domingo, 17 de julio de 2011
Semilla de Cizaña, Mostaza y Levadura.
Texto Mt 13,24-43.
Este conjunto de parábolas se encuentran solo en el evangelio de Mateo, el resto de los evangelistas no las traen.
Jesús nunca en sus discursos y enseñanzas dio una definición del Reino del Dios. Definir es estatizar, y lo estático es dureza, reglas, etc. Para poder hablar del Reino de Dios siempre fue a través de semejanza y comparación, pero definición.
Las parábolas estan basadas en la escena de la vida cotidiana de la época, de ahí que los términos dueño, campo, semilla, enemigo, cizaña, trigo, etc. Son parábolas tremendamente llamativas, veamos porque:
Las parábola que va de los versículos 24-30, es muy sorprendente la actitud del dueño del campo o la finca, sorprende la decisión que toma en el momento que le comunican que la cizaña había crecido en la siembra. “Dejad que ambas semillas crezcan juntas”… Con esta primera parábola Jesús esta indicando que aquellos que fueron llamados a formar parte de la comunidad no eran puros eran pecadores. Por ende, la decisión del dueño del campo o la finca no es otra cosa que el tiempo de la misericordia de Dios por que se ha iniciado su reino, pero no llegado su culmen es decir el reinado.
El Reino de Dios se hace en la ambigüedad de este mundo y por tanto la cizaña que simboliza el mal será erradicada al final y será en el final cuando se distinga la buena semilla de la mala.
Frente a la misericordia de Dios todos pueden cambiar, tienen oportunidad de que en el campo de la vida de cada quien siembren semilla de vida para la vida, porque la cizaña la tenemos sembrada, al final es mejor tener abundancia de buen trigo de obras y compromisos de esperanza sin negar que han crecido también las cizaña de las desesperanza pero que no deben ser de mayor cosecha.
Las comparaciones o metáforas del Reino de Dios, siempre están basadas en cosas sencillas (perla, redes, semilla, levadura, etc) de esta manera Jesús nos enseña que el Reino de Dios ha llegado, no estruendosamente, sino como una “suave brisa” como la que experimento el profeta Elías cuando estaba en la cueva.
Con esta parábolas Jesús nos demuestra que el Reino de Dios comienza desde adentro, su fuerza transformadora hacen presente la gracia de Dios. Por otro lado estas parábolas hacen notar que el Reino no es solo acción de Dios es también participación del hombre y la mujer (la semilla la sembró un hombre, la levadura la metió una mujer. Nuestra vida, nuestra acción política y nuestro compromiso no son ajenos a la presencia del Reino de Dios.
En síntesis sin los valores del reino de Dios que son como la semilla y la levadura, no se introducen en corazón del ser humano y en las realidades sociales no podremos fermentar y dar frutos entonces crecerá la cizaña y ahogaran la buena semilla.
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EL RUIDO DE LA PALABRA
Toda reflexión es producto de la sonoridad de la palabra
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