texto Jn. 14, 15-21
El capítulo 14 del evangelista Juan hace presente toda una atmósfera de despedida, pero, a su vez, revela una nueva presencia. La presencia de Dios será ahora a través de espíritu santo, como garante de la palabra encargada en el maestro. El espíritu santo cambia totalmente la manera de los conceptos que se tienen de Dios en la historia. Dios no es ya distante al hombre, las mediaciones (ley, templo y culto) no tienen razón, ni validez, para acercarnos al padre, porque al resucitar Jesús será solo el espíritu Santo quien nos acerca al Padre. Es decir, un culto, un templo y una ley, sin el espíritu de Dios, otorgado por Jesús es vacío.
Cada hombre y mujer que acoge su palabra, se convierte en santuario o morada de Dios. De esta manera, Dios consagra al hombre y a la creación, a través del Hijo y del Espíritu. Por tal razón, desaparece toda mediación exterior al hombre y a la mujer.
El Padre al que tanto Jesús invocó, ya no es lejano, sino que es próximo y prójimo en formar comunidad con todo lo creado. La creación pasa a ser objeto de la creación y el hombre (varón y hembra) sujetos del amor de Dios. El espíritu Santo hace que la presencia de Dios no sea estática en toda la existencia del hombre, con su espíritu Dios busca que el hombre y la mujer vivan de él, porque Dios no vive del hombre. Y si así, llegara a ocurrir, no podríamos llamarlo Padre dador de vida. Lo que Dios ha creado, no es para reclamarle la vida, sino para que siga recibiendo vida de él.
El enorme peligro que tenemos en la actualidad es no creer en el espíritu, porque nos cerramos en el mirar atrás, en repetir lo de siempre, y en creer que ya todo lo conocemos. Vivir así, es perder las ganas por la vida. El espíritu de la verdad, es el garante de la auténtica fe y el vivir conforme a Dios. Cuando no se vive con el espíritu de la verdad, se vive con miedo a la libertad, y cerramos las puertas a las cosas nuevas que son para vivirlas. En rigor, aceptar los mandamientos de Jesús, configura la vida de un verdadero creyente, cuya vida no está programada por prohibiciones.
Hasta la próxima estimado lector….
No hay comentarios:
Publicar un comentario