforme cercanía de Dios al hombre y que debe ser motivo de alegría y gozo

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra