Mostrando entradas con la etiqueta Servicio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Servicio. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de septiembre de 2017

¿QUE PUEDE DAR EL HOMBRE A CAMBIO DE SU VIDA?

El dicho está recogido en todos los evangelios y se repite hasta seis veces: «El que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí la encontrará». Jesús no está hablando de un tema religioso. Está planteando a sus discípulos cuál es el verdadero valor de la vida.
El dicho está expresado de manera paradójica y provocativa. Hay dos maneras muy diferentes de orientar la vida: una conduce a la salvación; la otra, a la perdición. Jesús invita a todos a seguir el camino que parece más duro y menos atractivo, pues conduce al ser humano a la salvación definitiva.
El primer camino consiste en aferrarse a la vida viviendo exclusivamente para uno mismo: hacer del propio «yo» la razón última y el objetivo supremo de la existencia. Este modo de vivir, buscando siempre la propia ganancia o ventaja, conduce al ser humano a la perdición.
El segundo camino consiste en saber perder viviendo como Jesús, abiertos al objetivo último del proyecto humanizador del Padre: saber renunciar a la propia seguridad o ganancia, buscando no solo el propio bien, sino también el de los demás. Este modo generoso de vivir conduce al ser humano a su salvación.
Jesús está hablando desde su fe en un Dios salvador, pero sus palabras son una grave advertencia para todos. ¿Qué futuro le espera a una humanidad dividida y fragmentada donde los poderes económicos buscan su propio beneficio; los países su propio bienestar; los individuos su propio interés?
La lógica que dirige en estos momentos la marcha del mundo es irracional. Los pueblos y los individuos estamos cayendo poco a poco en la esclavitud del «tener siempre más». Todo es poco para sentirnos satisfechos. Para vivir bien necesitamos siempre más productividad, más consumo, más bienestar material, más poder sobre los demás.
Buscamos insaciablemente bienestar, pero, ¿no nos estamos deshumanizando siempre un poco más? Queremos «progresar» cada vez más, pero, ¿qué progreso es este que nos lleva a abandonar a millones de seres humanos en la miseria, el hambre y la desnutrición? ¿Cuántos años podremos disfrutar de nuestro bienestar cerrando nuestras fronteras a los hambrientos y a quienes buscan entre nosotros refugio de tantas guerras?
Si los países privilegiados solo buscamos «salvar» nuestro nivel de bienestar, si no queremos perder nuestro potencial económico, jamás daremos pasos hacia una solidaridad a nivel mundial. Pero no nos engañemos. El mundo será cada vez más inseguro y más inhabitable para todos, también para nosotros. Para salvar la vida humana en el mundo hemos de aprender a perder.

domingo, 14 de febrero de 2016

FUE LLEVADO POR EL ESPIRITU. Lc. 4,1-13


Cuando leemos las tentaciones de Jesús en el desierto siempre pasamos por alto la figura del hombre que ha experimentado, vivido y madurado en gran parte la historia de su vida sin negar que siempre ha sido bajo la fuerza del Espíritu Santo. Hombre de la vida y Hombre del Espíritu están conjugados en el desierto, que a su vez el desierto es experiencia de Dios, superación del mal y proyección de la salvación. 
Las tentaciones en el Lucas, están colocadas inmediatamente después del bautismo – ya que el mismo nos inserta no solo en Cristo sino también en el desierto de la vida para medirnos como hombre y mujeres del espíritu- porque la humanidad de Jesús y el Espíritu que lo impulsa al desierto no están separados de la historia.
La primera tentación de Jesús, pone a prueba su condición de hombre caminante que ha conocido el valor del trabajo, del esfuerzo y el sacrificio. Jesús sabe que lo hermoso que es tener el pan bien trabajo y pan que se comparte con el necesitado, cuando se convierten piedras en pan eso implica negarse al trabajo, al esfuerzo y el sacrificio, y por ende es corrupción y mezquindad. Para evitar esta tentación también se tiene que alimentar el interior del hombre con la palabra de Dios que nutre y fortalece. La palabra de Dios unida al trabajo, al esfuerzo y el sacrificio hacen del ser humano un ser integral.
La segunda tentación es muy sutil y peligrosa, es dejar el servicio para asumir un mesianismo de poder y sometimiento sobre los hombres, sobre la autoridad impuesta por la violencia. Jesús rechaza este camino de mesianismo de poder y opta de manera radical por el servicio al hombre, pero sobre todo al hombre pobre y empobrecido. El servicio siempre evitara que el poder como posibilidad se convierta en ídolo, y el servicio será una ofrenda de disposición para adorar el Dios de la vida.
La Tercera tentación, es hacer signos de espectáculos para conquistar la fe y la obediencia en la vida de las personas. Esta tentación es embaucar y ganar para la causa particular, con facilidad y sin esfuerzo de experiencia y de compromiso un cambio que venga de Dios. Los espectáculos solo entretienen y no comprometen y en eso debemos tener cuidado.
En definitiva Jesús nunca vivió y realizo su misión con ventajas y privilegios, no tuvo ningún poder que llegara a manipular la voluntad del hombre. El día a día de su vida siempre estuvo en fortalecer su interior desde la palabra del padre, en adorar al Dios de la vida (entiéndase estar dispuesto), y en dejar a Dios ser Dios (no vivir de providencia de espectáculo).
Que gran testimonio de hombre encontramos en Jesús, en su condición humana, débil, carente de ventajas, fue siempre el hombre del servicio, de la justicia  y de la vida para los demás, en una palabra el Hijo de Dios y ungido de Dios para los hombres.

sábado, 17 de octubre de 2015

LOS PODEROSOS LOS OPRIMEN QUE NO SEA ASI ENTRE USTEDES (Mc 10,35-45)




Jesús perece que nada ha conseguido con los reiterados anuncios de su pasión y las distintas lecciones de vida que han surgido de cara al servicio. Definitivamente los discípulos no han entendido que significa el seguimiento ni mucho que es el camino de Jesús a Jerusalén, porque la idea de un mesías triunfante sigue en la mentalidad y en sus proyectos. 

El corazón de los discípulos está tentado del egoísmo, del deseo de poder y ambición. Situación de la que en nuestro tiempo no escapamos aun dentro del ámbito eclesial, social o laboral. 

Esta situación Jesús la corrige de dos maneras:

  1. Hace referencia a su muerte mediante los símbolos de beber el cáliz y ser bautizado con el dolor.
  2. Orienta en el abuso del poder que tienen los poderosos sobre los pueblos  y sienta las bases de la comunidad que vive según los criterios del Reino de Dios.
Jesús es el primero en ser el servidor de todos quien tenga un proyecto paralelo al suyo está en su contra, por eso hemos de entender nuestro hacer en la vida como un servicio.

Lo más importante en la vida no es el éxito o superar a los demás, lo verdadero es ser hermanos en servicio por los demás. Muchos piensan que la vida, la libertad es dominar a los demás. La propuesta de Jesús es clara el que quiera ser grande y el primero de todo tiene que renunciar al deseo de poder sobre los demás y aprender a servir con amor fraterno. El que sirve tiene una autoridad única, no manipula, no soborna, no es adulador, no amenaza. El hombre y la mujer que sirven a sus hermanos tienen una vida grande.

Hasta pronto amigos y amigas online.

sábado, 19 de septiembre de 2015

EL QUE ME ACOGE A MI, NO ES A MI A QUIEN ACOGE, SINO AL QUE ME HA ENVIADO Mc. 9,30-37


El  anuncio de la pasión de Jesús, tuvo que haber sido un momento muy determinante en la vida de los discípulos, ya que el proyecto de Jesús distaba mucho de los intereses de los discípulos. Esta es la segunda vez que Jesús habla de su pasión, y no dice quien le dará muerte como lo había anunciado en un primer momento. Los discípulos continúan sin entender y para más colmo no se atreven a preguntarle porque tenían miedo. Este miedo lo harán más evidente en el momento que se cumple este anuncio ya que ninguno de ellos fue capaz de permanecer en fidelidad discipular al momento de la pasión.



Otro elemento muy interesante para la reflexión, es que no aparece el título de Mesías sino que es sustituido por el de Hijo del Hombre. Esta designación de Hijo de Hombre expresa que el exaltado pasa por la humillación, y es el título que menos connotaciones políticas y triunfalismo tiene.



Los  interés de la comunidad discipular son: el rango de los miembros, el prestigio y el poder; frente al anuncio de la pasión y muerte de Jesús no tienen ninguna vinculación, ya que la pasión es contraria a los intereses de los discípulos y los nuestros.



El Reino de Dios comienza ser proclamado es por boca de hombres y no de los ángeles, por ende el corazón de estos hombres y los actuales discípulos del crucificado resucitado, debe estar purificado de interés mezquinos y expresados en una renuncia de sí mismo.



La presencia de Jesús juntos a sus discípulos siempre fue de servicio y entrega, nunca les demostró la búsqueda del prestigio o el poder, esto no lo captaron los discípulos, quizás ese el fondo del miedo; perder lo que se habían proyectado: quien sería el primero o quien ocuparía el primer puesto.



“¿De que discutían por el camino?”,  A esta pregunta se quedan callados los discípulos. Jesús tiene que penetrar ese silencio cargado de miedo y de interés propios. Surge una nueva regla para el discípulo será el valor del servicio como norma de conducta para quien le siga. El ser el último sirviendo a todos será la expresión de la propia renuncia de si mismo, el servidor de todo es el que toma la cruz y lo sigue.



Cuando se es el primero desde los parámetros de la renuncia, el llevar la cruz y ser último, es porque se ha hecho sitio en nuestra vida para los insignificantes, los pobre, los sencillos, los humildes, los luchan, los que lloran, los que aman… son tantos… Acoger a los que no cuentan es acoger al Dios de Jesús, no hacerlo es no servir  a Dios y es renunciar a la identidad cristiana. Ser cristiano es un proyecto de vida y para la vida.



El ser último contradice la historia del presente que se va basa en el dominio, la vanidad, el orgullo  y el poder.



Jesús hace una referencia a un niño ya que es el indefenso y socialmente el irrelevante, es un una criatura pura, abierta a la vida, llena de futuro y de una nueva historia por venir. “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”, que poco hemos educado en esta norma de Jesús y cuan necesaria se hace para los futuros líderes que vendrán para que sirvan sin pasar factura.



Hasta pronto amigos y amigas Online.

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra