Mostrando entradas con la etiqueta Juan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de febrero de 2018

QUE BIEN SE ESTA AQUI...

El relato de la transfiguración viene colocado en los tres sinópticos a continuación del primer anuncio de la pasión y de la exigencia de renuncia total para seguir a Jesús que tuvo lugar seis días antes. Relacionando, por tanto, la transfiguración con el primer anuncio de la pasión podemos decir que se hacía necesario que al menos algunos de sus discípulos (Pedro, Santiago y Juan, los considerados como columnas en Gal 2,9), tuvieran una experiencia que disipara el temor y la angustia generados por tal anuncio y, para ello, les concede una visión anticipada de la gloria prometida después de padecer. Estos tres discípulos aparecen también junto a Jesús en el huerto de los Olivos (cf. Mc 14,33). Por tanto, estos tres discípulos están asociados a la agonía y a la gloria de Jesús. Esta asociación de los tres discípulos al misterio pascual es paradigmática para todos los discípulos de Jesús.
El relato de Marcos ve la transfiguración de Jesús como la manifestación anticipada del Hijo del hombre trascendente, que anuncia la transfiguración definitiva que tendrá lugar en la mañana de Pascua y se manifestará plenamente en la Parusía. Si a esto le sumamos la estrecha relación con el primer anuncio de la pasión que precede este relato, es factible afirmar que el mensaje del evangelio es que no debemos separar la pasión de la resurrección, de algún modo anticipada en la transfiguración.
En el monte elevado, junto a Jesús, aparecen Moisés y Elías. Es interesante porque además de representar la Ley y los Profetas, son dos hombres de oración que ayunaron durante 40 días y subieron al Sinaí para encontrarse cara a cara con Dios, para ver su rostro (cf. Ex 33,8; 1Re 19,17). De algún modo puede decirse que ellos alcanzaron la meta de su camino ‘cuaresmal’ al encontrarse con Cristo glorioso.
Ante esta escena Pedro reacciona con una auténtica exclamación: “Señor, que hermoso (kalós) es estarnos aquí”. La transfiguración es un misterio de belleza divina, de esplendor de la verdad y del bien de Dios mismo. Pedro se siente “atrapado” por esta visión y quiere hacer tres carpas para quedarse allí. Según San Agustín, Pedro ha gustado el gozo de la contemplación y no quiere ya volver a las preocupaciones y fatigas de la vida cotidiana. Por eso quiere, en cierto modo, “eternizar” ese momento.
La nube es signo de la presencia de Dios. Y desde allí sale la voz del Padre que manda escuchar a Jesús, es decir, obedecerle y seguirle. La afirmación de la voz celestial tiene un carácter revelador de la identidad de Jesús, tema sobre el cual versaba el diálogo con sus discípulos en los versículos precedentes (cf. Mc 8,27-29). Los discípulos “miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús sólo con ellos”. Esto significa que desaparecieron las anteriores voces de Dios en la historia, Moisés y Elías, la Ley y los Profetas; ahora tenemos que escuchar la Palabra del Hijo Amado, Jesucristo.
 El Dios nos invita a escuchar al Hijo querido, la Palabra definitiva de Dios. Esta es la exigencia, que supone el rechazo de tantas otras voces o solicitaciones que nos invaden. Entre estas habría que citar a los falsos profetas de los que habla el Papa Francisco en su mensaje de cuaresma, que “son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad. Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido”.
Vivir en Alianza es vivir en la Escucha de su Palabra. Y sabemos que en la Biblia escuchar es prácticamente sinónimo de obedecer. Por tanto, al igual que Abraham, estamos llamados a la obediencia de la fe, a escuchar a Jesús, a creerle y a seguirlo por el camino de la cruz hasta la Pascua.
En el contexto de la cuaresma estos textos tienen un valor pedagógico excepcional, pues nos recuerdan las exigencias y las consecuencias de la vida en Alianza con Dios y nos ayudan a entender que la pasión es un paso o camino hacia la gloria. Nos lo señala en el prefacio de la Misa de este día: “Él mismo, después de anunciar su muerte a los discípulos, les reveló el esplendor de su gloria en la montaña santa, para mostrar, con el testimonio de la Ley y los Profetas, que por la pasión debía llegar a la gloria de la resurrección”.
Para vivir en alianza con Dios debemos seguir a Cristo por el mismo camino por donde él transitó, que es el camino de la renuncia y de la cruz. No podemos amar la cruz por sí misma; ni podemos complacernos en morir a nosotros mismos mediante la mortificación. Pero sí podemos amar y hasta desear llegar a dónde nos lleva la cruz y la mortificación, paso necesario hacia la gloria. Como bien señala E. Bianchi[7]: “La transfiguración de Jesús indica la meta a la que nos encamina este itinerario cuaresmal, es decir, la resurrección, pues el acontecimiento de la Pascua tiene en esta escena de la transfiguración su anticipación y profecía”.
En síntesis, las lecturas de este domingo nos recuerdan a dónde nos conduce este camino cuaresmal: a ser transfigurados con Cristo, a participar de su Gloria, a la Alianza definitiva. La entrega cuesta y duele, como le costó y dolió a Abraham y al mismo Padre. Y debe ser total, sin reservarnos nada. Pero después viene el fruto maravilloso.
Esta es la pedagogía propia de la cuaresma, que expresa la misma pedagogía de Dios: “Nada más dar inicio en la Cuaresma al camino de la cruz, ya se nos propone el destino último de este camino: la gloria suya y la nuestra. Después de haber leído el domingo pasado la lucha contra las tentaciones y el mal, hoy se nos asegura que el proceso termina con la victoria y la glorificación de Cristo, y que también a nosotros la lucha contra el mal nos conduce a la vida”
Como discípulos, seguidores del Señor, tenemos que asimilar esta pedagogía de Dios en nuestra vida para responderle con una fidelidad activa. Dolores Aleixandre[9] nos lo explica muy bien: “El pasaje inmediatamente anterior a la transfiguración, el del anuncio de la pasión y la resistencia de Pedro, nos recuerda la imposibilidad de separar los aspectos luminosos de la existencia de los momentos oscuros, el dolor del gozo, la muerte de la resurrección. La contigüidad de las dos escenas parece comunicarnos la paradoja pascual: el inundado de luz es precisamente aquel que atravesó la noche de la muerte y el que accedió a la ganancia por el extraño camino de la pérdida […] Al igual que los discípulos, también nosotros necesitamos hacer la experiencia de la proximidad del Dios consolador. Si nunca vivimos ese tipo de experiencias, podemos llegar a dudar de la existencia de la belleza y ver sólo los aspectos opacos de la realidad: la mediocridad que progresa, los cálculos egoístas que sustituyen la generosidad, la rutina repetitiva y vacía que ocupa el espacio de la alegría y la fidelidad. El relato de la transfiguración nos invita a evocar momentos de gracia en los que hemos vivido una experiencia de luz y nuestra vida apareció como transfigurada: el amor se convirtió en certidumbre, la fraternidad se hizo palpable y toda la realidad nos habló un lenguaje nuevo de esperanza y de sentido. Son fogonazos momentáneos que nos revelan el sentido del camino de fe emprendido”.

viernes, 16 de octubre de 2009

EL QUE QUIERA LLEGAR A SER GRANDE ENTRE USTEDES,

TEXTO Mc. 10,35-45
35 Se acercan a él Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dicen: "Maestro, queremos, nos concedas lo que te pidamos."36 El les dijo: "¿Qué queréis que os conceda?" 37 Ellos le respondieron: "Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda."

38 Jesús les dijo: "No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?"

39 Ellos le dijeron: "Sí, podemos." Jesús les dijo: "La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo conque yo voy a ser bautizado; 40 pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado."

41 Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse contra Santiago y Juan. 42 Jesús, llamándoles, les dice: "Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. 43 Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, 44 y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, 45 que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos."



REFLEXION
35 Se acercan a él Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dicen: "Maestro, queremos, nos concedas lo que te pidamos." 36 El les dijo: "¿Qué queréis que os conceda?" 37 Ellos le respondieron: "Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda."

Previamente hemos de recordar que Jesús va en dirección a Jerusalén y los discípulos tienen la convicción de que el maestro se presentara como un mesías triunfante; el deseo del poder crece en ellos y antes que se dé la gesta liberadora se busca asegurar puestos de dominio.

Lo que piden estos discípulos es un puesto terrenal, y así ellos reflejan el concepto de un Mesías popular de orden político. Las posiciones que ellos exigen corresponden el estar en ambos lados de un rey con prestigio.

El trono de Jesús no será de prestigio sino más bien de deshonra y los que estarán a su lado (dos ladrones) no tienen tampoco prestigio alguno.

38 Jesús les dijo: "No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?"

Jesús entiende lo que piden y por eso rechaza la petición (No sabéis lo que pedís); y ante la situación les ofrece otra propuesta más radical y profunda en dos figura y dos símbolos: Figuras:1) pasar el trago 2) ser sumergidos; símbolos: copa y agua. Si usted se fija atentamente figura y símbolos son inseparables ya que una lleva a la otra. Ambas imágenes no recuerdan la pascua y el éxodo. El paso (pascua) que deben dar, es morir para renacer, y esto solo se logra desde el estar sumergidos en el dolor compartiendo la misma suerte del maestro: morir y resucitar


39 Ellos le dijeron: "Sí, podemos." Jesús les dijo: "La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo conque yo voy a ser bautizado; 40 pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado."

La cruz de Jesús es donde se verá la realeza del maestro, el trono no será de poder, prestigio y aplausos. La cruz no es el signo del poder mesiánico que esperan tanto los israelitas como los discípulos. El puesto de la derecha y la izquierda será de los crucificados.

41 Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse contra Santiago y Juan. 42 Jesús, llamándoles, les dice: "Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. 43 Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, 44 y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, 45 que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos."

Los judíos conocían muy bien el modelo de lo opresión de los romanos quienes eran brutales y tiranos a la hora de imponerse. Aquí Jesús busca recordar a los discípulos que esta práctica de tiranía y dominio no debe ser así entre ellos. La grandeza que Jesús pide a sus discípulos esta en termino de servidumbre. Desde el servir Jesús redefine la misión expectante que se tiene del Mesías.
El deseo de poder causa indignación en el grupo de los discípulos, esta ambición por el poder recuerda la división de Israel (Cf. 1Re 12,1ss).

Esta situación es corregida por Jesús al presentar el ejemplo del poder absolutista y totalitario de los poderosos, que no genera una igualdad de fraternidad. La nueva comunidad que nace del discipulado excluye absolutamente todo dominio sobre otros. La grandeza de sus miembros no consiste en estar por encima de los demás, es estar al servicio de los demás. Estar con los demás, el discípulo se pone voluntariamente junto al que sufre el dolor y opresión, pero no como oprimido sino como servidor libre y liberador. Queda establecido que la misión del discípulo no es dominar es liberar, por supuesto que aprendiendo a ser liberado también por el pobre.

Con los vv 43-44 a los discípulos le queda en claro que para afirmar la propia vida y asegurar la felicidad y la libertad no debemos dominar a los demás, por que el crecimiento no es manipulando, dominando y oprimiendo. Jesús ofrece una nueva alternativa para encauzar la vida y ser auténticos, esta alternativa consiste: aprender a servir desde una postura de amor fraterno, dar desde la generosidad es la única autoridad que no domina, no amenaza, no manipula o soborna.

Estimado lector antes de decirte chauuuuu…. Reflexione en este párrafo:

Gastar la vida no es algo que se haga
con gestos extravagantes y falsa teatralidad.
La vida se entrega sencillamente,
sin publicidad,
como el agua de la fuente,
como la madre que da pecho a su hijo,
como el sudor humilde del sembrador.

viernes, 6 de marzo de 2009

ESTE ES MI HIJO AMADO, ESCUCHADLE

Texto Mc. 9,2-10

2 Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, 3 y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. 4 Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús.

5 Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: "Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías"; 6 - pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados
7 Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: "Este es mi Hijo amado, escuchadle." 8 Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.

9 Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. 10 Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de "resucitar de entre los muertos."




REFLEXION

2 Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, 3 y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. 4 Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús.


Los tres discípulos que acompañan a Jesús, son los más característicos del grupo, pero son los que mayor resistencia ofrecen al mensaje de la buena nueva. La transfiguración anticipa lo que será la condición de resucitado, sus vestiduras son condición de su gloria divina. Los dos personaje, Elías (padre los profetas) y Moisés (padre la ley), representan la totalidad del Antiguo Testamento, que ya no tiene ya un mensaje directo para los judíos porque solo hablan con Jesús y no con los discípulos, en una palabra todo se juzgara a partir de Jesús y no desde la antigua ley.

5 Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: "Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías"; 6 - pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados

La actitud que tiene Pedro es muy llamativa, ya que al llamar a Jesús como maestro “Rabbí”, le está reconociendo como un fiel seguidor de la tradición judía; de esta manera la pensamiento de Pedro sigue adherida a su tradición, además su manera de ver aquel hecho de la transfiguración, es tratar de integrar el mesianismo de Jesús en las categorías del Antiguo Testamento, porque al querer levantar tres chozas, seria en reminiscencia a la tienda de las citas del antiguo testamento. No ve la gloria que se ha manifestado, que es expresión del amor de Jesús, que busca liberarlos de los ideales nacionalista y liberarles de la mentalidad ritualista del Antiguo Testamento.

7 Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: "Este es mi Hijo amado, escuchadle." 8 Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.

La identidad de Jesús se revela atreves de la voz que viene del cielo, y es a quien se debe escucha por encima de Elías y Moisés. Esta voz que los indica como el Hijo amado, hacen que las voces del Antiguo Testamento enmudezca. El amor del Padre revelado en la alianza, ahora se manifiesta en Jesús, la alianza hecha hombre y vida. Po otra parte, el Padre quiere revelar a los discípulos quien es Jesús. A pesar del miedo que tienen los discípulos, se señala la estrecha relación entre el Padre y Jesús; el término “amado” acentúa más profundamente la relación del Padre con el Hijo.

9 Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. 10 Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de "resucitar de entre los muertos."

Otro aspecto que se nos revela la transfiguración (además de la gloria anticipada de Jesús), es que manifiesta la gloria definitiva del hombre dotado de condición divina. Lamentablemente los discípulos han disociado la transfiguración de Jesús, para seguir pensando en un mesianismo terreno, un mesianismo político religioso, por eso no entendían que era eso de “resucitar de entre los muertos.

La transfiguración no tiene fin en sí misma, está orientada hacia pascua. La transfiguración es una ráfaga del futuro que se ha introducido en el presente. Para vivir esta experiencia de la transfiguración, debemos hacer caso a la invitación del Padre que nos ofrece ver y escuchar en el hijo amado la voz de la vida, y el loco amor de Dios hacia el hombre.

sábado, 7 de febrero de 2009

TODOS TE BUSCAN

TEXTO

Mc. 1,29-39

29 Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.

30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. 31 Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.

32 Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados;
33 la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. 34 Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.

35 De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración.

36 Simón y sus compañeros fueron en su busca; 37 al encontrarle, le dicen: "Todos te buscan." 38 El les dice: "Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido."

39 Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.


REFLEXION

29 Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.

De un lugar, como es la sinagoga que representa la institución privada, Jesús pasa a la casa de uno de sus seguidores. La casa de Simón no representa la institucionalidad judía al contrario es el lugar de aquellos que se les ha negado el derecho de haber sido bendecidos por Dios. La casa pertenece a los dos hermanos, tampoco aquí se en encuentra la figura del padre. Es muy llamativo que Santiago y Juan son la representación del Israel tradicional (Cf Mc 1,20) mientras que Simón y Andrés – que no han asistido a la sinagoga y por ende no han guardado el sábado-, representan la comunidad disconforme. El estar estos dos grupos de hermanos tan distintos cada uno de ellos en un mismo techo, los une el vínculo de la hermandad y no de la sangre. (Cf Mc 3,34; 10,29ss).

30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. 31 Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.

Al llegar a la casa recibe la información de cómo se encuentra la mujer (le hablan de ella). El evangelista no precisa quien da la información. Son intermediarios anónimos (quizás podemos decir que Simón y Andrés como sujetos tácitos, seria forzar el texto a decir lo que no dice). A los informantes no les preocupa que sea día sábado en la que estaba prohibido curar en sábado (Cf. Mc 3, 1-7), para ellos lo más importante es la persona por encima de la ley.

La situación de la mujer se describe de dos maneras. Primero es una mujer que esta postrada (yacía en la cama). Segundo aspecto, la causa de su postración es la fiebre, y se menciona dos veces esta palabra (fiebre/pyressousa o pyretos, ambas tienen la raíz de la palabra fuego – pyresso). La fiebre impide la actividad y en particular el servicio a los demás, y sobre todo el poner en práctica la acogida. Liberar de la fiebre para el evangelista, significa capacitar para el servicio.
La acción de Jesús al acercarse, tocarla y levantarla es de liberación de una opresión ya que la priva de la vida y la actividad. Es de hacer notar que es Jesús quien se acerca mostrando su interés y deseo en poner fin a una situación que no genera vida. Jesús no pronuncia palabra alguna, son sus gestos los que hablan por él. El efecto del contacto se concreta en el servicio a los huéspedes.

32 Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados;
33 la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. 34 Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.


La determinación temporal (atardecer) indica escasez e revela una situación de tinieblas, incluso en otros momentos esta misma precisión temporal significara incomprensión de las personas a la misión de Jesús.

A la puesta del sol, indica que ya termina el día sábado y así cesa la obligación del día festivo. Con la puesta del sol marca la frontera entre el tiempo sagrado y el tiempo profano. Ahora estas dos determinaciones temporales (atardecer y puesta del sol), la primera indica incomprensión y la segunda enseñanza de la tradición.
Lo ocurrido en la sinagoga, abre a la esperanza para que Jesús solucione los problemas de tantos afligidos. Pero, es muy peculiar que quienes llevan a los enfermos han esperado hasta que termine el sábado justo hasta la puesta del sol para no violar la ley, en una palabra son personas que creen en la doctrina, y así la enseñanza oficial sigue haciéndose presente en sus actos.

Justo al caer la tarde le llegan a Jesús dos clases de gente los enfermos y endemoniados. Ambos grupos sufren y simbolizan la opresión social (estar enfermos y ser considerados malditos) y la opresión ideológica (estar dominados no solamente en el pensamiento sino también en el alma)

La ciudad entera estaba aglomerada a la puerta, indica que la fama de Jesús ha llegado al máximo, pero Jesús no sale de la casa, no quiere hacer contacto con los nuevo partidarios, el entusiasmo sin la toma de conciencia del seguimiento discipular es inaceptable ya que todos aquellos que están a la puerta no han cambiado de valores, solo buscan cambiar de líder. Para ellos Jesús viene a cuestionar la institución y sus abusos, pero manteniendo sus principios de tradición doctrinal. Jesús no está dispuesto asumir el papel de líder reformista.

Las distintas curaciones que hace Jesús en Cafarnaúm, no son una solución total pero si un alivio. El texto no describe el cómo eran curados, solo le interesa preponderar los resultados del acto. El estar mal aminora la vida o produce la muerte. De esta manera el evangelista Marcos demuestra que la enfermedad y la alienación del espíritu no vienen de Dios, ni son voluntad suya, el Reino de Dios tiende a restituir al hombre y a eliminar todo aquello que opaca la verdadera imagen de Dios en el hombre.

A los endemoniados no le “dejaba hablar, pues le conocían” es algo casi parecido a lo ocurrido en la sinagoga, ya los endemoniados buscar decir casi los mismo lo que habían dicho en la sinagoga (“se quién eres tu…el consagrado de Dios”) Intentar identificar a Jesús con la expectación popular y con la doctrina oficial, no hacen una proclamación de fe porque no han vivido el cambio exigido del reino.

35 De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración.

Aparecen dos nuevas determinaciones temporales (Mañana y Oscuro), en la que insiste en la falta de luz. La salida temprana de Jesús es para poder continuar su misión y no quedar atrapado en Cafarnaún con las pretensiones de la gente en hacerlo un líder religioso – político.

Se enfatiza que Jesús en aquel lugar solitario se puso hacer oración, ha salido del poblado donde están muy presentes los principios doctrinales de la ley, y aquí donde Jesús ora es abierta ruptura con lo institucional, porque no hay sinagoga ni templo.

36 Simón y sus compañeros fueron en su busca; 37 al encontrarle, le dicen: "Todos te buscan." 38 El les dice: "Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido."

Va parecer extraño lo que afirmo, pero la acción de Jesús en Cafarnaúm es un fracaso, la gente le sigue pero no entienden que el Reino de Dios es una alternativa. La misión está en peligro, ya que la ideología sigue en las mentes de la gente.

Las palabras de todos que le dicen “todos te buscan” se refiere a la población de Cafarnaúm con la intención de retenerlo en la ciudad y hacerlo su líder milagrero-político-religioso. De hecho Simón y aquellos que le acompañan se hacen portador e intermediarios del deseo de las personas del pueblo. El deseo es oculto, ellos quieren que Jesús inicie el enfrentamiento con la institución en Cafarnaúm. La misión no la entienden porque las acciones y palabras de Jesús no están centradas en la lucha con la institución judaica, sino en la creación de una alternativa a ella.

La respuesta de Jesús se opone totalmente al deseo de las personas, indicando así su rechazo de todo lo implica la búsqueda por parte de las personas. La decisión está tomada, Cafarnaúm no es la sede de la predicación del Reino de Dios. En las palabras de Jesús hay una nueva propuesta: vayamos a otra parte. Estas palabras implican renunciar a sus propósitos y recordar la finalidad que se propone: El Reino de Dios ha llegado.

39 Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

El texto culmina indicando que la actividad de Jesús sigue la pauta ocurrida en la sinagoga (Cf Mc 1,21), pero ahora no enseña, ahora se proclama, se predica el anuncio el Reino de Dios que es superación de la institución judía. El mejor lugar para un público que escuchara sus palabras era la sinagoga; desde allí buscara generar nuevos horizontes de vida, suscitar espíritu crítico sobre la situación existente y deseos de cambios.

Concluimos haciéndonos unas preguntas ¿qué son nuestros templos, lugares de alternativa para la vida donde se suscita el espíritu crítico y se abren horizontes? ¿Será acaso lugar de doctrina y cumplimiento? Usted tiene la palabra

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra