Mateo 11, 2-11
- Jesús responde indicando lo que está haciendo: sus palabras (anuncia el
evangelio a los pobres), sus acciones («Id
a contar a Juan lo que estáis viendo y oyendo...»: v. 4), las Escrituras,
mediante las cuales se pueden entender sus palabras y acciones (de hecho,
espiga unas citas, tomadas la mayor parte de Is 35: «Los ciegos ven...»). Jesús sabe que a alguien que está disponible
como el Bautista, el evangelio le habla por sí mismo; él comprenderá que Jesús
es el que viene en nombre de Dios. Pero como el Bautista ha anunciado un Mesías
un tanto diverso, juez severo, ministro de la ira de Dios, deberá estar
dispuesto a rectificar su misma visión de Mesías. También él debe convertirse.
- Mateo reserva al final una palabra dirigida a1 discípulo de Jesús: el
Bautista era grande, pero no era más que un precursor, mientras que el
discípulo ha conocido en plenitud el don de Dios, y por eso es más grande que
el Bautista (v. 11). Su grandeza no estriba en una mayor estatura ascética y
moral, sino en el don de Dios que ahora, en Jesús, se manifiesta plenamente.
- Las promesas de los
profetas se hacen realidad -¡y de qué manera!- en la persona y acciones de
Jesús. Ésta es su respuesta a los mensajeros que Juan, el Bautista, le ha
enviado. El “sueño” antiguo que atribuía al Mesías y su quehacer liberador, una
serie de acciones portentosas (“los
ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios...”, v. 5), se
están ya realizando en la persona de Jesús. Ya no hay duda alguna: la presencia
y la novedad plena de Dios se da en la persona de Jesús. El mismo Jesús lo
aclara.
- Y, sin embargo, “el más pequeño en el Reino de los cielos es
mayor que él” (v. 11): así es la grandeza de quien ha sido “sorprendido”
con el don inmenso del encuentro con Jesús y su Buena Nueva. Juan ha sido el
precursor, cerrando la etapa de la espera; ahora, quien se ha encontrado con
Él, resulta que se ha topado con algo insospechado, y todo su ser y toda su
existencia y caminar queda lleno de vida y plenitud. ¡Es la grandeza del Reino!
¡Es la maravilla del DON de Dios para cuantos se abren a su Novedad!
- Aquí me encuentro yo, con todas las ventajas que supone el pertenecer al Reino y a su plenitud! Hoy puedo contemplar las palabras y acciones de Jesús, el Salvador; hoy puedo volver a escuchar su invitación a participar plenamente del don del Reino; hoy volveré a ser enviado, para que otros hermanos y hermanas puedan disponer también del inmenso gozo del Reino y sus consecuencias a través de mis palabras y de las acciones salvadoras que realice, al estilo del mismo Jesús, compartiendo así su misma misión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario