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martes, 11 de febrero de 2014

Amigos y Amigas.

Quisiera compartir con ustedes un breve escrito, me ayudo a reflexionar e imaginar mucho el día de la fiesta de la Presentación del Señor en el Templo y, más cuando Jesús crecía en edad, sabiduría, estatura y gracia delante de Dios. María Virgen de seguro disfruto el ser madre toda su vida, ¡cuanto aprendió el hijo de ella! Perdonen que me salga del estilo que están acostumbrados a encontrar en este blogs.


MIMOS DE MADRE

Respira.

Serás Madre toda tu vida.

Enséñale las cosas más importantes las de verdad

A saltar los charcos,

a observar los bichitos,

a dar besos de mariposa

y abrazos muy fuertes.

 

No olvides esos abrazos,

y no se los niegues nunca

 

Puede que dentro de unos años

los abrazos que añores

sean los que no les diste.

 

Dile cuanto lo quieres siempre que lo pienses

Déjale imaginar

Imagina con él

Déjale llorar

Llora con él.

 

Las paredes se pueden volver a pintar

Los objetos se rompen,

y se reemplazan continuamente

los gritos de mamá duelen para  siempre

Puedes fregar los platos más tarde

Mientras tú limpias él crece.

 

Él no necesita tantos juguetes

Trabaja menos y quiere más

Y sobre todo, respira

Serás madre toda tu vida.

El solo será niño una vez.

domingo, 13 de junio de 2010

TENGO ALGO QUE DECIRTE

Texto. Lc 7, 36-50.

36 Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa. 37 Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume. 38 Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume.

39 Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!». 40 Pero Jesús le dijo: «Simón, tengo algo que decirte». «Di, Maestro», respondió él. 41 «Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta. 42 Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos lo amará más?». 43 Simón contestó: «Pienso que aquel a quien perdonó más». Jesús le dijo: «Has juzgado bien».

44 Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. 45 Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies. 46 Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies. 47 Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor». 48 Después dijo a la mujer: «Tus pecados te son perdonados». 49 Los invitados pensaron: «¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?». 50 Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz


REFLEXIÓN GENERAL.

En línea general tenemos un relato que presenta dos dimensiones: la presencia de un hombre y una mujer. La mujer no tiene nombre, el fariseo se llama Simón, es el único fariseo que se menciona por su nombre en los sinópticos.
En cuanto a la mujer, en el texto es descrita con mucho detalle tanto de su vida como las acciones que ella hace en la persona de Jesús. Sus acciones se resumen en los verbos regar, secar, ungir y besar. Estos verbos son el reflejo de una profunda gratitud. Esta mujer sin nombre representa el estamento de las y los marginados por motivos religiosos y sociales.

Ante las acciones de la mujer Jesús responde con los verbos: ama, interpela, perdona y libera. Jesús responde porque se deja bañar por las lágrimas de esta mujer, se deja secar por sus cabellos, se deja besar y ungir, en una palabra tiene sentimientos de acogida. Es más si nos fijamos bien el fariseo estaba acompañado por sus suyos en cambio Jesús no tiene otra compañía que esta mujer. La acción que ejecuta esta mujer produce el efecto liberador del perdón que ante los ojos de los compañero del fariseo esto es un escándalo, pero la mujer da profunda muestras de agradecimiento pues está convencida que ha que Jesús la ha liberado.

El fariseo cree que cuando invita a Jesús a su casa a compartir su mesa, el maestro está convencido de sus ideas y convicciones religiosas. La actitud de Jesús causa reproche porque se ha dejado tocar por una mujer pecadora. Pese a la simpatía que posiblemente podía haber tenido hacia Jesús, el fariseo sigue creyendo en el peso de la ley de los puros e impuro, él sigue dividiendo a personas puras e impuras, malas y buenas.

Este evangelio nos pone en evidencia que es peligroso para la fraternidad tener una moral cómoda en la juzguemos severamente a los demás y sentirnos justificados por lo que hacemos. El evangelio es buena noticia que no produce desesperanza, nos revela el perdón que gratuitamente viene de Dios.

domingo, 9 de mayo de 2010

ME VOY Y VOLVERÉ A USTEDES

«El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.
24 El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió. 25 Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. 26 Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho. 27 Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! 28 Me han oído decir: “Me voy y volveré a ustedes”. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo. 29 Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.


REFLEXION GENERAL

La transformación que Jesús propone no se hace por imposición, no puede haber cambios si los seres humanos no cambiamos, y ese cambio o conversión solo se logra a través del amor. La presencia de Dios no será en tiendas, ni en el templo; será en todo aquel hombre o mujer que ha decidido cambiar su vida por la palabra escuchada que procede del Hijo de Dios. Cada hombre y mujer serán morada de Dios.

Por otra parte, Jesús insiste que su mensaje es del Padre, su palabra: abre a los ojos, invita a nuevo éxodo, el hombre descubre su dignidad, liberar de ideología opresora a la existencia del ser humano.

Más adelante Jesús recuerda su despedida, que no es precisamente a través de la muerte, sino que es venciendo a la muerte. En su despedida promete el Espíritu Santo que les ayudara a profundizar en todas las palabra que él les ha dicho. Este mismo Espíritu que procede de Dios y del Hijo, es santificador y les consagra para ser luz de la vida. Pero el Espíritu tiene una característica muy peculiar, no habla de sí mismo, sino que hace recordar y comprender lo que Jesús ha enseñado, una palabra es continuador de las palabras del Hijo.

Dios no es opositor del hombre ni de la mujer. Dios no reclama la vida como sacrificio, no disminuye al hombre, sino que lo dignifica a la condición de Hijo. Mientras que el hombre se dignifica como Hijo de Dios a través de Jesús, afirma la paternidad amorosa y misericordiosa de Dios.

sábado, 25 de octubre de 2008

DOS EN UNO: AMARAS - Mt. 22,34-40

TEXTO: Mt . 22,34-40.

34 Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, 35 y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba:

36 "Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?"

37 El le dijo: = "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. 38 Este es el mayor y el primer mandamiento. 39 El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas."

REFLEXION
El evangelio de este Domingo que nos presenta Mateo es sencillo en su estructura: consta primero de una introducción que es referencia a una situación anterior, segundo la pregunta de los fariseos, dicho sea de paso no es cualquier pregunta, tercero la respuesta de Jesús muy en la línea de la tradición pero con la novedad de vincular el amor a Dios con el prójimo que es el otro, el próximo, el cercano.

Primero. La introducción. Si bien es cierto que el versículo 34 es una referencia a la discusión de los saduceos sobre la resurrección de los muertos y en donde Jesús deja bien claro la transformación del hombre delante de Dios: ser como ángeles. También es una descripción del tenso clima de confabulación y de polémica que las clases religiosas y políticas de Israel tienen en contra de Jesús. El versículo 35 destaca la intención de la pregunta: “con ánimo de ponerle a prueba”. Es decir cómo pensaba y entablar conversación con Jesús y obtener éxito allí donde los saduceos se habían llevado un chasco

Segundo: la pregunta del fariseo es una de las cuestiones más discutidas entre los rabinos de Israel tanto así que en la búsqueda del amor a Dios generaron 613 prescripciones y 365 prohibiciones, instituyéndose una categoría de valores en aquel cumulo de leyes. Resultado final una pregunta angustiosa en el corazón del israelita sencillo: ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?" Cabe aclarar una cosa, la palabra Mandamiento o mandato (en hebreo sería Tsâvâh que aparece en el AT 6.680), viene a significar literalmente “establecer” o “designar”, parafraseando la pregunta sería más o menos así: ¿Qué es lo establecido o designado en la ley de Dios?

Tercero: la respuesta: Jesús relaciona los dos mandamientos entre sí (Cf. Dt. 6,5; Lev. 19,18) que en la ley estaban separados, enfatizando el amor a Dios y a los demás. El término amar esta dicho en expresión de mandato: AMARAS (aparece dos veces). No es una sugerencia sino una exigencia. El resultado, es que todo lo que se enseña, se manda y se practica pende del amor tanto a Dios como al próximo. Definitivamente el amor es la clave.

¿Cómo tiene que ser el amor a Dios?
1. Con todo el corazón es tener sentimiento.
2. Con toda el alma es tener entendimiento.
3. Con toda la mente es tener voluntad.

Estos tres elementos indican que amar a Dios debe ser de manera integral, nada de pedazos o retazos, o es todo o es nada. Porque el acto de amar a Dios (Corazón, Alma y Mente) es una entrega, una consagración, un estar en sus manos. Amar a Dios no es cumplimiento ritualista o de tradición, es vivir una fiesta, es alegría, es ágape. El amor es la naturaleza esencial de Dios y es la característica más marcada de la vida divina manifestada en Cristo: “tanto amo Dios al mundo que le entrego a su único Hijo”. El amor a Dios no hace amigos de Dios (en griego sería fileo - amigo)
Estas tres exigencias son iguales para el prójimo. El amar a Dios debe pasar por el otro, sin amor al próximo no hay amor a Dios, y resultado sería que es imposible cumplir la voluntad de Dios. El ser humano creado para amar y ser amado con todo el corazón, el alma y la mente lo hace ver y sentir que la ley escrita en la vida es amar.

En la segunda parte de la respuesta de Jesús “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” vamos a tomar muy en cuenta esto de “como a ti mismo” Actualmente se habla mucho de “autoestima”, y lo que Jesús presenta va más allá de una simple autoestima, es un amor que no se cierra en el yo, sino que comporta dignidad, respeto y conciencia de la propia naturaleza que nos viene dada en el ser imagen de Dios y esta su vez redimida en la cruz y reafirmada en el bautismo, entonces no es una situación de autoestima sujeta a los vaivenes emocionales o situacionales.

El amor a sí mismo es exigencia que requiere dignidad, respeto y conciencia para que el otro se sienta bien y feliz junto a ti. Amarse a sí mismo es estar en contacto con los pensamientos y sentimiento, para evitar culpabilidades o culpabilizar a otros, por eso que amarse a sí mismo es difícil ya que el mismo debe ser equilibrado entre el amor que nos profesamos como personas y el que se debe tener hacia los demás.

La combinación de estos dos mandamiento busca que ajustarnos, adaptarnos y comprometernos con Dios y el próximo (el otro). Amarnos equilibradamente desde Dios para los demás es también estar dispuestos a decir “no” a ciertas a actitudes, criterios o valores que no aportan vida, porque amar a Dios y al prójimo como a sí mismo es un compromiso con la verdad.

Amigo lector, el mandato AMARAS, es conocerse, asumir responsabilidad, es aprender, es vivir y sentir, es recibir y sensibilidad a lo que recibes, finalmente es agradecer “¡oh Dios te doy gracias por la maravilla de mi ser! (Sal. 139,14).

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra