Texto Mt 28,16-20.
Estamos casi llegando al final del camino de la pascua (claro aun falta la fiesta de pentecostés). La ascensión no es un alarde de poder parte de Jesús, en la ascensión los reúne, los envía para que sean presencia de Dios en el mundo.
Este encuentro y envío acontece en Galilea donde comenzó el llamado discipular, solamente el maestro tiene la capacidad de volver a reunirlos para sean continuadores de la misión.
El evangelista en el versículo 17 indica que todos se postraron, es decir todo los discípulos manifiestan su fe y solo desde ella pueden asumir las palabras de Jesús y hacerlas vida en ellos para anunciarlas a los demás. No olvidemos que la fe de los discípulos estuvo siempre acompañada por la duda; esto mismo vivirán otros y nosotros mismo ya que nuestra ser y hacer como discípulos será siempre entre la claridad y el desconcierto, entre la fe y la vacilación.
Es muy importante no perder de vista la finalidad ultima del envío es HACER DISICIPULOS. No se va ofrecer una doctrina sino de que aquellos que escuchen la buena nueva en boca de los discípulos de Jesús, puedan tener una estrecha relación con el maestro que sea de escucha, relación personal y cambio de vida, en esto consiste el hacer discípulos.
El hacerse discípulos tiene que ser a través del bautismo y la enseñanza del Jesús. El discípulo no enseña algo propio sino solamente aquello que ha mandado Jesús. Cada vez que nos empeñamos en montar nuestras propias enseñanzas no logramos el objetivo del envío discipular: HACER DISCIPULOS.
Dios es solo amor y esa es la gran verdad que deben anunciar a través de la formula trina: bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo. La gloria y el poder de Dios es solo amar. Dios no es opresor, no se impone, no violenta, etc.
En el versículo 20 encontramos una promesa: Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo. La ascensión no es ausencia es presencia que mantiene la fidelidad del Dios con nosotros (Enmanuel). La certeza de la Buena Nueva es que Jesús se mantiene junto a nosotros. Con este versículo no se puede hacer una lectura ingenua de la ascensión en la que tengamos una sensación de orfandad y abandono, no estamos solo (insisto en la idea), no hacemos caminar solo en la historia o en la vida; él está con nosotros. Que fácil es caer en el desaliento y el fracaso, olvidar la presencia de Jesús en medio de nuestra historia de la vida es debilitar la esperanza.
Por ultimo estimado lector, la ascensión es seguir esperando a pesar de las decepciones, engaños, etc., que podamos tener a lo largo de toda la vida. También corremos el peligro de desistir en nuestro caminar en la fe y en la vida o anticipar la llegada a la meta anunciando el final como algo inminente y desastroso cuando el pensar de Dios es totalmente otro. Tener paciencia es mantener un espíritu firme y fuerte ante el deterioro de los años. Tener paciencia es saber respetar los ritmos de la vida.
Reflexionemos: ¿Dónde me reúne hoy el Señor? ¿en donde o en quienes me cita el Señor para encontrarlo?.
Termino agradeciendo por el comentario que recibo de Ame López (Bautista), mil gracias por visitar este blogs y que Dios te bendiga siempre.
Hasta otro próximo encuentro estimado lector.
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