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sábado, 17 de junio de 2023

RUEGUEN AL DUEÑO DE LA COSECHA

 

Mt. 9,35-37; 10, 1-8 – Rueguen al dueño de la Mies.

 Hoy en el evangelio se nos ofrece una síntesis apretada de la actividad de Jesús que se expresa en la curación de un paralíticos que lo invita a levantarse, la sanación de una hemorroisa, dos ciegos y la liberación de un endemoniado, sin olvidarnos de la llamada que hace a Mateo y el comer en su casa con los recaudadores de impuestos (Cf Mt. 9, 1-32).

Toda la acción anterior lo lleva a tener compasión -no confundir con lastima- del pueblo.  La compasión de Jesús surge con la praxis de la cercanía (el estremecimiento). La compasión no surge sino estamos en camino, por eso no dice el evangelio que Jesús recorría las ciudades y aldea, no para hacer turismo, porque la Buena Noticia del Reino es luz que llega a lo mas oscuro de la vida (enfermedades y demonios)

     El ver de Jesús no se enmarca a en una acción sociológica, sino de profunda compresión hacia los vejados, enfermos, abatidos y atormentados.

     El discipulado al que Jesús invita, es desde la acción y la experiencia en querer hacer algo por la mies que es mucha. ¿Qué es la mies? En un primer momento se refiere a la cosecha del cultivo de la cebada, trigo y la avena, no hay referencia a la abundancia de la cizaña…Jesús recurría a las palabras de la vida diaria de los hebreos como en el caso de la actividad agrícola, para acercar el mensaje del Reino de Dios. En este caso al decir que la mies es mucha indica que: abundancia de gente a punto de convertirse, momento de buscarla.

     Frente a la llegada del Reino de Dios, son llamados aquellos que seran pescadores de hombres. Se les dio poder (posibilidad de…) de expulsar el mal, curar y sanar (cf. Mt 10,7). Cuando el evangelista hace referencia a los nombres de los discípulos, es porque cada uno de ellos siendo distintos, darían de si ocupándose de aquello en la que Dios no es responsable sino el mismo hombre; pero no van solo, los acompaña la promesa del Reino de Dios.

     Por último, la “instrucción” que Jesús ofrece a sus discípulos no son indicaciones, no es un recetario, no es un vademécum de cosas, es un cambio de mentalidad que primero parte de la propia casa (Pueblo de Israel) y en la pascua de la resurrección será fuera de la casa de Israel (Gentiles y Samaritanos). Esta instrucción es importante, siempre pensamos cambiar a los demás, cuando hemos empezar por los mas cercanos a nosotros mismos. Si el reino de Dios está cerca de nosotros, también lo están los enfermos, los muertos, los leprosos, los demonios…etc.

    Decide Tu el rumbo….

sábado, 19 de enero de 2019

LOS SIGNOS DE UNA VIDA EN JESÚS


Resumen: el primero de los signos nos muestra una revelación sobre Jesús que estamos invitados a descubrir para creer en ella. Los tiempos mesiánicos han llegado.

La referencia a “Caná de Galilea” en el relato constituye el comienzo de los signos (sêmeia) de los nuevos tiempos. ¿cuál es el signo (sêmeia) que da Jesús en Caná? El evangelista nos dice que signo es algo “de Cristo para nosotros”, para nuestra fe. Es decir: el signo “del pan de vida” nos dice que debemos recibir a Jesús, que es el que alimenta nuestra vida (6,26-27); el signo del ciego nos dice que Jesús es el que ilumina nuestra vida y al mundo entero (9,5); el signo de Lázaro nos dice que Jesús da vida eterna al creyente (11,25-26). Sin duda que la respuesta de fe a este signo es el paso siguiente que Juan nos invita a dar (“manifestó su gloria y creyeron en él sus discípulos” v.11).

Podemos decir que la conversión del agua que llenaron “hasta el borde” las seis tinajas de piedra que eran que puede decirse de entre 90 y 135 litros aproximadamente. Sin duda se trata de una cantidad enorme de agua. La abundancia mesiánica está patente. A esto se ha de señalar que el banquete es imagen también de los tiempos mesiánicos (Is 25,6-8; Jl 4,18), particularmente una alianza matrimonial (Is 61,10; 62,4; Os 2,16-25). Esto nos permite notar el signo: con Jesús llegan – en él – los tiempos mesiánicos en los que disfrutaremos plenamente de los dones de Dios.

El texto señala otros elementos que integran este signo de los dones y abundancia de Dios

  1. La madre se dirige a Jesús constatando simplemente la carencia.  
  2. Jesús se dirige – extrañamente – a su madre como “mujer”, y le acota literalmente “qué a mí y a ti” con lo que establece distancia con su interlocutora (qué tengo que ver yo contigo).
  3. La frase de la madre (en Juan no se hace mención a su nombre) a los sirvientes es semejante a la que el Faraón dice a su pueblo con respecto a José: “hagan todo lo que él les diga”, cf. Gen 41,55. Es una frase indicadora de una confianza ilimitada, y en el texto puede entenderse como propia de un discípulo.
  4. La referencia al “vino mejor” es el primer signo en él se manifiesta la gloria y los discípulos creen.

Después de esta boda Jesús se manifiesta a los suyos en “signos”. Es decir, en hechos en los cuales los destinatarios y lectores estamos invitados a ir “más allá” de los limites. Cuando esto se logra, se descubre allí “escondida” la “gloria” (doxa) de Jesús. Y esto conduce a creer. En cambio, al llegar “la hora de dejar este mundo” en la Pascua Jesús manifiesta su gloria y gloria de Dios (cf. 13,31) una por signos y la otra en la manifestación clara del amor extremo de Jesús.

sábado, 31 de mayo de 2014

YO ESTARE CON USTEDES CADA DIA HASTA EL FIN DEL MUNDO

Texto Mt. 28,16-20.

El evangelio de Mateo concluye con el envío de los discípulos por parte de Jesús. El encuentro tienen lugar en el punto de partida de la misión de Jesús: en Galilea. La convocatoria surge de Jesús, él es quien hace posible el encuentro, es una sola llamada para los once, ahora la invitación de ser “pescadores de hombres” debe hacerse realidad. Los once asumirán la misión y el itinerario más allá de las fronteras de la tierra prometida. Cada uno de ellos y ellas serán la continuación y participación de la misión de Jesús y deberán llevar la misión a plenitud y universalidad, tendrán que mover el limite de las fronteras.

Mateo hermosamente recuerda que esta misión del discípulo esta tejida de fe y dudas, claridad y desconcierto, firmeza y vacilación.  Pero en el fondo esta clara: hacer discípulos. Y la condición para permanecer en este discipulado es a través del bautismo y la enseñanza. El discípulo permanece como discípulo ya que enseña solo lo que Jesús ha mandado: amar, servir y perdonar.

Cuando Jesús ordena en nombre de quien se bautiza y se enseña: del padre, del hijo y del Espíritu Santo; nos recuerda  que Dios es solo amor, que es amor comunicado en el Hijo y que su gloria en el Espíritu es solo amar.

Por último la promesa: “yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo…” Esta promesa hace que el resucitado no se vaya, sino que permanezca y así los discípulos vuelven al principio, y se convierten en oyentes de la palabra resucitada y en signos del resucitado con sus propias vidas.

La claridad de la misión y la promesa de la presencia del resucitado, evitara que el alma de los once llegue ha opacarse con proyectos mezquinos e ideologías absolutizante que rayan en el endiosamiento de quien las proponga, y para nosotros una certeza de fe de que no estamos solos y perdidos en la historia de nuestras vidas y que hemos seguir fortaleciendo la espera  a pesar de las decepciones, engaños y desalientos. YO ESTARE CON USTEDES HASTA EL FIN DEL MUNDO. Amen mi Señor.

domingo, 2 de septiembre de 2012

LA TRADICIÓN DE LOS MAYORES

Muy estimados hermanos: Tema central de la liturgia: La ley de Dios se cumple en el amor Las lecturas de este día que la liturgia nos propone nos muestran una clara unión en torno a una idea fundamental, y esta la podemos formular del siguiente modo: La ley de Dios se cumple en la práctica del amor, porque esta ley es la que guía a la humanidad en el camino de la salida del mundo de la esclavitud del egoísmo, es decir, del estar centrados en mi yo, y en mis intereses, y nos hace entrar en la tierra de la verdadera libertad y de la vida, en la cual podemos vivir la auténtica fraternidad. Subtema auxiliar: la verdadera religiosidad Y junto a lo anterior hay otra idea, no menos importante, pues brota de la experiencia de vivir guiados por la palabra del Señor y de nuestra auténtica relación con él. Y este es el tema de la verdadera religiosidad. Unión de las temáticas El punto que nos permite descubrir la unión de las ideas antes mencionadas y que nos muestran cómo se articulan, lo podemos encontrar en la Carta del apóstol Santiago. Podríamos afirmar que el texto que hemos escuchado nos pone en guardia contra una religión que no encarne los valores del Evangelio. La palabra escuchada en la Sagrada Escritura debe ser discernida para vivirla dócilmente en la vida cotidiana. Una tentación antigua: el ritualismo Lo anterior nos hace darnos cuenta de una gran verdad: la tentación de considerar que lo esencial de una religión está en el cumplimiento de ciertas formalidades rituales, y no en la asunción de sus principios vitales, es ya muy antigua. El propio pueblo de Israel vivió esta experiencia. La enseñanza de Jesús: El reproche divino Y esto es lo que le pie a Jesús para clarificarle a sus discípulos en que consiste el verdadero siguiente de su persona. Como escuchamos en el Evangelio, un grupo de fariseos, es decir, de personas profundamente conocedoras de las Escrituras se acercan a Jesús, y junto a ellos vienen “unos venidos de Jerusalén”, es decir, los guardianes de la auténtica ortodoxia. Según el texto, no se acercan a Jesús porque se sienten cautivados por su mensaje. El motivo es otro, están preocupados por el modo de vida que él permite sus seguidores vivan. Lo que a ellos les molesta es ver que en ese grupo que se hace llamar religioso y practicante de la religión de Israel, no hay una auténtica práctica de las costumbres de los mayores. Podríamos decir que en su mente se formula esta idea: “puesto que la actuación de Jesús es incorrecta, hay que corregirla”. Lo que ellos no se esperaban es la respuesta de Jesús, quien les va a clarificar su error con un recurso que ellos ya deberían conocer, pero que por su ceguera no habían observado. Citando un texto del profeta Isaías él les intenta iluminar: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí". Ese es el verdadero peligro de toda religión, creer que el auténtico culto a Dios se realiza cuando somos practicante de las normas y prescripciones religiosas, sin importar la verdadera interioridad de donde brota nuestro comportamiento. Y en esto no hay escapatoria: Cuando nuestro corazón está lejos de Dios, nuestro culto queda sin contenido. Le falta la vida, la escucha sincera de la Palabra de Dios, el amor al hermano. Entonces la religión, que tendría que haber sido una oportunidad de vida y libertad, se convierte en causa de muerte y esclavitud. El culto que a Dios le agrada En este caso, hemos convertido a la religión en algo exterior que se practica por costumbre, pero donde faltan los frutos de una vida fiel a Dios. Lo que hemos olvidado es que el culto que a Dios le agrada, es según Pablo, un culto existencial, es decir, un culto que nace del corazón, de una auténtica interioridad. Y esta queja de Dios es tan antigua como la perversión que el ser humano ha hecho de la religión. Los profetas son los primeros y más grandes exponentes de la llamada a la verdadera religiosidad. Si el pueblo quiere ser fiel a la alianza que Yahvé ha pactado con los padres, tiene que dar auténticos frutos de vida, es decir, tiene que practicar la justicia, la solidaridad, y el derecho. En una palabra: tiene que testimoniar con su vida la práctica del amor. Vivir en el amor no debe ser entendido de un modo reduccionista, es decir, como un simple sentimentalismo romántico. Es necesario por tanto que comprendamos que el amor es ante todo una actitud de vida, en el lenguaje moral se diría, es una opción fundamental. Dicha opción no se consigue en un momento determinado, ni cae del cielo, tampoco es fruto de una lucidez momentánea. Esta opción va germinando y se va haciendo real en la medida en que cada de nosotros vivimos la experiencia de la libertad. La cual tampoco es un hacer lo que yo quiera, sino que es el introducirme en un proceso de liberación continua, muriendo a aquellos que me esclaviza, sobre todo a nuestros impulsos egoístas que nos cierran a la auténtica fraternidad. Lo primero y fundamental en el cristianismo Queda claro entonces que en el cristianismo lo primero y principal es la experiencia de Dios, la cual brota para nosotros del encuentro con Jesucristo. Y esta experiencia se hace visible por medio de la práctica del amor. Por ello, hermanos, no podemos olvidar que el cristianismo no es una formalidad social que cumplir, ni un ritual más de prácticas piadosas. El cristianismo se manifiesta como una opción vital que requiere del compromiso íntegro de la persona. “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva.” (Benedicto XVI, Deus Caritas est 1) Jesús nos invita a redescubrir la esencia del cristianismo en nuestra opción por construir la Utopía de Dios -lo que él llamaba «Malkuta Yavé», Reino de Dios. Por ello, hay que tener bien claro que los mandatos del Señor no son simples formulaciones morales, para que al cumplirlas obtengamos la conciencia de ser perfectos; para nosotros son la consecuencia de habernos encontrado con Dios y haber descubierto el camino que nos hace felices, vivir en paz y en convivencia con toda la creación. - Autor: Carlos Arturo Talavera Becerra, cp Caracas, Venezuela, 02 de septiembre de 2012

sábado, 21 de julio de 2012

SIEMPRE DESDE DIOS Y SIEMPRE PARA LOS DEMAS

Marcos 6, 30-34 La semana pasada (Mc. 6, 16-13), nos presentó el “ir a la gente” como lo crucial del envío. Para esta semana (Mc. 6, 30-34), nos plantea que regresar de la misión para “estar con el Señor”, también es crucial en la actividad misionera. Por ello, “vayan a la gente” y “vengan conmigo”, son dos aspectos inseparables de la actividad apostólica. Los discípulos han regresado a compartir con Jesús lo vivido en la misión. En la intimidad con Él, puede descansar el discípulo, puede confrontar lo realizado y, puede encontrar nuevas fuerzas para seguir el camino. Este retorno para estar a solas con el Señor es un aspecto de gran importancia para la vitalidad del creyente y para la calidad del servicio que realiza. Volverse a Jesús es retornar a la fuente de donde mana la vida, de donde fluye la esperanza y donde la alegría por el trabajo realizado se convierte en manantial permanente. Es Jesús, quien ha enviado al discípulo, encomendándole lo que es de su entera propiedad: la Misión. Por eso mismo será el Señor, quien mejor sabrá escuchar y valorar lo que se ha hecho. El evangelio menciona que el apartamiento propuesto por Jesús a los discípulos para descansar en un lugar solitario duró poco tiempo debido a la multiplicidad de urgencias y necesidades que se presentaron. El Señor, al ver la gran multitud que estaba esperando se compadeció de ellos porque andaban como ovejas sin pastor y se puso a atenderlos. Es decir, salió de su tranquilidad y descanso. A Jesús se le impuso la realidad, provocando un reacomodo de planes. Supo reajustar descanso (o apartamiento) y actividad. En este evangelio está latente una doble tensión: por un lado, que descansar y estar a solas con Dios no implica desentendimiento o aislamiento del curso cotidiano de la vida. Y por otro, que por mucha demanda que haya, es muy necesario dedicar tiempo para nutrirse y para reintegrar la actuación misionera en la totalidad de la vida. Y esto, exige un tiempo. Un gran cristiano del siglo XVI, tras los pasos de Jesús, propuso la práctica del “contemplativos en la acción”, como dinamismo que responde a la tensión existente entre misión-oración y actividad-descanso. Porque el mismo Jesús, es quien inaugura la inseparabilidad entre la profunda y amorosa relación con Dios y la permanente disponibilidad para atender a la gente. Que aprendamos a manejar con sabiduría y audacia la tensión existente entre misión-oración y actividad-descanso, para que podamos vivir siempre desde Dios y siempre para los demás.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

LOS VIO Y LOS LLAMO

14Marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios:
15 "El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva."
16 Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores.
17 Jesús les dijo: "Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres."
18 Al instante, dejando las redes, le siguieron.
19 Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes;
20 y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.

REFLEXION.

La escena del llamado de los discípulos se desarrolla junto mar de Galilea. El termino mar evocara la frontera de Israel con el mundo pagano. El mar será el horizonte de la universalidad, ya que será por el mismo donde el apóstol Pablo lanzara su misión. Mas adelante la cercanía del mar volverá servir de escenario a la actividad de Jesús, (Cf. Mc. 2,13; 3,7; 4,1-35; 5,21; 6,45; 7,31).

El llamado de Jesús de dirigirá a dos parejas de hermanos los primeros son estos Mc 1,16 y la segunda pareja de hermanos están Mc 1,19.El encuentro de Jesús con los dos primero pescadores será casual, La relación de esta primera pareja de hermanos (Mc, 1, 16) es de iguales, ninguno de los dos esta por encima del otro, trabajan independientemente, no tienen barca, son tarralleros, la red en la mano los hace ser pescadores humildes. La acción de echar la redes en manos de Andrés y Simón, evocan la metáfora de Ez 47, Am 4,2; Jr 16,16 donde Dios se servirá de pesca (conquista) de Israel para llevar a los Israelitas entre las naciones.

La invitación de Jesús "Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres” no les pone condición de ningún genero. Su invitación responde a la urgencia de que se ha terminado el plazo y que le reino de Dios esta cerca (Mc 1,15). La invitación lleva el encabezamiento “Venid conmigo” esto indica que Jesús se hace responsable y pionero de movimiento en la que tendrán que dejar su actividad normal para empezar una nueva forma de vida; esto supone, por parte del discípulo plena confianza y adhesión. Por otro lado, el encabezado se realiza sobre el esquema de la llamada de los profetas (Cf 1R 19,20ss).

En las palabras de “os haré llegar a ser pescadores de hombres” indica que la pesca saca al pez del agua produciéndole la muerte, la pesca que propone Jesús es sacar a los hombres de un medio que los hace morir para darle vida. A designar los destinatarios de la pesca “hombres” en lugar de “Hijos de Israel”, señala la universalidad futura de la misión. Jesús no propone un círculo cerrado, ni limita su mensaje solo a la nación judía. Al determinar a los destinatarios abre un horizonte universal al reinado de Dios.

La propuesta de Jesús es atrayente porque “inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron” de hecho la invitación de Jesús responde a las expectativas de nuevos cambios en la situación que viven. Es algo nuevo fuera de la común.

Otro texto, muy rico y simbólico y que esta muy unido al oficio y a la acción (pescadores – pescando) es Ez 47,1-12 en el que el templo se convierte el garante del alimento para todos los pueblos.

El segundo grupo de hermanos (Mc,1,19). Este grupo de hermanos se distingue del otro es por la inactividad, ellos solo están “poniendo a punto las redes” Santiago y Juan muestran deseos de acción. Otra diferencia es que estos hermanos están apegados a su padre Zebedeo quien representa la autoridad y la tradición de la familia, es decir ellos son pescadores porque su padre es pecador; el modelo a seguir es la autoridad del viejo Zebedeo. En el fondo predominan relaciones de subordinación y de tradición.

El llamado que Jesús hace a la segunda pareja de hermanos, se resume en la acción “los llamo” pero con prontitud así lo señala el adverbio “inmediatamente”. Se hace notar que la llamada se dirige solo a los dos hermanos no al padre (Zebedeo), teológicamente el llamado de Jesús es para aquellos que mantienen una relación de hermandad e igualdad.

Otro aspecto definitivo y llamativo es que Santiago y Juan responden a la llamada no dejando redes, sino al padre, que simboliza la autoridad.

La figura de la barca en los versículos 19 y 20, es una barca estática sin actividad, es figura de un grupo apegado a la tradición. Por a punto las redes, es solo un proyecto que no pone en contacto con el mar. Me pregunto ¿Cuántas veces hemos hechos proyectos pero no lo hemos puesto en contacto con la vida?

En síntesis, el texto pone de manifiesto respuesta rápida del llamado, y así indica lo que supone una auténtica renuncia desde condiciones totalmente distintas

sábado, 4 de junio de 2011

Enseñadles a guardar todo lo que os he mandado.

Texto Mt 28,16-20.

Estamos casi llegando al final del camino de la pascua (claro aun falta la fiesta de pentecostés). La ascensión no es un alarde de poder parte de Jesús, en la ascensión los reúne, los envía para que sean presencia de Dios en el mundo.

Este encuentro y envío acontece en Galilea donde comenzó el llamado discipular, solamente el maestro tiene la capacidad de volver a reunirlos para sean continuadores de la misión.

El evangelista en el versículo 17 indica que todos se postraron, es decir todo los discípulos manifiestan su fe y solo desde ella pueden asumir las palabras de Jesús y hacerlas vida en ellos para anunciarlas a los demás. No olvidemos que la fe de los discípulos estuvo siempre acompañada por la duda; esto mismo vivirán otros y nosotros mismo ya que nuestra ser y hacer como discípulos será siempre entre la claridad y el desconcierto, entre la fe y la vacilación.

Es muy importante no perder de vista la finalidad ultima del envío es HACER DISICIPULOS. No se va ofrecer una doctrina sino de que aquellos que escuchen la buena nueva en boca de los discípulos de Jesús, puedan tener una estrecha relación con el maestro que sea de escucha, relación personal y cambio de vida, en esto consiste el hacer discípulos.

El hacerse discípulos tiene que ser a través del bautismo y la enseñanza del Jesús. El discípulo no enseña algo propio sino solamente aquello que ha mandado Jesús. Cada vez que nos empeñamos en montar nuestras propias enseñanzas no logramos el objetivo del envío discipular: HACER DISCIPULOS.

Dios es solo amor y esa es la gran verdad que deben anunciar a través de la formula trina: bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo. La gloria y el poder de Dios es solo amar. Dios no es opresor, no se impone, no violenta, etc.

En el versículo 20 encontramos una promesa: Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo. La ascensión no es ausencia es presencia que mantiene la fidelidad del Dios con nosotros (Enmanuel). La certeza de la Buena Nueva es que Jesús se mantiene junto a nosotros. Con este versículo no se puede hacer una lectura ingenua de la ascensión en la que tengamos una sensación de orfandad y abandono, no estamos solo (insisto en la idea), no hacemos caminar solo en la historia o en la vida; él está con nosotros. Que fácil es caer en el desaliento y el fracaso, olvidar la presencia de Jesús en medio de nuestra historia de la vida es debilitar la esperanza.

Por ultimo estimado lector, la ascensión es seguir esperando a pesar de las decepciones, engaños, etc., que podamos tener a lo largo de toda la vida. También corremos el peligro de desistir en nuestro caminar en la fe y en la vida o anticipar la llegada a la meta anunciando el final como algo inminente y desastroso cuando el pensar de Dios es totalmente otro. Tener paciencia es mantener un espíritu firme y fuerte ante el deterioro de los años. Tener paciencia es saber respetar los ritmos de la vida.

Reflexionemos: ¿Dónde me reúne hoy el Señor? ¿en donde o en quienes me cita el Señor para encontrarlo?.

Termino agradeciendo por el comentario que recibo de Ame López (Bautista), mil gracias por visitar este blogs y que Dios te bendiga siempre.


Hasta otro próximo encuentro estimado lector.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Quien no se separe de todos sus bienes no puede ser discípulo mío

Autor: Lourdes C. Ramirez - Equipo Biblíco.

TEXTO.
Lc 14,25-33
25. Gentes numerosas marchaban con él. Dirigiéndose entonces les dijo: 26.Si alguien viene a mí y no odia a su padre, a su madre, a su esposa, a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y por añadidura a su propia persona no puede ser mi discípulo. 27. Todo el que no lleva su propia cruz, y no viene detrás de mí, no puede ser discípulo mío. 28. Porque ¿Quién de vosotros, queriendo construir una torre, sentándose primero, no calcula el gasto para saber si hay con que llevar a cabo su empresa? 29. No sea que, habiendo puesto los fundamentos, no tenga medios de acabar la obra, y todos los que lo observan comienzan a burlarse de él, 30 diciendo: “Ese es el hombre que comenzó a construir y que no tuvo los medios para acabar la obra”. 31. ¿O que rey, marchando contra otro rey para emprender la guerra con él, sentándose primero, no deliberará para saber, si es capaz con diez mil hombres ir al encuentro de aquel que avanza contra mi con veinte mil hombres?. 32. Si no, mientras esta todavía a distancia, le envía una embajada y le pide las condiciones de paz. 33. Así pues, cada uno de vosotros que no se separe de todos sus bienes no puede ser discípulo mío.


REFLEXION

Lucas traza la imagen de Jesús como la de un hombre de Dios, sabio, profeta, lo menciona siempre en una actividad itinerante, viene de una marcha común o de un banquete y siempre en su andar mantiene sus enseñanzas, las cuales las menciona unas veces chocante otras veces intrigantes, de amor o de odio. En su llamada del “sígueme” no tiene vacilaciones, compromete a sus oyentes a tomarse el tiempo necesario para reflexionar.

El texto se divide en seis partes, que pone en evidencia tres enseñanzas enmarcada en una evocación de una situación y por ultimo una exhortación que no se menciona en este evangelio. Se observa aquí la huella lucana, la marcha de la gente, la actitud de Jesús, recuerda el viaje a Jerusalén. En que no solo es necesario venir a mí sino que también es necesario marchar conmigo y rompe con el pasado, no es posible tener el corazón dividido, estar detrás y delante a la vez. No se puede servir a dos amos a la vez, por lo que el discípulo tiene que saber escoger o saber elegir y para saber elegir hay que saber renunciar y sobre todo saber separarse.

Así como las sentencias sobre el odio y la cruz, están construida sobre la subordinada hipotética de que no pueden ser discípulos míos, sugieren una preocupación progresiva que a pesar de ser distintos, en el v. 33 los agrupa y acaban de la misma manera.

El verbo “odiar” choca y desconcierta en el texto, pero refleja un término semítico y las lenguas semíticas se expresan en contraste con lo que nuestras lenguas dicen en sentido comparativo de preferencias, además en el termino en griego significa (afeken) “dejar”. Por lo tanto Jesús no propone condenar o abandonar a la familia, para favorecer el desarrollo personal. El evangelio no habla de “hacerse discípulo” ya que el termino sugeriría que eso depende de nosotros, el termino es “ser discípulo” lo que quiere decir ser aceptado por el Maestro. Para lo cual hay que estar aquí y no en otro sitio, atento y no distraído, dispuesto a aprender no solo la sabiduría humana sino la divina. Para que la adhesión y su comunión sean verdaderas y duraderas, hay que añadir como complemento ineludible la separación de lo que mas llevamos en el corazón, por lo tanto aquí el odio no es un sentimiento sino un acto. Así que cuando se haya realizado la ruptura se permitirá el amor incondicional al prójimo, ya que entre los parientes de Cristo y criaturas de Dios no existen los sistemas cerrados, de familias.

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra