Mostrando entradas con la etiqueta Comida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comida. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de marzo de 2016

¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?

SEGUNDA PARTE 
REFLEXIÓN

12 El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dicen sus discípulos: "¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?"
El versículo 12 es una introducción a toda la secuencia siguiente del texto. Ofrece un dato, y es que la fiesta de los panes ázimos era la víspera de la pascua, y era la que daba inicio al día de la pascua. El sacrificio del cordero pondrá todas las acciones de Jesús bajo el signo de la pascua, así es que podemos entender que Jesús es el cordero pascual. Una vez que se ofrecen estos datos surge la pregunta de los discípulos: "¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?".  Con esta pregunta se indica que la fiesta de pascua es una iniciativa que surge de los discípulos.

13 Entonces, envía a dos de sus discípulos y les dice: "Id a la ciudad; os saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua; seguidle 14 y allí donde entre, decid al dueño de la casa: "El Maestro dice: ¿Dónde está mi sala, donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?" 15 El os enseñará en el piso superior una sala grande, ya dispuesta y preparada; haced allí los preparativos para nosotros."
Jesús envía a sus discípulos a la ciudad, en curioso que no aparece el nombre de Jerusalén. Para poder al lugar indicado ellos deben seguir unas señales poco usuales un hombre con un cántaro de agua que solo podían llevar las mujeres que iban al pozo a buscar agua como es el caso de la mujer samaritana. Seguir al hombre del cántaro significa que las cosas deben cambiar, y el cambio viene con la ruptura del pasado que incluye las costumbres. La pascua de Jesús no es un mero rito, es un cambio a toda  la vida del ser humano.
Seguir al hombre del cántaro hasta donde llegue indica el final del camino. El lugar donde se celebrara la pascua tiene sus propias características: es una casa de dos piso, tiene una sala  grande y el lugar está preparado para la misma. ¿Qué significan para ti amigo o amiga lector estas condiciones?
16 Los discípulos salieron, llegaron a la ciudad, lo encontraron tal como les había dicho, y prepararon la Pascua.
Los discípulos son obedientes a la palabra del maestro, siguen con riguridad las instrucciones, pero también esta obediencia es disposición de personal.

17 Y al atardecer, llega él con los Doce. 18 Y mientras comían recostados, Jesús dijo: "Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará, el que come conmigo."
19 Ellos empezaron a entristecerse y a decirle uno tras otro: "¿Acaso soy yo?" 20 El les dijo: "Uno de los Doce que moja conmigo en el mismo plato. 21 Porque el Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!" 22 Y mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio y dijo: "Tomad, este es mi cuerpo." 23 Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio, y bebieron todos de ella. 24 Y les dijo: "Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por  muchos. 25 Yo os aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios."
La precisión temporal (al atardecer), será misma precisión que se utilizara para indicar la sepultura de Jesús (Cf. Mc 15,42). También esta precisión es indicativa de incomprensión (Cf Mc 1,32; 4,35; 6,47). El comer recostados (v 18),  es el signo propio de los hombre libres (cf Mc 2,15; 6,39; 8,6) en una comida que es fiesta. Si la pascua es signo de la liberación de Egipto, comerla junto a Jesús es signo de la liberación total es decir más que Egipto, porque la pascua de Jesús no es un recuerdo del pasado es una realidad viva y operante.
El comer juntos es signo de amor,  amistad e intimidad, y para que aquella amistad, fuera quedar manchada era mejor revelar quién era el traidor. La denuncia de Jesús del traidor produce inquietud y tristeza, porque cada uno se ve como un posible traidor porque no hay seguridad en la fidelidad discipular hacia el maestro, y esto hace no sean capaz de descubrir al traidor.
Jesús precisa el traidor, y ese surge desde el grupo, de los que él llamo por amor, amistad e intimidad; por eso el traidor comparte su misma comida y su misma vida.
Esta situación no detiene a Jesús (“…el Hijo del hombre se marcha…”), él tiene firme voluntad de llegar a la muerte indicando que él no fracasara, pero el hombre que lo entrega su existencia será un fracaso. Hasta el momento no se dice abiertamente el nombre del traidor porque en esta situación puede ser cualquiera de la comunidad, incluso nosotros estimado lector podemos ser ese hombre cuya existencia está abocada al fracaso.
En la frase entregar al hijo del hombre,  significa querer anular todo valor humano, toda plenitud. Hacer esto es un fracaso para sí mismo y para hacer esto más vale no nacer.
En la comida Jesús ofrece el pan, que a partir de ese momento será su identidad y presencia, pero también es asimilarse a él, aceptar su palabra y vida como norma y guía única. Es curioso que no se indique que tomen el pan y lo coman, el texto lo deja como una acción tácita, pero de la copa si dice que la bebieron. Después de haberla bebido Jesús explica que significa la copa, es signo de su muerte violenta que estará en término de alianza y así la alianza del Sinaí queda sustituida. Beberla por parte de los discípulos es aceptar la muerte de Jesús y comprometerse como él
Con el versículo 25 Jesús termina con una solemne declaración: Yo os aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios.

26 Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.

Con este versículo se indica que salen de ciudad hacia el Getsemaní. El verbo salir, indica el acto voluntario de morir.

domingo, 13 de diciembre de 2015

¿QUE TENEMOS QUE HACER? Lc. 3,10-18


Hemos llegado a tercer domingo de adviento y la palabra de Dios nos invita a comprometernos  de verdad  para que las situaciones de muerte  comiencen a cambiar, el punto que más insiste es dejar temor, llenarnos de júbilo y alegría.
El gesto más característico de un cristiano será alegría unida a la benevolencia y un dialogo espiritual que se hace petición y suplica a Dios (Cf Flp 4,4-7).
La figura más característica que nos pone en el camino del compromiso, de superar las situaciones de muerte es  Juan el Bautista que anuncia y proclama la justicia de Dios. En su anuncio reclama la conversión, que es cambiar el modo de actuar, de pensar, volverse a Dios, en rigor es un cambio total  que va más allá de las palabras, de ideas o gestos de cultos. El compromiso por cambiar –nos recuerda este adviento- no tiene  privilegios para nadie.
Juan el Bautista no pide que se abandone la profesión u oficio, sino que se debe ser justo en el trabajo y la profesión, porque ambos contribuyen a crear un mundo justo y fraterno.
En Lc 3,10-18, la pregunta que hacen las personas, los publicanos y los soldados implica la ética y la moralidad de la solidaridad y valores del Reino de Dios: ¿Qué debemos hacer? ¿Qué tenemos que hacer?
El pueblo está dispuesto acoger la indicación de Dios y llevar a la práctica en la reciprocidad de bienes (túnica y comida). Los publicanos, que eran los más odiados ya que trabajan para los romanos como recaudadores de impuesto, son los primeros disponibles para la conversión al descubrir su infidelidad de corrupción. Luego los soldados, que están al servicio de los armas y son los que sostienen el poder de la muerte y el miedo, se les pide una ética profesional realista y posible, que no está basada en la extorsión y la muerte. Quiero hacer memoria de las palabras de San Romero (Obispo Asesinado 24 de marzo 1980) y que son propicias para esta toma de conciencia que el adviento nos pide:
“Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles... Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: "No matar". Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado…”
El bautismo del Espíritu Santo, es la salvación integral del ser humano en participar en la vida de Dios. El texto nos pone dos elementos naturales cuando habla bautismo del espíritu: viento y fuego. Digo viento –aunque sin forzar el texto es tácito- que permite separar la paja del grano y el fuego que quema lo que no sirve. El  Espíritu nos pone en el umbral de un pentecostés de misericordia.
¡Hasta pronto amigos y amigas!

sábado, 25 de abril de 2009

¿TIENEN AQUÍ ALGO DE COMER?


Texto: Lc 24,35-48

35 Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan. 36 Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros."

37 Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. 38 Pero él les dijo: "¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? 39 Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo."

40 Y, diciendo esto, los mostró las manos y los pies. 41 Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: "¿Tenéis aquí algo de comer?"

42 Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. 43 Lo tomó y comió delante de ellos.

44 Después les dijo: "Estas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: "Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí.""

45 Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, 46 y les dijo: "Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día 47 y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. 48 Vosotros sois testigos de estas cosas.



REFLEXION.

35 Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan. 36 Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros."

El versículo 35 es un puente que recuerda la experiencia de los caminantes de Emaús. Estos narran, así lo deja ver el texto, el encuentro con el resucitado. Esta experiencia abarca el encuentro con Jesús desde la palabra para confluir en la fracción del pan.

Una cosa es la palabra como experiencia propia, que siempre se quedara corta, y otra es la experiencia directa, por eso que en plena emoción de la narración acontece la presencia del resucitado. Al presentarse Jesús en medio de ellos y otorgar la primicia de la resurrección que es la paz, da entender que al crucificado resucitado, se le puede experimentar en la comunidad y en lo personal.

37 Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. 38 Pero él les dijo: "¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? 39 Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo."

El sobresalto y el susto, es porque hay miedo, y el tergiversar la resurrección como un acontecimiento de ultratumba (fantasmas) es porque la alegría no está presente en la vida. Esta misma situación nos sucede también a nosotros, vivimos con muchos fantasmas y con muy poca alegría.

Frente a esta situación de sobresalto y miedo, Jesús ayuda a retomar la verdadera vida, en su pregunta -"¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón?”- se formula un cuestionamiento y una profunda toma de conciencia, ya que la duda y la turbación impiden el desarrollo de la alegría en la resurrección. Para superar estas dos situaciones (dudas y turbación), Jesús invita a mirar sus manos y pies, lugares muy precisos de la pasión; ofrece su cuerpo (carne y hueso) – como ofrenda de paz- para ser tocado.

La resurrección, no hace de Jesús un ser alejado de los suyos, no lo convierte en algo sagrado que no se puede mirar ni tocar. La resurrección lo hace más cercano a los suyos, y fortalece su identidad de maestro. La resurrección, es una clara demostración que la separación de lo sagrado y lo profano ha sido superada, con justa razón los evangelio dejan claro que “el velo del templo se rasgo”.

40 Y, diciendo esto, los mostró las manos y los pies. 41 Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: "¿Tenéis aquí algo de comer?" 42 Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. 43 Lo tomó y comió delante de ellos.

La alegría ayuda superar el miedo, y atraves de ella Jesús continúa con su pedagogía de la aceptación de la resurrección. Les hace una pregunta que suena a una petición: "¿Tenéis aquí algo de comer?" Jesús retoma aquello que lo caracterizo en su vida: el compartir la mesa. La comida para Jesús es signo de presencia y de comunión.

Lo que le ofrecen para comer era parte un pez que nos recuerda la primera multiplicación de panes que fue dentro del territorio de Israel (cf. Mc 6,38). Esta presencia de Jesús es dentro del nuevo pueblo de Israel, que es la comunidad que acoge con alegría la paz del resucitado.

El comer delante de ellos, quiere dejar bien claro el evangelista, que Jesús vive y no es un simple recuerdo o idea, sino el mismo de siempre, pero con un nuevo modo de presencia.


44 Después les dijo: "Estas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: "Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí.""


Las palabras que Jesús quiere que recuerden, eran aquellas donde el mismo les advirtió sobre su muerte y resurrección. Ahora dejan ser palabras para el recuerdo, y son las que reafirman y confirman una nueva realidad y es que el crucificado ha resucitado.

45 Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, 46 y les dijo: "Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día 47 y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. 48 Vosotros sois testigos de estas cosas.

Gracias al encuentro con el resucitado, los discípulos se les abre la inteligencia para comprender las escrituras, o dicho de otra manera superan su propia visión reducida de la presencia del Reino en la historia.

Creer en la resurrección de Jesús no significa tener mucho conocimiento, pero si es aceptar el misterio de fe que constituye este hecho. Creer en el cumplimiento de lo escrito (Moisés, Profetas y los salmos) es vivir toda nuestra vida con espíritu pascual, es decir en un nacimiento constante a la vida nueva de Dios. Creer en la resurrección, es atrevernos a darle un rumbo nuevo a la vida, dando razón de nuestra esperanza a pesar de la duda y el egoísmo que tengamos.

La resurrección no es para que quede en la admiración y el asombro, es también una misión que lleva en sí misma la exigencia de un cambio de vida. La resurrección es superación de las barreras del odio no solo en un grupo determinado, sino entre las naciones. Y la que tiene que ser el ejemplo de conversión y acercamiento tanto a Dios como a los hombres es Jerusalén, porque de ella parte esta misión.

Ser testigos de todas estas cosas, es dejar a Dios que se coloque en medio de nosotros, escuchar a Jesús para que se nos abra la inteligencia y nos ablande el corazón, es compartir la comida con aquellos que nos piden de comer, porque en el hambriento están las palabras del resucitado: ¿Tenéis aquí algo de comer? Por último ser testigos es desenmascarar a los fantasmas que generan miedos y ofuscan la paz en la vida.

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra