viernes, 6 de marzo de 2009

ESTE ES MI HIJO AMADO, ESCUCHADLE

Texto Mc. 9,2-10

2 Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, 3 y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. 4 Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús.

5 Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: "Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías"; 6 - pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados
7 Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: "Este es mi Hijo amado, escuchadle." 8 Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.

9 Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. 10 Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de "resucitar de entre los muertos."




REFLEXION

2 Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, 3 y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. 4 Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús.


Los tres discípulos que acompañan a Jesús, son los más característicos del grupo, pero son los que mayor resistencia ofrecen al mensaje de la buena nueva. La transfiguración anticipa lo que será la condición de resucitado, sus vestiduras son condición de su gloria divina. Los dos personaje, Elías (padre los profetas) y Moisés (padre la ley), representan la totalidad del Antiguo Testamento, que ya no tiene ya un mensaje directo para los judíos porque solo hablan con Jesús y no con los discípulos, en una palabra todo se juzgara a partir de Jesús y no desde la antigua ley.

5 Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: "Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías"; 6 - pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados

La actitud que tiene Pedro es muy llamativa, ya que al llamar a Jesús como maestro “Rabbí”, le está reconociendo como un fiel seguidor de la tradición judía; de esta manera la pensamiento de Pedro sigue adherida a su tradición, además su manera de ver aquel hecho de la transfiguración, es tratar de integrar el mesianismo de Jesús en las categorías del Antiguo Testamento, porque al querer levantar tres chozas, seria en reminiscencia a la tienda de las citas del antiguo testamento. No ve la gloria que se ha manifestado, que es expresión del amor de Jesús, que busca liberarlos de los ideales nacionalista y liberarles de la mentalidad ritualista del Antiguo Testamento.

7 Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: "Este es mi Hijo amado, escuchadle." 8 Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.

La identidad de Jesús se revela atreves de la voz que viene del cielo, y es a quien se debe escucha por encima de Elías y Moisés. Esta voz que los indica como el Hijo amado, hacen que las voces del Antiguo Testamento enmudezca. El amor del Padre revelado en la alianza, ahora se manifiesta en Jesús, la alianza hecha hombre y vida. Po otra parte, el Padre quiere revelar a los discípulos quien es Jesús. A pesar del miedo que tienen los discípulos, se señala la estrecha relación entre el Padre y Jesús; el término “amado” acentúa más profundamente la relación del Padre con el Hijo.

9 Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. 10 Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de "resucitar de entre los muertos."

Otro aspecto que se nos revela la transfiguración (además de la gloria anticipada de Jesús), es que manifiesta la gloria definitiva del hombre dotado de condición divina. Lamentablemente los discípulos han disociado la transfiguración de Jesús, para seguir pensando en un mesianismo terreno, un mesianismo político religioso, por eso no entendían que era eso de “resucitar de entre los muertos.

La transfiguración no tiene fin en sí misma, está orientada hacia pascua. La transfiguración es una ráfaga del futuro que se ha introducido en el presente. Para vivir esta experiencia de la transfiguración, debemos hacer caso a la invitación del Padre que nos ofrece ver y escuchar en el hijo amado la voz de la vida, y el loco amor de Dios hacia el hombre.

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EL RUIDO DE LA PALABRA

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