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sábado, 11 de agosto de 2018

COMO SE ATREVE A DECIR QUE HA BAJADO DEL CIELO (Jn. 6,41-51)


El evangelio abre con la afirmación de Jesús “Yo soy el pan que ha bajado del cielo” y termina agregando la misma frase con una pequeña variante que dice es él es el pan VIVO.

Después de haber repartido el pan Jesús se revela como el pan de vida, la reacción de los oyentes fue negativa, nada favorable, pero no se atreven a hablar en voz alta solo a MURMURRAR tal como hizo el pueblo de Israel en Ex 15,17. La murmuración es la defensa a ultranza de esquemas viejos y caducos, es la no aceptación de la novedad del Espíritu Santo, es falta de FE que se traduce en incredulidad. La murmuración es definitiva la expresión de anti fraternidad.

“Los judíos comenzaron a murmurar de él”. El evangelista dice que quienes murmurar, no es el pueblo, sino los Judíos que representan los dirigentes y sus seguidores. El argumento que esgrimen es que conocen la humanidad de Jesús y que solo tienen como referencia al justo José; por tanto para ellos Jesús es incompatible con la calidad divina que implica su pretensión.

…“nadie puede acercarse a mi si el Padre, que me envió, no se lo concede; y yo lo resucitare el ultimo día.” Jesús precisa que el camino de sus discípulos es GRACIA DE DIOS, es decir que la iniciativa es de Dios según como esté dispuesta la vida de aquel que la recibe: El resultado final del seguimiento a Jesús como gracia de Dios es la vida eterna.

“…Todo el que escucha al Padre y recibe su enseñanza me acepta a mí”. Cuando se sigue a Cristo es necesario aceptar ser enseñado para hacer realidad las palabras de Is. 54,13 (Todos serán discípulos de Dios).

“…el que cree en mi tiene vida eterna”. La vida eterna que ofrece Jesús no es para después es desde ahora mismo, creer es saber vivir la vida la eterna aquí, es decir vida de profundidad ética y moral, vida que no la destruye ni los problemas, ni la enfermedad, ni la muerte. Vida que está unida a Dios y que la muerte no pone fin a esa vida como ocurrió a los atravesaron el desierto a la tierra prometida.

La fe no es algo natural es un don inmerecido que recibimos de Dios, por tanto solo Dios puede alimentar sostener lo que da como Don suyo. La fe necesita ser alimentada, no por estudios, cumplimientos de preceptos etc., sino por el mismo Jesús. Nuestra vida alimentada en Cristo es participación en la vida misma de Dios.

“No sigas murmurando”… Más que llenar la vida de críticas amargas, hemos de abrirnos a la acción del Padre, y el creer nos exige enfrentarnos a la vida con sinceridad total reconociendo soy un pecador, y dejarse llevar por la mano amorosa de Dios que hace camino en nuestra vida.

La incredulidad unida a la murmuración es una tentación que siempre vamos a tener presente en la vidas, y que empieza a echar raíces desde el momento en que hacemos nuestras existencias de espalda a la existencia de Dios. Cada vez que se pierde la capacidad de escuchar a Dios en los hermanos, dejamos de ser discípulos de Dios. Si dejamos de escuchar el llamado de Dios, el egoísmo y la autosuficiencia, el miedo y la satisfacción personal de los deseos propios, nos alejara de la presencia del Padre.

La autenticidad de la vida presente esta cuando todos los días dice a Jesús: aquí estoy Señor con hambre y sed de vida, dame de tu pan para no tener hambre y dame tu sangre para no tener sed.





viernes, 1 de septiembre de 2017

¿QUE PUEDE DAR EL HOMBRE A CAMBIO DE SU VIDA?

El dicho está recogido en todos los evangelios y se repite hasta seis veces: «El que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí la encontrará». Jesús no está hablando de un tema religioso. Está planteando a sus discípulos cuál es el verdadero valor de la vida.
El dicho está expresado de manera paradójica y provocativa. Hay dos maneras muy diferentes de orientar la vida: una conduce a la salvación; la otra, a la perdición. Jesús invita a todos a seguir el camino que parece más duro y menos atractivo, pues conduce al ser humano a la salvación definitiva.
El primer camino consiste en aferrarse a la vida viviendo exclusivamente para uno mismo: hacer del propio «yo» la razón última y el objetivo supremo de la existencia. Este modo de vivir, buscando siempre la propia ganancia o ventaja, conduce al ser humano a la perdición.
El segundo camino consiste en saber perder viviendo como Jesús, abiertos al objetivo último del proyecto humanizador del Padre: saber renunciar a la propia seguridad o ganancia, buscando no solo el propio bien, sino también el de los demás. Este modo generoso de vivir conduce al ser humano a su salvación.
Jesús está hablando desde su fe en un Dios salvador, pero sus palabras son una grave advertencia para todos. ¿Qué futuro le espera a una humanidad dividida y fragmentada donde los poderes económicos buscan su propio beneficio; los países su propio bienestar; los individuos su propio interés?
La lógica que dirige en estos momentos la marcha del mundo es irracional. Los pueblos y los individuos estamos cayendo poco a poco en la esclavitud del «tener siempre más». Todo es poco para sentirnos satisfechos. Para vivir bien necesitamos siempre más productividad, más consumo, más bienestar material, más poder sobre los demás.
Buscamos insaciablemente bienestar, pero, ¿no nos estamos deshumanizando siempre un poco más? Queremos «progresar» cada vez más, pero, ¿qué progreso es este que nos lleva a abandonar a millones de seres humanos en la miseria, el hambre y la desnutrición? ¿Cuántos años podremos disfrutar de nuestro bienestar cerrando nuestras fronteras a los hambrientos y a quienes buscan entre nosotros refugio de tantas guerras?
Si los países privilegiados solo buscamos «salvar» nuestro nivel de bienestar, si no queremos perder nuestro potencial económico, jamás daremos pasos hacia una solidaridad a nivel mundial. Pero no nos engañemos. El mundo será cada vez más inseguro y más inhabitable para todos, también para nosotros. Para salvar la vida humana en el mundo hemos de aprender a perder.

viernes, 14 de agosto de 2015

QUIEN ME COME VIVIRA GRACIAS A MI. – Jn 6,51-59


En el texto de Jn 6,51-59, Jesús prosigue el discurso sobre el pan de la vida donde el protagonista es el Padre; don que se otorga al hombre,  éste debe responder a través de la fe.  Adherido a Jesús el hombre posee una nueva calidad de vida definitiva, no es transitoria ni mucho menos negociada, es radical: renuncia, negación y conversión

Con el discurso del pan de vida y bebida de salvación, la fracción del pan de las primeras comunidades y que posteriormente será nuestras celebraciones eucarísticas, no son ningún simbolismo. Se destaca de esta manera que Dios toma el camino de los sentidos poniéndose al alcance de las mano y los labios dejando a un lado lo abstracto de una mera celebración cultual. Dios entra por el camino más natural del ser humano: los sentidos para sentirlo.

Jesús se presente como verdadera comida y verdadera bebida y, así se contrapone  al maná que fue solo para sustentar un momento de la vida del pueblo y esto produce escándalo, porque el tomar a Dios en la manos y llevarlo a nuestros labios y vivir en él  y para él es demasiado para un corazón ortodoxo. Dios atrae al hombre por la realidad más humana: hambre y sed. Dios es así desde que comenzamos a leer la historia desde Jesu-Cristo.

Cuando Jesús afirma que “dará su carne” – que no es una doctrina- para que el mundo tenga vida, está indicando que la humanidad carece de vida y por ende nosotros como seres humanos llevamos una vida que no es vida. Se cuestiona aquí el bienestar fácil e idolátrico

El discurso del pan y la bebida de la salvación, resaltan el acontecimiento salvífico, la salvación se desarrolla desde una comida,  para que luego pase hacer un anuncio y testimonio de vida de quien lo recibe, en la que se prolongará  la encarnación, la muerte y la resurrección. Todo el anuncio - encarnación, la muerte y la resurrección- que surge como experiencia de una comida, se vuelva un compartir de vida y esperanza que viene de Dios. En una palabra el partirnos y repartirnos se torna en un sacrificio de reciprocidad de dones que son el preludio de la pascua eterna.

 En los evangelios la vida siempre estará vinculada con Dios, porque él es el autor de la vida; quien este en sintonía con Dios es poder gozar la vida y certeza de que se tendrá vida después de la muerte.

 En rigor, el cordero pascual (Ex. 12,1-14) el maná (Núm. 14,21-23) y el Sinaí llegan a su fin en la persona de Jesús. Ante la sangre de Jesús en la cruz, la muerte pasa de largo; Jesús como pan y bebida es para siempre; en todo el ser y hacer de Jesús se escribe una nueva ley no de piedra sino de carne y vida. Todo disponible para el ser humano.

¡Hasta pronto amigos y amigas online!

domingo, 9 de agosto de 2015

YO SOY EL PAN VIVO BAJANDO EL CIELO

Texto: Jn. 6, 41-51

Estimados Amigos Hermanos de este sencillo y humilde Blogs, aquí nos volvemos encontrar nuevamente, después de este tiempo de reposo de la palabra tanto en ustedes como en mi. Vuelvo a compartir estas líneas de reflexión y artículos que saldrán mas adelante, espero en Dios que les ayude a reflexionar y seguir bebiendo del pozo de la palabra de Dios que es agua fresca y manantial que fluye siempre para todos os hombres.
Nuestro texto es el evangelio de Juan 6,41-51., es recomendable que lo lean primero, sea orado y meditado.
Reflexión
Los judíos no admiten que un hombre pueda tener la condición divina, ya que estaría usurpando el puesto de Dios. Ellos no pueden creer que la generosidad de Dios sea tan grande lo lleve hacerse hombre.
Después de haber ocurrido la multiplicación de los panes, Jesús se revela como el pan de vida, es decir el que traer los signos mesiánicos. El texto nos dice que “murmuraban” es la expresión de la incredulidad y la están basando, no en un aspecto teórico doctrinal sino en la humanidad misma de Jesús de ahí que afirman: Éste es el Hijo de José, conocemos a su Padre y a su Madre.

Jesús rechaza la murmuración, no entra en el terreno de la autodefensa, seria discusión estéril. ¿Cuántas veces nos auto defendemos en discusiones estériles cuando las personas tienen ideas preconcebidas?

Frente a toda esta murmuración Jesús precisa el camino del discipulado. Ser discípulo es gracia de Dios,  muchas veces creemos que el ser cristianos es por propio gusto y simpatía se nos olvida que el impulso viene del padre. Dios nos amo primero no recuerda la primera carta de Juan.  Ser “cristianos” equivale a ser discípulos, eso implica ser y hacer todos desde Jesús, pero solo eso es posible si nos alimentamos del mismo Jesús; “Yo soy el pan de vida”
“Todos serán discípulos de Dios. Escuchar y Aprender…. Se acerca a mí.” Los verbos de escuchar, aprender y acercarse nos debe llevar a valorar la humanidad de Jesús, valorar la vida, valorar el hombre y valorar el amor de Dios en el todo lo creado. Solo el que escucha y aprende se acerca a Jesús.

Otro aspecto de fondo que nos presenta el texto, es que debemos tomar conciencia que la fe no es algo natural es un don de Dios, con justa razón decimos “creo Señor pero aumenta mi Fe”. Ahora bien este don de Dios es extraño, porque como discípulos de un ajusticiado hace 21 siglos nos coloca  al frente de una lucha por un Reino Dios en la proyectamos los más hondos deseos para una nueva humanidad; y aún más creemos que Dios sigue revelándose en esta humanidad maltrecha en los son el reverso de la historia (los pobre, los humildes, los sencillos…). Díganme ustedes ¿nos extrañó todo esto?
La calidad de vida que tanto estamos buscando por todos los medios y luchas posibles que pasan por lo político, lo económico, personal etc… está enraizada en una profunda fe que se alimenta en la escucha y en el aprendizaje en aquel que es palabra y pan sacramental para nosotros. Una vida plena que va más allá  de nosotros mismo, porque es ya una participación en la vida misma de Dios, y esto nos exige tener una apasionante plenitud de ganas de vivir y de crecer como personas. La auténtica manera de vivir como personas es la que nace de una adhesión total a Jesucristo. Así sea.

sábado, 28 de marzo de 2009

SEÑOR, QUEREMOS VER A JESÚS

TEXTO
Jn 12,20-33.

20 Había algunos griegos de los que subían a adorar en la fiesta. 21 Estos se dirigieron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le rogaron: "Señor, queremos ver a Jesús." 22 Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. 23 Jesús les respondió: "Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre.


24 En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. 25 El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. 26 Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.


27 Ahora mi alma está turbada. Y ¿que voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto! 28 Padre, glorifica tu Nombre." Vino entonces una voz del cielo: "Le he glorificado y de nuevo le glorificaré." 29 La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno. Otros decían: "Le ha hablado un ángel."

30 Jesús respondió: "No ha venido esta voz por mí, sino por vosotros. 31 Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera. 32 Y yo cuando sea levando de la tierra, atraeré a todos hacia mí." 33 Decía esto para significar de qué muerte iba a morir.


REFLEXION

20 Había algunos griegos de los que subían a adorar en la fiesta. 21 Estos se dirigieron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le rogaron: "Señor, queremos ver a Jesús." 22 Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. 23 Jesús les respondió: "Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre.

El evangelista Juan, menciona a un grupo de Griegos, que bien pueden ser Judíos helenistas, paganos prosélitos o quizás simpatizantes del judaísmo. Estos griegos llevan un objetivo, subían a la fiesta (no se especifica cual fiesta en concreto, pero por el contexto es la fiesta de la pascua), pero al encontrar a Jesús renuncian al propósito de ir a la fiesta de pascua, en todo caso podemos decir que las ovejas que no son del redil de Israel comienzan a llegar para ser acogidas y reunidas por Jesús.

Estos griegos tienen un profundo interés en conocer a Jesús: Señor, queremos ver a Jesús. Felipe (que significa boca de lámpara) el que le había invitado a Natanael para que se acercara a Jesús (Jn 1,46), no es capaz de hacer el mismo gesto con los griegos, él acude donde esta Andrés quien vive cerca de Jesús (Jn 1,39) y que comprende el mensaje (Jn 6,8-9). Andrés no toma la decisión y deciden consultar a Jesús. Estas dos figuras, Andrés y Felipe, son un claro reflejo que las comunidades cristianas no se abrieron fácilmente a la acogida de los gentiles.

Jesús no habla o recibe directamente al grupo de los griegos, ya que esta será tarea de sus discípulos y seguidores, por lo menos así lo da entender el texto.

Jesús declara que la “hora ha llegado”, no es una hora de cronos es un tiempo de Kairos (tiempo de Dios), donde la autentica figura del hombre no es la un héroe, no es la de un filósofo cuya sabiduría proviene de biblioteca, la hora del Hijo del Hombre está en un nivel muy, muy alto. Con esta declaración Jesús comienza a dejar en claro que sus discípulos no deben plantear una doctrina, que Jesús no es un héroe de la historia, sino que tienen que demostrar que sus vidas unidas a Jesús, el ser humano alcanza la plenitud de la vida, y esta vida es parte de la gloria y del amor de Dios.

24 En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. 25 El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. 26 Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.

Los frutos en la misión, Jesús les deja muy en claro, que no se genera vida sin dar la propia vida; ya que la vida es fruto del amor y brota según la medida este amor. La metáfora o imagen de la semilla, vendrían a dar entender que los frutos de la misión del discípulo es dar la vida.

La muerte, en su mayor parte es vista como expresión de fracaso y destrucción de la vida, para Jesús la muerte es culminación del proceso de donación del discípulo, que no es a través de la trasmisión de un mensaje doctrinal, sino de la práctica de amar hasta el fin. El amor es el mensaje fundamental.

El secreto de la fecundidad, que estaba planteado en términos de la descendencia, ahora se pone en la entrega de la propia vida.

27 Ahora mi alma está turbada. Y ¿qué voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto! 28 Padre, glorifica tu Nombre." Vino entonces una voz del cielo: "Le he glorificado y de nuevo le glorificaré." 29 La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno. Otros decían: "Le ha hablado un ángel."

En Jesús podemos encontrar lo contrario a la muerte, pero el don de una vida plena es rechazada y condenada por los suyos. Por eso la turbación que nos presenta el versículo 27, es producto del horror que siente el amor que hay dentro de él por el odio que sienten hacia él.

Jesús es consciente que buscar una intervención de un Dios solución, seria eludir su responsabilidad y no asumir las consecuencias de sus propios actos. Jesús reafirma su decisión, y esta dependerá de su “hora” que es el enfrentamiento final con el mundo homicida. Pero no olvidemos que es un momento duro y doloroso el que Jesús está asumiendo con sus discípulos, esta hora es el culmen de su vida.

La decisión de Jesús que es a su vez una profunda oración, tiene respuesta; Dios también tomara parte en la hora del hijo por los todos los hombres: Le he glorificado y de nuevo le glorificaré. La voz-trueno-ángel confirma la misión divina de Jesús.

30 Jesús respondió: "No ha venido esta voz por mí, sino por vosotros. 31 Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera. 32 Y yo cuando sea levando de la tierra, atraeré a todos hacia mí." 33 Decía esto para significar de qué muerte iba a morir.

Jesús hace una interpretación de lo sucedido. El Jesús levantado en la cruz, es sentencia del orden injusto pero también manifestación esplendorosa del amor de Dios al hombre.

sábado, 8 de noviembre de 2008

EL TEMPLO Y LA VIDA Jn. 2,13-22

TEXTO
13 Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. 14 Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. 15 Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas;

16 y dijo a los que vendían palomas: "Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado."
17 Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu Casa me devorará.
18 Los judíos entonces le replicaron diciéndole: "¿Qué señal nos muestras para obrar así?"
19 Jesús les respondió: "Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré."
20 Los judíos le contestaron: "Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?"
21 Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo. 22 Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús.


REFLEXION.

El evangelista Juan es genial, ya que constantemente cambia los escenario geográficos o situacionales de la vida de Jesús, por ejemplo en Caná una acción muy particular de Jesús, ahora es la manifestación mesiánica de Jesús en Jerusalén y justo con una de las celebraciones de la fiesta de pascua; mejor momento no podía haber escogido Jesús, ya que esta pascua es todo un comercio, y así se ha alejado de la más genuina pascua que nos narra el Ex. 12,11.48; Lv. 23,5; y que incluso se sobre pone a las impureza rituales Nm. 9,10.14.,.

Los distintos animales que el versículo 14 enumera era lo exigido para los sacrificios del pueblo (Cf. Lv. 1,3-9; 4,2-21; 8,2; 22,21). El problema está que la prioridad del templo no es la oración o el perdón con el Dios de la vida, sino que la prioridad es el comercio, las mesas de cambio no son exigidas por el levítico. El “látigo con cuerdas” es un símbolo mesiánico que expresa un nuevo orden porque lo existente ha caducado, y el nuevo orden esta fuera de la institución religiosa.

El gesto de Jesús esta en marcado en dos grandes momentos figurados en el antiguo testamento:
Primero es la insistencia que va en la línea del profeta Malaquías, un nuevo templo, un nuevo sacerdocio: “He aquí que yo envío a mi mensajero a allanar el camino delante de mí, y enseguida vendrá a su Templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el Ángel de la alianza, que vosotros deseáis, he aquí que viene, dice Yahveh Sebaot. 2 ¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién se tendrá en pie cuando aparezca? Porque es él como fuego de fundidor y como lejía de lavandero. 3 Se sentará para fundir y purgar. Purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como el oro y la plata; y serán para Yahveh los que presentan la oblación en justicia. 4 Entonces será grata a Yahveh la oblación de Judá y de Jerusalén, como en los días de antaño, como en los años antiguos.5 Yo me acercaré a vosotros para el juicio, y seré un testigo expeditivo contra los hechiceros y contra los adúlteros, contra los que juran con mentira, contra los que oprimen al jornalero, a la viuda y al huérfano, contra los que hacen agravio al forastero sin ningún temor de mí, dice Yahveh Sebaot. 6 Que yo, Yahveh, no cambio, y vosotros, hijos de Jacob, no termináis nunca.”

Ese nuevo templo y el nuevo sacerdocio, hacen que la relación entre Dios y los hombres no esté mediada por instituciones religiosas. El lugar de la manifestación de Dios será en el hombre mismo, que es imagen de Dios, este a su vez debe reflejar el sacerdocio vivo, para poder darle culto al padre “en espíritu y verdad”

Segundo La acción de Jesús se lee desde el profeta Zc 14,21 (“no habrá más comerciante en la Casa de Yahveh Sebaot el día aquel”). La acción violenta y celosa deja al descubierto, que invocando la voluntad divina se promete una falsa reconciliación con Dios, se explota económicamente al más débil, se aprovecha el sentimiento religioso de los pobres y el dios del templo es el dinero. A pesar de toda la tergiversación del templo, Jesús respeta la ofrenda del pobre y no la tira por tierra ("y dijo a los que vendían palomas: "Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado.") y con esta frase Jesús los acusa severamente de explotar y torcer la función real del templo que era expresar la gloria de Dios y significar su presencia activa en el pueblo (Cf. Ex. 40,34-38).

Tercero, ante la pregunta "¿Qué señal nos muestras para obrar así?" , lo primero que hace Jesús es llamar a Dios MI PADRE, el acercamiento a Dios en el nuevo templo y nuevo sacerdocio, será en términos de familia (Dios es padre y madre) generando confianza y amor. Si la aristocracia judía que tenían el control sobre el templo, el gesto y las palabras de Jesús debe haber sonado blasfemas. Los cambistas representan esa aristocracia. Ellos hacen que el funcionamiento y el culto de manera comercial presenten a Dios como explotador y garante de la misma aristocracia. La actitud más inmediata que asumen es la de pedir credenciales a Jesús como Mesías ("¿Qué señal nos muestras para obrar así?") porque se sienten con derecho de juzgar la reivindicación que Jesús hace del templo.

El nuevo templo es palabra encarnada, es el santuario en el que no será desalojada la presencia de Dios. Con la afirmación de Jesús ("Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré.") se prevé que este conflicto tendrá un desenlace en la cruz, y el nacimiento de la nueva pascua liberadora que será más completa que la ofrecida en Éxodo, Levítico o Deuteronomio.

Es muy llamativo que los discípulos hacen lectura del acontecimiento a la luz de herencia recibida en el antiguo testamento y toma de conciencia de una interpretación equivocada. En un primer momento lectura de lo acontecido a la luz del profeta Elías (Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu Casa me devorará… 1Re 19,10.14-18; 2Re 10,1-28 Mal. 3,1ss; Is. 23; Ecl. 48,1-11). Un segundo momento es darse cuenta que habían hecho una mala interpretación del mesianismo de Jesús en su celo por el templo; que en verdad era por el hombre y no por cambios violentos a favor de instituciones caducas.

Definitivamente acción de Jesús en el del templo busca dejar en claro es:
1.- La primacía de Dios es la fuente de su autoridad mesiánica.
2.- La supremacía de Dios está por encima de los interese del hombre.
3.- Dios tienen poder sobre la vida y la muerte

Amigo (a) lector sería triste que nos enfrascáramos a discutir posturas o costumbres en nuestros templo, cuando lo que está en juego es el templo vivo, la piedra viva que es el otro. ¿Cuántas personas sencillas humildes buscan a Dios y son ocasión de mercado y especulación por intereses de índole religiosa?

Sería mucho más triste es no pudiéramos a debatir y argumentar de normas, leyes, doctrinas relativas a Iglesias cuando el templo vivo que el hombre es profanado por la miseria, el odio, la enfermedad, la pobreza, etc, etc… olvidando que “en tres días” debe ser levantado, y llevamos años de años acostumbrándonos voltear la mirada porque no hemos asumido que la vida es DON y TAREA. Hasta la próxima.

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra