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lunes, 12 de junio de 2023

YO SOY

Reflexión Dominical  / Jn. 6,51-58

 Hoy hacemos una mención muy muy especial a la Sagrada Eucaristía al celebrar en comunidad el Cuerpo y Sangre de Cristo. Sabemos que la eucaristía es y será siempre presencia de Jesucristo que es cuerpo y sangre para nosotros y mas para Venezuela que esta consagrada al Santísimo Sacramento.

 El evangelio que celebramos hoy de Jn. 6,51-58 abre con la frase o formula “YO SOY” que está vinculado a múltiples antecedentes que están en el Antiguo Testamento. La fórmula del Yo soy es utilizada por Dios para presentarse o definirse: Yo soy el que soy, Yo soy Yahvé tu Dios, Yo soy Yahvé, el único, y no hay otro (Cf Ex 3,14; 20, 1-2; Is. 45,5.6…)

El evangelio de Juan hace presente 7 veces los “Yo soy” que Jesús dice:

1.     Yo soy el pan de la vida. El hombre piensa que tiene pan suficiente, pero se muere de hambre

2.     Yo soy la luz del mundo. El hombre cree que ha descifrado todo, pero vivimos en oscuridad.

3.     Yo soy la puerta de las ovejas. El hombre cree que ya esta seguro de haber descubierto quien es, pero se siente solitario por que no vive la fraternidad

4.     Yo soy el buen pastor. El hombre admira los lideres de cualquier índole, y siempre termina decepcionado y engañado.

5.     Yo soy la resurrección y la vida. El hombre da culto al cuerpo y a la belleza que compra, pero el final siempre será la muerte

6.     Yo soy el Camino y la verdad. Para el hombre la estabilidad le garantiza el futuro, pero no acierta cual será el camino a seguir, siempre estaremos tanteando las decisiones.

7.     Yo soy la vid verdadera. El hombre piensa que posee la felicidad en sus logros alcanzados, pero siempre la dicha se le escapa.

 Todos los Yo soy están enmarcados en unas situaciones muy concretas de la vida de los discípulos y por supuestos también de las comunidades cristianas, por tanto, se afirma la plenitud y perfección, que Jesús es todo lo que el hombre necesita y lo buscado por el hombre para su vida se encuentra en Jesús, por eso “quien cree en él tiene la vida eterna (cf. Jn 3,16).

 Sigamos… los Yo soy, son parte de la revelación que Dios quiso vincular en su hijo muy amado. Los 7 Yo soy son un don absoluto y una gracia inimaginable que nos lleva a la salvación eterna. La revelación de los Yo soy dan de frente con una realidad, y es que vivimos de apariencias, cargados de oscuridad y tinieblas; solo aceptando a Jesús como revelador del Padre podremos tener plenitud de vida.

 Por otra parte, los Yo soy que Jesús indican, además de ser una revelación son una promesa que consta de una invitación: “el que coma de este pan vivirá para siempre…el come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna …. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mi y yo en el…el que me come vivirá por mí.  Ahora frente a una promesa que se hace a manera de una invitación no vemos obligados de optar por el Yo soy o por aquello que es solo apariencia y engaño.

 

Ahora bien, decide tú el rumbo…

sábado, 3 de octubre de 2009

EL QUE NO RECIBA EL REINO DE DIOS COMO NIÑO, NO ENTRARÁ EN ÉL

Texto. Mc. 10,2-16.

2 Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: "¿Puede el marido repudiar a la mujer?"

3 El les respondió: ¿Qué os prescribió Moisés?"

4 Ellos le dijeron: "Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla."

5 Jesús les dijo: "Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. 6 Pero desde el comienzo de la creación, = El los hizo varón y hembra. 7 Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, 8 y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne.9 Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre."

10 Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto.

11 El les dijo: "Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; 12 y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio."

13 Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían.

14 Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: "Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios.15 Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él."

16 Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.


REFLEXION.

2 Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: "¿Puede el marido repudiar a la mujer?"

Es bueno leer Deut. 24,1 en donde Moisés da por sentado la práctica del divorcio. Ahora bien preguntarle a Jesús sobre este asunto es preguntar si está de acuerdo con la ley de Moisés, y así enfrentar a Jesús con Moisés.

3 El les respondió: ¿Qué os prescribió Moisés?" 4 Ellos le dijeron: "Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla."

A la pregunta que formulan los fariseos, Jesús lanza otra pregunta, y busca que tomen conciencia. Con la misma les obliga a reconocer que Moisés evidentemente solo “permitía” no mandaba el divorcio. Al responder se hace evidente que esta legislación contiene cosas permitidas que no corresponden al proyecto creador de Dios.

El tema del divorcio estaba sobre el tapete en las escuelas rabínicas y Jesús no está dispuesto a entrar en el juego casuístico de las escuelas rabínicas.

5 Jesús les dijo: "Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. 6 Pero desde el comienzo de la creación, El los hizo varón y hembra. 7 Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, 8 y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne.9 Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre."

Jesús hace una clara distinción entre el mandato de Dios y las prescripciones de Moisés, por tanto su interpretación es más fiel al proyecto de Dios. El ideal de la vida matrimonial está basado en el proyecto de Dios, incluso ese amor debe superar al de los padres, para que se logre ser una sola carne. El ser una sola carne coloca al hombre y a la mujer en igualdad de condiciones, cuestión contraria en Israel donde la mujer no posee ninguna igualdad. Téngase presente que si el hombre y la mujer no están en igualdad de condiciones, el llegar ser una sola carne sería imposible, porque donde existe sometimiento y dominio no puede haber amor y compasión.

Con esta intervención de Jesús se evidencia que la “dureza del corazón” de los antepasados perdura todavía en los descendientes del presente. El tema en cuestión se asume desde un corazón de carne y no de un corazón de piedra. Es desde un corazón de carne, donde tenemos que ver la vida y resolver sus limitaciones no desde la casuística.

10 Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto.

No se indica en casa de quien se encuentran, pero para Marcos la casa es la comunidad. ¿Por qué los discípulos vuelven sobre el tema del divorcio? Primero no entienden ni aceptan la igualdad y segundo se hace indirectamente participe de la dureza de los fariseos. ¿Qué hace por tanto Jesús ante esta situación? Respondo con el versículo que sigue.

11 El les dijo: "Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; 12 y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio."

Jesús no está agregando una interpretación más a la ley, sencillamente reafirma el sentido de la igualdad primigenia del proyecto creador de Dios. Por tanto el separarse no es cuestión solo del hombre y por supuesto tampoco de la mujer.

13 Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. 14 Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: "Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios.15 Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él."

La verdad que me hago una pregunta: ¿serian niños? o ¿es un sentido figurado para hablar de aquellos que aceptan dócilmente como niños el programa de igualdad de Jesús? Tengamos presente, como dato histórico que la mujer y el niño (a) no tienen valor de igualdad en sociedad judía de la época de Jesús, por ende la actitud de los discípulos que arrogante y orgullosa no favorece la apertura y la gratuidad del proyecto primigenio de Dios antes mencionado. Jesús tiene que corregir esta conducta contraria a los valores del Reino de Dios


16 Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.

El gesto del maestro va más allá de lo habían pedido que era solo que los tocara. Jesús demuestra su afecto muy cargado de gesto y acción: abrazar y bendecir. En estos dos elementos Jesús transmite vida abundante.

Mi estimado lector, nos queda evidentísimo que el querer de Dios no es de desigualdad, no es carga de leyes. El querer de Dios es la fidelidad creativa entre el hombre y la mujer, es toma de conciencia que debemos vaciar nuestro corazón de piedra y llenarlo de ilusiones, esperanzas, proyectos y superar las rupturas en el amor.

No encontramos nuevamente…. Y por fa escriban, algo compartan.

EL RUIDO DE LA PALABRA

Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra