MC. 13,33-37.
TEXTO.
33 "Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento.
34 Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que vele;
35 velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada.
36 No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos.
37 Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!"
REFLEXIÓN.
Antes de comenzar la reflexión, es bueno que nos fijemos un momento en el tiempo que estamos iniciando en el ciclo litúrgico, es el Adviento. Primero dejemos claro que es el tiempo en la Biblia, en concreto en el Nuevo Testamento donde aparecen tres términos para designar el tiempo: 1) AION EON, es el que expresa el tiempo del mundo y la historia es decir el pasado y la llegada de nuevas eras. 2) KRONOS, es el tiempo presente y lo disfrutamos o sufrimos. 3) KAIROS, es el tiempo de Dios y exige apertura, porque es tiempo de gracia, es un tiempo de eternidad ¡que belleza! ¿Qué tiene que ver todo esto con el adviento?
Adviento es tiempo de espera y de presencia comenzada de Dios, es el momento de mirar nuestro AION EON y KRONOS porque “en medio de todas las desgracias del mundo se tiene la certeza de que la simiente de luz sigue creciendo oculta, hasta que un día el bien triunfará definitivamente y todo le estará sometido: el día que Cristo vuelva. Sabe que la presencia de Dios, que acaba de comenzar, será un día presencia total. Y esta certeza le hace libre, le presta un apoyo definitivo” (Ratzingher). El adviento nos invita a retomar la Esperanza, la Paciencia y la Confianza
En la medida que la conciencia de nuestro pecado es más intensa y nuestros límites e indigencia se hacen más patentes a nuestros ojos, más ferviente es nuestra esperanza y más ansioso se manifiesta nuestro deseo por la vuelta del Señor. Al mismo tiempo, la seguridad de su venida nos llena de alegría. Por eso la espera del adviento, está cargada de esperanza, paciencia y confianza.
El Capítulo 13 de Marcos es un discurso de Jesús; deja en claro el sentido de los acontecimientos que están por venir y así advierte: la destrucción del templo (13,1-4), los falsos mesías y catástrofes naturales (13, 5-8.21-23), las persecuciones (13,9-13), la tribulación de Jerusalén (13,14-20), la manifestación del Hijo del Hombre (13,24-27), los signos naturales y los signos de Dios (13, 28-32) y por último estar alertas (13,33-37).
El discurso de todo el capitulo 13, termina con una invitación a estar vigilantes. Jesús exhorta a los discípulos y seguidores a evitar un peligro, dejarse vencer por el sueño; esta advertencia aparece en la oración del huerto. Con ella, Jesús busca a que los discípulos no renuncien a la actividad, que es desconocer el momento que se vive. Dicho en criollo sería cruzarse de brazos.
Para hacer calar su advertencia, Jesús propone una parábola, donde el dueño distribuye el trabajo, no vienes (...un hombre que se ausenta: deja su casa). La figura que más resalta es el portero, que por supuesto tiene que ser un siervo, porque tiene las llaves del dueño de la casa, además es el que mantiene afuera las visitas indeseables y controla las salidas de los esclavos. Si el portero es casado, la mujer le podía sustituir en la vigilancia, por eso nos encontramos en Juan que el momento de las negaciones de Pedro, quien está a la puerta es una mujer (Jn. 18,17). La recomendación que se le hace es mantenerse despierto, esta recomendación se extiende a los discípulos y sus seguidores (Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!)
El mantenerse despiertos, tiene serias y profundas consecuencias para el discipulado y la vida cristiana como tal. El vivir en un estado de expectativa debe disponer para la acción, sin echarse atrás ante la persecución y la muerte (Mc. 14, 14,34-37ss). Estar vigilantes, es la máxima disposición de entregar la vida por amor.
Las horas de la noche que Jesús menciona, era la forma como los romanos dividían las vigilias de la noche (al atardecer, a media noche, al cantar del gallo, de madrugada.) Este tiempo o Kronos, van a tener una gran significación en Marcos en el momento de la pasión: al atardecer será la cena pascual de Jesús, a medianoche el Getsemaní, al canto del gallo las negaciones de Pedro, y al amanecer la resurrección de Jesús; por tanto visto así el tiempo en Marcos pasa de ser un Kronos a una Kairos, es decir a una tiempo de Dios, aun tiempo de gracia.
La llegada del dueño de la casa significa la liberación definitiva, digamos que Marcos nos habla de una noche mesiánica, un nuevo éxodo que esta por acontecer cuando llegue el Señor de la Casa. La llegada se describe en términos de sorpresa en la que no habrá tiempo para cambiar de actitud, porque el Aion y el Kronos seden el paso al Kairos.
La enseñanza de Jesús termina con un llamado, VELAD, en la que se insiste permanecer despiertos. Quisiera recordar aquí a un gran hombre de la espiritualidad del siglo pasado, es Anthony de Mello, en su libro de Autoliberación Interior, decía cosas como estas del estar despiertos:
“…sólo despiertos podemos entrar en la verdad y descubrir qué lazos nos impiden la libertad… El estar despierto es cambiar tu corazón de piedra por uno que no se cierre a la verdad. Si estás doliéndote de tu pasado, es que estás dormido. Lo importante es levantarse para no volver a caer… sólo el presente es vivo si tú estás despierto en él. Estar despierto es vivenciar el presente. Para saber esto hay un criterio: ¿Tú sufres? Es que estás dormido… ¿Qué ocurre cuando estás despierto? No cambia nada, todo ocurre igual, pero tú eres el que ha cambiado para entrar en la realidad. Entonces lo ves todo claro… Estar despierto es aceptarlo todo, no como ley, ni como sacrificio, ni como esfuerzo, sino por iluminación. Aceptarlo todo porque lo ves claro y ya nada ni nadie te puede engañar… ¿Qué hace falta para despertarse? No hace falta esfuerzo ni juventud ni discurrir mucho. Sólo hace falta una cosa, la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido… Para despertar hay que estar dispuesto a escucharlo todo, más allá de los cartelitos de buenos y malos, con receptividad, que no quiere decir credulidad… Cuando despertamos de nuestro sueño y vemos la realidad tal cual es, nuestra inseguridad termina y desaparecen los miedos, porque la realidad es y nada la cambia… Para despertarse, el único camino es la observación. El ir observándose uno a sí mismo, sus reacciones, sus hábitos y la razón de por qué responde así. Observarse sin críticas, sin justificaciones ni sentido de culpabilidad ni miedo a descubrir la verdad. Es conocerse a fondo… Te despertarás a base de cuestionarte cada creencia tuya y todas las que te vengan del exterior. Si no te agarras a ningún concepto, cosa o ideología, te será fácil descubrir en seguida dónde están la verdad y la realidad, que son la voluntad de Dios escrita en la vida…”
En definitiva estimado (a) lector, estar despiertos es no perderse el paso de Dios en la historia y en la vida del ser humano, y sobre todo no tener miedo. Nos volveremos a encontrar.
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