viernes, 28 de marzo de 2014

CREO SEÑOR


Texto: Jn. 9,1-41

El bienestar y la desgracia eran, respectivamente fruto de una conducta moral buena o mala, es decir castigo o bendición de Dios. De ahí que la enfermedad u otra cuestión parecida son consideradas una consecuencia del pecado. Jesús rechaza esta visión.

Jesús es la luz del mundo. La curación del ciego de nacimiento demuestra que Jesús es la luz del mundo, es decir Jesús es la luz para aquellos que reconocen su oscuridad y sienten la necesidad de ser iluminados.  Jesús es la oscuridad para los que creen bastarse por si mismo.

La curación hace ver claro que el ver es símbolo de la fe y el lavarse o no lavarse en la piscina de Siloe (Enviado) es la aceptación o rechazo de Jesús.

El ciego es un hombre marginado, sin experiencia de luz y de vida, su curación es un nuevo nacimiento ya que logra ver y conocer. En una palabra vive un proceso de crecimiento que va de a la ceguera a la visión, pero tendrá que defender su milagro frente a quienes no lo aceptan.  ¿Quiénes lo conocen viven también ese proceso? NO lo viven.

Los vecinos que a su vez son testigos de los ocurrido, solo lo conocen desde a afuera, están mal informados, y sus preguntas son muy superficiales. Una vez lavado en Siloe no lo reconocen y el mismo dice SOY YO.

Los padres del ciego, creen pero no dan testimonio porque tienen miedo por eso responde con una pregunta evasiva “pregúnteselo a él” Como familia para ahorrase un problema no favorecen la verdadera libertad.

Los fariseos, son los guardianes de la tradición y la doctrina, aceptan la curación pero no creen – un poco raro verdad- no les interesa la verdad y por eso emiten una condenación anticipada a Jesús: “No puede ser un hombre de Dios porque no respeta el sábado… es un pecador” El ciego frente a los fariseos no se deja engañar y se vale de los mismo argumentos con lo interrogan: ¿Quieren hacerse discípulos de él?  El que era ciego pasa a hacer una persona incomoda, él y Jesús atentan contra la jerarquía de valores.

Volvemos a la persona del ciego – no tiene nombre, no indica de quien es hijo- Frente a los fariseo reconoce a Jesús como un profeta, su testimonio es firme y seguro que le acarrea la expulsión de la sinagoga. Una vez expulsado Jesús se encuentra con y se le revela como Hijo del Hombre, como Mesías.   

El texto nos enseña que:

1.      La fe tiene un proceso en cualquier creyente y que debe ser defendida.

2.      Toda autentica fe pasa por un encuentro con Jesús.

Ciegos son los que juzgan y se dejan llevar por las apariencias sin pasar por el corazón de la persona. Ciegos son los que no se fían de nada ni de nadie que no este de acuerdo con los que ellos han pensado. Ciegos son los que no aceptan la verdad. Ciegos son los que ven la realidad y la deforman interesadamente. Ciego son aquellos que creen que su pobre luz de vela es la luz del sol. AMEN

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EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra